Contralínea  

AMLO en la mira.

Fernando Ortega Pizarro
Andrés Manuel López Obrador podría ser víctima de una agresión que truncaría sus aspiraciones presidenciales coinciden
Porfirio Muñoz Ledo y Federico Arreola. Éste asegura que hay un escenario semejante al de la muerte de Luis Donaldo Colosio


 


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Los signos le parecen funestos. Los vivió como amigo, testigo y colaborador cercanísimo de Luis Donaldo Colosio: primero fue el linchamiento público y, cuando esto no funcionó, siguió el crimen. Por eso, Federico Arreola cree que a Andrés Manuel López Obrador, quien encabeza las encuestas hacia la Presidencia de la República, puede sufrir un atentado contra su vida.

            “Yo estoy preocupado por las elecciones. Ya lo viví (en 1994), no me lo cuentan, esas cosas pueden pasar. Lo deseable es que no ocurran. Yo sí creo que pueden hacer algo a Andrés Manuel”, del PRD.

Ahora como amigo y colaborador próximo de López Obrador, puntualiza: “Ya no lo destruyeron con todas esas campañas de desprestigio, con todos esos ataques dizque legales, usando la fuerza del Estado. Ahora puede ocurrir algo peor”.

Este temor también lo tiene Porfirio Muñoz Ledo, impulsor del tránsito político del país, quien fue militante del PRI y del PRD, senador y diputado federal, candidato a la Presidencia del PARM, diplomático y funcionario de Vicente Fox, y actualmente preside la Asociación Nacional para la Reforma del Estado.

A una solicitud de entrevista, Muñoz Ledo se negó a hablar del tema, pero el pasado 8 de mayo expresó públicamente:

“El temor que tengo es que todas estas fuerzas, las extremistas y las de los intereses reales, quieran eliminarlo por otras vías. Perdón que lo diga así, pero las vías pueden ser poner mucho dinero del otro lado, por ejemplo. Yo no sé”.

Identificó a los intereses reales como los económicos y financieros, que se sienten afectados por la eventual candidatura y el eventual triunfo de López Obrador. “Se habla de Fobaproa, es una tema que conozco bien y en el cual ha sido muy claro López Obrador”.

Pero también están, dijo, “los compañeros de ruta”, los partidos políticos, “que le dieron un empujoncito a esta decisión del Presidente en las Cámaras (al desafuero de López Obrador) y que ahora no saben dónde colocarse”.

En entrevista, Federico Arreola, quien dejó la dirección general del periódico Milenio y la vicepresidencia de este grupo periodístico para formar parte del grupo de colaboradores cercanos de López Obrador, considera que “Andrés Manuel tendrá que ser bien responsable y cuidarse mucho, mucho, mucho”.

Sabe de lo que habla. Arreola vio caer bajo las balas al candidato del PRI a la Presidencia, Luis Donaldo Colosio, su amigo entrañable, aquel 23 de marzo de 1994, en Lomas Taurinas, en Tijuana. Un mes después, contó al reportero:

"Fue una cosa muy fea. Yo no sé cómo se dieron los hechos. La música estaba muy fuerte, pero se oyeron los disparos. Donaldo en el suelo. Lo vi cuando lo cargaron, lo llevaron a la camioneta y lo pasaron a una ambulancia. Chocó la ambulancia en el trayecto y la Blazer en que veníamos también. El doctor de Colosio le iba dando respiración boca a boca. Colosio estaba prácticamente muerto, se le iba saliendo el cerebro por un lado. Era un espectáculo horrible. Me tocó verlo en la sala de urgencias, antes de pasarlo al quirófano. Le pusieron un ventilador con el que parecía que respiraba con violencia, se le inflamaba y se le desinflamaba el estómago. Me tocó decirle a Diana Laura lo que había pasado”.

A ella le habían dicho que a su marido le habían pegado con un palo. En Hospital de Tijuana, “llega Diana, me abraza, llora, y me dice: ` ¿Por qué están tan asustados? ¿Un palo hace tanto daño?' ‘Diana –le dije– no fue un palo, fue un balazo y le atravesó la cabeza'. `No –me dijo– dime que fue en cualquier otra parte del cuerpo, ¿por qué en la cabeza?'. ‘Pues porque ahí le dieron, y vamos a echarle ganas...'”.

