Espantada se encuentra Maritza Moreno por las cantidades millonarias que erogan la mayoría de quienes desean el hueso de la Presidencia de la República. Más si en lugar de aceptar que gastan centenas de millones de pesos, como es notorio en el caso de Santiago Creel, éste dice que su “inversión” es únicamente de 25 milloncejos. Cifra, por cierto, nada despreciable en una nación donde los jubilados tienen un salario de cientos de pesos, aun aquellos a quienes ayuda Andrés Manuel López Obrador. Pero además, anota nuestra lectora, desde ahora las televisoras aseguran que recaudarán más de mil 200 millones de pesos el próximo año con los anuncios simplones que no dicen gran cosa y únicamente se dedican a sacar los rostros tranquilos de quienes han desecho al país.
Cómo es posible, agrega la leyente, que Tomás Yarrington, por ejemplo, afirme que supo gobernar Tamaulipas, si en Nuevo Laredo no obstante los patrullajes de la AFI y hasta el Ejército hay varios muertos al día por la lucha entre narcotraficantes. A la salida de Tomás del estado, se tuvo que detener a la policía municipal neolaredense porque estaba coludida con los barones de la droga. Lo que nos recuerda los ocurrido hace años con Francisco Labastida, el que mientras buceaba tranquilamente en el Pacífico, las fuerzas armadas llegaron a Sinaloa e hicieron un operativo para detener a los mafiosos de la época.
Lejos de traerle perjuicios en la carrera política de Labastida, luego reapareció como secretario de Gobernación, en la administración de Ernesto Zedillo, y hasta llegó a ser candidato presidencial del PRI, aunque ya sabemos que Fox lo derrotó por millones de votos de diferencia. Pero lo más preocupante es que recientemente un colaborador de Roberto Madrazo, agrega Maritza, dijo que para tener una buena campaña mediática se necesitaría gastar de ¡250 a 300 millones de dólares! Mientras no sepamos realmente cuánto es lo que se despilfarra en esos actos que parecen circenses y quiénes son todos los beneficiarios, la democracia mexicana será al gusto de unos cuantos, empresarios y políticos.
Y desde luego, es indispensable que el tan costoso IFE- sus directivos ganan hasta 200 mil pesos mensuales- hagan monitoreos reales de lo que aconteció y no sólo quedarse en exhortos, buscar que de mutuo propio los grillos presenten estados de cuentas siempre alterados a su favor y exigirle a los diputados que les den la posibilidad a los encargados de elecciones que contraten el tiempo de pantalla y organicen debates para darnos cuenta en realidad qué plantean los señores que son más vanidosos que las estrellas de telenovelas. Pide, Moreno, a nuestra revista que haga una investigación de los millones que se tiran en estos actos que deberían ser una fiesta democrática y terminan siendo el absurdo total
Albino Parra está muy preocupado por el clima de represión y arrasamiento a la naturaleza que campea en Oaxaca. Desde luego que el principal asunto son los ataques a la libertad de expresión que vienen desde el gobierno del llamado Talibán del sur, José Murat. Este no sólo atacó a un radiodifusor del señor Humberto López Lena, sino inició la embestida contra el diario Noticias de Oaxaca, el cual no obstante todas las presiones y represiones sufridas se edita cotidianamente.
Hay otros asuntos que también son preocupantes: el remozamiento al centro de la ciudad que por descuido e incompetencia ha traído el derribo de varios árboles añosos, el que al escritor Leonardo da Jandra y a su esposa pintora los quieran sacar de su lugar donde vive hace años con el objeto de hacer de esa reserva ecológica un sitio para millonarios y que actividades como Instrumenta, donde hay un derroche impresionante de dinero, se hayan convertido en actos elitistas donde el pueblo común y corriente no tiene acceso.
Como se verá por estos asuntos- hay más pero no quisiera atosigarlos con todo dice Albino-, existe una situación de ataque a todo aquello que no es del agrado de Ulises Ruiz, el cual, por cierto, casi no se encuentra en la entidad, ya que anda organizando los apoyos de Roberto Madrazo para la elección interna del PRI a los comicios presidenciales del 2006. Contralínea debería hacer una investigación puntual, como es su muy conocida y valiente costumbre, y mostrar cómo los gobernadores actuales no han cambiado demasiado de aquellos de horca y cuchillo que teníamos en el porfirismo. Hoy los universitarios que llegan a la silla de gobierno parece que no aprendieron nada en su paso por las aulas.
Más bien tomaron cursos rápidos para recibirse y lo interesante para ellos es que los elogien sin medida, gastar a manos llenas, apoyar a los amigos con negocios y prebendas y salir con millones de pesos para su retiro. ¿Y el pueblo? Que se aguante si quiere. No puede ser.