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  Sección: Política | Publicado en: Marzo 2005

Con crisis interna el PRD se perfila al 2006

Ana María Hernández
Con una latente fractura interna, resultado de la nula estructura política a nivel nacional y una plataforma económica apenas definida, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) enfrenta la sucesión de su dirigente nacional, que habrá de conducir el proceso de selección del candidato presidencial.

 

Consolidado desde 1988 como la principal fuerza opositora, en la víspera del cambio de dirigencia nacional a celebrarse el 20 de marzo para dirigir el rumbo del proceso interno en pos de la elección presidencial de 2006, el PRD vive una franca crisis interna, con un proyecto de partido a la deriva y un nulo planteamiento económico.

En este escenario el PRD parece haber olvidado a sus bases, su proyecto y su declaración de principios. Ha perdido adeptos debido, en mayor medida, al efecto de los video escándalos y a una fractura interna que en lugar de hacer una revisión de principios se aleja cada día más de ellos, y que se manifiesta en un descontrol de las corrientes que lo conforman.

Mario Di Constanzo, asesor financiero de ese partido en la Cámara de Diputados, considera que al interior y por efecto de los video escándalos o la lucha de poderes en Tlaxcala, ese instituto político vive en una serie de “riñas internas, donde no existe un verdadero proyecto de partido y en lugar de tomar una postura critica sólo existen una serie de descalificaciones hacia los malos elementos, en lugar de corregir errores”.

En contraparte, Jesús Ortega Martínez, coordinador de la bancada perredista en el Senado de la República, considera que en el PRD, a diferencia del PAN y del PRI, los militantes que comenten actos de corrupción son sancionados de manera inmediata.

“Lo que no sucede en el PRI con el Pemexgate y en el PAN con Los Amigos de Fox, donde siguen dirigiendo y actuando”, dice.

El académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Leonardo Figueiras, define al PRD como un partido de centro – izquierda, enfrascado en una de las crisis más severas de la historia de la izquierda mexicana.

Subraya: “la crisis se debe a la lucha intestina, la ambición, la corrupción y la falta de principios políticos vinculados a una filosofía básica de un partido de izquierda, que distancian al partido de movimientos sociales importantes”.

Para Ortega Martínez se debe aprender de los errores y hacer modificaciones estatutarias a la vida interna del PRD y terminar con la flexibilidad en el cumplimiento de principios básicos y formas sectarias. Además, evidencia: “no hemos acertado desde el punto de vista estatutario a normar la vida interna en un respeto irrestricto a los derechos políticos y humanos de todos los militantes del partido”.

En ese sentido, Di Constanzo coincide y asegura que el PRD necesita realizar un verdadero rescate al interior de las diferentes corrientes, en lugar de continuar fracturándolas. Y cita como ejemplo la renuncia de Jaime Cárdenas a la presidencia de la Comisión Anticorrupción del PRD, luego de que Leonel Godoy, líder del PRD, pidió no llamar a comparecer al gobernador de Michoacán, Lázaro Cárdenas Batel.

Empero, Ortega insiste en que no existen fracturas, sólo un comportamiento irregular de algunos de los millones de perredistas desplegados por todo el país. Y sugiere que para evitar futuros escándalos como el caso Bejarano o la pérdida de elecciones gubernamentales y distritales, “hay que ser más escrupulosos en el cumplimiento de los estatutos, para que más militantes del partido no provoquen daños como el año pasado”.

 

Sin sustento económico

“No existe un planteamiento financiero, no hay propuestas en este sentido; existen diferentes temas además del Fobaproa, pero no los quieren ver –los dirigentes- o no les dan atención porque no les interesa. Esto se debe a que piensan que tocar temas económicos se traduce en estar a favor de un neoliberalismo. Pero no es verdad”, considera el asesor financiero del PRD.

El partido del Sol Azteca tiene como característica principal ser un partido que señala errores, “pero jamás da propuestas para solucionarlos, lo que puede observarse en el sector financiero, del que existe un serio desconocimiento, que no quieren dejar a un lado”, asegura Di Constanzo.

Contrario al análisis de Di Constanzo, el líder de los Senadores perredistas afirma: “tenemos un planteamiento económico que, de lograrse, pensamos permitiría que México tuviera un crecimiento económico consistente en los próximos 10 o 15 años”.

Según Ortega el crecimiento económico se lograría dejando atrás la línea neoliberal a partir de la coordinación entre el Congreso de la Unión y la Presidencia, así como la salida de dogmáticos neoliberales, “que sólo piensan en beneficiar a monopolios y grupos de poder nacionales y extranjeros, dejando al margen a empresarios nacionales; queremos vincularnos al mundo en el marco de la globalidad, pero en beneficio de nuestro país”. 

