Cuenta Montesquieu, en sus Cartas Persas, lo siguiente: “En Arabia había un pueblo chico llamado Troglodita, el cual descendía de los antiguos trogloditas (habitantes de las cavernas en el más completo salvajismo y capaces de toda barbarie) que, según dicen los historiadores, más que a humanos a brutos se semejaban... eran tan fieros y perversos que no se conocía entre ellos principio alguno de equidad y justicia”.
No hay la menor duda que dos de esos trogloditas se trasladaron a Oaxaca, se afiliaron al PRI y, para desgracia de los oaxaqueños que han sufrido los peores autócratas y los más crueles caciques, se los impusieron como los más despiadados desgobernadores de toda su historia moderna y contemporánea. El primer troglodita es José Nelson Murat Cassab (1998-2004). Hizo de Oaxaca un botín en medio de un baño de sangre. Fue, sin metáfora alguna, un cacique de horca y cuchillo. Degradó el ejercicio de los tres poderes públicos –porque los corrompió para manipularlos a su antojo–, hasta grados nunca antes vistos.
Ese Murat, enloquecido de prepotencia, impuso al segundo troglodita: Ulises Ernesto Ruiz Ortiz, como su heredero en ese trono caciquil y sangriento, con la complicidad de Roberto Madrazo. Entre los tres llevaron a cabo un fraude electoral que, no obstante las pruebas exhibidas ante el Tribunal Federal Electoral, éste, sospechosamente, lo legitimó y legalizó a posteriori para consumar la maniobra de Murat-Ruiz-Madrazo.
Murat y Ruiz, los dos trogloditas, a los que les queda, como mandado a hacer a su medida, lo de “más que a humanos a brutos se semejan (y son) tan fieros y perversos” que no conocen “principio ninguno de equidad y justicia”, han impuesto en Oaxaca un régimen de terror contra los que se atreven a disentir. Y no se diga contra la prensa que ejerce la información veraz, la crítica y demás libertades constitucionales en el contexto del pluralismo más elemental que exige hasta una democracia de baja calidad. Para concluir su enloquecido sexenio de barbarie, Murat montó un asalto contra el periódico Noticias. Voz e Imagen de Oaxaca, con el propósito de cerrarlo y obligar a sus editores a vendérselo. Estos, con sus trabajadores y periodistas, se opusieron y han resistido.
Un día antes de irse, el troglodita Murat ordenó a trasmano la invasión a las bodegas del periódico Noticias. De entonces a la fecha han transcurrido más de 200 días, durante los cuales el segundo troglodita Ulises Ruiz ha mantenido el ataque y, recurriendo a otros medios de más perversidad autoritaria, insiste en continuar la embestida, con la mira puesta en obligar al cierre de ese medio de comunicación. Nada le importa a Ruiz pisotear, con sus garras, las libertades de prensa.
El nepotismo de Murat (sus incondicionales siguen en no pocos cargos) y el despotismo de Ruiz, hermanados trogloditamente, están devastando a la entidad con sus amigos, sus parientes, sus hermanos (ayer de Murat, ahora de Ulises) y un harén a su servicio para convertir la administración pública oaxaqueña en un botín de prostíbulo. Por esto es que, con lo anterior, el actual troglodita-desgobernador ha seguido las enseñanzas de su maestro Murat, para tratar de desaparecer al periódico Noticias. Éste, empero, está resistiendo el salvajismo del cavernario Ulises Ruiz, el cancerbero de Madrazo y de Murat, en el ambiente de corrupción y contaminación autoritaria que han generado los dos trogloditas.
La fiereza con la que están combatiendo a ese diario-matutino ha tenido una frontera: el apoyo de los lectores, anunciantes y manifestaciones de apoyo individual y colectivo de los ciudadanos y de la opinión pública oaxaqueña. Y el estado de alerta nacional de la prensa contra los zarpazos de los dos trogloditas.