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  Sección: Capitales | Publicado en: Marzo 2005

La inconclusa venta de Satmex

Norberto Vázquez
La SCT no ha finiquitado la venta de Satélites Mexicanos y de seguir los lineamientos con que se la pretende rescatar, la venta o la requisa, traerían consigo enormes problemas jurídicos que hundirían más a la firma, así como graves problemas de comunicación satelital

 

Las contradicciones del gobierno respecto a la venta de Satélites Mexicano (Satmex) están aflorando. Mientras en 1997 el secretario de Comunicaciones y Transportes (SCT), Carlos Ruiz Sacristán, anunciaba con bombo y platillo la venta de Satmex, según la actual administración de esta entidad, que encabeza Pedro Cerisola, no ha sido así.

La posición del gobierno es clara: “la desincorporación de Satélites Mexicanos aún no concluye y ninguna documentación se puede hacer pública en tanto no se culmine esta transacción”, responde Cerisola ante la negativa de entregar el contrato de compraventa con el cual, supuestamente, se vendería la flota satelital mexicana a la empresa Principia, propiedad de la familia Autrey.

Los argumentos de la SCT apuntan a que durante ocho años el gobierno no ha logrado finiquitar otro mal logrado negocio de la política neoliberal que amenaza con transformarse en un Sateliproa, convirtiéndose en uno más de los grandes errores de la política de desincorporación de paraestatales.

Mientras, las autoridades de la SCT buscan posibles salidas a esta problemática, como lo es la venta o la requisa, expertos consideran que una de las mejores soluciones es que algún particular invierta con los mismos empresarios que llevan las riendas de la compañía.

“La posible requisa o venta traería problemas jurídicos cuya conclusión no se vería ni en el largo plazo, lo que hundiría mas a la empresa”, dice Salvador Landeros, ex titular de esta compañía de telecomunicaciones.

Pero al momento ningún empresario ha salido al paso para entrar como socio, dado que las deudas de la empresa, encabezada por Lauro González y Sergio Autrey, superan los 525 millones de dólares con bancos nacionales y extranjeros como el Eximbank y Bancomer, y cuya moratoria inicio desde noviembre del año pasado.

Otra deuda es con el gobierno de México que detenta el 23 por ciento del capital social por 188 millones de dólares. El plazo para culminar esta deuda venció el 27 de diciembre del 2004.

Tal negociación no se ha finiquitado y dadas las deudas económicas de Satmex que en conjunto superan los 700 millones de dólares, todo apunta a que antes de que se cierre el negocio iniciado desde la administración pasada, tendrán que ser destinados recursos fiscales para sanear esta empresa.

Los casos son interminables: Altos Hornos de México, –cuyo director Javier Autrey fue detenido en España y enfrenta un proceso de extradición por el mal manejo de esta firma acerera; es hermano del presidente ejecutivo de Satmex-; la venta de bancos, la expropiación de los ingenios azucareros, los cuales han resultado en fracasos.

Dadas las circunstancias, la SCT confirma que no puede revelar ningún documento de este negocio inconcluso y que, según el panorama, antes de que lo concluya tendrá que enfrentar uno más de los errores gubernamentales.

 

Una oscura venta

Con argucias de algunos artículos de la Ley de Transparencia y otros más de la Comisión Intersecretarial de Desincorporaciones (CID) -institución que lleva acabo la venta-, la SCT negó la entrega del contrato de compraventa que evidenciaría cómo fue la transacción entre el gobierno de Ernesto Zedillo y el empresario Sergio Autrey y su socia la estadounidense Loral Space.

Para los expertos, este es un caso de errores mutuos dado que el gobierno mexicano realizó varios movimientos sin cálculo en este sector, como fue permitir la competencia en el 2001 de GEA-mericon y PaNamSat, cuando Satmex aún no lograba consolidarse, lo que permitió que la potencialidad de esta empresa nunca se lograra y, por ende, que los directivos siguieran retrasando el finiquito de la venta.

Así lo expresa el Salvador Landeros Ayala, ex director de Satmex bajo el gobierno de Miguel de la Madrid. “Pagaron un monto muy alto -600 millones de dólares- y el gobierno lo aceptó, y en el largo plazo a los compradores no les salieron las cuentas para poder recuperar su inversión. No se dio el negocio como se esperaba”.

Peor aún: según expertos, ese mercado cercano a los 250 millones de dólares anuales no ha servido en ocho años para concluir este mal logrado negocio, en el que el impedimento son 188 millones de dólares que aún debe la familia Autrey y socios al gobierno de México.

Sin embargo, la SCT considera la información reservada y señala que resulta evidente que servidores públicos del gobierno federal se encuentran en un proceso deliberativo para determinar, en el marco de la estrategia aprobada y de los lineamientos, ciertos términos y condiciones para concluir el proceso de desincorporación de SATMEX, toda vez que el Gobierno Federal actualmente es propietario del 23 por ciento de las acciones representativas del capital social de dicha empresa.

