Contralínea  

Slim: la otra campaña

Álvaro Cepeda Neri

 

 

 


Publicidad

I.— Salvo la mejor opinión de los lectores, con todo y el candidato único del entonces partido único —de Alemán a López Portillo; porque Salinas con el golpe electoral de 1988 y Zedillo saltándose con un homicidio de por medio a Colosio, ya no fueron priístas, sino candidatos del Partido Neoliberal— nunca antes estuvieron los ciudadanos ante campañas y candidatos tan mediocres, como el PRI con Madrazo, el PAN con Calderón y, con todo y su populismo y popularidad encima, el PRD con López Obrador. Con el priísmo y recurriendo al chiste cínico de que sabíamos seis años antes quién sería el candidato y presidente, ahora con las encuestas ya sabemos que, al menos, hay un puntero con un letrero colgado del cuello sobre el pecho: “se necesita un pescador hábil y mañoso, para que tire el anzuelo y pesque al Pejelagarto, lo saque del agua y lo deje morir fuera de su ambiente”.

II.— Y es que el auténtico tabasqueño (“Roberto, el ya no se pudo”, es defeño con acta de Villahermosa) va solo hacia la meta y únicamente un elemento sorpresa (otro bejaranazo si es cierto lo de la aportación del amigo del “góber precioso”, el tal Nacif, por ejemplo) podría restarle aire al cuarto para las doce y permitir que lo alcance, en este orden: Calderón, Campa, Mercado, Simi (por la libre) y Madrazo... e incluso que el abanderado de “la otra campaña” con sus embestidas a diestra, siniestra, centro, arriba y abajo, en una de esas lo hacen candidato sus seguidores y entre en la lista, de máscara contra cabellera: Marcos versus López Obrador. Y puede rebasar al “Peje” el de la otra campaña: ¡Slim!

III.— Casi nadie, o nadie, se ha dado cuenta que tenemos ya “la otra campaña de la otra campaña”. Y es nada menos que Slim con su programa Pacto de Chapultepec, su inmensa fortuna, su ascendencia entre lo más granado de los empresarios, la simpatía estadounidense (vía Tony Garza y su multimillonaria esposa, la joya de la “Corona”) y que, en una de esas, se transforma en el “candidato de unidad”... de las derechas, abdica Calderón, que ya le anda por hacerlo; renuncia Madrazo, que no sabe si llorar o reír; se quitan del paso a Mercado (“Sonora querida”), a Campa (con el visto bueno de Elba), el Dr. Simi (con su “música a otra parte”) y hasta el subcomandante Marcos transa su ingreso en la vida “civilizada” a cambio de tener un partido... y una curul.

IV.— Don Carlos Slim Helú invierte parte de su fortuna (con cargo a los descuentos de impuestos) en culturalizarnos, trayendo obras de arte (pintura, escultura, etcétera.) y otorgando fondos para montar obras de teatro, en memoria de su esposa Soumaya. La mayoría de estas actividades las lleva a cabo en el museo con ese mismo nombre. En el Centro Histórico (frente a la hermosa casona de Los Azulejos —sede de uno de los Sanborn's—, nos convida de réplicas originales de las esculturas del gran Rodin, el comercial es gratis para que gratis vayan a admirarlas y darse baños de educación estética) se nota la mano de los empresarios comandados por Slim: construcciones y remodelaciones por doquier, para ver si esa zona, desolada tras el terremoto de 1985, recobra su actividad turística, sobre todo los fines de semana.

V.— Pues bien, ese Slim, quien en sus teléfonos públicos nos obsequia como publicidad, con copias de las muestras pictóricas y escultóricas que no pocos se roban para enmarcarlas y lucirlas en su casa u oficina, ya que son litografías que Slim, una vez usadas debería regalar con los recibos que nos manda cobrar por el uso del servicio telefónico o, cuando menos, como regalo navideño.

 Ese Slim anda de campaña y ni por la nariz le ha pasado el fuerte olor a azufre de quien entidad por entidad, gobernador a gobernador (menos el “góber precioso” Marín, ni el “góber bonito” Bours), los anda amarrando, haciéndolos suscribir, aunque sea de palabra, el Acuerdo de Chapultepec.

VI.— El nombre es porque Slim se dio el lujo de convocar a lo más granado de los hombres de empresa (y los de presa) en el Castillo de Chapultepec (donde la cónyuge de Fox hizo su cena-baile para juntar donativos para su partido camouflageado de Fundación “Vamos México”). Slim anda en campaña para que Calderón-PAN, Madrazo-PRI y López-PRD, lo hagan suyo como programa económico; los demás candidatos, si quieren, bien y si no mal para ellos, ya que desaprovecharán salir en la foto... con Slim quien, en una de esas, se vuelve el secretario de Economía o director de Pemex, del que gane la Presidencia de la República y mucho mejor si es con López Obrador, ya que otro slimniano como Ramón de la Fuente (rector de la UNAM) estará en Gobernación y Elba Est(h)er en Educación Pública (y Manuel Camacho que quería Educación a Relaciones Exteriores, para que ahora sí dure más que cuando Salinas, cuando solamente fue de “pisa y corre”).