Federico Arreola, quien colabora con Andrés Manuel López Obrador en la recaudación de fondos para la campaña interna y en la organización de Redes Ciudadanas, recuerda que durante la campaña de Colosio vivió “el linchamiento real que terminó en el asesinato de un político honesto”. Sostiene que este ataque se orquestó desde la Presidencia de Carlos Salinas de Gortari, desde Los Pinos.

“La prensa, refiere, trataba de dos maneras a Luis Donaldo: primero, ignorándolo porque la moda y el rollo era Chiapas, Marcos y Camacho, y todo ese enredo que hizo Salinas allá. Después, se insistía mucho en presentar a la campaña de Luis Donaldo como una empresa fallida, y había un proyecto claramente diseñado para descalificar todo lo que en ella ocurría, muy bien orquestado y mejor ejecutado. Era bien difícil andar en esa campaña, sentías el desprecio, la ofensa…”.

--La mano del poder.

--Sin duda, porque Luis Donaldo enviaba a sus operadores de medios a ver qué estaba pasando. Y lo que estaba pasando es que había línea, instrucciones superiores.

--¿Desde la Presidencia se orquestó el boicot contra la campaña?

--Sí. Y acá con López Obrador pasa algo semejante. Cualquier cosa que dice Andrés Manuel la critican, y se agarran unos campañonones en su contra, que si el reloj, que si el traje y que… cualquier cosa.

Arreola, incluso, se siente víctima de esos ataques mediáticos. “Con la primera cosa que dije, lo del redondeo en los supermercados para obtener fondos para la campaña interna, ya me quieren presentar como el más grande idiota en la historia política de México. No, no es así. Es una manera de democratizar las donaciones. Los periodistas que trabajaron con el empresario Carlos Ahumada (en el periódico El Independiente, de efímera existencia), de cuyos nombres no quiero acordarme en este IV Centenario de El Quijote, pues se han puesto a ofenderme y calumniarme a lo tonto, nomás porque estoy con Andrés Manuel”.

Federico Arreola comenta que “de nuevo estoy frente a un político que quiere cambiar las cosas. Las circunstancias, los tiempos, las personas y los partidos son distintos. Yo mismo soy distinto, mucho más viejo que en el 94, con más experiencia y con más heridas”.

--¿Heridas?

--Sí, heridas de todo tipo. Heridas en la vida personal, en la vida profesional, heridas de batalla. Pero en el contexto de la política, yo creo que la gran herida que traemos y que lastima en exceso a todos los que vivimos los acontecimientos de 1994, y que hoy tenemos una posición de cercanía con Andrés Manuel, es que ni hay más bienestar para las personas menos favorecidas, que son la mayoría, y ni hay más libertad, a pesar del tiempo transcurrido, de la derrota del PRI en el 2000 y de la revolución tecnológica con el Internet, entre otras cosas.

“Hoy en día vemos agresiones a la libertad de expresión que ni en 1994, carajo, ni en el peor momento del PRI”.

Arreola dice que otra de sus motivaciones para estar al lado de Andrés Manuel fue el posible retorno del PRI, el peor de todos con Roberto Madrazo, con sus caciques regionales fortalecidos y próximos al narcotráfico.

“Estamos frente a riesgos mayores de los que enfrentábamos en el 94, en lo político y también en lo económico”, sostiene.

“No tengo ninguna duda de que será una gran derrota de todos si se permite el retorno del tricolor, sobre todo por los errores del partido actualmente en el poder. A mí me asusta más este PRI que el de antes; este partido perdió el poder, pero lo conservó”.

Explica: “Los caciques priístas, gobernadores y presidentes municipales fuertes de este partido, se liberaron de la figura que los controlaba y ponía en orden, y les impedía realizar algunos abusos en sus regiones. En el 2000, se fue el Presidente fuerte y llegó el Presidente débil, pero todos estos gobernadores y alcaldes siguieron siendo muy fuertes y ya no hubo quien les dijera nada. En algunos estados, los abusos de los mandatarios son brutales, como en Oaxaca. La sociedad agraviada ya no tiene a quien recurrir. Un empresario, un campesino, un medio de comunicación no encuentra en Los Pinos ni en la Secretaría de Gobernación a nadie que lo proteja. Antes sí. Antes un Presidente fuerte, si se enteraba de un abuso, lo paraba y ahora no.

