El Ejército tuvo al principio de la elección un problema de incertidumbre. No sabía con certeza quién iba a ser el presidente, pero ahora “el alto mando está totalmente fortalecido y convencido” de quien será el próximo mandatario, dice Guillermo Garduño, uno de los especialistas mexicanos en fuerzas armadas, quien sostiene la tesis del apoyo prematuro de los militares al candidato panista Felipe Calderón.
La presencia del Estado Mayor Presidencial “es el signo inequívoco, es el reconocimiento a Calderón, absolutamente”, afirma Garduño.
Una vieja anécdota del sistema político mexicano sirve al investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, campus Iztapalapa, como ejemplo para apoyar su tesis sobre el aval explícito e implícito del Ejército a Calderón.
En las fechas previstas por las reglas no escritas del sistema, en la sucesión presidencial de José López Portillo, el ex director de Pemex, Jorge Díaz Serrano, le preguntó al político Gonzalo Martínez Corbalá acerca de quién podía ser el candidato del PRI. Martínez Corbalá simplemente guardó silencio.
Luego la escena se repitió, pero ahora era Miguel de la Madrid quien preguntaba. El veterano político simplemente sonrió y le dijo que era precisamente él, Miguel de la Madrid, quien sería designado candidato priísta y luego electo presidente de la República. Por qué, preguntó De la Madrid, cómo lo sabes. Por qué ya tienes al Estado Mayor Presidencial junto a ti.
“El Estado Mayor Presidencial es el signo inequívoco”, reitera Garduño. “Desde el momento en que ya está el Estado Mayor, ese asunto ya está resuelto”.
Pero Mario González, experto en logística y quien ha integrado la estructura de la Coordinación General de Apoyo Logístico del Estado Mayor Presidencial en las campañas de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari, sostiene que “se están precipitando en el Estado Mayor Presidencial al darle un status de presidente electo a Felipe Calderón que todavía el Tribunal Federal Electoral no le otorga”, dice.
“En las experiencias vividas con anterioridad en campañas electorales, como la de Miguel de la Madrid y la de Carlos Salinas, no se dieron estos casos, pero esto no quiere decir que sea aceptable que en este caso el Ejército y en específico el Estado Mayor Presidencial le retire supuestamente hasta el día último de este mes la seguridad al candidato del PRD y fortalezca la seguridad del candidato Felipe Calderón”, comenta González.
“Al reforzar la seguridad de Calderón prácticamente lo están ratificando. El Ejército debería mantenerse al margen y fuera de este tipo de prácticas que resultan, si no ilegales, por lo menos atípicas, porque están ratificando un cargo que aún no puede ostentar el candidato del PAN”, señala Mario González, quien también estuvo en el inicio de la campaña del candidato priísta Luis Donaldo Colosio en el área de logística.
No obstante, hay quien no comparte esta opinión en torno al trato que le ha dado el Estado Mayor Presidencial al candidato panista Felipe Calderón y al supuesto retiro de los elementos del Ejército que resguardaban al candidato del PRD, Andrés Manuel López Obrador.
“No es que se le hayan incrementado elementos del Estado Mayor Presidencial a un candidato o se le hayan disminuido a otro, sino que dentro de las actividades del aspirante del PRD se consideró que ya no era necesaria la presencia de los integrantes del Estado Mayor, decidido por ellos mismos, no es que se le hayan quitado, y en el caso de Calderón hubo también la solicitud expresa de incrementar el apoyo logístico de parte del Estado Mayor Presidencial”, asegura Javier Oliva, otro de los especialistas mexicanos en fuerzas armadas.
“No ha habido ninguna determinación oficial en ese sentido, lo que podría interpretarse como algún adelanto de lo que resolverá el Trife, entonces no estaríamos en un escenario de esa naturaleza.
“En el caso de Felipe Calderón solicitaron un incremento, sobre todo a raíz del incidente que hubo a la salida del Club de Periodistas en la calle Filomeno Mata, en donde zarandearon el vehículo y se acercaron hasta la ventanilla del candidato”, explica Oliva. “Se pidió más apoyo, y es lógico porque considerando que cualquiera de los dos puede ganar (Calderón o López Obrador), de acuerdo con lo que se resuelva, amerita que tengan una mayor custodia”.
Para el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, Javier Oliva, resulta equivocada la lectura que se ha hecho en torno a la posición del Estado Mayor Presidencial. “Es equivocada, no tiene sustento.
