Escriben varios lectores de diferentes estados: Tamaulipas, Sinaloa, Baja California, Michoacán e incluso el Distrito Federal. La mayoría de ellos quieren permanecer en el anonimato por razones que explican claramente y el lector entenderá.
Señalan que la violencia en esas y otras entidades, ha llegado a grados extremos. Ya no se puede hablar que México se “colombianizará”, como aseguraban algunas autoridades federales anteriormente. Más bien dicen que nos encontramos en terrenos increíbles, pues según algunas publicaciones capitalinas hay más asesinatos en los últimos meses en territorio nacional que en Irak. Lo cual muestra tres conclusiones básicas: el poder del Estado respecto a la violencia que debe contar para someter a los criminales ha menguado tanto que resulta casi inexistente, las bandas criminales -especialmente las del narcotráfico- son cada vez más poderosas y desafiantes y la corrupción de la policía e incluso del Ejército es altísima.
Ante esta realidad, el presidente Vicente Fox insiste que vivimos en una nación casi paradisíaca. Algo verdaderamente demencial. Pero las declaraciones de un señor que ha extraviado el juicio no son lo más preocupante. Lo terrible es que no hay cómo lograr parar esta ola de homicidios en muy diversas partes.
Una dama que da su nombre pero quiere se le conozca como RR, dice: “es inconcebible lo que se vive en Ciudad Juárez. Las víctimas han pasado de ser adolescentes a niñas de siete o menos años. Lo más horroroso es la brutalidad del individuo que llevó a cabo una atrocidad reciente: golpear, humillar, violar, quemar a la menor de edad, es inconcebible. Mientras tanto, en varias ocasiones se han reunido Vicente Fox y el gobernador de Chihuahua, José Reyes Baeza, en condiciones supuestamente alegres aparentemente para solucionar de fondo los problemas que padecemos en esa frontera. ¡Vaya cinismo!”
En todas las comunicaciones -por correo normal o email- lo que se exige es las mal llamadas fuerzas del orden, en serio, deben efectuar sus labores, pero también que los mandatarios de los estados citados en el primer párrafo, incluido un señor tan representativo como Lázaro Cárdenas Batel, tengan paz donde gobiernan. Si es necesario involucrar a la autoridad federal, que lo hagan. Lo que ya no se puede es continuar en un clima de inseguridad, el cual independientemente el desalentar las inversiones extranjeras, es nocivo para los mexicanos, quienes ya no pueden salir a realizar sus actividades cotidianas por temor a que en un ajuste de cuentas o balacera entre narcotraficantes sean las víctimas de esos maleantes.
Claro, nos proponen que se haga un reportaje amplio en cada estado para que sepamos realmente lo que ocurre y no tengamos los “sueños rosas” de los funcionarios como referencia. El periodismo de investigación de nuestra revista puede ser más eficaz que muchas protestas de los ciudadanos a quienes incluso ni siquiera los reciben los altos burócratas para expresar sus quejas.
Queda pues la petición.
Un grupo de paisanos que viven en Chicago, Illinois, vinieron a México para hacer un llamado al presidente Vicente Fox y al jefe del gobierno capitalino, Andrés Manuel López Obrador, con el fin de que ambos intercedan ante George Bush con el objeto de que las deportaciones no continúen separando a las familias mexicoamericanas que viven en el mencionado estado de USA.
A través de documentos y fotos que mostraron a este defensor del lector, encontramos que a los nacidos en Estados Unidos no es posible negarles el regreso cuando vienen de turistas o a encontrarse con familiares a México. Pero quienes tienen problemas con sus papeles o han sido acusados de la menor falta -una infracción de tránsito, por ejemplo-, ya no los dejan reencontrarse con el supuesto “sueño americano”. El pretexto de mal portados o incluso pudieran estar con combinación con terroristas es sumamente endeble. El conglomerado de paisas apoya decididamente la iniciativa de Ley Mckein- Kennedy, para que exista una reforma migratoria que dé solución a esta problemática: separación de parientes.
Hay cuando menos 20 familias que sufren esta desintegración, pero el número tiende a aumentar exponencialmente, dadas las últimas leyes antiinmigrantes que aprobó Bush, las bandas privadas que cazan mexicanos, la edificación de un nuevo muro de la ignominia y la actitud antiterrorista desatada últimamente que ha llegado a extremos racistas muy preocupantes.
Aparte de la intervención de Vicente Fox y López Obrador -ninguno de los dos les ha dado audiencia hasta el momento de escribir estas líneas-, lo que necesitan nuestros compatriotas es que se difunda su causa y pueda haber un apoyo ciudadano amplio. Por lo tanto, hacen la petición a Contralínea para una investigación más puntual del asunto y su amplia difusión.
Emma Lozano, encargada del Centro sin Fronteras en Chicago, proporcionó teléfonos y direcciones.