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AMLO: un espejismo de la izquierda.

Zósimo Camacho

Ante la ausencia de la izquierda en el sistema de partidos mexicanos, el virtual candidato del PRD a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, encabeza un proyecto que lejos de combatir la explotación, el capitalismo salvaje y la injusticia social, los justifica y ofrece reestructurarlos, explican politólogos y luchadores sociales

 


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El precandidato más popular, a nueve meses de la elección presidencial, continúa siendo Andrés Manuel López Obrador. Con una campaña austera, sin derroche de recursos en medios electrónicos, el político de Macuspana mantiene una cómoda ventaja de 10 puntos porcentuales sobre su más cercano competidor, según revelan diversas encuestas de firmas especializadas.

Sin embargo, rodeado de otrora adversarios políticos, el tabasqueño promete llevar al Partido de la Revolución Democrática (PRD) y a la “izquierda” al Poder Ejecutivo –elecciones del 2006 mediante– con un proyecto que no cuestiona al capitalismo ni recoge las demandas más elementales de la izquierda del país.

Pocos intelectuales identificados tradicionalmente con la izquierda mexicana se entusiasman al hablar de la candidatura de Andrés Manuel López Obrador. Con dificultad ocultan la incomodidad que les causa analizar, como estudiosos de los movimientos, organizaciones y partidos políticos en México, la propuesta de López Obrador.

Y es que el programa político esbozado por el precandidato no resiste el menor examen para considerarlo de “izquierda”. Con todo, algunos prestigiados luchadores sociales argumentan que no desean “hacerle el juego a la derecha” y, por lo tanto, prefieren callar. En esa situación están el escritor Carlos Montemayor y doña Rosario Ibarra de Piedra.

De acuerdo con el secretario técnico del Centro de Estudios Políticos y Sociales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Valeriano Ramírez Medina, la izquierda está ausente del sistema de partidos en México.

La búsqueda del socialismo ni siquiera está planteada en los proyectos de los partidos con registro y ningún instituto político se asume contrario al modo de producción capitalista.

El politólogo y sociólogo considera que el proyecto de Andrés Manuel López Obrador vendría a “perfeccionar” un capitalismo en problemas por los mismos excesos de las trasnacionales. Si con el neoliberalismo los ganadores fueron los grandes industriales, el turno es de los empresarios del sector servicios.

“Andrés Manuel no pretende ni transformar a la sociedad ni acabar con la explotación de la lógica capital-trabajo. El proyecto que propone es clásico de la socialdemocracia e, incluso, es muy cercano a los implantados en Francia, España e Inglaterra durante la década de 1990.

“Su principal programa en materia de desarrollo es la de compartir derechos y responsabilidades entre el Estado y el capital para el crecimiento. Es decir, no va a impugnar al capitalismo, sino a reformarlo y mejorarlo. Y ni siquiera se trata de una versión más humana del capitalismo”.

A decir del investigador universitario, en el “Proyecto Alternativo de Nación”, en los “50 compromisos para recuperar el orgullo nacional” y en la evaluación de su gestión al frente del gobierno del Distrito Federal, López Obrador propone un capitalismo en el que se privilegie al mercado interno y el consumo al menudeo. “Pero eso no es de izquierda; no se trata de un proyecto que tienda a la desaparición de la explotación y la extracción de plusvalía”.

Ramírez Medina explica que con la puesta en marcha en México del Plan Nacional de Desarrollo en 1980, la incorporación al GATT (ahora Organización Mundial de Comercio) y la firma de tratados comerciales con más de 30 países, los beneficiarios fueron los capitalistas especulativos y de la industria a gran escala.

“Ellos ya ganaron y dejaron toda una estela de pobreza conocida como los efectos del neoliberalismo. Ya no se puede sostener ese modelo por mucho tiempo. Ahora toca el turno a los capitalistas del sector servicios, los distribuidores de mercancías. La política que impulsará López Obrador será benéfica para ellos. Por eso quiere consolidar una clase media con un relativo poder adquisitivo que consuma los servicios a su disposición.