 

Rumbo a la presidencia

Enfrascado en una de las peores crisis internas de sus 18 años de historia, el PRD carece de figuras relevantes para los cargos de elección popular que se realizarán en 7 estados de la República, así como para el relevo del dirigente nacional y, por ende, para la elección presidencial en el 2006.

Di Constanzo opina que ésta es otra de las grandes disyuntivas del Partido de la Revolución Democrática: el no haberse dado a la tarea de formar nuevos cuadros y mostrar a la sociedad las caras nuevas del partido.

“Se teme que te quiten el puesto, la dificultad en este momento es que no existen en el PRD figuras que puedan representarnos como delegados o gobernadores o, simplemente, para el cambio de dirigencia”.

En el Congreso Nacional del PRD del 20 de marzo, los dirigentes de las corrientes de este instituto político tienen la responsabilidad de agrupar los intereses del partido con el recambio de dirigente nacional.

Los postulantes serían los ex gobernadores Leonel Cota Montaño y Ricardo Monreal; Camilo Valenzuela, líder de la corriente Red de Izquierda Revolucionaria (REDIR); Saúl Escobar y Alfonso Ramírez Cuellar, propuestos por la Corriente Unidad y Renovación (UNYR).

En el tránsito hacia el 2006, el reto del Sol Azteca es lograr un proceso estable en su cambio de dirigencia y, por consiguiente, para la campaña del 2006. “Tanto Cota como Monreal tienen la experiencia suficiente como para garantizar los intereses de todas las corrientes del partido”, expresa Rosendo Marín, secretario de Acción Electoral del PRD.

Sin embargo, el problema radica en la forma de lograr acuerdos entre las corrientes. Jesús Ortega afirma esta cuestión es común a todos los partidos – no sólo del PRD – pues tienen diferentes opiniones: “unos hacen filas con un personaje y otros simpatizan con otros grupos, pero lo esencial es lograr un acuerdo para tener al próximo presidente del PRD”.

Aprecia Marín que se requiere contar con bases fuertes y buscar acuerdos para conformar el Consejo Nacional. Pero “no veo cómo podríamos tener un acuerdo ya que depende de la injerencia de cada persona y de cada corriente en diversas entidades”.

Ambos coinciden en que el recambio de dirigente “no sea con escándalos y que tengamos dirigentes legitimados que den una nueva conducción al partido”, como afirma Ortega. En tanto que Di Constanzo aprecia que el reto de la nueva dirigencia es no fracturar y buscar el equilibrio del partido y, al mismo tiempo, tener mayor capacidad de competencia frente a los adversarios.

Rosendo Marín asegura que los presidenciables del PRD realizan ya campañas proselitistas: “el ingeniero Cárdenas despliega su propuesta en el país y Andrés Manuel, a través de su libro La Otra Alternativa, difunde sus planteamientos.

“El asunto no es el método, sino buscar un mecanismo para definir la candidatura presidencial, de manera que el partido no sacrifique ni cuadros ni dirigentes en pos del mejor. Tenemos a un excelente precandidato, que es Andrés Manuel, pero es innegable el papel del ingeniero Cárdenas. Y si él no fuera el candidato debería ser un activo más del partido y apoyar la campaña presidencial”.

Para Di Constanzo, el que Cárdenas busque contender por cuarta ocasión a la presidencia de la República, “es por la figura emblemática que representa, ya que su discurso está desgastado y sigue siendo el mismo de cuando se lanzó por primera vez. Es una figura esencial dentro del perredismo, pero su tiempo ha pasado”.

Con respecto al Jefe de Gobierno, Di Constanzo asegura que existe un alejamiento entre el partido y López Obrador, debido a que el PRD no comulga con las ideas de aquél, aunque goza de gran simpatía y sería el candidato idóneo. “El partido debe apoyarlo”.

En tanto, Jesús Ortega opina que “Cárdenas es una figura emblemática, pero en el mejor sentido de la expresión, es un símbolo de lucha del partido y de la democracia en México; tiene derechos y legitimas aspiraciones, es un personaje influyente al interior del partido y en la vida política nacional, eso se tomará en cuenta, de los mismo modo que las virtudes de López Obrador.

“El candidato que parece más viable, por lo que indican las encuestas, es el jefe de gobierno, pero no quiere decir que ya esté definido nuestro candidato: los perredistas vamos a resolver este asunto en un proceso electivo democrático a fines de año”, estima Ortega.