De lo anterior la SCT establece que “dado que el proceso de desincorporación de SATMEX no ha concluido, luego entonces la información y documentación presentada (o que se presente en el futuro) ante la CID en relación de dichos procesos, tendrá el carácter de reservada”.

El apoderado legal de Corporativos Satelitales, mediante una carta, manifiesta hacer del conocimiento de la SCT “que la información y documentación que su representada –Satmex- ha entregado, en virtud de las negociaciones ha sido de carácter confidencial en lo dispuesto por la Ley Federal de Acceso a la Información Pública.

Ante la tormenta que viene, Landeros Ayala argumenta que una salida al problema es que alguien le inyecte dinero fresco tal y como opera la empresa. Pero tras la enorme deuda que arrastra, muchos de los posibles inversionistas lo piensan dos veces.

“En la requisa entrarían abogados. Lo ideal sería que alguien le metiera dinero. A la larga, la industria satelital es un buen negocio. Ahora, a nivel mundial, se esta pasando por una crisis. Satmex necesita renegociar su deuda y muchos de sus acreedores ya no quieren. Entonces necesitan meterle dinero fresco”, advierte el también actual jefe de Postgrado de la Facultad de Ingeniería de la UNAM.

 

Una breve historia

Satmex fue privatizada en 1997 y conserva una participación del gobierno federal que sigue siendo socio de esta empresa que hoy está entre la vida y la muerte en términos financieros.

Un nuevo plazo fatal se cumplió este el 30 de junio de 2001 cuando se venció un adeudo por 205 millones de dólares de la deuda por 525 millones de dólares que, a su vez, venció en noviembre del mismo año. Otro plazo fatal se cumplió en vísperas del año nuevo, exactamente el 27 de diciembre cuando se cumplió el plazo impuesto por el gobierno para finiquitar 188 millones de dólares.

Para comprar Satmex al gobierno de Ernesto Zedillo, los empresarios encabezados por Sergio Autrey y Lauro González contrataron deuda por 645 millones de dólares.

Con el tiempo pudieron reducirla en 120 millones de dólares. Pero desde hace más de un año no han podido reestructurar los 525 millones de dólares que ya están en moratoria. Los que sí han cambiado son los acreedores originales.

En principio, los créditos fueron con bancos. Una fuente consultada de esa empresa establece que son fondos de inversión especializados en deuda latinoamericana. Esto es, empresas especializadas en compra de bonos de alto rendimiento acostumbradas a tratar con empresas en condiciones financieras muy difíciles.

A pesar de todo, Lauro González ha declarado que confía en que podrá llegar a una solución condensada con sus acreedores, porque a todos les conviene que Satmex salga adelante.

Al momento Satmex opera tres aparatos: el Solidaridad II, así como el Morelos II, cuya vida útil ya terminó, pero continúa prestando algunos servicios de telecomunicaciones; y el Satmex 5, que empezó a funcionar en enero de 1999 y desde abril del 2001 comenzó a registrar problemas técnicos.

A principios de año Satmex trató de poner en funcionamiento el sistema de propulsión alternativo de ese satélite, denominado XIPS, con numerosos problemas, que al principio no funcionó en forma satisfactoria, por lo que esa empresa y el fabricante --la estadunidense Boeing-- lograron restablecer el sistema de propulsión.

Estas fallas han provocado que Satmex se ponga en alerta roja ante la posibilidad de una falla total del Satmex 5, al igual que el Solidaridad I. De acuerdo a las especificaciones de las empresas fabricantes, ambos satélites tienen una vida activa garantizada de 15 años y en ese sentido van los seguros. El Solidaridad I dejó de funcionar a la mitad de su vida activa, es decir a los siete años.

Las fallas del Solidaridad I comenzaron a detectarse un año antes de que fuera declarado oficialmente "muerto", en agosto del 2000 porque no pudo ser reparado; por ello, se teme que el Satmex 5, ante las fallas que ha registrado, en cualquier momento pudiera dejar de funcionar, lo que afectaría la tercera parte de las telecomunicaciones, que se realizan vía satelital en México bajo el control de Satmex.

De ahí la urgencia de colocar en órbita el poderoso Satmex 6, que podría cubrir de inmediato las operaciones del Satmex 5 en caso de falla total. Sólo que los problemas financieros han atrasado más de un año el lanzamiento del nuevo aparato fabricado en Estados Unidos, y que se encuentra en resguardo en instalaciones de la empresa francesa lanzadora, Ariane Space.

Esta firma ya advirtió a Satmex que en caso de no lanzar en la fecha prevista, a principios de abril de este año, tendría que pasar a una larga lista de espera de lanzamientos, lo que pondría en riesgo las operaciones de la empresa satelital mexicana, en caso de falla total del Satmex.

 

 
   
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