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  Sección: Política | Publicado en: Junio 2005

La danza de los millones

Fernando Ortega Pizarro
En la competencia por el poder, los partidos políticos están dispuestos a que los aspirantes a la Presidencia de la República se comprometan con el dinero privado para financiar sus precampañas. Será una danza de millones y millones de pesos para garantizar el triunfo electoral, aunque se hagan a un lado convicciones acerca del alto costo de la democracia mexicana.

 

Desde el momento en que las campañas y las elecciones se ganan en los medios, y eso cuesta mucho dinero, el papel de los grandes empresarios es decisivo en estos procesos, asegura en entrevista Jorge Castañeda, candidato independiente a la Presidencia de la República.

--¿La democracia en México depende del gran capital?

--Depende del gran capital o de otras fuentes. En Venezuela es el dinero de Petróleos de Venezuela al servicio de Hugo Chávez; en Brasil es el dinero de TV Globo y de la Federación de Industriales de Sao Paulo; en Chile son las decenas de grandes empresarios que financian las campañas; en Francia son las municipalidades y el gran empresariado francés, etcétera. No es distinto.

Plantea: “Habría que considerar si en México no queremos pasar por una situación como la que existe en Chile o en Francia, por ejemplo, de que no se pueda comprar tiempo en los medios, en cuyo caso ya el 80 por ciento del gasto (electoral) desaparece. Y, por tanto, la fuerza que adquieren los distintos sectores empresariales es menor, aunque no desaparece”.

Considera que “tal vez valdría la pena quitar la compra de tiempo en los medios en México”, pero anticipa: “los medios enloquecerían si sucediera eso, y por tanto es altamente probable que no va a suceder”.

El extraordinario tope de 350 millones de pesos que el Partido Acción Nacional fijó el 17 de mayo para las precampañas de sus 4 aspirantes, sacudió a diferentes actores políticos. Cada uno podrá gastar hasta 75 millones de pesos, que deberán obtener de donaciones privadas.

Uno de ellos, Felipe Calderón, cuestionó: “Es un exceso que no se justifica en momentos en que los ciudadanos exigen abaratar el financiamiento de las campañas políticas, mientras que los programas contra la pobreza adolecen de recursos suficientes”.

 

Siempre no

 

En cambio, Santiago Creel, secretario de Gobernación, y Francisco Barrio, exlíder de los diputados panistas, aceptaron dichos topes.

El 21 de abril del 2004, Creel Miranda consideró que se debían abaratar los costos de las campañas. Explicó: “En el 2003, el costo del proceso electoral fue de 14 mil millones de pesos. ¿Saben qué se podría hacer con ese dinero?” Por otra parte, comentó que un partido, cuando obtiene su registro, recibe 100 millones de pesos. “Eso es lo que pagan ustedes, su familia, todos los años”.

Sostuvo que era muy cara la democracia mexicana: “Tenemos partidos y candidatos muy ricos en elecciones, y un pueblo pobre. Eso está mal y hay qué cambiarlo”.

Casi un año después, el pasado 9 de mayo, modificó su opinión con el tope del PAN a las precampañas: “El partido desea que tengamos la holgura suficiente para enfrentar sobre todo la competencia externa. Estamos viendo los bombardeos de publicidad que están haciendo ya precandidatos de otros partidos, los gastos que están ejerciendo”

Diego Fernández de Cevallos, senador panista, sostuvo que el límite establecido por su partido “no es correcto” y “es un exceso”.

A su vez, Cuauhtémoc Cárdenas, aspirante presidencial por el PRD, comentó: El tope de 350 millones de pesos “se me hacen realmente inmorales y obscenos esos topes de campañas internas del PAN”. En el caso del PRD, dijo, “vamos a hacer una campaña de compañeros, en donde lo fundamental van a ser las ideas y las propuestas”.

Jesús Ortega, coordinador de los senadores del PRD, observó que con esos límites “no se trata de quién tiene mejor propuesta, sino de quién tiene más dinero”.

Al dirigente del PRI, Roberto Madrazo, con esos topes de campaña de 350 millones se le hizo agua la boca: “Es una auténtica envidia”. Su partido aun no fija los topes para sus ocho precandidatos.

