¿Qué representa hoy Venezuela? ¿Una referencia mundial de libertad y soberanía como afirma Vladimir Villegas el embajador de ese país en México? o ¿una amenaza para la seguridad regional, como buscan establecer los detractores de la revolución bolivariana?
Desde 1998 ese país de 25 millones de habitantes dispersos en un millón de kilómetros, y quinto productor mundial de petróleo, desplegó una febril actividad económica y diplomática internacional para proyectarse como líder del Tercer Mundo y en su interior apostó a consolidar la revolución bolivariana.
A un año del referéndum revocatorio –que resultó confirmatorio– Venezuela canceló el intercambio militar con Estados Unidos, expulsó a los agentes de la DEA, exigió a las trasnacionales petroleras el pago de impuestos, lanzó una réplica al ALCA, integró al subcontinente en una red informativa y, por si fuera poco, dotará de hidrocarburos al Caribe.
De ahí las filias pero también las fobias, como la del pastor evangélico estadounidense Pat Robertson quien el 22 de agosto incitó a su gobierno para “sacar al presidente Chávez del poder de cualquier forma posible”. La respuesta del mandatario llegó después y con guante blanco, al ofrecer ayuda a los Estados Unidos tras la devastación del Katrina.
Venezuela provoca esos sentimientos encontrados por la política de su presidente Hugo Chávez Frías, el hijo de Sabaneta en Barinas, al que unos llaman “general sedicioso” y otros “salvador de la patria”.
El mismo que cursó un diplomado internacional sobre Guerras Políticas, una maestría en Ciencias Políticas fue preso de 1992 a 1994 por rebelión y que cuatro años después fue presidente con 56.24 por ciento de votos.
Desde México, el recién llegado embajador de la República Bolivariana asienta que su país es motor de la integración latinoamericana, plantea la necesidad de un nuevo orden económico internacional y un nuevo orden informativo regional e internacional.
Explica que su patria, la de Simón Bolívar volvió al pensamiento del prócer para impulsar sus cambios. “No buscamos ideologías o modelos foráneos, hacemos los cambios en un modelo plasmado en la nueva Constitución” aprobada en un referendo inédito en la historia.
Vladimir Villegas asegura que su país es referencia “porque planteamos la construcción del modelo socialista para el siglo XXI, basado en sus propias raíces e historia y que reivindique al ser humano como centro de la economía”.
Desde un análisis estratégico, la venezolana Damelis López, secretaria académica del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, aprecia que su país ha tenido presencia relevante en el Caribe y en la comunidad andina como ahora en el Mercosur.
Para la experta, en Venezuela no hay revolución “pues éstas se hacen de abajo hacia arriba”, sino que existe un proceso de cambios en donde no sólo se enfrenta al poderío económico estadounidense lo cual propicia la integración regional en la que lleva la voz cantante.
Y aunque apenas este año Hugo Chávez habló de socialismo, Venezuela sigue la dinámica capitalista mundial y aún exporta gran volumen de petróleo a Estados Unidos.
En tal proceso las fuerzas armadas constituyen un factor importante, señala la doctora en Historia Felícitas López Portillo del CELA/UNAM, y “aunque no todos los jefes y oficiales apuestan por el chavismo, y prácticamente la generación que creció al amparo de la democracia representativa pasó a retiro, han apoyado institucionalmente al gobierno”.
Alarma imperial
Villegas aprecia que en la medida en que Venezuela triunfe en su experiencia, otros países ratificarán que otro mundo es posible. “Somos originales y no lo imponemos, si otros pueblos se miran en este espejo y si quieren seguir ese camino es su decisión”.
–¿El petróleo le permite desafiar al imperio global?
“No –ataja- es por la sangre de la dignidad y la sangre bolivariana” y examina la reciente expulsión por Caracas de agentes de la Drug Enforcement Agency (DEA).
“¿Con qué moral un consumidor de drogas certifica lo que hago o no contra el tráfico de drogas? Las sociedades consumidoras están enfermas y la estadounidense lo está profundamente” señala y sugiere sanear las instituciones de la superpotencia que permiten el paso de toneladas de droga y su distribución.
Habla de la contrainformación: “dicen que el presidente Chávez vende armas a la guerrilla y que no coopera con la lucha antidrogas, así se da la ecuación: si la guerrilla está vinculada al tráfico de drogas –que no me consta– y Venezuela no coopera con esa lucha y vende armas a la guerrilla, entonces Venezuela es sinónimo de narcotráfico”.
