Ante el cúmulo de errores, imprecisiones, descuidos y contradicciones del Instituto Federal Electoral (IFE), que han contribuido a darle incertidumbre al proceso electoral, hablan algunos representantes de partidos políticos ante ese instituto.
El representante del PRI ante este organismo, Felipe Solís Acero, solicita: “¿Qué no se dan cuenta en el IFE, los consejeros, el presidente y los funcionarios del instituto de alto nivel, que están viviendo un momento histórico? Porque si no se dan cuenta, con todo respeto, no tienen el derecho de estar donde están”.
El representante de la coalición “Por el bien de todos”, Horacio Duarte, quien ya había pedido la renuncia de los consejeros del IFE, incluyendo a su presidente Luis Carlos Ugalde, dice que todos ellos “no están a la altura del reto que les demandó este proceso electoral. No leen documentos, no se comunican entre ellos y no pudieron defender una situación absolutamente ilegal”.
La consejera del IFE, Lourdes López Flores, coincide en que los señalamientos de fraude en los comicios presidenciales del pasado 2 de julio están erosionando la credibilidad del instituto. Sin embargo, confía en que el juicio de los ciudadanos pondrá a salvo el trabajo de este organismo civil.
Estos son algunos ejemplos documentados del cúmulo de errores y contradicciones en que incurrió el IFE durante el proceso electoral del pasado 2 de julio:
El director ejecutivo del Servicio Profesional Electoral del IFE, Eduardo Guerrero Gutiérrez, escribió el artículo “Seis falacias sobre una elección de excepción”, en el que confronta las tesis de la coalición Por el Bien de Todos respecto al supuesto fraude electoral. No era la postura de la institución, sino sus opiniones personales. Pero utilizó su oficina y el correo electrónico del IFE, en horas de trabajo, para difundirlas.
Eduardo Guerrero es un funcionario de primer nivel en el IFE, cercano a Luis Carlos Ugalde, de quien fue coordinador de Asesores. Se desempeñó también como director general de Estudios e Investigación del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública y como director general de Organización Social de la Secretaría de Desarrollo Social. Ha laborado también en el Centro de Investigación y Seguridad Nacional y en la Oficina de la Presidencia de la República.
En su texto sostiene que algunos rumores sobre el procesamiento y la comunicación de los resultados electorales, a fuerza de repetirse, se convierten en dichos y terminan por ostentarse como argumentos.
“Pero varios de estos argumentos no tienen sustento en la evidencia empírica. Unos más generalizan a partir de incidentes aislados. Otros simplemente revelan desconocimiento de las regulaciones electorales y de los acuerdos que el IFE suscribió con los partidos políticos. Finalmente, encontramos argumentos lógicamente defectuosos o que se desprenden de premisas falsas o, cuando menos, endebles”.
A través del correo de la institución, Guerrero Gutiérrez pidió: “Comparta esta comunicación con sus colaboradores y allegados, reenvíe el mensaje a quien usted lo desee, o envíenos su correo electrónico para que lo hagamos a su nombre a: acompañamientociudadano@ife.org.mx”.
Guerrero es ahora objeto de una investigación por parte de la Contraloría Interna del IFE, en virtud de que usó equipos y materiales de la institución para realizar actividades personales, así como tiempo laboral, que le podría costar el despido si se le encuentra responsable del ilícito.
Existe el antecedente de que semanas atrás un abogado de la institución fue despedido de inmediato por mandar un mensaje “antipeje” desde el correo electrónico de la institución.
Otra imparcialidad se manifestó al realizar el cómputo de los 300 distritos electorales. De manera excepcional, se abrieron un total de 2 mil 873 paquetes electorales para contar voto por voto.
Al dar a conocer el resultado de esta muestra, el IFE confirmó de esta manera los datos del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) y el Conteo Rápido que favorecían al PAN y su candidato a la Presidencia, Felipe Calderón Hinojosa.
Es decir, el PAN confirmó su primer lugar ganando tres décimas de punto y su votación pasó de 35.86 a 35.89 por ciento; le siguieron la coalición Por el Bien de Todos, con dos centésimas, de 35.29 a 35.31 por ciento, y la Alianza por México, con menos una centésima, de 22.26 a 22.25 por ciento.
