Después de las elecciones del 2 de julio, el movimiento creado a iniciativa del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), La Otra Campaña, sufre el acoso del gobierno federal que lo mismo reprime a integrantes de la organización en Yucatán, Nayarit y Oaxaca que en el Distrito Federal. Sin embargo, el desafío más importante del movimiento en este momento se encuentra en su interior, pues después del supuesto fraude electoral cometido contra Andrés Manuel López Obrador, las diferencias entre las organizaciones se agudizan y algunas amenazan con desprenderse de la propuesta zapatista.
Y es que el conflicto postelectoral pasmó a algunas organizaciones adheridas a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. Aunque desde las reuniones preparatorias de la gira de la Comisión Sexta se estableció que al movimiento no le importarían los comicios federales, se dio por hecho que quien llegaría a la Presidencia de la República sería López Obrador y La Otra Campaña avanzaría en su consolidación como la alternativa “realmente” de izquierda.
Sin embargo, el presunto fraude cometido contra la coalición Por el Bien de Todos colocó al movimiento del tabasqueño como la oposición de “izquierda” al régimen y desplazó -“momentáneamente”, a decir del politólogo Valeriano Ramírez Medina- a los otros movimientos como la Promotora por la Unidad Nacional contra el Neoliberalismo, el Frente Sindical, Campesino y Popular, el Tercer Diálogo Nacional y la propia Otra Campaña.
Incluso el Delegado Zero del EZLN no ha podido sustraerse del debate postelectoral y ha tenido que responder a las acusaciones de “traición” que simpatizantes de López Obrador le han lanzado. El subcomandante Marcos ha tenido que decir que los zapatistas nunca fueron aliados del lopezobradorismo, al que ven, al igual que toda la clase política, como uno de los “enemigos” a vencer, pero que, efectivamente, le hicieron fraude al perredista en unas elecciones que con seguridad ganó.
Aunque la mayoría de las organizaciones, colectivos e individuos integrantes de La Otra Campaña se han pronunciado por abstenerse de participar en el movimiento postelectoral, hay quienes impulsan para el 20 de noviembre una “Consulta nacional por la nueva mayoría y una nueva legitimidad. La Otra Elección” y abogan por sumarse a las protestas en contra del fraude.
Otras diferencias que la Comisión Sexta deberá limar son con organizaciones que no comparten la estrategia seguida por los zapatistas y que consideran que La Otra Campaña no es lo suficientemente “revolucionaria”, como el Partido Comunista de México Marxista Leninista. El partido clandestino que tiene su expresión pública en la organización Frente Popular Revolucionario asegura que no tiene intención de dejar La Otra, pero ha bajado el perfil de su participación en el movimiento y la ha incrementado en otros “esfuerzos”, como el Tercer Diálogo Nacional y la Asamblea Popular de Oaxaca.
Una disputa más por saldar es con integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra. La organización encabezada por pobladores de San Salvador Atenco mantiene diferencias entre sus propios militantes. Los cohesiona la lucha por la liberación de los detenidos el 3 y 4 de mayo, pero un grupo dice no estar “muy seguro” de continuar en La Otra Campaña, pues reprocha al subcomandante Marcos que no haya acudido a “ponerse al frente de la resistencia de los pobladores” cuando ingresaron las policías Federal Preventiva y estatal.
Mientras, las prácticas dilatorias del juez Jaime Maldonado Salazar mantienen en el penal de Santiaguito a 25 campesinos, estudiantes indígenas y profesionistas y en el de alta seguridad de La Palma a tres más: Ignacio del Valle, Felipe Álvarez y Héctor Galindo, los líderes del Frente. Entre los presos se encuentran el doctor Guillermo Selvas y su hija Mariana, quienes eran parte de la “Karavana” que recorrió con el Delegado Zero 17 entidades federativas en casi cuatro meses.
Pero las amenazas contra los integrantes del movimiento se empiezan a cumplir y a la represión contra Atenco y San Blas Atempa se suma la ejercida contra los pueblos mayas de Hunucmá, Umán y Oxcum. Los ejidatarios ycatecos, a los que a cambio de sus tierras les dieron 20 centavos por metro cuadrado en una expropiación presuntamente ilegal, fueron apresados cuando realizaban una marcha pacífica. Entre los detenidos se encuentra Wiliam Santos, abogado de estos pueblos adheridos a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona.
“Es un momento importante porque el régimen puede aprovechar para tratar de acabar con lo que es La Otra campaña en ciertas regiones; pero este espasmo es sólo momentáneo. El movimiento nunca pensó en tener un éxito mañana. Ya sembró. Ya hizo su primera demostración de fuerza. Y ha logrado una organización que tiene un potencial más allá de lo que pueda decir Marcos o lo que pueda representar Marcos” dice el politólogo y sociólogo Valeriano Ramírez, secretario técnico del Centro de Estudios Políticos de la UNAM..
“Vale la pena”
El propio subcomandante parece reconocer que La Otra Campaña no pasa por el mejor momento. En el mitin al final de la tercera marcha por las calles de San Salvador Atenco reconoce como normal que “cada vez que tenemos problemas, dificultades, muertes, heridos, desaparecidos, presos, nos preguntamos si vale la pena y cada vez nos contestamos, a veces pocos, a veces muchos, que sí, que vale la pena”.