VII.— Es la de Slim, la otra campaña de la otra campaña, mientras andan Simi, Mercado, Campa, López, Calderón y Madrazo con sus respectivas campañas, en un espectáculo que ni a las galerías entusiasma, mientras el lunetario y los palcos no pierden de vista la gira de Slim quien, por lo que se ve —y lo que se ve no se niega— ya dio rienda suelta al gusanito de la política. Hubiera sido, para el PRD, un candidato de lujo para la ciudad de México, pero no quiso. Prefiere estar en lo suyo: la política, pero económica—empresarial, aunque no le disgustaría entrar a la sucesión de Gil Díaz (con todo y que el tal Cartens le tira al cargo por el PAN, por el PRI... y hasta por el PRD, que al fin y al cabo las finanzas no tienen color partidario.

VIII.— Los encuentros patrocinados por Slim, con el sólo poder de su nombre (¿recuerdan aquello que dijo López Mateos y hasta lo inmortalizaron en letras?: “El que no tenga un amigo libanés, que lo busque”; aunque ahora con los Nacif, todo mundo dice, parafraseando aquello de que “se vaya el diablo y venga Jesús”, que se vayan los Nacif y se quede solamente Slim), se anuncian y celebran como los Encuentros Regionales del Plan de Extensión Nacional para la Unidad (señor Slim le aviso que ya no hay unidad, sino unión), el estado de derecho, el desarrollo, la inversión y el empleo.

IX.— Todo eso suma o integra el Acuerdo de Chapultepec, al que López Obrador mandó decir, con su próximo secretario de Hacienda: Rogelio Ramírez de la O., que lo suscribe siempre y cuando le dejen hacer dos que tres agregados. Madrazo y Calderón de inmediato se pusieron a las órdenes de Slim. Éste, por cierto, durante el salinato guardó silencio sepulcral, ocupado como estuvo en el botín de las privatizaciones. Ya con el zedillato, salió dos o tres veces para decir “esta boca es mía” y, tanteanto el terreno, metió su cuchara para criticar algunos aspectos de la política pública económica.

X.— Ya para cuando Fox, de plano, se ha tirado al ruedo y más de cuatro veces, con el aplauso del “respetable”, ha censurado, no lo ha dicho con todas sus palabras, la falta de una política económica foxista. Y como ni caso le hicieron, entonces, con sus asesores (hasta el metiche de Heladio Ramírez, compadre, por cierto de Gil Díaz y no se lleva con el “góber” de Oaxaca y mucho menos, se odian mutuamente, con Nelson Murat quien ahora se conformó con una diputación “pluri”), se puso a redactar el Acuerdo de Chapultepec, el que ya desde su nacimiento es “acuerdo”. Slim anda, con ese pretexto en la otra campaña de la otra campaña y del resto de las demás campañas de los candidatos.

XI.— Slim sabe, por propia experiencia (y nadie experimenta mejor que en cabeza propia), que sin consumo ni máximo empleo (y si se puede el pleno empleo keynesiano), no hay economía capitalista que funcione. Si “dos tetas jalan más que un par de bueyes”, Slim sabe que esas dos funciones: empleo y consumo son los motores que, con previas inversiones públicas (obras por doquier) y privadas (inyectándole al mercado toda clase de inversiones), una economía como la dejada por el foxismo, en plena bancarrota, con todo y la liquidez de los más de 70 mil millones de dólares de ahorro en superávit, y que atraviesa por la peor recesión, prácticamente paralizada, puede y debe tener un renacimiento en el corto plazo (en el largo, a pesar de Keynes, cuando menos en nuestro país, está probado que estaremos en la pobreza masiva, pero nada de que “a la larga todos estaremos muertos”).

XII.— La gran falla de Slim es que ni Clinton ni Felipe González (el peninsular, no el panista de Aguascalientes y ahora abascalista en una subsecretaría de Gobernación); ni Aguilar Camín y mucho menos Heladio Ramírez, le han dicho que lo que ya murió con el PRI (de Alemán a Zedillo) fue machacona “unidad”, viable con un “partido casi único” y un presidente de monarquía sexenal. Ahora lo que vale es la unión para garantizar la pluralidad en todos sentidos y,  en el caso político electoral, permitir los partidos y su competencia, incluso facilitar la competencia en el libre mercado (e impedir lo que obstaculiza: oligopolios en telecomunicaciones: teléfonos, televisión, radio).

XIII.— La otra campaña de la otra campaña, encabezada por Slim, va en serio y mucho más en serio que la de Calderón y la de Madrazo. Y si la “otra campaña” de Marcos le resta votos de la izquierda radical al PRD, el empresario, mucho más mexicano que libanés (con todo y su tradición) le está acarreando votos a López Obrador. Éste lo sabe y se deja querer por uno y que el otro lo ande ninguneando. El Acuerdo de Chapultepec no está del todo mal; bien puede ser el anzuelo para pescar al sector empresarial, temeroso del populismo lópezobradorista, y no se diga para coadyuvar a la derecha calderonista y a la ambigüedad madracista... los demás, la verdad, no son parte de la oferta slimniana.