Pero cuando se dio a conocer la votación contenida en 11 mil 184 casillas no contabilizadas en el PREP por tener inconsistencias, que comprendía 2 millones 581 mil 226 votos, la tendencia de la preferencia electoral no se confirmó, pues Felipe Calderón se fue al tercer lugar. Sin embargo, el IFE no destacó este dato.
Esta muestra mayor, de 11 mil 184 casillas, favoreció a la coalición Por el Bien de Todos con 888 mil 971 votos. Le siguieron la Alianza por México con 809 mil 3 votos y el PAN quedó con 743 mil 795 votos.
Las contradicciones en la información sobre el proceso electoral también afectaron la credibilidad en el trabajo del IFE. Un tema sobresaliente es el de la apertura de paquetes electorales para tomar la papelería que serviría para integrar los expedientes de casillas impugnadas y no impugnadas por los partidos, que fueron enviados al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), para la calificación de la elección presidencial.
El 19 de julio, el director ejecutivo de Capacitación Electoral y Educación Cívica, Hugo Concha, sostuvo que la apertura de los paquetes electorales, durante el conteo distrital, “se hizo, hay que subrayarlo, bajo la vigilancia de los representantes de los partidos políticos”.
Pero no fue así. Un ejemplo: en el distrito 6 de Chihuahua abrieron los paquetes electorales para extraer documentación en presencia del consejero presidente del consejo distrital y un consejero electoral al que se le avisó por teléfono para que asistiera.
Es el caso particular de este distrito 6 en que la coalición Por el Bien de Todos interpuso juicio de inconformidad haciendo valer las causales de nulidad señaladas en el artículo 75, inciso f y g, pero no estuvo presente ningún representante de ningún partido o coalición.
Por otra parte, al PRI le pareció inverosímil que sus representantes no estuvieran presentes en la apertura de paquetes electorales del conteo distrital en varios estados de la República, pues fue el partido que más cubrió las casillas el día de las elecciones: 89.4 por ciento del total, mientras el PAN y el PRD abarcaron el 79.9 y 79.4 por ciento, respectivamente.
Se hicieron 108 diligencias de apertura de paquetes en 82 distritos electorales. Pero de acuerdo con información del IFE, los representantes del PRI no estuvieron en las diligencias de Aguascalientes, Baja California Sur, Campeche, Coahuila, Chihuahua, Morelos, Oaxaca, Tlaxcala y Zacatecas, entre otras, lo cual supondría un acto de irresponsabilidad del tricolor, que no fue aceptado por el partido.
El 18 de julio, el IFE emitió un boletín en donde informó que la Alianza por México (PRI-PVEM) tuvo un total de 127 mil 627 representantes. Precisó que “el porcentaje de representantes presentes en las casillas el día de la jornada electoral se obtuvieron del segundo reporte del Sistema de Información sobre el Desarrollo de la Jornada Electoral (SIEJE)”.
El día de la elección se levantó en la mañana un primer reporte de los representantes en las casillas presentes, y en la tarde un segundo reporte con los que se quedaron.
El tricolor descubrió que la fuente era falsa porque el segundo reporte no contenía el número de representantes, sino el de observadores electorales. El boletín del IFE se refería, más bien, al número de representantes registrado en el primer reporte. Posteriormente, la Dirección de Organización Electoral del IFE informó que el PRI tuvo 113 mil 519 representantes, es decir, 14 mil 108 menos de los que mencionó en su boletín.
Las cosas se complicaron aún más cuando el IFE informó que los paquetes electorales que se abrieron para sacar la papelería con la finalidad de integrar los expedientes de impugnaciones, fue a petición del PAN, la coalición “Por el bien de todos” y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, informó el director de Organización Electoral del instituto, Miguel Ángel Solís Rivas.
Pero en su oficio del 26 de julio, Solís Rivas aseguró que sólo fue a solicitud del PAN y la coalición Por el Bien de Todos. Y luego dijo que nada más el PAN. El secretario ejecutivo del IFE, Manuel López Bernal, sostuvo que nunca se dio la orden de abrir los paquetes electorales, pero en el oficio del 26 de julio Solís Rivas manifestó más bien que esta apertura se interrumpió:
“Cabe señalar que se presentaron diversos incidentes, manifestaciones y consideraciones en torno a la apertura de bodegas distritales que ameritan la suspensión de dicha acción”.
