Contralínea  

Proceso y Olga Wornat Parcialidad a favor de Mart(h)a.

“La cuestión es la de saber quién manda. Eso es todo”.

Lewis Carroll: Alicia en el país de las maravillas

Alvaro Cepeda

 


Publicidad

En la primera audiencia confesional, celebrada intra muros del Juzgado 12 de lo Civil, sucedió un hecho que puede tener gravísimas consecuencias. Se ventila, como es de conocimiento público, la demanda por daño moral que interpuso la señora Mart(h)a Sahagún, para exigir un pago en moneda nacional bastante cuantioso, a reserva de lo que determine el juez que conoce de la causa, porque la reportera Olga Wornat y el semanario Proceso publicaron, gracias al periodismo de investigación, el documento de la anulación del matrimonio religioso de la hoy cónyuge de Fox en calidad de divorciada de Manuel Bribiesca.

Dicho documento ha sido reconocido, en esa audiencia, como auténtico, ya que fue el que de puño y letra escribió la señora Sahagún Jiménez para solicitar a su iglesia la terminación de su yugo matrimonial. En consecuencia, es un documento veraz y contrastado. Está, pues, fuera de toda duda su certificación, ya que la autora del alegato ha confirmado que es genuino. Luego entonces la periodista y el semanario publicaron el dictamen de anulación y su relación de hechos, con todas las de la ley que, constitucional y reglamentariamente, legitiman la legalidad del ejercicio de las libertades de información.

Lo anterior, toda vez que fue la esposa de Fox la que consintió que se diera a conocer que la única, y por tanto última instancia para la disolución del vínculo (conforme al código de derecho canónico, que es un conjunto de disposiciones sin validez ni vigencia fuera de la comunidad católica), había decidido que dejaba de ser esposa de Bribiesca. Aunque no es, religiosamente tampoco, esposa de Fox, porque a éste todavía no le han concedido la separación de su primera cónyuge. Al permitir que los medios de comunicación informaran que la señora Sahagún dejaba de ser de Bribiesca, el periodismo de investigación contaba con la plena liberta de prensa para obtener el acta de esa separación que contenía el alegato de Mart(h)a. Y publicarla, porque era la única manera de fundamentar que la información al respecto era verídica. O de lo contrario, parecería una desinformación. Una mentira. E incluso, una difamación.

El caso es que en esa audiencia, a la que tuvo que acudir la señora Sahagún, casada en segundas nupcias como manda la ley civil, se presentó custodiada por una docena de militares disfrazados de civil (del Estado Mayor Presidencial integrada por soldados de élite) y le abrieron paso, de entrada y de salida del juzgado, un montón de policías. Era ya notoria su intimidación al tribunal, es decir, al juez Carlos Miguel Jiménez Mora (¿lo de Jiménez no tiene nada que ver con el mismo segundo apellido de la inquilina de Los Pinos?). Eso, más su prepotencia; al iniciarse la comparecencia la defensa de la reportera Olga Wornat pidió al juez que abandonaran la sala las personas ajenas al juicio, lo cual iba dirigido a la amenazante presencia de los militares. El funcionario judicial aceptó la petición (Art. 8 constitucional), pero de inmediato, usurpando facultades que no tiene, la secretaria de Acuerdos, Lidia Guadalupe Grajeda, se opuso y se enfrentó al juez. Este tardó en reaccionar (era al menos para amonestarla) y Sahagún fue la que ordenó el retiro de sus guardaespaldas.

Al final de la audiencia, para hacer notoria la parcialidad de la empleada, y tal vez del juzgado, se tomó una fotografía con Mart(h)a y los abogados de ésta, dentro del recinto. El juez contemplaba la escena, en lugar de tomar medidas de apremio contra ese otro acto de prepotencia e intimidación. Quedó claro que en principio, contra lo dispuesto en el Art. 17, la segunda de a bordo del Juzgado 12 de lo Civil, en cuyas manos está el expediente, estuvo actuando a favor de la demandante; con lo que se vislumbra una sentencia y sanción contra quienes ejercieron las libertades de prensa para informar y opinar, sobre lo que había detrás de la publicitada noticia de que su iglesia le había concedido la disolución de su matrimonio religioso. A la secretaria de acuerdos se le “olvidó” lo de que:

“Toda persona tiene derecho a que se le administre justicia por tribunales que estarán expeditos para impartirla en los plazos y términos que fijen las leyes, emitiendo sus resoluciones de manera pronta, completa e imparcial” (Art. 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos).

El comportamiento de la secretaria de acuerdos no fue imparcial al estarse manifestando a favor de la esposa de Fox, por razones que queremos suponer no obedecen a un “arreglo” previo, como los que se acostumbran en la dinámica de la corrupción judicial. Los dos actos de favoritismo de la empleada burocrática poderosa (como todo funcionario en un juzgado con el carácter de secretaria de acuerdos), por cuanto que su relación de trabajo con el juez le permite hablar a favor o en contra de los intereses que, por la causa que se quiera, “representa”. La secretaria de acuerdos no actuó con imparcialidad, ni siquiera guardando las formas. Todo lo contrario, abiertamente se puso de parte de la señora Sahagún, incluso contraviniendo la disposición verbal del juez, para desalojar del recinto a los militares (ver las fotos en La Jornada: 6/VIII/05 y en Proceso: 7/VIII/05).

