Contralínea  

Proyecto foxista.
Sucesión transexenal en Pemex

Ana Lilia Pérez
El gobierno de Vicente Fox se prepara ante un eventual triunfo de Andrés Manuel López Obrador para ocupar la Presidencia de la República: archiva y desaparece expedientes clasificados como confidenciales; modifica leyes y reglamentos que les dé protección y, en el caso de la principal empresa del Estado, Petróleos Mexicanos, su director general Luis Ramírez Corzo elaboró un proyecto denominado SUMA que altera toda la estructura administrativa y operativa de la empresa y pretende imponer un nuevo modelo al próximo gobierno federal

 

 


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Desde noviembre pasado, mediante un proyecto que sólo un reducido grupo de ejecutivos de Petróleos Mexicanos (Pemex) conoce, el director general de la paraestatal, Luis Ramírez Corzo, organiza sin aprobación del Congreso ni del Consejo de Administración de Pemex, la nueva estructura con la que pretende opere la paraestatal durante el próximo sexenio, y busca definir desde ahora los puestos clave en su administración.

El proyecto denominado “SUMA por un solo Pemex” establece en su planteamiento general una reestructuración completa de la empresa que elimina la figura legal y jurídica de todas las subsidiarias y filiales junto con su estructura directiva, sus comisarios, especialistas, órganos de vigilancia, división operativa y portafolios interno de negocios para que, de esta manera, la dirección corporativa de Pemex sea la que tome las subsidiarias y filiales bajo su mando, incluido también el Instituto Mexicano del Petróleo.

Basado en un esquema de modelo matricial, de acuerdo con el proyecto, la reestructuración fue iniciada en octubre del año pasado y concluirá hacia el 2007, es decir, para operar en pleno durante el próximo sexenio.

El proyecto implica la modificación a la Ley Orgánica de Petróleos Mexicanos, al Contrato Colectivo de Trabajo -firmado entre la empresa y el sindicato petrolero-- y resta atribuciones al Consejo de Administración de Pemex, pues el esquema plantea que sea el director general junto con un cuerpo de gobierno interno, quien tenga la última palabra, sobre todo en el portafolios de negocios de Pemex, y que se incluya la participación de empresarios como consejeros independientes.

Durante las últimas semanas, a manera de cabildeo, públicamente Ramírez Corzo ha manifestado que para llevar a Pemex a la modernidad se debe integrar a sus subsidiarias en “un solo Pemex” y abrirlo “de manera inteligente” hacia la inversión privada; oficialmente el modelo apenas estaría en diseño.

Sin embargo, el informe ejecutivo del SUMA, cuya copia obra en poder de Contralínea, cita que el diseño del modelo principió desde 2004, “a través de un equipo formado por ejecutivos del más alto nivel, en representación de todas las Direcciones Corporativas y Organismos Subsidiarios”.

El plan general del proyecto está calendarizado de octubre de 2005, con la “Inicialización del Programa”, y hasta enero de 2007, con el “Despliegue en Organismos”.

Dicho esquema, revelan fuentes internas de la paraestatal que participaron en su diseño, responde a indicaciones que le habrían dado a Ramírez Corzo desde Estados Unidos las empresas transnacionales, con el propósito de agilizar las gestiones necesarias para poder explorar y explotar crudo en México sin oposición alguna, más allá de los contratos de obra, arrendamiento y aun sobre los famosos Contratos de Servicios Múltiples -con los cuales se beneficiaron principalmente empresas de origen estadounidense- que les otorgara Ramírez Corzo desde su posición como titular de Pemex Exploración y Producción, como jefe de la oficina de los CSM y luego como director general de Pemex.

Las mismas fuentes señalan que el proyecto SUMA es la factura que paga Ramírez Corzo al gobierno de Estados Unidos porque éste lo impuso ante el presidente Vicente Fox para sustituir a Raúl Muñoz Leos, aun cuando la llamada pareja presidencial había elegido como sustituto a Juan Bueno Torio, quien se desempeñaba como director general de Refinación.

Y es que los primeros pasos del SUMA se dan -de manera interna en Pemex- en un contexto en el que la petrolera mexicana se convirtió en el segundo abastecedor de crudo a nivel mundial para Estados Unidos, sólo por debajo de Canadá.

