Con esta incorporación, las bases de datos y sistemas de información del INM formarán parte de la Red Nacional de Información que prevé la ley de Seguridad Nacional y que además contempla la formación de un Consejo de Seguridad Nacional.
Desde la Subsecretaría de Población, Migración y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación se asegura que esta medida propiciará mayor eficacia en el flujo de información para combatir delitos relacionados con el tráfico de personas y ejercer acciones preventivas en contra del terrorismo.
Sin embargo, al construir la imagen de los migrantes como amenazas a la seguridad nacional, el gobierno federal conforma al INM en una institución policíaca que emula el Sistema de Seguridad Nacional de México con el Departamento de Seguridad Interna estadounidense.
Al reafirmar la percepción de que la migración implica inseguridad, el gobierno mexicano asume su control desde la óptica de la represión, “olvidando que la razón de ser de la seguridad es la protección de la persona”, advirtió la organización Sin Fronteras, defensora de los derechos de los migrantes.
En ese sentido también se inscribe la intervención de Rafael Fernández de Castro, jefe del Departamento de Estudios Internacionales del ITAM, que tuvo en el programa de radio Fox Contigo, del 2 de abril –según la versión de la Coordinación de Imagen de la Presidencia de la República-, respecto a los temas energético y de seguridad pactados en la ASPAN:
Sin explicar en qué consiste la agenda de seguridad pactada en Waco, De Castro subrayó que “hay un elemento muy rezagado en México y es el elemento militar. O sea, los militares, yo lo digo como académico, siento que es un sector de México que rehuye realmente el cambio, que tiene una visión muy tradicional de nuestra política exterior.”
La audiencia de ese programa conducido por el Ejecutivo Federal no fue informada, tampoco que Estados Unidos coordinará los grupos de trabajo sobre cooperación en seguridad a través del secretario de Justicia, Michael Chertoff, y del Departamento de Seguridad del Territorio Nacional.
Transcurridas dos terceras partes de los 90 días (a partir del 23 de marzo) establecidos en la cumbre de Waco, para que opere la Comisión de Seguridad, los ciudadanos mexicanos ignoran los temas que los atañen como sí lo hace el sitio Internet del Departamento de Estado y que consiste en ocuparse de las amenazas externas contra América del Norte, coordinar fronteras comunes agilizadas y seguras, además de elaborar estrategias de prevención-respuesta en América del Norte.
Seguridad o Soberanía
La visión de seguridad de la ASPAN se inserta en el Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense (PNAC en inglés) que en 1997 delinearon los estrategas neoconservadores. Y en ese marco, México se integra de facto al Comando del Norte en sus tres frentes: el aéreo, mediante el Comando de Defensa Aérea Norteamericano (NORAD), atención a emergencias naturales y la atención a emergencias químicas, nucleares y biológicas.
Bajo el esquema del PNAC, en el año 2000 el grupo liderado por Paul Wolfowitz -ex subsecretario de la Defensa y hoy flamante presidente del Banco Mundial-, realizó el análisis Reconstruyendo las Defensas de E.U. Estrategia, fuerzas y recursos para un nuevo siglo (RAD) que planteó “mantener la preeminencia estadounidense, excluir la emergencia de una gran potencia rival y redibujar el orden de seguridad internacional de acuerdo con los principios e intereses estadounidenses”.
Bajo esa estrategia se inscribió la ofensiva militar contra Yugoslavia en 1998 y tras el 11-S contra Afganistán e Irak y en este 2005, la adhesión de México al Comando del Norte.
¿Por qué México? De acuerdo con el Quadrennial Defense Review, los arquitectos de la política energética y de seguridad estadounidense saben que asegurar su acceso a algunas fuentes petrolíferas sería imposible sin el uso de la fuerza militar.
Por ello recomendó a Estados Unidos “retener la posibilidad de enviar fuerzas bien armadas y con buen apoyo logístico a puntos críticos por todo el globo, incluso frente a la oposición del enemigo".
Al respecto, un reporte de la BBC en abril del 2002 citó la posición del Ejército mexicano en voz del general Javier del Real Magallanes, subjefe operativo del estado mayor de la Sedena quien afirmó que el Comando del Norte “no involucra al Ejército nacional ni cambia la relación entre los dos países”.
Según la emisora británica, la jurisdicción del Comando abarcaría mar adentro de las 500 millas fuera de la costa estadounidense.
El catedrático de la Facultad de Economía de la UNAM, Alejandro Álvarez Béjar advertía en 2004 en su texto ¿Hacia una comunidad Norteamericana? que “la creación de un Comando del Norte podrá desplegar sus fuerzas en la frontera con México y, sobre todo, tendrá acceso libre a cielos y aguas territoriales mexicanas, siempre que se considere que está en riesgo su seguridad nacional.”
Advertía el analista: “la soberanía mexicana vuelve a quedar en entredicho, ya no sólo por la injerencia de organismos internacionales como el FMI sino además se pretende avanzar en la inclusión del territorio nacional y de las fuerzas armadas nacionales bajo el comando directo del Ejército de Estados Unidos.”