El académico Figueiras asegura que en estos momentos la ciudadanía no tiene una alternativa importante que no sea Andrés Manuel López Obrador.

Cabe destacar que con el fin de apoyar y defender a AMLO, desde hace dos años al interior del PRD se realiza el Proyecto 200G por todo el país. Rosendo Marín dice que es “con el fin de construir una ruta que no tiene nada que ver con la competencia interna, sino frente a otros partidos.

“Algunos compañeros y yo creemos que Andrés Manuel es el candidato que tiene la izquierda para esta campaña política”.

Este proyecto es similar a las Brigadas del Sol -encabezadas en 1996 por López Obrador, quien movilizó a miles de simpatizantes casa por casa para difundir las propuestas del PRD–; “son redes ciudadanas a través de las cuales se trata de acercar a la ciudadanía a comulgar con el proyecto de López Obrador”, compara Di Constanzo. 

Marín asegura que además de respaldar una posible candidatura del jefe de gobierno, el Proyecto 200G tiene el objetivo de defenderlo ante un posible desafuero y enjuiciamiento, que lo dejaría fuera de la contienda electoral del 2006. 

 

Desafuero y Deuda

En torno al eventual desafuero, el académico universitario Leonardo Figueiras aprecia que éste se debe a “la lucha de Acción Nacional para evitar que un partido de izquierda llegue a la Presidencia, por lo que es capaz de judicializar la política para descalificar a López Obrador, un candidato con grandes posibilidades de triunfo, pese a los problemas de su partido”.

Desde la perspectiva de Di Constanzo, la figura más fuerte y con mayor presencia del PRD es el Jefe de Gobierno, por lo que, de ser desaforado, ese partido se quedaría sin candidato y sería preferible no acudir a las urnas.

“Entonces se hablaría de que lo que busca es un cargo y no una verdadera propuesta acorde con los planteamientos del partido. Además no contamos con figuras de peso, que pudieran suplir a Andrés Manuel”.

Ortega Martínez enfatiza que no existe un Plan B en caso de desafuero. Si bien aseguró que AMLO aún no es el candidato, admitió que hay intereses de carácter político en su contra porque “lo ven como un contrincante muy fuerte y sólido para la Presidencia, al margen de que aún no hemos decidido quién será el candidato; el PRD en su conjunto vamos a defenderlo”.

Otra disyuntiva rumbo a la elección presidencial es que el PRD tiene un techo de endeudamiento de alrededor de 320 millones de pesos, por lo que el candidato financiaría su campaña, y buscaría otras formas de apoyo adicionales al IFE, acota Di Constanzo. 

El problema del dinero es un asunto importante pero no fundamental, dice Ortega Martínez: “encontraremos modos, formas y procedimientos para tener los recursos básicos suficientes que nos permitan enfrentar con solvencia nuestras campañas electorales”.

Rosendo Marín opina que, aunque el dinero es un factor importante, “se tiene proyectado cumplir con el proceso más democrático y escoger el método más barato que nos dé legitimidad”.

 

Competencia entre tres

Aunque en 2005 los tres principales partidos políticos se encuentran inmersos en una profunda pugna interna por la candidatura hacia la Presidencia de la República, la mejor opción la definirá la ciudadanía en junio de 2006.

El PRI se ha dado a la tarea de fortalecerse, de crear nuevos cuadros, de acercarse a la ciudadanía y es muy factible que recobre Los Pinos aunque Madrazo sea el candidato, porque la gente no tiene memoria histórica, considera Di Constanzo.

Con respecto al PAN, el experto opina que “es un partido que puede quedar bastante lastimado en estas elecciones y no lograría conservar la Presidencia, porque ha desencantado a la gente que confió en ellos y no cumplieron sus expectativas; fracasaron en ese sentido”.

En el caso del PRD, Di Constanzo aprecia que si López Obrador fuera el candidato, lograría muchos votos, aunque comparado con el PRI quedaría muy por debajo de las expectativas para lograr la silla presidencial. “Brindaría una buena batalla, cosa que el PAN ya no podría”.

Al respecto, Jesús Ortega considera que sería una desgracia y una regresión para el país que el PRI retornara a Los Pinos, pero también un gran daño para México que persistiera el estancamiento panista. Por ello, “necesitamos convencer a la gente de que nosotros significamos el verdadero cambio social, político, democrático y económico sostenido con estabilidad y responsabilidad social”.

 

 
   
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