“El PRI perdió el poder, pero en realidad lo ganó. El estado de México no es más que una manifestación de esto. No hay quien controle al gobernador Montiel; su avalancha de publicidad, el exceso de recursos que se han invertido en la campaña del candidato del partido en la entidad, fue un descontón que dejó mal parados a los demás candidatos. No ha habido nadie capaz de detenerlo”.

Por eso, dice, “lo que está en juego es mucho, es demasiado, porque si estos jefes regionales tan fuertes y casi todos partidarios de Madrazo, imponen su voluntad y se salen con la suya en las elecciones, creo que el país vivirá una de sus peores épocas”.

Por otro lado, continúa, “el PAN es un desastre. Es una enorme decepción ese partido. El presidente Fox, desde que se casó, dejó de ser el líder que era. Fox era enérgico, atrevido, valiente, bueno para el debate, echado para adelante, casi no se equivocaba, pero el amor, el amor, el amor, lo volvió loco. Fox y Marta Sahagún gobiernan juntos, lo han dicho ellos mismos, pero los dos no fueron capaces de concretar ninguno de sus proyectos, ni el nuevo aeropuerto ni las reformas estructurales”.

Dice también que Vicente y Marta le quitaron a la Presidencia de la República la austeridad que le había dado el antecesor, Ernesto Zedillo. “Ahora tenemos los excesos de la Pareja Presidencial, los bailes, las joyas, los vestidos, el inmenso amor que se tienen, pero que no se ha traducido más que en frivolidad”.

Por otra parte, refiere que su columna “De Ribete” de Milenio lo acercó a López Obrador. En su calidad de director general del periódico, tuvo la oportunidad de conocerlo durante el tercer informe del jefe de gobierno del DF. Dice que estuvo de pronto “ante un tipo austero, en una ceremonia austera. Me convenció de inmediato su honestidad, porque se le nota. Su forma de vestir y comportarse me agrada”.

Con el tiempo se dio cuenta de que es el único gobernante que es capaz de concretar sus proyectos. “Si alguien no pudo poner la primera piedra del nuevo aeropuerto, López Obrador hizo los Segundos Pisos, entre otras muchas cosas más. Me encuentro a un tipo con un gran sentido práctico, inteligente. Quiso remodelar el centro de la ciudad de México, y lo hizo rodeado de empresarios”.

Arreola se convenció de que el político tabasqueño era en verdad diferente cuando conoció su departamento de Copilco, a donde fue muchas veces después.

“Yo conozco las casas de muchos políticos. Todos ganan más o menos lo mismo. Por cierto, el que menos gana es Andrés Manuel, la mitad que los demás. Ningún político encumbrado del PRI o del PAN gana un millón de dólares al mes, pero casi todos viven como si ganaran un millón de dólares al mes. Usted conocerá sus casas, sus coches, sus trajes, sus corbatas, sus viajes, las escuelas de sus hijos en el extranjero, etcétera. Tienen años ganando 150 mil o 200 mil pesos al mes, que no es suficiente para el nivel de vida que tienen”.

La primera impresión de esa visita a la casa de López Obrador fue la siguiente: “Este vive de su salario y maneja un gran presupuesto, es decir, no se lo roba. Se pone a administrar proyectos y los realiza”.

Le pareció de lo más normal que la gente lo prefiera en las encuestas, desde antes de que empezaran las agresiones en su contra. “Por estar en el primer lugar, lo atacaron primero con lo del Nicogate, es decir, porque su jefe de logística gana 70 mil pesos, una fortuna, como si el señor no trabajara con una de las mayores responsabilidades, y luego con lo del Paraje San Juan, que no era más que una defensa que estaba haciendo López Obrador de la ciudad, para que no la saquearan”.

Le siguieron los videoescándalos y finalmente el proceso “brutal y absurdo” para desaforarlo por la construcción de un camino para un hospital que nos se realizó.

El golpeteo que sufría de “estos salvajes del PRI y del PAN”, es decir, la desgracia de López Obrador, lo unió a él.

“No sé, será que viví muy de cerca lo de Colosio, yo lo vi tirado en el piso de Lomas Taurinas, lo vi en el hospital muriéndose. Será que estoy traumado, lo que usted quiera, pero yo temía que empezara lo que empezó…”.

 

Publicado: Octubre de 2005



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