Según el Departamento de Comercio (DOC) de Estados Unidos, durante 2005 Pemex se ubicó como el segundo abastecedor de petróleo del mundo para ese país, y este nivel se ha mantenido a grado tal que durante el primer trimestre de 2006, México obtuvo ingresos por 2 mil 462 millones de dólares por ventas de crudo a Estados Unidos, y lo convirtió en el principal receptor de divisas entre los abastecedores de crudo a ese país.

El esquema del Proyecto SUMA se explica en siete capítulos y una introducción: “Modelo de Administración por Procesos, Estrategia para la Implementación de SUMA, Actividades de gobierno, Actividades de proceso, Actividades de Soporte y Monitoreo, y Organización”.

El documento esclarece que el proyecto para “la modernización de Pemex” se diseñó porque “la Dirección General y el Corporativo son responsables de la modernización de PEMEX”.

En general, plantea “estandarizar” todo Pemex sobre la base de una estructura matricial, que sea el director general y no los directores de subsidiarias quien decida la cartera de negocios de la paraestatal, tanto de servicios que requiera como los clientes.

La reestructura

Actualmente Pemex se divide en un corporativo, cuatro subsidiarias (Pemex Refinación, Pemex Exploración y Producción, Pemex Gas y Petroquímica Básica, Pemex Petroquímica) y como filial de Petróleos Mexicanos: Pemex Internacional (PMI) y las filiales de Pemex Petroquímica: Pajaritos, Morelos, Escolín, Cosoleacaque, Cangrejera, Camargo, Tula.

Cada una de estas áreas es manejada por sus propios directivos y personal tanto administrativo como operativo, especializados en los trabajos de cada una de las divisiones.

El modelo de Ramírez Corzo plantea eliminar la parte especializada de cada subsidiaria, dejar la parte administrativa, pero que ésta sea manejada por la estructura corporativa; es decir, por administradores y gerentes. Que sean las direcciones corporativas las que tomen bajo su mando a toda la paraestatal. Dichas direcciones están formadas por funcionarios, personal de confianza designado por el director de Pemex y con niveles del 39 al 45, es decir, con los ingresos más altos de la paraestatal.

Así, el esquema pretende convertir a Pemex en una estructura de funcionarios que administren contratos y manejen un portafolios de proyectos de inversión sobre todas las áreas operativas de Pemex, en los que sólo el director general y los directores corporativos puedan decidir e incluso definir como “prioritarios” para la paraestatal.

Actualmente el corporativo de Pemex se divide en cuatro direcciones: Dirección Corporativa de Operaciones, Dirección Corporativa de Ingeniería y Desarrollo de Proyectos, Dirección Corporativa de Administración, Dirección Corporativa de Finanzas.

El SUMA planea eliminar la Dirección Corporativa de Ingeniería y Desarrollo de Proyectos, un área fundamental en Pemex que planea y desarrolla proyectos operativos relacionados con la ingeniería que utiliza la paraestatal y, sobre todo, evalúa y aprueba las políticas para dirigir la ejecución de sus proyectos estratégicos y prioritarios a través de terceros, es decir, de empresas privadas.

El nuevo esquema expone que la Dirección Corporativa de Finanzas debe absorber la parte de Ingeniería y Desarrollo de Proyectos. Así, de acuerdo con el proyecto, tres direcciones corporativas tomarán en sus manos las operaciones en filiales y subsidiarias de Pemex, obviamente bajo la tutela del director general.

La nueva estructura de tipo gerencial establece seis “macroprocesos” de trabajo para el “Grupo Pemex”, mismos que serán ejecutados de acuerdo con el proyecto por las direcciones corporativas en todas y cada una de las áreas de Pemex. Estos macroprocesos son: Planeación, Suministro, Finanzas, Mantenimiento, Seguridad, Salud, Protección Ambiental (P. A.) y Recursos Humanos.

Manejada por la DCO, el área de Seguridad, Salud y Protección Ambiental se dedicará al control de incidentes y accidentes, administración de auditorías, salud ocupacional, higiene industrial, gestión ambiental, manejo de residuos y operación de eventos.

Dicha área también elaborará las políticas de seguridad industrial y protección ambiental o ecología, llevará la administración de incidentes, así como un proceso estadístico de causas, frecuencia y tipo de accidentes, también vigilará la limpieza personal en instalaciones industriales según el tipo productos que manejen, manipulación de residuos, origen, uso y destino de los residuos industriales, además de la coordinación en caso de accidentes y su responsabilidad ante la sociedad.

