Línea Global  

Conflicto binacional por cambios en PGR.

Nancy Flores

En una carta clasificada como “personal y confidencial”, el embajador de Estados Unidos en México, Tony Garza, pide replantear los ajustes promovidos al interior de la PGR; más tarde Washington “castiga” a la administración de Fox por la desatención a la solicitud.

 

 


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Días antes de que la relación bilateral entre México y Estados Unidos se exasperara con el cierre temporal del consulado en Nuevo Laredo, Tamaulipas, y la exhibición de la lista del Departamento del Tesoro sobre los supuestos lavadores de dinero del cártel de los Arellano Félix, el embajador estad|ounidense Tony Garza envío una carta clasificada como “personal y confidencial” a Daniel Cabeza de Vaca, procurador general de la República.

El documento fechado el 8 de julio de 2005, revela la molestia generada al más alto nivel en Washington por la remoción de Luz María Núñez Camacho, hasta entonces titular de la Unidad Especializada en Investigación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita y de Falsificación o Alteración de Moneda.

La misiva, que inicialmente se presenta con un amistoso saludo, finaliza con la petición expresa de dar marcha atrás a los movimientos: “Con todo respeto quisiera solicitarle que la titular de la Unidad de Lavado de Dinero, licenciada Luz Núñez Camacho, permanezca como titular en la misma hasta que las investigaciones y operativos sensibles que están en proceso concluyan.”

Después de agradecer la atención que se dé a la solicitud, Tony Garza expresa: “Le reitero que, de usted considerarlo necesario, estoy en la mejor disposición de reunirme con usted para ahondar sobre el tema.”

En 38 líneas, Tony Garza explica a Cabeza de Vaca el particular interés del gobierno estadounidense, y sobre todo del procurador de los Estados Unidos, porque la ex funcionaria continúe al frente de dicha área dependiente de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada: el cambio en esa Unidad causaría el fracaso de las investigaciones y operativos sensibles que se llevan en conjunto, calificó el diplomático.

Además, el embajador prevé que tras la salida de Núñez Camacho no habrá continuidad, confianza y capacidad técnica, elementos indispensables para concluir los complejos y susceptibles trabajos, pues la administración estadounidense considera que la ex funcionaria es la “más apta y confiable” autoridad mexicana para conducir la relación bilateral encaminada a la lucha contra el blanqueo de capitales.

Según la carta, bajo el mando de Núñez Camacho, la Unidad Contra el Lavado de Dinero ha logrado avances “nunca antes vistos en México”, como los operativos conjuntos con la Agregaduría de Inmigración y Aduanas del Departamento de Seguridad Interna en materia de aseguramientos de dinero en ambos lados de la frontera, que resultó en el decomiso de aproximadamente 21 millones de dólares y la detención de 39 personas.

A pesar del malestar generado en las esferas más altas de Estados Unidos, cuyas repercusiones se observan en las recientes y duras medidas adoptadas por ese país, la PGR no sólo expulsó de sus filas a la exservidora pública, sino que durante 21 días mantuvo acéfala la Unidad contra el blanqueo de capitales donde se llevan a cabo “investigaciones complejas y operativos de altísima importancia y sensibilidad para ambos países.”

 

Expedientes abiertos

 

Unos 100 pendientes dejó Luz María Núñez Camacho en la dependencia que dirige Daniel Cabeza de Vaca; entre los que destaca la testificación con carácter oficial, es decir, en calidad de funcionaria de la PGR, en el juicio iniciado este mes al ex gobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva, por tribunales de Nueva York.

También sobresale el expediente de Gustavo Ponce Meléndez, ex secretario de Finanzas del Gobierno del Distrito Federal, acusado por la Procuraduría General de la República de transferir 30 millones de pesos a la ciudad de Las Vegas, Nevada, recursos que se presumen son de procedencia ilícita.

O el expediente de Jaime Ross Castillo, quien es señalado por una supuesta defraudación al Banco ScotiaBank por aproximadamente 5 millones de dólares, además de estar implicado en lavado de dinero a través de instituciones financieras en Estados Unidos y Suiza.

De acuerdo con el documento firmado por Tony Garza, los tres casos eran atendidos con especial interés por el gobierno estadounidense y por la ex titular de la Unidad Contra el Lavado de Dinero.

El diplomático advierte que “estos avances e investigaciones conjuntas que la licenciada Núñez está llevando a cabo son algunos ejemplos destacados de su labor en materia bilateral.”

Pero desde el 29 de julio todas las investigaciones quedaron en manos de Agustín González Guerrero, quien figura en el directorio como nuevo titular de la Unidad contra el blanqueo de capitales y quien, según un boletín de prensa emitido por la PGR, “cubre los requisitos que exige el perfil normativo y profesional que el cargo requiere, debido a que cuenta con amplia trayectoria en el ámbito de procuración y administración de justicia, destacándose dentro de sus responsabilidades pasadas como consultor jurídico en la banca privada.”

 

Las repercusiones

 

Ante la desatención mostrada por Daniel Cabeza de Vaca, el embajador Tony Garza ha emprendido una campaña de descalificaciones al trabajo de la PGR, bajo el argumento de que la violencia y la inseguridad imperan en la frontera entre México y Estados Unidos.

El desencuentro entre el diplomático estadounidense y la administración federal de Vicente Fox tuvo su punto más álgido a finales de julio y principios de agosto, cuando se cerró el consulado de Nuevo Laredo, Tamaulipas. Tras un acuerdo establecido con las autoridades mexicanas, la sede estadounidense reabrió sus puertas el 5 de agosto.

Sin embargo, 12 días después Tony Garza señaló en la Universidad de Denver, Estados Unidos: “Algunos han dicho que ordené el cierre del consulado (en Nuevo Laredo) para castigar al gobierno mexicano por su fracaso a la hora de controlar la violencia en la región, y en cierto sentido eso es cierto.”

Las repercusiones diplomáticas generadas en Washington por la remoción de Núñez Camacho prendieron los focos rojos en la presidencia de la República, donde se concertó un encuentro privado entre Vicente Fox y el embajador estadounidense, supuestamente para tratar asuntos de seguridad.

La reunión que duró 30 minutos se llevó a cabo en Los Pinos el 23 de agosto, y según el vocero presidencial, Rubén Aguilar Valenzuela: en ésta sólo se trataron los detalles sobre el Acuerdo Nacional por un México Seguro.

 

Publicado: Septiembre de 2005



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