XIV.— Slim le tira a lo grande y... a la grande. Dejó de estar cerca de López Obrador, pero tiene a uno de sus alfiles dentro de la campaña del tabasqueño perredista: Ramón de la Fuente, quien ya casi despacha como secretario de Gobernación en la sombra... o en los palcos cuando juegan los Pumas y posan para la foto y para enviar mensaje: De la Fuente, Slim y demás de relleno. Ya hasta el mismo López Obrador mencionó al ex zedillista (fue secretario de Salud con Zedillo y éste se burló de su colaborador cuando en un evento, se cayó de una silla), como su hombre en Bucareli, para sustituir al clerical de Abascal (cerrarle el paso a Camacho, a Monreal y a los “Chuchos”.

XV.— La otra campaña (de Slim) de la otra campaña (Marcos), en el contexto de las demás campañas de los candidatos AMLO, RMP y FCH, está siendo llevada hasta sus últimas consecuencias. Se trata de que los empresarios, por boca de don Carlos—Telmex y Grupo Carso y etcétera, etcétera, quieren ponerle, no una camisa de fuerza al nuevo presidente de la República, pero sí a su disposición la “mano invisible” sin la artritis que permite el capitalismo salvaje o neoliberalismo económico; pero, tampoco “el capitalismo de los amiguetes” (El País: 28/II/06) ni el capitalismo de rapiña y aventureros, censurado por Weber (parlamento y gobierno) y que prosperó con Salinas-Zedillo.

XVI.— Mucho menos el capitalismo foxista—cocacolero de herraje fisiocrático: dejad hacer, dejad pasar y donde el TLC se ha llevado la mejor parte; los bancos, ya de firmas extranjeras, sacaron del país las fabulosas y multimillonarias ganancias por cobros exagerados por servicios; donde unos pocos empresarios han prosperado, donde el empobrecimiento es masivo; donde la seguridad es una utopía, y mandan, como un Estado sobre el Estado: el narcotráfico y la demás delincuencia. El panorama del desempleo es alarmante, arsenal de esa inseguridad y de la ingobernabilidad que asoma por todas partes.

XVII.— La otra campaña, pues, de Slim, va por lo suyo: que el caballo ganador tenga un freno económico (el político en el Congreso, ya que el que obtenga el triunfo electoral no puede tener más de 300 diputados y necesita alianzas para gobernar): el Acuerdo de Chapultepec, para que fluya la necesaria inversión privada y pública (algo de keynesianismo, no como el dizque keynesiano de Sojo, figura decorativa) que favorezca el empleo e invierta, ponga de pie lo que está de cabeza (más Marx y menos Hegel) y en lugar de empleo selectivo y minoritario, empleo masivo. Esto para promover el consumo que estimule al comercio y éste al sector industrial, empresarial y demás, para competir dentro y fuera. Así como para subirse al tren bala de la globalización o nos quedemos viendo, no como chinos, sino como mexicanos despistados.

 Es el programa de Slim, el otro candidato de la otra campaña, que nadie ha visto o se hacen de la vista gorda. Es Slim sin pasamontañas, sin populismo, sin madracismo y sin calderonismo. Es el Slim de El Acuerdo de Chapultepec y, a diferencia de algunos candidatos de las campañas electorales, no está arando en el mar ni hablando en el desierto. Es el Slim que va en serio y “pian pianito” está logrando consensos. Es la otra campaña de las otras campañas.

Slim promete que en cinco años (¿cómo secretario de Economía?) el país entraría en una etapa de desarrollo y crecimiento modernos. Además ya creó el fondo de 100 millones de pesos para impulsar el estudio y análisis de un catálogo de 109 obras prioritarias para el desarrollo del país y romper con la inercia del subdesarrollo (La Jornada: 8/III/06).

 

cepedaneri@prodigy.net.mx

 

 

 

Publicado: Abril 1a quincena de 2006 | Año 4 | No.53



Tu opinión:

Tu nombre:
E-mail

Escribe tu mensaje aquí:

Publicidad

ÍNDICE Abril
1a quincena 2006

Enviar a un amigo
Opina sobre este texto
Página de inicio


Publicidad

 

Humor
 

 

Avance Contralínea

 

Números atrasados

 

Publicidad

 

Números atrasados

 

 

 

 

Suscríbete


En la República:  

De actualidad  


 




Baja California Chiapas Chihuahua Coahuila Estado de México Guanajuato
Oaxaca Sinaloa Sonora Hidalgo Michoacán NacionalTamaulipas Veracruz Zacatecas
Revista Contralínea
Av. Juárez 88, primero piso, desp. 110 y 111. Col. Centro, México D.F.
Tels: 9149-9808 /30 /07
La otra campaña, el Ejército Zapatista y el Subcomandante Marcos
Sitios Recomendados:
| Oficio de Papel | Revista Fortuna | Los periodistas | Fraternidad de Reporteros de México |

Responsable del sitio: Gonzalo Monterrosa Galindo