Esta misma área se encargará de definir qué tipo de empresas y empresarios entrarán en el padrón de proveedores de servicios ambientales de Pemex, que deja a la iniciativa privada ganancias millonarias, sobre todo en trabajos de remediación y tratamiento de lodos de perforación.

Manejado por la misma DCO, el “macroproceso” de Planeación tendrá funciones de manejo del tablero de mando integral de Pemex de acuerdo con indicadores ejecutivos, generalmente mediante semáforos que dan al directivo una visión mediante códigos de colores del comportamiento de cada una de las variables sustantivas de operación de su empresa.

También un control de bases de datos de las principales funciones u operaciones financieras o administrativas de la empresa; vigilancia del comportamiento estadístico del valor económico agregado (una, o la principal, variable que utiliza el director de una empresa porque le indica la rentabilidad de la misma en relación con el valor que su funcionamiento le incrementa a la materia prima).

Bajo el mando de la misma DCO, el “macroproceso” de Mantenimiento tendrá facultades para diseñar el programa de mantenimiento de plataformas, plantas e instalaciones petroleras. Atribuciones sobre el Control de Gestión de libranzas (es decir, sobre los paros programados de operación para mantenimiento que requiera la instalación). El mismo concentrará el registro y reporte de gestión de la documentación que se maneja en cada área, integración con suministro y recursos humanos.

El macroproceso de suministro (manejado por la DCO), cuya función principal será el control de forma electrónica y a través de portales de red con proveedores, en un esquema similar al de un Compranet especial para Pemex.

El macroproceso de finanzas , con funciones de monitoreo y control sobre las finanzas de Pemex, también con atribuciones sobre el control y seguimiento del presupuesto, diseñando mecanismos para evaluar el grado de cumplimiento del presupuesto y la evolución de sus principales desviaciones.

En esta misma área se preparará la información sobre los estados financieros para su interpretación conforme con requisitos previamente establecidos para el consejo o para el auditor externo. Se encargará de la gestión de pagos (control de compromisos de pagos a terceros y términos de cumplimiento de acuerdo con la calendarización de facturas o en las políticas internas) sobre la base de balances o informes diarios de caja.

Esta área se encargará también del registro y control contable de compromisos y cuentas por pagar a mediano y largo plazo con cargo a otros rubros del presupuesto, lo mismo que de un registro financiero alterno para el manejo de los Pidiregas, pues estos esquemas de financiamiento no forman parte del presupuesto formal de la empresa.

El macroproceso de recursos humanos, con funciones de la relación de personal contratado, altas, bajas, jubilaciones. Delimitación del programa de contratación y evolución de la estructura de la empresa, capacitación con base en los programas y las necesidades de la empresa y las proyecciones efectuadas según las capacidades y potencial de cada empleado, además de la administración de personal desde su contratación, altas, incapacidades y bajas.

Estos seis macroprocesos, que son las labores que realizarían las direcciones corporativas, desde hace unos meses están en ejecución sin que los funcionarios de las distintas subsidiarias tengan conocimiento.

Como ejemplo está el de Seguridad, Salud y Protección Ambiental, que comenzó a operar a finales de 2005 con Marcos Ramírez Silva como titular de la DCO, que en SUMA aparece como responsable también de este proyecto.

Pero en Pemex se ocultan las operaciones de “modernización” que realizan a espaldas del Poder Legislativo.

Para confrontar la información, se solicitó una entrevista con el director general de la empresa, pero la petición fue rechazada y Eduardo Marín, de la red de información de la empresa, informó que el proyecto para unificar Pemex es apenas “una propuesta verbal, difícil de aprobar en esta administración”, pero confirma que “en caso de tener el proyecto, tiene que pasar primero por el Consejo de Administración y luego por el (Poder) Legislativo”.

Finanzas negras

Durante los últimos meses Luis Ramírez Corzo ha insistido en la urgencia de abrir Pemex a la inversión privada a través de distintos esquemas propuestos por él mismo, primero con los famosos Contratos de Servicios Múltiples y también en los contratos Alianza.