En ese marco se dio lo que el venezolano llama “el uso de los agentes de la DEA para espionaje que detectaron nuestros organismos de inteligencia”.
–¿En dónde espiaban los agentes de la DEA?
“En diferentes lugares, mi gobierno denunció que agentes encubiertos de organismos de inteligencia se infiltraban en instituciones, compraban a nuestra gente, buscaban información confidencial de altos funcionarios públicos, lejos del ámbito de las drogas.
“Con esas actividades Ex cathedra de la DEA es como si trajera a casa un hombre para arreglar los teléfonos y colocara micrófonos para luego certificar que mis teléfonos sirven. Que se vaya, yo me encargo de mi casa” y con ese criterio ordenó salir a la misión militar estadounidense de instalaciones en el Ministerio de la Defensa.
“Es la reconquista de espacios de soberanía” –Y sonríe.
De la relación con la superpotencia mundial, el embajador opina que mejorará en la medida en que “entienda que somos un país soberano y nuestros asuntos internos son intocables, que sus embajadores no pueden dictar pautas en Venezuela. ¡Eso en Venezuela se acabó!”
Sintetiza: “cuando Estados Unidos quiera tener una relación con base en la soberanía y respeto a nuestra autodeterminación esas relaciones mejorarán de inmediato, no depende de nosotros sino de ellos”.
–La naturaleza del imperio es el control –le decimos– Y replica –“así como ellos tienen una naturaleza imperial nosotros tenemos una naturaleza rebelde, Simón Bolívar identificó el peligro al señalar que los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miseria en nombre de la libertad.
“No queremos pelear con ellos pero sí que se nos respete y pagaremos el costo para que así sea; lo otro sería aceptar convertirnos en una colonia, no queremos la guerra pero tampoco la sumisión”, advierte.
–¿Escenarios de guerra?
–Por supuesto, el gobierno hace sus escenarios, pero nuestros pueblos tienen mil formas de resistencia y han luchado históricamente, creo que no hay imperio invencible y no las tiene todas consigo pues el mundo se diversifica: China, Rusia, Francia, la Comunidad Europea y no todos querrán correr la suerte de un imperio que busca resolver el mundo a sangre y fuego.
A la primera bota que pise suelo venezolano se incendia América Latina.
–¿Quién se sumaría?
–No puedo contabilizarlos. Si pretenden ahogar el intento pacífico, democrático y en libertad que hacemos, los pueblos entenderán que no hay otro camino que la violencia para emprender la transformación.
– ¿Y la guerra contra el terrorismo?
–Estados Unidos tiene una doble moral, debía lucharse contra el terrorismo de Estado pues terrorista es quien se pone una bomba en su cuerpo para explotar en un autobús como el país que agrede a otro de modo criminal, y tenemos que dar ese debate.
Condenamos las acciones terroristas vengan de donde vengan porque hemos padecido el terrorismo. Sabemos que Estados Unidos ha financiado a grupos en nuestro país que han optado por el terrorismo y acciones golpistas disfrazados de Ong's y de derechos humanos.
A las críticas desde Miami, Florida el embajador espeta y llama a esa ciudad “reducto del neofascismo, centro de la conspiración contra Venezuela y mafia cubano-estadounidense que protege a Posada Carriles y a los terroristas”, aunque expresa su respeto a los venezolanos que viven allá.
–El mayor arsenal es la contrainformación?
–La guerra informativa es un escenario y no estamos exentos de una agresión. Para contrarrestar la desinformación nació la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión (llamada Ley Resorte).
Con ella los niños tendrán una televisión de producción nacional, creativa y sin violencia. En ese contexto y contra la “macdonalización” de la información que auspician otras cadenas Venezuela propuso Telesur que sumó a Uruguay, Cuba, Argentina y Brasil.
“Que un peruano conozca la historia de los chilenos y los bolivianos la de los colombianos, los cubanos y venezolanos sin la desinformación que dice que el presidente Chávez financia a grupos armados en la región ¿En dónde están las pruebas? ¡Hay que recuperar la rigurosidad del periodismo!
–En su afán integrador ¿Venezuela se alió con Cuba?
– “Más que una alianza entre hermanos es de dos pueblos con mucho en común. Los cubanos hacen su revolución a su manera y ellos tampoco nos dicen qué hacer ni cómo, son dos realidades distintas. Apostamos a la integración regional con equidad.
“Así nace la Alternativa Bolivariana para América Latina (ALBA) pues dijimos que el ALCA no era para nosotros, esa iniciativa es un cadáver insepulto y una urgencia de Estados Unidos no de América Latina. Quieren desintegrar mis industrias, idioma, mi sistema judicial y mi soberanía, a cambio, piden que los estadounidenses tengan inmunidad e imponen restricciones”.