Ante alrededor de 500 pobladores, quienes se cubren el rostro con pasamontañas y paliacates para no ser reconocidos por “los orejas y traidores” de su propio pueblo, el Delegado Zero les asegura que “va a llegar un día, tal vez sea en la mañana, en la tarde o en la noche, tal vez esté lloviendo o esté despejado y aquí en este templete va a estar Ignacio del Valle, lo vamos a ver más delgado que antes por causa de los días de la cárcel y ustedes, el pueblo de Atenco, le va a preguntar: Oye Nacho, ¿valió la pena?, ¿valió la pena dar la solidaridad con toda esa gente que se sentía sola porque era poca y porque tenía que enfrentar la autoridad?, ¿valió la pena todos esos días de cárcel, los golpes?
“Estará con él la familia de Alexis y también le preguntarán si valió la pena que Alexis muriera, que fuera herido aquí en las calles de Atenco por una granada del gobierno. Y estarán también los demás presos y presas pero ya libres y les preguntarán ustedes también si valió la pena los golpes, las agresiones, las violaciones y estamos seguros que ellos, que Nacho bromeará como de por sí bromea cada tanto, pero les dirá la verdad: Sí, valió la pena.”
Los campesinos, que habían participado del recorrido en tractor, a caballo y a pie, escuchan decir al jefe militar del EZLN que “cada tanto nos tendremos que levantar hasta que un día podamos ver a los niños, ya grandes, sin esa oscuridad, sin ese temor y sin esa angustia. Y entonces, cuando veamos que son libres, que la tierra es otra vez de quién la trabaja, que las empresas son otra vez de los obreros y de los empleados quienes las trabajan, que los bancos no son de los grandes ricos sino del pueblo, que, en fin, la riqueza es de quien la produce y entonces cada uno de nosotros nos contestaremos esa pregunta: Sí, valió la pena”.
Repudio a La Escalera Náutica
Pero si algunas organizaciones titubean en la marcha de La Otra Campaña, los indígenas fortalecen su participación en el movimiento. Como lo había advertido el subcomandante Marcos desde el inicio del recorrido, los pueblos indios son los que no darán pasos atrás y los que estarán hasta el final.
Aunque el recorrido del Delegado Zero está suspendido mientras no se liberen a los detenidos en San Salvador Atenco, los indígenas del norte aguardan la visita de la Comisión Sexta del EZLN, difunden la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y se organizan entorno a ella.
En Soocaix o Punta Chueca, Sonora, tuvo lugar una reunión entre las autoridades de los pueblos comca'ac o seri, mayo o yereme y yaqui o yoeme. Los indígenas acordaron sumarse a la principal organización indígena independiente del país, el Congreso Nacional Indígena, adherido a La Otra Campaña, y pactaron fortalecer el movimiento en el norte de la República.
Y es que los seris libran una lucha contra el proyecto turístico conocido como Escalera Náutica, la cual implica desplazar a los pueblos costeros del pacífico mexicano para, en su lugar, instalar atracaderos para yates estadunidenses y construir hoteles, campos de golf y otros servicios “para el gran turismo”. El pueblo comca’ac demanda el respeto a la Isla Tiburón, el centro de la cosmogonía seri desde tiempos antiguos. Los gobiernos federal y sonorense amenazan con expropiarla para desarrollar una de las “escalas” o “marinas” del proyecto turístico.
Del encuentro –al que también asistieron triquis, ñu saavis o mixtecos, zapotecos, wixáritaris o huicholes, purhépechas, nahuas y cocas– surgió el “Pronunciamiento de Soocaix”.
El documento señala que “ni la guerra de exterminio desatada por el ‘yori’ (mestizo) contra las tribus y naciones del norte, ni la integración forzosa impuesta por los gobiernos liberales del centro lograron matar nuestra palabra y nuestra cultura. Hoy nos damos cuenta que el exterminio intentado por los poderosos en contra de las tribus yoreme y la nación comca'ac se ha convertido en una nueva guerra de conquista y exterminio neoliberal en contra de todos los pueblos originarios de México, que tiene como fin despojarnos de nuestros territorios para provecho de los grandes intereses capitalistas, siempre apoyados por el gobierno mexicano en todos sus niveles”.
Por ello, acuerdan “juntar resistencias y esfuerzos para defendernos de nuestro enemigo común y alcanzar la liberación y reconstitución integral de nuestros pueblos. Reafirmamos nuestra voluntad de seguir luchando y rechazamos tajantemente el megaproyecto turístico ‘Escalera Náutica’ o ‘Mar de Cortés’, la pretendida expropiación y despojo de la Isla Tiburón, corazón de la nación comca'ac, la privatización del agua y de los territorios indígenas, la construcción de gasoductos, la contaminación de la madre tierra con agroquímicos, así como la explotación de los trabajadores agrícolas triquis, ñu saavi y zapotecos asentados en los poblados Miguel Alemán y Pesqueira y en los municipios de Caborca y Hermosillo”.
Pero sus exigencias no son sólo para el gobierno mexicano: “como parte integral de nuestra demanda exigimos del gobierno de Estados Unidos respeto irrestricto a los territorios y lugares sagrados del pueblo Lakota, principalmente a los lugares conocidos como Bear Butte y Colinas Negras”. Finalmente hacen un llamado a los pueblos indígenas del noroeste a “ser parte de este histórico proceso de unificación entre pueblos hermanos” y se comprometen a buscar la unidad de los pueblos indígenas de Sinaloa, Sonora, Baja California y Chihuahua y “juntar fuerzas para la resistencia común”.
Publicado: Agosto 1a quincena de 2006 | Año 5 | No. 61
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