En el Proyecto SUMA se plantea fortalecer este tipo de inversiones por medio de los Proyectos de Impacto Diferido en el Registro del Gasto (Pidiregas), deuda a largo plazo del gobierno con la IP, que se ha disparado a cuenta de Pemex durante los últimos años. Según estimaciones de Pemex, la deuda en Pidiregas al final del sexenio será de 58 mil 100 millones de dólares.

Los Pidiregas han sido usados en Pemex de forma indiscriminada. Tan sólo el año pasado Pemex Exploración y Producción tenía un presupuesto para recursos humanos por 22 mil millones de pesos, pero el gasto fue de 144 mil millones de pesos, así que echó mano de los Pidiregas para subsanar los gastos.

Según estimaciones de la oficina de Relación con los Inversionistas de Pemex, la empresa necesitará para inversión en capital y amortizaciones este año a unos 16 mil 600 millones de dólares, y la paraestatal pretende financiar la mayor parte de este monto con recursos provenientes de su flujo de operación. Además, Pemex intenta recurrir al financiamiento externo por un monto aproximado de 2 mil millones de dólares en Pidiregas.

De acuerdo con el SUMA, una de las tareas fundamentales del coordinador del macroproceso de finanzas en el nuevo esquema será la “captación, asignación y seguimiento de Pidiregas”, lo que permite en el esquema de Ramírez Corzo dar entrada a este tipo de inversión a pesar de que a la fecha, con el monto de la deuda tradicional en la paraestatal, Pemex es la petrolera más endeudada del mundo.

En el macroproceso de planeación, el SUMA plantea que esta área tendrá funciones de concentrar información en todo Pemex, además del seguimiento financiero de proyectos se encargará también de su diseño sobre un esquema de Valor Económico Agregado (VEA).

El VEA originalmente se presentó en Pemex Exploración y Producción (PEP) en 2003, entonces bajo la dirección de Ramírez Corzo, en un informe interno donde se evaluaba el “valor” de PEP, y argumentaba que se debía ajustar el valor de las reservas de hidrocarburos vendiéndolas al precio del mercado o concesionarlas “al mejor operador existente”.

El Instituto Mexicano del Petróleo (IMP), a pesar de su valiosa aportación a la investigación del sector petrolero y de formar especialistas y generaciones enteras de ingenieros petroleros, no es considerado por el SUMA en la nueva estructura de Pemex.

La familia

El SUMA establece que un “Grupo Directivo” es “responsable de definir el rumbo de la institución”. En este esquema, el grupo directivo será el encargado de aprobar los proyectos que sean considerados prioritarios para Pemex, “desde la detección hasta la acreditación”.

Después del patrocinador del proyecto, que es el propio Ramírez Corzo, se coloca en la jerarquía a un grupo directivo integrado por los tres responsables de las direcciones corporativas ya mencionadas, luego, cada “macroproceso” será ejecutado o dirigido por un “coordinador del programa”.

Así, los cargos serían: coordinador general de SSPA, coordinador general de Mantenimiento, coordinador general de Planeación, coordinador general de Finanzas, coordinador general de Suministro y coordinador general de Recursos Humanos.

El documento señala que cada uno de estos coordinadores generales será responsable “ante la dirección”, y a su cargo tendrán un “equipo”, pero el proyecto no define cuántos trabajadores requerirá cada una de estas áreas.

En la estructura, debajo del grupo directivo, integrado por los directores corporativos, se ubica a un gerente de la Gestión del Proceso y luego el cuerpo de gobierno, encargado de proponer la directriz para el diseño del proceso en su mejora continua.

El proyecto pone candados a cualquier argumentación que pueda aprobar o descalificar las negociaciones que a nombre de Pemex hagan sus funcionarios, al señalar que solamente éstos ocupen los puestos antes mencionados, “representarán las figuras únicas y formales dentro de Pemex para la gestión del día a día de los procesos de negocio”.

De manera general el SUMA no especifica a cuántos trabajadores se requerirán en Pemex para este nuevo esquema; sin embargo, fuentes internas de la paraestatal detallan que se pretende adelgazar la estructura laboral en más del 30 por ciento, sobre todo en personal operativo.