“No es una casualidad que los empresarios beneficiados por las políticas del obradorismo sean las cadenas departamentales, como Wal Mart y Comercial Mexicana, y las constructoras de proyectos, como los del Centro Histórico y la Alameda, en la ciudad de México. Y si no es López Obrador será otro, pero es el turno de los capitalistas del sector servicios”.

¿Entonces en realidad no hay una disputa entre la clase política?

–No. Sí hay una lucha, pero no es por desarrollar un proyecto realmente distinto. Es una lucha por el poder y por el ajuste de cuentas pendientes entre ellos. Incluso el triunfo de López Obrador sí podría llevar al castigo de corrupciones y fraudes pasados como el Fobaproa, pero nada que ponga en entredicho el actual sistema de dominación ni los intereses del capital.

Pablo Moctezuma Barragán, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, plantel Azcapotzalco, considera que la tendencia de los partidos políticos en México es “hacia la ambigüedad”. Agrega que los actores políticos mexicanos mantienen una “lucha por el centro” para ganarse la confianza de los empresarios y evitar el veto de Estados Unidos.

El politólogo, autor de Vida y lucha de Emiliano Zapata, Moctezuma y el Anáhuac y Los orígenes del PAN, entre otros libros, dice que aunque “no se puede negar que hay un gran apoyo popular hacia López Obrador, el candidato perredista no se ha pronunciado por las demandas más elementales de la izquierda.

“No se ha pronunciado sobre la necesidad de suspender el pago de la deuda externa, que le significa al país más de 50 mil millones de dólares anuales, ni sobre la abrogación del Tratado de Libre Comercio, que está arruinando la economía mexicana”.

El ex dirigente de la Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata (UPREZ) también lamenta que López Obrador “no haya dicho nada sobre cambios en la macroeconomía y, si no hay cambios en ella, podrán cambiar los estilos de gobernar pero no el fondo. Tampoco sobre la necesidad de que los sectores estratégicos de la economía, incluyendo la banca, estén en manos nacionales”.

Sin embargo, para el secretario de Acción Electoral del Comité Ejecutivo Nacional del PRD, Trinidad Morales, el gobierno que encabezará López Obrador, de llegar a la Presidencia, “sí será de izquierda”.

El perredista agrega que a las propuestas ya presentadas por López Obrador se incorporarán las de “la sociedad”. Para ello se realizarán nueve foros regionales en los que se definirá completamente toda la “oferta política” que el PRD hará a los electores.

“Y sí, se planteará un gobierno para todos, pero sin lugar a dudas el principal compromiso será con los más desprotegidos y se va a poner acento esencialmente en los programas sociales”.

 

AMLO y las izquierdas

Para el subcomandante Marcos la película es más clara: “López Obrador nos va a partir la madre a todos”. En su reaparición pública después de casi cuatro años y medio lejos de los reflectores, el dirigente del Ejército Zapatista de Liberación Nacional causó gran malestar entre un grupo de intelectuales que defienden el proyecto de López Obrador y acusaron al subcomandante zapatista de “divisionista”, “enfermo”, “loco”, “salinista” y hasta “foxista”.

“Lo que pasa es que la izquierda conoce muy bien a la socialdemocracia. Y sabe que ellos, en el poder, son traidores, que en cualquier momento puede venir la represión directa. Y ejemplos en la historia hay muchos, pero baste con ver el trato de Lula (el presidente brasileño que llegó al poder apoyado por amplios movimientos sociales de izquierda) para con los Sin Tierra”, dice el estudioso Valeriano Ramírez, quien agrega que “el papel de la socialdemocracia es garantizar que continúe el régimen y anular a las fuerzas políticas y sociales que sí son de izquierda”.

Para Trinidad Morales la relación que intentará establecer López Obrador con las fuerzas de izquierda que no participarán en el proceso electoral que culminará en julio de 2006, será  de inclusión.