“Además, ni siquiera podemos hablar de una cosa de esa magnitud (el aval del Ejército a Calderón) sólo por el hecho de la vigilancia. No sería un indicio sino una petición de parte, y ya en esta segunda parte del proceso electoral, más elementos o menos del Estado Mayor Presidencial no indican un reconocimiento en forma alguna, porque además el EMP, en sentido estricto, responde en términos de mando militar al secretario de la Defensa, pero en lo que se refiere a logística responde al jefe del Estado Mayor Presidencial”, advierte Oliva.
José Luis Piñeyro, investigador del sector de las fuerzas armadas desde hace años, considera que el comportamiento del Estado Mayor Presidencial no ha sido como un aval al candidato panista.
“No creo que si se reforzó la vigilancia haya sido porque haya un reconocimiento implícito del Ejército a Calderón, recordemos que el Estado Mayor Presidencial, si bien es parte del Ejército, no está bajo las órdenes directas del secretario de la Defensa Nacional, sino del presidente y del jefe del EMP, entonces en ese sentido no podría interpretarse como un reconocimiento implícito del Ejército a Calderón”, dice el investigador del Departamento de Sociología de la UAM campus Azcapotzalco.
“Creo que el Ejército se ha mantenido bastante cauteloso de dar algún pronunciamiento, por aquello de que ellos mantienen una posición institucional de reconocer precisamente las instituciones, en este caso la última, el Tribunal Electoral y reconocer también el veredicto popular, es decir, por quién votó la gente”, comenta Piñeyro.
El investigador destaca otro asunto, precisamente sobre la seguridad del candidato del PAN, Felipe Calderón, y advierte que es sumamente sospechosa la actuación errática del EMP en torno a la agresión que sufrió Calderón el pasado 18 de julio, cuando un grupo de manifestantes le exigían a gritos el conteo voto por voto en el centro de la ciudad de México.
“Hay una situación muy rara, en primer lugar que se haya permitido que seis u ocho personas se hubieran acercado sin que el Estado Mayor Presidencial lo haya detectado. Resulta sospechoso que estas personas hayan podido llegar tan fácilmente hasta la camioneta de Calderón”, advierte José Luis Piñeyro.
Trato de presidente
No obstante las opiniones encontradas en torno al papel del Estado Mayor Presidencial en la etapa electoral y sobre todo el que ha jugado después del 2 de julio al lado de Felipe Calderón, el EMP ha mandado señales que lejos de ser normales se encuadran en un comportamiento institucional de un proceso de sucesión en la Presidencia de la República.
Destaca el cambio que se presentó en el equipo de seguridad del EMP que protege a Calderón, un cambio atípico sobre todo en el momento político que vive el país.
Felipe Calderón Hinojosa aceptó la protección del Estado Mayor Presidencial desde noviembre del año pasado y, desde entonces, el teniente coronel Mario Castro se hizo cargo del cuidado del candidato.
Sin embargo, a mediados de julio pasado asumió la protección de Felipe Calderón el general brigadier Jesús Castillo Cabrera, quien según se publicó en la prensa había fungido como subjefe administrativo del Estado Mayor Presidencial.
El EMP ha dado trato de presidente a Calderón. Las medidas de seguridad se han incrementado en torno al todavía candidato panista y se ha llegado a instalar en los actos del político detectores de metales semejantes a los que instalan los elementos del EMP en los actos del presidente Vicente Fox.
El trato es diferente al que le han proporcionado al candidato perredista Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, esta actitud corresponde al gesto hostil que tuvo López Obrador para con el Ejército, dice Guillermo Garduño.
El Ejército se molestó cuando Andrés Manuel López Obrador rechazó la custodia del Estado Mayor y pidió para su servicio al general de brigada Audomaro Martínez. “La Defensa lo mandó no como parte del EMP, lo mandó comisionado y durante ese tiempo no tuvo ninguna posibilidad y ninguna relación formal con el Ejército; estaban molestos”, afirma Garduño.
“En el momento en que López Obrador ya no fue, automáticamente se le habla a este hombre y le dicen: se presenta en media hora a la zona militar más cercana. Eso tengo entendido que ocurrió”, revela el investigador.
“En el caso de López Obrador, los militares que colaboraban con él en las funciones de seguridad durante la campaña presidencial, no eran miembros del EMP, eran militares con licencia. Eran militares de rango medio que se iban a reincorporar al Ejército después de que había vencido su permiso”, recuerda José Luis Piñeyro.
Para el Ejército no hay duda, dice Guillermo Garduño, saben con certeza, ahora sí, quien será el presidente de México. “Tienen al detalle la información, la bitácora al día de todos los distritos electorales”.
Y la presencia del Estado Mayor Presidencial en torno a Felipe Calderón “es el signo inequívoco, el reconocimiento absoluto” al todavía candidato panista, advierte el investigador de la UAM Iztapalapa.
Publicado: Agosto 1a quincena de 2006 | Año 5 | No. 61
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