Para cada una de las subsidiarias se elimina el puesto de directores generales, comisarios y gerentes, y dado que define que cada subsidiaria será reconocida ya no como subsidiaria de Pemex sino como proceso de la paraestatal, la división será: Proceso Pemex Internacional (para PMI); Proceso PGPM (para Pemex Gas y Petroquímica Básica); Proceso PREF (para Pemex Refinación); Proceso PEP (para Pemex Exploración y Producción); Proceso PPQ (para Pemex Petroquímica; Proceso CORP (para Petróleos Mexicanos Corporativo).

En esta estructura los representantes de cada “proceso” estarían por debajo de las cinco áreas ya señaladas y que son las que tendrán atribuciones para ejercer aun sobre cada uno de los “procesos” (antes subsidiarias) de Pemex, por encima de sus representantes.

Básicamente el documento está diseñado para dejar en manos de cinco personas las atribuciones de la paraestatal más importante del país, éstos son: el director, y los administradores de Planeación, de Finanzas, de Recursos Humanos, de Suministro, de Mantenimiento, y de Seguridad, Salud y Protección Ambiental.

Uno de los puntos del proyecto es establecer un Centro de Procesos de Negocios, con atribuciones para coordinar todo el proyecto de integración de Pemex bajo el esquema que define el SUMA.

Entre las atribuciones del coordinador de SUMA se incluye el de enlace entre la dirección y la parte administrativa de cada proceso. Actualmente, argumenta el proyecto, el coordinador “pertenece a DCO”. Se refiere a Marcos Ramírez Silva, titular de la Dirección Corporativa de Operaciones, y a quienes fuentes internas de la paraestatal señalan como el próximo sucesor de Ramírez Corzo debido a los cabildeos que realiza éste, respaldándose en la necesidad “urgente” de reintegrar Pemex en un sola estructura, bajo el esquema que él mismo diseñó.

De acuerdo con el SUMA, las funciones principales del “Coordinador” del proyecto son:

“Asegurar la interrelación de los procesos de negocio de Pemex bajo el modelo SUMA. Asegurar la coordinación de acciones dentro y entre estructuras y Cuerpos de Gobierno de SUMA, así como administrar la ejecución de los proyectos de mejora de procesos”.

Define el proceso “para establecer criterios de priorización y elementos de justificación de proyectos de mejora de procesos de negocio, que permitan al Grupo Directivo decidir la asignación presupuestal en materia de mejora a procesos de negocio, así como “propiciar la alineación y evolución cultural integral de la organización orientada a la Administración por Procesos en Pemex”.

Es decir, según el proyecto es Marcos Ramírez Silva quien define, desde el próximo portafolio de negocios que manejará Pemex, los proyectos y hasta qué presupuesto debe dar la dirección a cada negocio, en un periodo que abarca hasta el próximo sexenio

 

La consumación

En el capítulo III, el documento define la estrategia para la estructuración de SUMA:

La estrategia se basa en cinco puntos, el primero se refiere a que se debe crear un marco normativo para Pemex que justifique la creación y operación de cada una de las estructuras y los mecanismos de gobierno que establece el proyecto.

El tercer punto, cita el documento, es establecer “el reporte matricial” como parte de la gobernabilidad para organizar las atribuciones actuales del corporativo hacia los organismos subsidiarios, en materia de planificación y seguimiento de las estrategias de negocio.

Luego, estructurar un primer ciclo de transformación e innovación de los procesos (Proyecto TIPP), en seis macroprocesos de negocio (áreas en las que de dividirá Pemex), que son: Planeación, Finanzas, Recursos Humanos, Suministro, Mantenimiento, y Seguridad, Salud y Protección Ambiental.

La organización total del SUMA está dividida en tres ciclos. El primero se refiere a la definición, que consiste en modificar los marcos regulatorios, que valida las atribuciones de los encargados del proyecto; definir los proyectos que, según Ramírez Corzo, sean prioritarios para Pemex para los siguientes años; establecer las reglas de coordinación y administración de Pemex, lo cual implica modificaciones a la ley orgánica de la paraestatal.

La Fase II se refiere a la estructuración, dividida en dos ciclos, que inicia con el llamado proyecto TIPP (Transformación e Innovación de los Procesos en Pemex).

Y la Fase III, de evolución, en la que se consolidará la unificación de Pemex por medio de este nuevo plan.

Las tres fases de implantación del SUMA iniciaron en 2004 con su concepción, y el proyecto estará implantado por completo en enero de 2007.