Hasta la Presidencia de la República, a través de su vocero Rubén Aguilar, comentó el límite de los gastos de la campaña interna del PAN:

“Esto revela una vez más, como es el caso de todas las precampañas, la necesidad de una reforma electoral que está pendiente, legislar también sobre las precampañas para dar certidumbre y claridad a la sociedad, y que también las precampañas puedan ser auditadas y vigiladas por el Instituto Federal Electoral”.

En contraste, el PRD fijó un tope de 7.5 millones para cada aspirante, que básicamente son dos: el jefe de gobierno del DF, Andrés Manuel López Obrador, y Cuauhtémoc Cárdenas, es decir, el límite será de 15 millones de pesos para precampañas, que tendrán que proveer los particulares.

 

Atados de pies y manos

 

López Obrador anunció que no buscará este financiamiento privado para su precampaña, sino que recurrirá al ingenio y las posibilidades de la gente.

“No vamos a aceptar dinero de grupos de intereses creados para no llegar atados de pies y manos a la Presidencia, para no llegar con un tapaboca a la Presidencia y con los brazos cruzados. Para llegar libre a la Presidencia y cumplirle a la gente se requiere no hacer compromisos, por dinero, durante la campaña”, dijo en su conferencia matutina del 18 de mayo.

Sin embargo, los reporteros le preguntaron sobre el origen y el monto de los recursos que se utilizaron en la asociación “No nos vamos dejar”, para defenderlo del desafuero.

--Van a hacerles un informe a detalle.

--¿Tienen tres semanas haciéndolo?

--Sí, lo van a hacer.

Al día siguiente, los reporteros le preguntaron:

--¿Usted no va a utilizar los medios de comunicación para su campaña?

--Claro que sí, lo que estoy diciendo es que se transparente, que no se rebasen topes, que haya igualdad de circunstancias. Eso corresponde al Instituto Federal Electoral (IFE).

 

Un problema

 

Luis Carlos Ugalde, consejero presidente del IFE, comentó que el costo creciente de la política; la necesidad de que los partidos recurran a fuentes adicionales de financiamiento, legales e ilegales, y el hecho de la influencia creciente de los medios para determinar ganadores y perdedores, es un tema, un fenómeno y un problema que muchas democracias en el mundo han enfrentado y México inicia la década viendo este tema.

“Creo que la manera como México pueda resolver la vinculación del dinero y la política será una de las vías fundamentales para que nuestra democracia pueda evitar algunos riesgos de dependencia frente a los intereses privados que muchas naciones en el mundo ya han pasado”.

A nivel internacional, señaló, se han diseñado criterios sobre financiamiento de los partidos políticos y las campañas electorales, basados en los valores de integridad, equidad, transparencia y rendición de cuentas.

“Son estándares pensados para limitar las consecuencias derivadas del intercambio de financiamiento por favores políticos que suelen producirse en torno a las campañas electorales y sus resultados y, sobre todo, cuando hacer campañas electorales es un asunto que requiere cada vez más recursos financieros”.

Explicó que las precampañas tienen tres fases: la primera se da antes de que los partidos políticos inicien sus procesos de selección de candidatos. En esta etapa, puntualizó, el IFE no tiene facultades carece de atribuciones para fiscalizar el origen y el destino de los recursos que ciudadanos y políticos usan para promoverse en la opinión pública, en estos días, meses e incluso años.

La segunda fase es cuando se presentan las campañas internas de los partidos para seleccionar al candidato. La tercera ocurre a partir de que los partidos nombran a su candidato e iniciar la campaña formal en enero de 2005. En estas dos fases, el IFE cuenta con algunas atribuciones, por primera vez, para poder fiscalizar las precampañas en estas dos fases.

 

Rebases

 

Por otro lado, el PAN y el PRD denunciaron que el PRI ya rebasó con mucho el tope de 217 millones de pesos –incluyendo el financiamiento público-- en las elecciones del estado de México, tanto con recursos públicos como con dinero de empresarios.

Rubén Mendoza Ayala, candidato del PAN al gobierno del estado de México, mencionó que el PRD estima el rebase de tope de campaña del PRI en 380 millones de pesos, “y nosotros llevamos contabilizado, a través de un despacho contable, 425 millones”.

