Política  

Zapatistas: nuevos caminos.

Amalia Avendaño

El subcomandante Marcos propone a todos los indígenas de México caminar juntos para crear una nueva Constitución.


 


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San Rafael, Chiapas. Sencillo y cortés, como en pocas ocasiones, el subcomandante Marcos inauguró con su reaparición personal la nueva etapa de la lucha zapatista, cuyo objetivo inmediato es recorrer el país para aglutinar todas las causas sociales en un frente de izquierda desmarcado, rotundamente, del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Entusiasta, de buen humor, escoltado por un simbólico cuerpo de seguridad de dos jovencitas y tres hombres armados, uniformados y encapuchados que pronto se ocuparon de las novedades de los visitantes y olvidaron la preocupación por los eventuales incidentes, el vocero del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) arremetió “con todo” en contra de Andrés Manuel López Obrador.

Acusó a los perredistas de "traidores" por votar en contra del reconocimiento de los derechos indígenas en el Senado hace cuatro años, y advirtió que los hará "pedacitos" para "cobrarles" agresiones, torturas y secuestros supuestamente cometidos por indígenas de ese partido a bases zapatistas en Chiapas.

A la dureza del discurso le restaron solemnidad las acostumbradas ironías y un pollo de plumas negras y rojas, con las patas dislocadas, que provocan camine erguido, ataviado con un lienzo blanco a modo de pechera bordada con una estrella y las iniciales del EZLN en rojo, llamado "Pingüino": símbolo de la "otra campaña".

"¿Saben qué? Se me ocurre ahora que nosotros somos como Pingüino, esforzándonos por erguirnos y hacernos un lugar en México, en América Latina, en el mundo. Como de por sí no está en nuestra anatomía el viaje que emprenderemos, seguramente andaremos tambaleándonos, vacilantes y torpes, provocando risas y bromas. Aunque tal vez, también como Pingüino, provoquemos alguna simpatía y alguien, generoso, nos arrope y nos ayude, caminando con nosotros, a hacer lo que todo hombre, mujer o Pingüino deben hacer, es decir, tratar siempre de ser mejores de la única forma posible, o sea, luchando", explicó el subcomandante.

Los kilos de más, en él y en alguno de sus escoltas, merecieron comentarios aparte: “se ve que están entrenando, pero las mandíbulas; en caso de ofensiva ruedan mejor”, se escuchaba.

El comportamiento humilde y cortés de Marcos, tras cuatro años y cuatro meses de retraimiento público, la poca concurrencia comparada con reuniones del pasado y la ausencia de figuras famosas del medio artístico, intelectual, político y social que en el pasado solían acudir a los llamados rebeldes, los escasos medios de comunicación, así como la tranquilidad de pobladores acorde con el ambiente natural, dan la visión auténtica del momento por el que atraviesa la guerrilla chiapaneca: un modesto inicio de un nuevo camino.

Puntual, como pocas veces, y con un auditorio que no superaba las cien personas, Marcos inició su discurso con una severa crítica a López Obrador, el precandidato presidencial más popular entre los simpatizantes zapatistas.

Después se sentó con pluma y papel a escuchar a cada uno de los 32 oradores que hablaron el resto del día sin más límite de tiempo que su propio criterio, ante la impaciencia de algunos asambleístas intervino para pedir paciencia y explicar que la intención zapatista es “aprender a escuchar”.

Durante los recesos aprovechaba para saludar con entusiasmo a quienes se le acercaban, recordar episodios pasados, enviar saludos a los columnistas y aceptar las bromas sobre su panza: ¿comes con manteca Marcos? –Con aceite, patrona– respondía a los reporteros a quienes también dijo que “hace mucho que no nos mirábamos, seguimos los mismos de siempre ¿verdad?”.

Y si bien los personajes, el paisaje y las causas son las mismas, es mucho lo que ha cambiado desde aquella declaración de guerra contra el Estado priísta y el Ejército Mexicano que ahora, para las reuniones zapatistas, ha retirado buena parte de su ostentosa presencia en la zona.

“Hace 12 años les dijimos a ustedes y a muchos que creíamos en el PRD y en alguien (Cuahutemoc Cárdenas), nos equivocamos, que quede claro, al pensar que esa gente iba a ser consecuente con lo que decía, no es consecuente, no vamos a repetir el mismo error, porque allá se equivocan y pierden una elección, aquí nos equivocamos y perdemos todo lo que tenemos.”

Con su autonomía indígena consolidada al cumplirse dos años de las Juntas de Buen Gobierno y una subsistencia comunitaria asegurada, en buena parte con la producción propia y la solidaridad internacional, el subcomandante explica que los pueblos indios serán la “columna vertebral” del camino que hoy emprenden llamado “la otra campaña”.

El proyecto de recorrido que es ajeno a los tiempos electorales, dice Marcos, está pensado en 10 años: “es lo que calculamos nosotros que tardamos en aprender a hablar con obreros, colonos y todo eso.”

El líder rebelde afirma que “aunque se presenta frente a la coyuntura electoral del 2006, “la otra campaña” va más allá, no sólo en sus planteamientos políticos sino también en su calendario, a pesar de que el EZLN sale y regresa cuando son las elecciones, podrá hacer una parada o un intermedio en lo que son las elecciones, y seguirá el trabajo independientemente de lo que registre el proceso electoral.”

La propuesta es aliarse con todos. De entrada pidieron a las organizaciones que asisten a estas reuniones establecer relaciones formales por escrito, de igual a igual, entre el EZLN y la respectiva agrupación; la única condición es que no tengan registro de partido político.

Además de escucharlos en la asamblea, Marcos y la comisión zapatista, integrada por nueve mujeres y siete hombres, se reunieron en privado con cada organización.

El subcomandante explicó que “la idea es enviar fuera de Chiapas a una sola persona del EZLN que mida qué tan hondo es el río, si no lo matan, si no lo desaparecen o lo meten preso”, darán el segundo paso.

La intención de los rebeldes es vivir con los indígenas de otras partes de México. “Si vamos a Michoacán, en lugar de que vamos a dormir a Morelia y a comer ahí, porque vamos a tardar, no piensen que es así como la marcha indígena, unos días y vámonos, va a tardar años esta campaña. Entonces preferimos mejor llegar con los hermanos purépechas y ya de ahí pues, vamos a Morelia, a otros lados, y así en cada estado, donde hay presencia indígena.”

Después del arranque de la campaña por México, la Sexta Declaración de la Selva Lacandona plantea un movimiento mundial con organizaciones solidarias en encuentros intercontinentales por la humanidad y contra el neoliberalismo en fecha y lugar aún por definirse.

 

Publicado: Septiembre de 2005



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