El proyecto TIPP define la logística y el transporte de hidrocarburos y abre a la “oferta” tanto la exploración y explotación de petróleo y productos derivados, así como su distribución primaria, también la refinación para cubrir la demanda mediante un sistema de distribución secundaria y ventas.

Fuera de la Constitución, el proyecto TIPP abre como “oferta” la exploración y explotación de reservas de hidrocarburo: venderlas al precio de mercado y ofrecerlas “al mejor operador existente”.

El proyecto TIPP definirá el portafolio institucional de proyectos para el 2007, reorganizará en Pemex la administración por procesos en la paraestatal, estructurará los procesos, organización y tecnología que deberá usar Pemex, e impondrá mecanismos “de manera permanente” para “futuros ciclos de implementación”.

El documento indica que para noviembre de 2006, (en que está fechado el proyecto), las gestiones para su organización las desarrollan la Dirección Corporativa de Operaciones (DCO), respecto a la Planeación, Mantenimiento, Suministro, el SSPA, y Tecnología de Información y Comunicaciones; la DCF que reestructura la organización financiera de la paraestatal a partir del SUMA y la Ingeniería y Desarrollo de Proyectos; y la DCA que se encarga del área de Recursos Humanos. Todas, de manera horizontal, tanto en el corporativo, como en todas y cada una de las subsidiarias.

De acuerdo con el SUMA, los procesos de Pemex se reducirán a tres funciones: exploración y producción y distribución primaria; proceso y transformación de hidrocarburo; y distribución secundaria y ventas. Se aclara que dichas funciones son exclusivas para todo Pemex, y que sólo el grupo directivo que los definió puede realizar “cualquier modificación”.

El capítulo VII define la jerarquía del SUMA, la “estructura de gobierno permanente en SUMA”, como patrocinador: Luis Ramírez Corzo, y un grupo directivo encabezado por Marcos Ramírez Silva, al mismo tiempo administrador de todos los procesos, y como subdirector a Vicente Córdova, al mismo tiempo “Responsable de los Procesos”.

El carácter de permanente se argumenta con que el SUMA “requiere de estructuras y roles de gobierno permanentes”, es decir no debe modificarse ni con el cambio de nuevas administraciones.

De esta manera, Ramírez Corzo pretende apoderarse del puesto más alto de Pemex que en esta nueva estructura quedaría incluso por encima del director, y colocar al frente también a Ramírez Silva y a Vicente Cordova, pues dichos “roles de gobierno”, son permanentes y no “resultado de la ejecución de un proyecto”.

Ramírez Corzo justifica su permanencia en Pemex con el argumento de que SUMA no es un proyecto temporal, sino “un nuevo esquema de gestión y gobernabilidad que permite administrar la eficiencia y competitividad de la Institución con “un solo Pemex”. Y para consolidar el esquema, dice el documento, no debe haber cambios del esquema de “gobernabilidad”.

El marco normativo con el que Ramírez Corzo fundamenta la reestructuración, por decisión propia, de la paraestatal la sustenta con que según la Ley Orgánica de Pemex, el director general de Pemex tiene facultades para establecer proyectos así como su injerencia en todas las subsidiarias y filiales.

En pocas palabras, dirigir a Pemex, pero aun como director general, sus decisiones y máxime cuando se trata de una reorganización completa de Pemex, (cuya atribución la tiene únicamente el presidente de la República) debe ser sometido a discusión ante el Consejo de Administración de Pemex, integrado por varios secretarios de Estado y luego al Poder Legislativo.

El proyecto indica que para aplicar el SUMA se debe reformar la Ley Orgánica de Petróleos Mexicanos respecto a la propiedad y el control del Estado mexicano sobre los hidrocarburos, y respecto a las atribuciones de la dirección general de Pemex sobre todas las áreas, incluido el corporativo, subsidiarias y filiales de la paraestatal.

Plantea modificar sustancialmente el Decreto de Lázaro Cárdenas en 1938, cuando nacionalizara la industria petrolera, dándole personalidad jurídica y patrimonio propios.

Un proyecto con maña

 

Los diputados integrantes de la Comisión de Energía discuten la iniciativa de ley presentada el año pasado por la fracción panista para dotar de autonomía de gestión a Petróleos Mexicanos.