Encima, la renuncia de 7 consejeros del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), ocurrida el 18 de mayo, evidenció otra carta del poder del dinero: un supuesto soborno de 25 millones de pesos para que los funcionarios electorales asignaran a la empresa Cartonera Plástica un contrato para la elaboración de material electoral.

 

Dinero de magnates

 

Por su parte, el excanciller Jorge Castañeda considera “muy importante y muy positivo” que los magnates se metan al proceso de la sucesión presidencial, apoyando a diferentes candidatos.

--¿No es peligroso?

--Más peligroso es que no se metan. El juego de la democracia funciona si todos juegan, entre otros los empresarios. La postura tradicional del empresariado en México fue: El gobierno, gobierna, y nosotros hacemos los negocios. En democracia eso es imposible. También es imposible para los intelectuales, para la iglesia y otros poderes fácticos.

--Jugaron en el pasado, financiando campañas oficiales.

--Pero no optaban, no participaban. Ahorita es muy importante que apoyen a quienes piensen que son los candidatos que más le convienen al país.

Hace una salvedad: Si solo un hombre de negocios o el sector empresarial en su conjunto apoya a un candidato, lo compromete. Asimismo, agrega, “si hay un empresario que compra un partido, pues sí compromete”.

Instalado en la sala del departamento que la maestra Elba Esther Gordillo le renta en la colonia Polanco, y en un ambiente intelectual, con sus pinturas, obras de arte y libros, el excanciller Jorge Castañada dice que cualquier candidato depende del dinero privado para ganar.

Él, que es candidato independiente –aun sin partido—a la Presidencia de la República, va más allá: La democracia depende del dinero de los grandes empresarios.

--Hace poco usted declaró que no está en campaña porque sus patrocinadores –hombres de negocios—están esperando a que sea candidato de Convergencia u obtenga una resolución favorable de la Suprema Corte a su candidatura independiente, para darle financiamiento. ¿Eso no da una idea de hasta qué punto está usted amarrado a sus patrocinadores? Sin ellos, ¿usted no existe?

--En efecto, como cualquier otro candidato. Igual. O ¿quién está pagando los spots de Enrique Jackson (senador priísta)?, ¿se los regala Televisa?, ¿y los de Tomás Yarrington (exgobernador de Tamaulipas)?, ¿y los de Felipe Calderón (exsecretario de Energía)?, ¿y los de Francisco Barrio (exlíder de los diputados panistas)? ¿Quien los paga?

--¿Está de acuerdo en que los grandes empresarios no son hermanitas de la caridad?

--No lo son, pero los otros también tienen intereses. Los sindicatos, los profesionistas, la iglesia, los sectores externos, los intelectuales y los medios tienen intereses y candidatos y tampoco son hermanitas de la caridad.

Como candidato independiente, dice no sentirse comprometido con ninguno de sus patrocinadores. En su página de Internet, reporta un financiamiento privado de 7.2 millones de pesos en 2003 y 2004.

“Los empresarios no tienen intereses homogéneos. Entonces, no puede comprometerse con uno en contra de otro. Por ejemplo, si uno se compromete con un sector que quiere romper determinado monopolio, pues entonces inmediatamente queda enemistado con el otro sector justamente monopólico”.

Abunda: “Uno está mucho mas comprometido como candidato con esas fuerzas, con esos poderes fácticos del país, que con el empresario que le da 50 mil, 100 mil, 300 mil dólares, y que no le va a pedir algo específicamente a cambio”.

En una esquina del sofá, con la pierna cruzada, aclara que el empresariado, por ahora, no está unido en torno a un candidato.

“Han tratado de unirse y no han podido hacerlo hasta el día de hoy. A lo mejor van a poder. ¿Qué va a pasar? Pues no sé. Tal vez sea mejor que no estén unidos, que unos estén con uno y otros con otros, y otros más con un tercero, un quinto, un sexto, un octavo y un décimo, y lo mismo con los otros sectores fácticos de México”.

Insiste: “Yo creo que la democracia funciona así, y si ellos no toman este papel, la democracia no funciona”.

 

 
   
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