Así, añade, “a todas las izquierdas que no participan en las elecciones les decimos que hoy es la gran oportunidad de que la izquierda gobierne el país. Queremos que nos acompañen. Nuestra mano estará tendida hacia ellos para que ellos también sean parte del triunfo y de los cambios que se necesitan”.

Los amigos de Andrés Manuel

Entre los colaboradores de Andrés Manuel López Obrador se encuentran intelectuales de la talla de José María Pérez Gay; luchadores sociales como Rosario Ibarra de Piedra, y periodistas como Elena Poniatowska y Federico Arreola. Sin embargo, sus principales operadores políticos son priistas recién convertidos al perredismo después de perder en luchas internas del Revolucionario Institucional: Manuel Camacho Solís, Ricardo Monreal, Leonel Cota Montaño, Socorro Díaz y Marcelo Ebrard Casaubón, entre otros.

Y es que al actual líder nacional perredista, Leonel Cota, algunos perredistas no le perdonan su pasado priista, su falta de trayectoria como luchador social y la enorme corrupción y nepotismo en que se vio envuelto a su paso por la gubernatura de Baja California, en donde por lo menos miembros de su familia cobraban salarios del erario público.

También se recuerda el festejo que hizo Cota en la Cámara de Diputados, en 1995, cuando el PRI logró aumentar el Impuesto al Valor Agregado a 15 por ciento. El entonces legislador priista celebró el incremento junto con su coordinador, Humberto Roque Villanueva, que  expresaba su contento con la “roqueseñal”.

A este respecto Marco Rascón, también legislador en aquellos años, pero por el PRD, recuerda: “y no solamente fue eso, también festejó los rescates bancarios ordenados por Ernesto Zedillo y aprobados por el PRI. Cota secundó todas las barbaridades que sus correligionarios hicieron durante el zedillismo contra el PRD y el pueblo de México”, este es el personaje que Andrés Manuel eligió para que lo acompañe desde el PRD en su intento por buscar la Presidencia de la República.

 

El nuevo PRD es el viejo PRI

 

De acuerdo con Marco Rascón, López Obrador es el principal responsable de que el PRD haya sido “ocupado” por sus antiguos contrincantes.

“Ahora la oligarquía no sólo nos enfrenta contra sus partidos y campañas mediáticas, sino que nos quita nuestra candidatura. El que debiera ser nuestro candidato no lo es. Ocuparon nuestro partido y, al mismo tiempo, desaparecieron a las fuerzas sociales que lo sustentaban, a los movimientos urbanos, de jubilados y pensionados, de campesinos. Todos ellos, fundadores que ya no están en el partido”.

El disidente perredista lamenta que en la ciudad de México la izquierda ya no continúe en el poder. Considera que la virtual candidatura de Marcelo Ebrard al gobierno del Distrito Federal, como la de López Obrador a la Presidencia de la República no es de izquierda.

“¿Qué puede tener Marcelo Ebrard de izquierda? ¿Qué aporta a los movimientos de los que venimos quienes fundamos al PRD? Nada. Es muy grave que la Ciudad de México se le esté entregando al camachismo que, hasta el momento, no se ha deslindado de Salinas”.

Sin embargo, para el politólogo Ramírez Medina ningún otro candidato del PRD podría ser mejor que Andrés Manuel.

“Cuauhtémoc Cárdenas tampoco representa una opción diferente. No se plantea transformar las relaciones existentes de capital-trabajo. Si revisamos su proyecto “Un México para todos” resulta que es muy similar, aunque más desglosado, que los 20 puntos de López Obrador. Y tanto uno como otro sólo buscan mejorar y hacer más eficiente el capitalismo de nuestros días. El problema de ellos dos sólo es un pleito de familia. En realidad no hay una opción de izquierda en el sistema electoral mexicano.”

Publicado: Octubre de 2005



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