Dicha iniciativa justificada como la única posición para que la paraestatal sobreviva, incluye apenas algunos planteamientos generales de lo que en realidad significa el proyecto diseñado por el director general Luis Ramírez Corzo.

Todo ocurre sin que los diputados tengan conocimiento de que el proyecto desde hace varios meses se ejecuta en la paraestatal, mientras ellos apenas inician discusiones y algunos, incluso, luchan por impedir que llegue al pleno.

La iniciativa fue presentada a los legisladores de la Comisión de Energía el año pasado por funcionarios de Pemex, primero en Zihuatanejo, luego en Querétaro y posteriormente en el recinto de San Lázaro, con la finalidad de que llegue al pleno antes de que concluya el actual periodo de sesiones, y que se apruebe al vapor.

Planteada como una iniciativa para “la autonomía de gestión para Petróleos Mexicanos”, en San Lázaro, en mayo pasado, la propuesta fue justificada ante los legisladores por Juan José Suárez Coppel, director corporativo de Finanzas de Pemex, como una necesidad de que fuera revisada la actual estructura de la empresa en subsidiarias y pensar en una moderna organización corporativa.

Con la autonomía de gestión de la paraestatal, dijo, se aseguraban los recursos que se necesitaban en materia de inversión en Pemex para sanear la estructura financiera de la empresa.

La propuesta presentada a los legisladores contempla la participación directa de la iniciativa privada con al menos el 20 por ciento del valor de la paraestatal.

También incluye el nombramiento de consejeros independientes en el Consejo de Administración de la paraestatal, como lo hizo el presidente Vicente Fox, al inicio de su administración, cuando intentó incluir a los empresarios Carlos Slim Helú, Lorenzo Zambrano, Alfonso Romo y Rogelio Rebolledo Rojas, dentro del órgano rector de Pemex.

Entre los argumentos expuestos por Pemex ante los legisladores para promover y aprobar la autonomía de gestión se justificó en el ejemplo de las compañías como la Statoil en 2001; Petrobras, en 2000; Petrochina, en 2000; Repsol, en 1989, y British Petroleum, en 1977.

En lo referente a la participación de la IP, la propuesta sugiere que la inversión sea mediante un instrumento similar a los Certificados de Aportación Patrimonial (CAP), para regresar, por medio de la Bolsa Mexicana de Valores, a los antiguos propietarios.

En su momento, la discusión entre los legisladores fue que los planteamientos de los funcionarios de Pemex violentaba los mandatos constitucionales. Sólo los diputados del blanquiazul lo vieron como una prioridad para la paraestatal, incluso con el apoyo del presidente de la Comisión de Energía del Senado, Jorge Nordhausen González, quien hizo público el consenso con los funcionarios de la paraestatal.

El PAN intenta sacar la iniciativa de manera tan firme que incluso su coordinador parlamentario en la Cámara de Diputados, José Suárez Morfin, declaró que ésta sería una de las prioridades de su partido en la actual Legislatura.

Aunque el proyecto de autonomía de gestión se ejecuta en Pemex por cuenta de Ramírez Corzo, sin que el funcionario tenga atribuciones legales para ello, los diputados del PRD integrantes de la Comisión refieren que a pesar de la oposición del Sol Azteca para dicha iniciativa, ésta podría aprobarse en unas semanas por la línea que cada partido habría dado a sus diputados sobre el tema.

La diputada Rosa María Avilez Nájera explica que se ha dado a la tarea de contraponer una iniciativa que de autonomía de gestión a la petrolera, pero no en el esquema planteado por la administración de Ramírez Corzo, pues se trata de “una privatización oculta”.

Añade que la iniciativa para la autonomía de gestión presentada por los funcionarios de Pemex privatiza la paraestatal “dándole vuelta a la Constitución”.

Sobre el incremento en el uso de Piridegas en que se basan las finanzas en el esquema de Ramírez Corzo, tanto en el que maneja en el Suma, como en el proyecto que envió al Congreso, la diputada señala que no se justifica que Pemex a futuro base sus inversiones en deuda a largo plazo pues ha tenido en los últimos años los ingresos más altos de su historia por venta de crudo y con las modificaciones al régimen hacendario, tendrá solvencia para sus propias inversiones.

