Realizada por el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEX) y coordinados con el Chicago Council on Foreign Relations (CCFR), los resultados de esa encuesta arrojan resultados generales que en opinión del doctor Jorge Chabat y “demuestran que hay sentido común” en los mexicanos.
El sondeo buscó identificar y analizar las opiniones de la población general acerca de diversos asuntos internacionales. A través de mil 500 entrevistas, buscó “conocer y medir las actitudes, valores y orientaciones generales de los mexicanos con respecto a las relaciones de México con el mundo y a las reglas del sistema internacional”.
Entre los resultados del muestreo, se exhibe la ‘falsa percepción’ que se tenía hasta el 2004, según el doctor Chabat de que no interesa a los mexicanos la política exterior, que rechazan a los Estados Unidos y que se oponen a enviar tropas a conflictos internacionales.
En general, los resultados de este sondeo coinciden con los postulados de política exterior que promueve Luis Ernesto Derbez aspirante a conducir los destinos de la Organización de Estados Americanos (OEA), y paradójicamente, idénticos a los de la ASPAN.
Visiones Globales 2004: Opinión pública y política exterior de México se coordinó con el estudio de opinión pública y de líderes que realiza el Chicago Council on Foreign Relations desde 1974. Alrededor de una tercera parte de las preguntas en la encuesta mexicana se aplicaron al público estadounidense para establecer comparaciones entre ambas comunidades.
Las interrogantes más importantes fueron: ¿Existe o no un consenso básico nacional en la opinión pública mexicana en materia de política exterior? ¿Las opiniones de los mexicanos realmente están divididas en torno al supuesto dilema entre pragmatismo y principios? ¿Los mexicanos perciben al terrorismo como una amenaza? ¿Qué opinan con respecto a la conveniencia para México de aliarse con EU o de buscar contrapesos a su creciente poder unilateral?
En opinión del doctor Chabat es preferible confiar la seguridad de nuestra estructura fundamental –aeropuertos- a la policía estadounidense como la Oficina Federal de Investigaciones FBI, que en manos de la corrupta policía mexicana. A pesar de que se le planteó que esas fuerzas no se sustraen a actos de corrupción.
A la pregunta ¿existe realmente una amenaza en México de qué los terroristas pongan una bomba? el investigador subrayó: “¿Qué le parece el Mc Donald’s entonces qué hacemos? ¿Puro taco mexicano? Nos morimos de hambre, nos cerramos.”
- Ponernos bajo el paraguas estadounidense de seguridad ¿no nos pondría en mayor riesgo?
“Lo que hay que entender es que nos guste o no ya somos parte de Norteamérica, somos parte de la cultura occidental. Para los radicales extremistas terroristas somos tan herejes como los EU.”
Aunque la encuesta explora el futuro de la política exterior de México, el entrevistado admite que no se preguntó la participación del país en el Consejo de Seguridad ni en la Organización de Estados Americanos. “No, no ha sido un tema”, respondió.
Si la adhesión de México a la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad en América del Norte implica sumarse a la política de seguridad de los Estados Unidos y con ello poner en riesgo la soberanía, el académico observa que la cesión de soberanía “se viene dando desde hace rato por muchos países.”
Finalmente, el doctor Jorge Chabat admite que le gusta de este ejercicio de opinión pública que “rompe mitos” como el de que los mexicanos no estamos interesados en el exterior, así como el que los mexicanos no somos anti estadounidenses en todos los casos.
Por ahí no va
En sentido opuesto, el académico de la Facultad de Economía de la UNAM, Alejandro Álvarez Béjar no observa que la infraestructura civil y comercial de México corra riesgos de atentados. “Por supuesto que la bomba en el Mc Donald’s puede ser en Francia, porque no les gusta a los franceses y han hecho manifestaciones en ese sentido. Esa es la paranoia que induce a que cualquier lugar puede ser un objetivo terrorista.
“Es una invención que dentro y fuera de Estados Unidos ha funcionado para poner restricciones a la libertad de movimiento de personas, al flujo de información y a la confidencialidad de datos personales. Esto sirve de pretexto para montar toda una ofensiva de violación a los derechos fundamentales de los ciudadanos.”
Sobre la posibilidad de que la FBI custodie aeropuertos, puertos e instalaciones mexicanas, porque no es confiable la policía mexicana por su alto nivel de corrupción, Álvarez Béjar aprecia que ahí “está la intención de que el problema de la corrupción se tipifique como un rasgo mexicano, étnico o racial.
“Se les olvida que la sociedad estadounidense es la mayor consumidora de drogas en el mundo y paradójicamente en la tierra de los monopolios parece que sólo se vende la droga al menudeo. Allá no hay cárteles del Golfo ni del Pacífico, sólo nos enteramos que sí los hay cuando después de que –las tropas de EU- estuvieron en Afganistán ese país recuperó su papel de primer exportador de opio.”
-¿Cuál es entonces el planteamiento de los think tank mexicanos?
Las instituciones de investigación, académicas y culturales están siendo presionadas para que encuentren mecanismos que justifiquen esas estrategias, pero su poder de convencimiento es muy bajo porque el discurso ya no se vende fácilmente.
“A estas alturas, aunque los think tank o cuerpos de investigación especializados nos quieran vender este proyecto como válido, la experiencia de la población marcó ya que por ahí no va. La gente tiene claro, después de 20 años de reformas neoliberales, que este camino nos lleva al despeñadero y que necesita un cambio real.
“No hay que plantearse programas muy radicales. Simplemente reivindicar el carácter básicamente público, de interés nacional de la energía, de la educación, la salud, la seguridad social y la solución de las condiciones de trabajo de los mexicanos.
“No hace falta hablar contra Estados Unidos es una realidad que los tenemos de vecinos, que tenemos una relación muy estrecha, pero también que no tenemos por qué ser absorbidos por el imperio. Eso no fue posible en el siglo XIX y no lo va a ser en el siglo XXI.”