Esa conducta, al menos merecía una amonestación del juez. Y ya cuando la secretaria de acuerdos corrió a tomarse la foto del “recuerdo” (para el álbum de ella y de la demandante), junto a los abogados de Mart(h)a, estuvo claro de parte de quién está. Esto quiere decir, si la sentencia civil favorece a la esposa de Fox, que desde un principio todo estaba encaminado a darle la razón a sus sinrazones; desde el momento que una servidora pública que debió hasta exagerar la imparcialidad, para evitar la más mínima sospecha, se dedicó a ponerse de lado de Sahagún, para enviar señales de por dónde vendrá la resolución. “Los abogados de Wornat y Proceso le pidieron al juez que ordenara la salida del militar, pues su presencia no estaba permitida en la diligencia. El juez aceptó, pero la secretaria de acuerdos del Juzgado, Lidia Guadalupe Grajeda, contradijo al juzgador y dijo que si estaba ahí era para cuidar a la señora, escribió el reportero Jorge Carrasco Araizaga. ¿Cuidarla de quién?

Ante la actitud complaciente y parcial de la secretaria de acuerdos, ya nada hizo el juez de la causa, porque la esposa de Fox le ordenó al teniente que saliera, previniendo que la permanencia de su guardaespaldas originaría un mayor enfrentamiento entre el funcionario judicial y la subalterna favorable a ella. Pero no todo quedó en eso. Mart(h)a, al término de la audiencia, le dirigió elogios fuera de todo respeto y prudencia, como si aquello hubiera sido una más de las actividades de quien se autollamó: “ser primera dama, dedicada a actividades sociales”. Y es que ésta, queriendo dar a entender que “entendió” la parcialidad de la empleada, “al terminar los interrogatorios, Sahagún elogió el trabajo del personal del juzgado obviamente para tratar de ganárselos para su causa). A la secretaria de acuerdos le dijo que el trabajo de esa oficina era heroico. El diálogo concluyó con una foto de la funcionaria del juzgado con la primera dama y su equipo de abogados”.

Está claro que la señora Sahagún, además de la prepotencia e intimidatoria presencia de su excesivo equipo de seguridad que, armados y todo entraron al juzgado, está tratando de hacer saber al tribunal no si le asiste la razón en su demanda, como la de hacer sentir que tiene el poder y no tolerará que absuelvan a la periodista ni al semanario; contra éste el mismo Fox ha estado lanzando sus embestidas ab irato, como contra las legisladoras que investigan los abusos de su cónyuge y sus hijastros, en abierta y desafiante provocación.

La prepotente presencia de Mart(h)a, su insolencia en el juzgado para acusar recibo de la parcialidad de la secretaria de acuerdos y el tratar de cobrar cuantiosa suma de dinero para reparar un daño moral inexistente, cuando ella ha puesto como vasos comunicantes su vida privada y vida pública, bien pueden ser datos de que el juez no vaya a actuar con imparcialidad. Es muy difícil tener enfrente a quien llega presumiendo de ser “la primera dama”, para que le quede claro al juzgador que no está juzgando a cualquier hijo de vecino, sino a la que se actúa públicamente con toda la fuerza política que, usurpando funciones de servidora pública, desempeña actividades po--ti-cas. Y que tiene poder y lo usa. Luego entonces no permitirá la imparcialidad que requiere un juicio y lo cual ya se dejó entrever con la actitud de la secretaria de acuerdos del Juzgado 12 de lo Civil.

La parcialidad exhibida pone en muy grave sospecha la imparcialidad del tribunal civil, porque desde ya se ve que, así sea nada más por el poder que representa Mart(h)a –o por cualquier otro “arreglo”–, la decisión final está ya incubándose a favor de la esposa de Fox. Si así fuera, estamos en vísperas de un golpismo contra las libertades de prensa, como no se ha dado desde el golpe de Echeverría, coincidentemente contra los mismos periodistas que hacían Excélsior y ahora publican Proceso. Y contra la periodista Olga Wornat. Pero, además, sería un golpe de graves consecuencias, contra el ejercicio de las plenas y máximas libertades de información y de crítica.

Están, pues, en marcha, los primeros indicios de parcialidad a favor de Mart(h)a... y si “la cuestión es la de saber quién manda”, entonces la parcialidad de la secretaría de acuerdos lo dice todo.

 

Publicado: Septiembre de 2005



Tu opinión:

Tu nombre:
E-mail

Escribe tu mensaje aquí:

Publicidad

ÍNDICE Septiembre 2005
Enviar a un amigo
Opina sobre este texto
Página de inicio


Publicidad

 

Humor
 

 

Avance Contralínea

 

Números atrasados

 

Publicidad

 

Números atrasados

 

 

 

 

Suscríbete


En la República:  

De actualidad  


 




Baja California Chiapas Chihuahua Coahuila Estado de México Guanajuato
Oaxaca Sinaloa Sonora Hidalgo Michoacán NacionalTamaulipas Veracruz Zacatecas
Revista Contralínea
Av. Juárez 88, primero piso, desp. 110 y 111. Col. Centro, México D.F.
Tels: 9149-9808 /30 /07
La otra campaña, el Ejército Zapatista y el Subcomandante Marcos
Sitios Recomendados:
| Oficio de Papel | Revista Fortuna | Los periodistas | Fraternidad de Reporteros de México |

Responsable del sitio: Gonzalo Monterrosa Galindo