El mismo cabildeo del blanquizaul se ha hecho extensivo al Senado de la República, el senador Manuel Bartlett, quien señala que Ramírez Corzo nunca ha presentado el proyecto Suma, sin embargo, dice, sí planteó la autonomía de gestión en una iniciativa cabildeada por el presidente de la Comisión de Energía, Jorge Nordhausen.

Bartlett acusa que los planteamientos de Ramírez Corzo sobre el futuro de la paraestatal que da al país los mayores ingresos, no responden a un interés de Estado, sino a los intereses de transnacionales de origen estadounidense.

Hace referencia a que el esquema de Ramírez Corzo da prioridad a la iniciativa privada en Pemex, “porque es juez y parte; porque un director de Pemex no debe ser un contratista de Pemex porque entonces se conduce como contratista no como director”.

La diputada Rosa María Avilés evalúa que aunque los perredistas se opondrán a que la iniciativa se lleve al pleno en la actual Legislatura, existe ya línea tanto de Roberto Madrazo como de Felipe Calderón, candidatos presidenciales del PRI y PAN, respectivamente, para que los diputados de sus fracciones saquen adelante esta iniciativa para darles puntos en la carrera electoral, y prevé que la iniciativa se aprueba en “fas track” por ambos partidos.

Barrtlet señala que el presidente de la Comisión de Energía, Jorge Nordhausen, cabildea también para sacar adelante todas las reformas en las que se beneficia la participación de la iniciativa privada en el sector energético, como la autonomía de gestión de Pemex,

Cabildeos que durante la actual Legislatura, señala, Nordhausen ha hecho a espaldas de los otros integrantes de la Comisión, e incluso, señala el senador, los otros senadores se han quejado con sus respectivas coordinaciones, y en el caso del PRI, el senador Enrique Jackson, “se comprometió con nosotros a que ningún dictamen de éstos pueda salir si no hay una discusión interna en el Senado”.

Se solicitó una entrevista con el senador Jorge Nordhausen, quien aún tiene intereses particulares en Pemex como contratista que se ha beneficiado con millonarios contratos desde que tomó el cargo como presidente de la Comisión de Energía, y aún tiene abiertas denuncias penales por fraude a la paraestatal (Contralínea de julio de 2005) pero el senador se negó a la entrevista. ((Ana Lilia Pérez)

 

 

Los primeros pasos

 

Fuentes internas de Pemex que participaron en el diseño del Suma revelan que de ejecutarse el proyecto, serían despedidos más del 30 por ciento de los trabajadores, tanto de confianza como del Sindicato de Pemex.

Aunque no se ha oficializado el proyecto, desde hace unas semanas en las zonas petroleras de Veracruz, Tabasco y Chiapas, comenzaron a tramitarse jubilaciones anticipadas de trabajadores sindicalizados y despidos de personal de confianza. Los primeros despidos contemplados en el nuevo esquema de Pemex, para adelgazar la planta laboral, se iniciaron en los complejos de gas en Cactus, Chiapas, y hace tres semanas en las regiones de Pemex Exploración y Producción en Tabasco.

Las declaraciones públicas respecto a la nueva relación que, según Ramírez Corzo, Pemex tendrá con su sindicato próximamente, parecen indicar que entre director y el dirigente del Sindicato petrolero, Carlos Romero Deschamps, hubo ya alguna negociación para sacrificar a sus agremiados.

El Suma desincorporará los servicios médicos, y entre los interesados en manejarlos está el Sindicato. La empresa, a través del área de Recursos Humanos se limitará a supervisar la negociación con quien maneje estos servicios, que a nivel nacional, ocupan el tercer lugar en importancia por el volumen de población que atienden, después del IMSS y el ISSSTE.

Durante la celebración del 68 Aniversario de la Expropiación Petrolera, en Salina Cruz, Oaxaca, Romero Deschamps declaró que los trabajadores sindicalizados están listos “para adaptarse a los nuevos tiempos” en alusión al anuncio de Ramírez Corzo, que analizaba un proyecto de modernización integral para hacer “un solo Pemex”.

En respuesta, Romero Deschamps dijo que era necesario “corregir la división de organismos subsidiarios” que aunque posibilitó mayor claridad sobre los manejos financieros de Pemex, “multiplicó su aparato administrativo”. (Ana lilia Pérez)

 

 

Publicado: Abril 2a quincena de 2006 | Año 4 | No.54



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