Para Patrick Martin de Socialist World, la misión del Comando del Norte consiste en “identificar grupos e individuos que constituyan una amenaza potencial para instalaciones civiles y militares del país”. Es decir, los militares participan en actividades hasta ahora responsabilidad de los cuerpos policiales además de reunir información sobre adversarios políticos potenciales, reitera.
Frontera dócil
Para resguardar la frontera entre el norte desarrollado y México, existen los acuerdos de Fronteras Inteligentes, el Plan de Acción de la Alianza Fronteriza y la Iniciativa de Comercio Libre y Seguro. Sin embargo, la ASPAN tiene dos desafíos: sellar la frontera al terrorismo y contener a fuerzas paramilitares como los grupos cazamigrantes y la mara cuyo rango de acción es creciente (Contralínea, marzo 2004).
El 1 de abril pasado, el grupo Minuteman Project (MMP) de Arizona lanzó un operativo que reunió a mil cazadores de indocumentados en un mensaje “dirigido a nuestro gobierno en Washington, ya que es responsable de resolver el problema de la inmigración ilegal que ingresa a Estados Unidos”, según sus líderes.
Para Álvarez Béjar no es casual que la aparición de Minuteman y su ejercicio coincidiera con “la decisión del gobierno foxista de impulsar el desafuero de López Obrador en un proceso de inestabilidad política profunda” y un resultado sería el aumento de migrantes mexicanos a Estados Unidos “con lo que el MMP dice: ‘allá ustedes tengan su crisis política que nosotros estamos preparados para cualquier cosa.”
Además, en la percepción del gobierno federal, los más de cien millones de mexicanos aceptamos “fortalecer las alianzas sobre información de inteligencia relacionadas con la seguridad de América del Norte, desarrollar un enfoque común para la protección de la infraestructura fundamental de América del Norte y dar respuesta a incidentes terroristas transfronterizos” según la ASPAN.
En ese sentido, explica el catedrático, la paranoia induce a que cualquier lugar puede ser considerado un objetivo terrorista. Es una invención que ha funcionado dentro y fuera de Estados Unidos para poner restricciones a la libertad de movimiento de las personas, al flujo de información y a la confidencialidad de datos personales.
En síntesis “ésto sirve de pretexto para montar toda una ofensiva de violación a derechos fundamentales a ciudadanos y humanos.”
Energía ¿para quién?
La inserción de México en la Alianza va acorde con el plan energético estadounidense (New Energy Plan, NEP) que el 17 de mayo de 2001 presentó el vicepresidente estadounidense Richard Cheney para aumentar 45 por ciento la producción de energía de su país en los próximos 20 años.
El NEP, eliminaría restricciones a la perforación petrolera y para lograrlo subsidiaría a inversionistas privados e incrementaría sus importaciones de América Latina particularmente de Venezuela (su tercer mayor proveedor), de México (cuarto lugar) y Colombia (el séptimo).
Michael T. Klare autor de Guerras de recursos: nuevo panorama del conflicto global, profesor de estudios sobre la paz y la seguridad mundial en el Hampshire College de Amherst, Massachusetts (EU) y analista de asuntos militares de Foreign Policy in Focus estima que la “estrategia energética Bush-Cheney de cooperación busca canalizar más y más remesas de crudo de la región a Estados Unidos”.
En el Informe Cheney "México es una fuente confiable y pujante de petróleo importado. Sus vastas reservas, aproximadamente 25 por ciento mayores que nuestras propias reservas probadas, hacen de México una fuente probable de producción de crudo en expansión durante los próximos diez años" subraya Klare.
Sin embargo, para Klare el afán estadounidense por abrevar de las copiosas existencias energéticas mexicanas y venezolanas tendría un revés. “Debido a la historia de predación colonial e imperial, ambos países situaron sus reservas de energía bajo control estatal, y establecieron barreras legales para la inversión extranjera en la producción interna de crudo.”
Previendo esto, el NEP pidió a los secretarios de Comercio, Energía y Estado a cabildear con sus contrapartes latinoamericanos para eliminar o suavizar los obstáculos. Ahí se inserta el debate de los asesores del ejecutivo mexicano que asumen que los ciudadanos ya aceptaron sumarse al plan energético de la superpotencia.
Entretanto, la ASPAN –como su antecesora, la Alianza para el Progreso de John F. Kennedy- consolidaría el intervencionismo estadounidense con la falacia del desarrollo económico tras los malogrados Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN) y el Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA).
Para Álvarez Béjar la agenda real de la ASPAN “sólo persigue los intereses de las grandes corporaciones norteamericanas. Como en el resto de América Latina: en Bolivia, Perú y Ecuador, en México también la población está harta de programas neoliberales y de que le vendan falsas promesas de prosperidad.
La realidad cotidiana es no sólo que no hay empleo, que el salario no alcanza y que las condiciones de vida se deterioran, sino que además los migrantes serán tratados como criminales en su búsqueda por una vida decorosa. Eso es una desgracia, hay que replantear el modelo y buscar solución para los problemas dentro del país”.