Enemigo interno
Entretanto, persisten tareas pendientes para la nación andina. El presidente Chávez podría reelegirse y su embajador en México asegura que “ya se habla del escenario posterior a 2006”.
No todos comparten su optimismo. Damelis López previene que en los comicios de diciembre y de 2006 la oposición podría divulgar casos de corrupción para restar popularidad al mandatario pese al control del oficial Movimiento Quinta República en la mayoría de gobernaciones, la asamblea nacional constituyente sectores del poder judicial.
Para Villegas la oposición “camina en dos aguas: por una parte participa en la vida política y por la otra está bajo el chantaje de un sector que quiere violencia –le recomienda– encontrarse a sí misma y entender que en Venezuela hay un nuevo paradigma y que debe entrar a la institucionalidad, al margen no tiene oportunidad”.
López coincide con el diagnóstico, tras el referéndum la oposición no se consolida. “Hoy día los venezolanos se desayunan, almuerzan y cenan hablando bien o mal de Chávez y eso no se ha solucionado pese a las negociaciones con Fedecámaras –que agrupa al sector empresarial– y a que las condiciones del país han mejorado”.
También subyace el disgusto por la corrupción. “Es vox populi que hay gente que está robando pero no se denuncia. Se habla de clientelismo de quienes están con el proceso y quienes apoyaron el referéndum revocatorio están siendo despedidos o no consiguen trabajo”, cita la venezolana.
Entretanto, para la historiadora López Portillo Tostado la corrupción también es un soporte del régimen, dado que compra voluntades y lima las asperezas surgidas de la polarización social tan aguda que existe en Venezuela
Para contrarrestar esa división, el gobierno dictó políticas de vivienda y comercialización para las clases medias y para las populares realiza expropiaciones. Sin embargo, Damelis López observa que esto no es apropiado pues se impulsa el monocultivo en lugar de nuevas formas de producción económica en el campo.
“Venezuela puede especializarse en producir nuevos productos o como el excelente cacao que cultivó desde el siglo XVI y promover el repoblamiento del sur y el sureste del país, no sólo el centro y el norte. Esos cambios, lamentablemente, no se dan”.
Tibias relaciones
Con México hay unas buenas relaciones, no voy a decir qué tan frías pero vamos a ponerles un poco más de cobija. Apenas estoy llegando y espero unirme con empresarios organizados en la Cámara empresarial venezolano-mexicana como ya lo hice en Caracas, comenta el diplomático mientras elude lo político, lo sustancioso.
Se enfoca en lo comercial y sus planes para el futuro inmediato: reequilibrar la balanza, ofrecer derivados del petróleo, energías diversas e industrias básicas, pero nada de los actos de repudio de los antichavistas contra sus paisanos en México ni de cómo se imagina que se calienten esas relaciones.
Así, desde este país que en menos de un año vivivrá el relevo de su poder Ejecutivo, el representante Venezolano hace planes para el futuro.... el de un mundo posible.3
Petróleo y perversión
El petróleo representó para el país andino una bendición y una maldición simultáneamente. Secuestrada primero por las trasnacionales y luego por la burocracia, Pedevesa fue un Estado dentro del Estado, no rendía cuentas, sus políticas de comercialización eran confidenciales y no pagaba impuestos mientras crecía la miseria.
Ahora, los recursos de las ventas se reinvierten en la empresa, para alfabetizar, financiar el sistema de salud y construir viviendas. “Eso no gusta al neoliberalismo: que es un sacrilegio, que vamos a quebrar la industria, que debe tener su propio dinamismo y el gobierno no debe secuestrarla” dice Poljak.
En agosto Caracas exigió a las trasnacionales petroleras tres mil millones de dólares por impuestos atrasados. “Los empresarios siempre hablan de ‘reglas claras' en la economía ¡y una regla clara señores es que en Venezuela se pagan impuestos, hay un servicio tributario!” Clama Villegas
“Soy embajador, he sido diputado y como asalariado pago ¿por qué no las transnacionales que ganan más que yo? Tienen que asumir. ¿Por qué ocultar información? ¿Por qué intentar comprar a los inspectores del servicio tributario? En sus países sí pagan impuestos pero con mentalidad colonial piensan: a esos indiecitos no les vamos a pagar impuestos.
“Y señores ¡a estos indiecitos les tienen que pagar impuestos! Es un acto soberano”.
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