Hablan los consejeros
Felipe Solís Acero, representante del PRI ante el IFE, comenta: “Me parece que este manejo errático de la información, de decir en un documento un número, una cifra, un dato, una consideración, y en otro, otra cifra, otro dato, otra consideración, sin una explicación suficientemente sólida que aclare por qué hay cambios de información, lo único que hace es abonar el favor de la incertidumbre.
“Es probable que no se vuelva a presentar un suceso así en mucho tiempo. Es histórico, es un caso modelo a nivel internacional. El mundo está atento sobre lo que pasó en México. En un país con más de 40 millones de habitantes, con más de 70 millones de electores, con más de 40 millones de votos depositados en las urnas, ese resultado, en una elección nacional, no es común”.
Pero lamenta las fallas del IFE. Menciona otras: en la elección presidencial de 2000, el número de casillas con inconsistencias fueron de alrededor de 800. Y en la de 2006 fueron 11 mil 184.
“Es una parte delicada para analizar, porque una inconsistencia es un error de llenado de actas. Son actas con errores, con erratas. De 130 mil actas, 11 mil 184 muestran inconsistencias. Estamos hablando del 9 por ciento de los casos. Lo que muestra esto es que la capacitación electoral no fue lo suficientemente buena”.
Otro error fue la orden de abrir los paquetes electorales en esos días de incredulidad en los resultados. “Es un error garrafal del IFE, más allá de si era legal o no. Otra vez toman una determinación y no nos avisan a los representantes de los partidos acreditados ante el Consejo General del Instituto.
Cuando se incurre en estas prácticas sin avisar, se cae en el viejo dicho de que no hagas cosas buenas que parecen malas. “Y, otra vez, las percepciones ganan”.
Por su parte, Horacio Duarte, representante del PRD ante el IFE, asegura que son tantas las irregularidades cometidas por el IFE que se fortalece cada día más la tesis, la demanda, de que se cuente voto por voto.
En la sesión del Consejo General del IFE del 27 de julio, Duarte exhibió alrededor de 30 boletas electorales, presuntamente originales, marcadas a favor de distintas fuerzas políticas, aparentemente no contabilizadas por la autoridad electoral, que encontró, dijo, en diversos lugares.
“Esas viejas prácticas que se decían estaban enterradas, hoy están mas vivas que nunca. Nada más que ahora han cambiado de nombre, antes se le llamaba fraude electoral, los mapaches modernos le llaman inconsistencias técnicas”, dice Horacio Duarte.
“Los consejeros sumidos en su propio círculo que han generado incertidumbre en el proceso electoral. Son hechos que lamentamos que se estén dando en el proceso de 2006, a pesar de que los consejeros siguen viviendo en su mundo irreal de que todo está bien, ya se parecen al presidente Fox, viven en su mundo de mentiras”.
Añade: “Creo que a los consejeros les debería dar vergüenza salir a la calle con boletas que fueron marcadas por los partidos y que no fueron contados a favor de un candidato o un partido”.
Horacio Duarte tiene la impresión de que algunos consejeros “juegan a generar tantos datos inciertos, tantas condiciones de irregularidades, para ir a la nulidad de la elección.
Por su parte, la consejera Lourdes López Flores lamenta que los medios de comunicación hayan difundido sin mayor comprobación las acusaciones de supuestas irregularidades en la elección presidencial, en la que Felipe Calderón Hinojosa, del PAN, obtuvo una leve ventaja sobre López Obrador.
Tampoco cree que los juicios que se vertieron en los medios reflejen auténticamente lo que la totalidad de mexicanos piensan del IFE y de muchas otras cosas.
“Yo estimo que todavía mantenemos la confianza de los ciudadanos, tenemos un vínculo permanente con ellos, les damos servicios cotidianamente, nuestros espacios son públicos, son de los ciudadanos y ahí están”.
Confía en la posibilidad de que los medios vuelvan a recoger las opiniones positivas sobre el IFE y en muy poco tiempo regresen las cosas a su nivel.
-¿Qué responde cuando la coalición Por el Bien del Todos y su candidato presidencial acusan al IFE de fraude?
-La respuesta está en el espacio jurídico. Yo no reto a nadie a que demuestre si se hizo fraude o no, lo que creo es que están consagrados los derechos de los partidos políticos para ir a hacer valer sus reclamos ante la instancia jurisdiccional y ahí acreditar sus dichos. Ese es el espacio donde se dialoga, donde se define, donde se decide.
Publicado: Agosto 2a quincena de 2006 | Año 5 | No. 62
|