Con la reaparición pública del subcomandante Marcos, el pasado 6 de agosto, la guerrilla zapatista inició formalmente una nueva etapa de la lucha emprendida en Chiapas el primero de enero de 1994.
La nueva propuesta, contenida en la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, plantea que una parte de la dirigencia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el propio Marcos en primer lugar, recorrerá el país para impulsar “la otra campaña”, sin propósitos electorales, pues no se plantea la toma del poder.
"La otra campaña", cuyo objetivo será conformar una fuerza política de izquierda en México y dar a conocer un programa de lucha política anticapitalista, sería paralela a las campañas proselitistas oficiales que a partir de enero próximo realizarán los candidatos de los distintos partidos a la presidencia de la República.
Para emprender esta acción, Marcos y otros dirigentes políticos indígenas pondrán en manos de otros líderes –una nueva generación, ha dicho el subcomandante– la dirección de la guerrilla, la cual continuará armada en la selva.
Los trabajos preparativos para el inicio de "la otra campaña", comenzaron el pasado 6 de agosto con veteranos comunistas, trotskistas, maoístas, sindicalistas, jóvenes estudiantes, luchadores agrarios y sociales en una comunidad zapatista llamada San Rafael, situada en el municipio autónomo Francisco Gómez, selva Lacandona, (en el municipio de Ocosingo), que hasta 1994 fue la finca ganadera El Zapote.
Fue Marcos, quien desde hacía cuatro años y cuatro meses no aparecía públicamente, el que recibió a los delegados de 32 organizaciones políticas de izquierda de México para escuchar sus propuestas. Luego vendrían reuniones, cada fin de semana, con otros sectores como el indígena, el cultural y el social.
Para el 16 de septiembre estaba programada la reunión general con todos estos sectores, con el fin de decidir qué tipo de fuerza política de izquierda se conformará y cómo se realizará "la otra campaña".
En su primer mensaje a los asistentes a la reunión, Marcos criticó duramente a Andrés Manuel López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), quien encabeza los sondeos de opinión para la presidencia de México.
“López Obrador nos va a partir la madre a todos” si gana la presidencia de México en las elecciones del próximo año, advirtió el mítico dirigente guerrillero del pasamontañas que fuma pipa, conciente de que la declaración iba a provocar fuertes reacciones pues es sabido que el PRD se reivindica como partido de izquierda.
Además, en no pocos casos, los militantes del PRD son simpatizantes del EZLN y en la posibilidad de que López Obrador llegue a la presidencia de la República ven la solución, o parte, del conflicto armado en Chiapas.
Marcos aseguró que el PRD “traicionó” y “engañó” a los zapatistas y que ahora los perredistas “lo van a pagar, los vamos a hacer pedacitos”. Precisó que el EZLN no va sólo contra este partido sino contra los de Acción Nacional (PAN), actualmente en el poder, y el Revolucionario Institucional (PRI), que después de 70 años perdió la presidencia en el 2000, es decir, contra toda la clase política mexicana.
“El punto de quiebre con la clase política mexicana estuvo en abril del 2001”, explicó Marcos. En esa ocasión el Congreso de la Unión aprobó una reforma indígena que no satisfizo a los zapatistas ni a otros sectores indígenas del país. Dicha reforma constitucional fue producto de los acuerdos de San Andrés, los únicos firmados hasta ahora (el 16 de febrero de 1996) por el gobierno federal y el EZLN, pero que según los zapatistas no fueron cumplidos como se acordó. Esto es lo que no le perdonan a la clase política mexicana.
Las críticas de Marcos a López Obrador, quien en teoría sería su aliado porque dice ser de izquierda –cuando menos en México–, han generado un amplio debate en el país. Los perredistas aseguran que con esa postura el subcomandante beneficia a la derecha, representada por el PAN y el PRI, lo que ha sido considerado por el hombre del pasamontañas como "un pobre argumento".
Siendo el PRD un partido de izquierda, muchos no entienden cómo el guerrillero ataca tan virulento a su precandidato presidencial, que encabeza las preferencias electorales y representa la esperanza de cambio de muchos sectores de la población, sobre todo de las clases más pobres.
Prudentemente los dirigentes del PRD no han entrado al debate y se han limitado a afirmar que Marcos y el EZLN no son sus adversarios. En contraste, el subcomandante los ha retado a un debate de ideas, propuestas e historias.
Pero militantes de base y simpatizantes lo menos que han dicho de Marcos es que está equivocado y que le hace el juego a la derecha, mientras el dirigente guerrillero, quien hizo su reaparición cargando un extraño pollo que parece pingüino, insiste en que esa fuerza política, en la que habían depositado su confianza, los ha “despreciado” y “agredido”.
Al advertir de los peligros de muerte y cárcel que enfrentarán él y sus compañeros cuando salgan de la selva a recorrer el territorio nacional para iniciar "la otra campaña", en una fecha aún por conocerse, subrayó que en esta nueva etapa de lucha, “además del pingüino, estamos poniendo en juego nuestra vida”.
La derecha mexicana, que en teoría sería la beneficiada con los ataques zapatistas a López Obrador, se ha quedado callada en espera de que las críticas de Marcos a su principal adversario continúen en los meses por venir.
Dadas las repercusiones de los ataques, no se vislumbra la mínima posibilidad de entendimiento entre el PRD y el EZLN, el cual ha advertido que aunque se quede solo continuará con las críticas y con la organización de "la otra campaña".
Publicado: Septiembre de 2005
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