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Tráfico de influencias del senador Nordhausen

Ana Lilia Pérez
El presidente de la Comisión de Energía del Senado de la República, Jorge Nordhausen González, es acusado de tráfico de influencias, amenazas de muerte, fraude, irregularidades e incumplimientos de contratos de su empresa SICSA en agravio de Petróleos Mexicanos

Nordhausen

 


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Cuando el empresario tamaulipeco Jorge Rubén Nordhausen González, operador de Amigos de Fox en la región petrolera, asumió el cargo como senador de la República por el Partido Acción Nacional (PAN), de inmediato buscó ser integrante de la Comisión de Energía, de la cual es presidente desde 2003, y a partir de ese momento su empresa Suministros Industriales Carrizales S.A. (SICSA) incrementó en 1,300 por ciento en promedio anual los contratos que por bienes y servicios otorga a la empresa paraestatal Petróleos Mexicanos, lo que representa un claro y abierto conflicto de intereses.

Según información de la propia empresa petrolera del Estado, obtenida a través del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI), desde 1987 en que fue constituida SICSA y hasta junio de 2005, Pemex Exploración y Producción (PEP) le ha otorgado 199 contratos para trabajos de instalación de alarmas, equipo de intercomunicación en plataformas petroleras e instalaciones eléctricas, además de todo tipo de suministro de materiales eléctricos.

De esos 199 contratos que le ha otorgado Pemex, SICSA obtuvo en 12 años (entre 1987 a 1999) menos del 20 por ciento, es decir 37 contratos, pero a partir de septiembre de 2000, fecha en que Norhausen tomó posesión como senador de la República y después asumió la presidencia de la Comisión de Energía, Pemex le otorgó en sólo cuatro años (2001 a 2005) 162 contratos de bienes y servicios, lo que representa un incremento promedio anual de más de 1,300 por ciento.

Esto, a pesar de que los registros de la empresa del senador panista mantienen los focos prendidos en el Órgano Interno de Control de Pemex, pues la mayoría de los contratos que ha obtenido SICSA han motivado incumplimientos y 157 penalizaciones por parte de los órganos de control de la paraestatal, lo cual tampoco ha sido motivo para inhabilitarla o por lo menos dejarle de dar contratos como lo prevén las leyes en la materia.

Los contratos que PEP ha otorgado a SICSA a partir de septiembre de 2000 son: 32 en la Región Marina Sureste, 13 en la Región Marina Noreste, 108 en la Región Perforación División Marina y 9 contratos a través de los llamados Pidiregas (Proyectos de infraestructura con impacto diferido en el registro de gasto) del Proyecto Cantarell.

Para los senadores priistas Manuel Barttlet, presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, y Oscar Cantón Zetina, miembro de la Comisión de Energía en el Senado de la República, sólo hay una explicación: hay un claro y abierto tráfico de influencias del panista Nordhausen, quien utiliza su cargo como presidente de la Comisión de Energía en el Senado para presionar a Pemex en la obtención de contratos petroleros, por lo que ya preparan una denuncia en su contra que presentarán ante el pleno de la Cámara.

Otro dato que confirma el tráfico de influencias de Nordhausen es la denuncia que hizo en marzo de 2003 un ingeniero de Pemex, Mauricio Ruiz Trejo, especialista en sistemas instrumentados de seguridad y de control en la región marina noreste, quien reportó ante los órganos internos de control de la paraestatal la asignación de contratos irregulares a empresas privadas que cobraban a Pemex bienes y servicios “hasta ocho veces arriba de su valor real”.

Semanas después de esa denuncia publicada en el diario Novedades de Quintana Roo, Ruiz Trejo recibió amenazas de muerte, y entre las empresas acusadas por el ingeniero petrolero destacan SICSA, de Jorge Nordhausen, y la empresa IECESA, de su socio Juan Carlos del Río.

Nordhausen intimido también al periodista Pastor Cruz Carranza.

Un caso más del abuso de poder que hace gala este senador panista, es la acusación en su contra por parte del empresario Américo Leal Ríos, quien en entrevista afirma haber sido amenazado de muerte por Nordhausen para evitar pagarle deudas contraídas por el incumplimiento de contratos petroleros.

El mensajero de las amenazas de Nordhausen en contra de Leal Ríos era el temido excomandante judicial Guillermo González Calderoni, con quien el senador panista mantenía una vieja amistad y a quien recurría para “cuidar” el negocio.

 

Más irregularidades de SICSA

 

Las irregularidades adjudicadas a SICSA van desde el uso particular del servicio médico, helicópteros y transporte marítimo de Pemex por parte del senador Norhausen, hasta accidentes, entregas tardías, costos financieros por liquidación anticipada, pago en demasía, transportación marítima fuera de contrato y gastos financieros no considerados, por lo cual la empresa se hizo acreedora a sanciones administrativas por incumplimientos de licitación y de contratos, bajo el escrutinio de la entonces Secretaría de la Contraloría, actualmente Función Pública.

Según el IFAI, la empresa fue penalizada con mil 527 pesos el 15 de marzo de 2003, en el contrato número 4126028120 por 89 millones 978 mil 880 pesos, por el uso de servicios médicos cuando realizaban la construcción de la red integral contra incendio en las instalaciones de la zona industrial de PEP en el KM 4+500”.

Por retraso en la entrega de materiales, por ejemplo, los archivos de la Región Marina Suroeste de PEP registran incumplimientos en 15 contratos otorgados a SICSA, tanto por adjudicación directa como por licitación pública.

El caso más escandaloso es el contrato número 4127730133, “brida de acero”, por 23 mil 616 pesos, en el que se registró un retraso de mil 9 días, es decir, casi tres años.

El contrato 4127300133, por un monto de 23 mil 616 pesos por concepto de “brida de acero al cargón W.N R.F DE”, presentó un retraso de 6 días. El contrato 4127320043, por 73 mil 900 pesos, por concepto de “silenciador p/motor combustión interna”, presentó retraso de 1 día.

El contrato 4127330114, por un monto de 86 mil 250 pesos por concepto de “lámpara sumergible”, tuvo un retraso de 35 días. El contrato 4127395007, por concepto de “venas rectificadoras” por un monto de 6 mil 60 dólares, tuvo retraso de 1 día.

El contrato 4127395028, “calentador de gas combustible”, por 92 mil 930 dólares, tuvo un retraso de 7 días. El contrato 4127610042 por adjudicación directa, “filtro”, por un monto de 31 mil 500 pesos, tuvo un retraso de 17 días.

El contrato 4127630052, “weldolet 16X16”C/ bisel forjado”, por 20 mil 644 pesos, tuvo un retraso de 264 días. El contrato 4127045082, por 11 mil 900 dólares por concepto de “anillo octagonal”, presentó un retraso de 46 días.

Además de los días de atraso, están los daños colaterales por la entrega tardía de material, ya que las bridas son materiales de seguridad en las plataformas petroleras.

Otra grave irregularidad es el pago anticipado sobre obras no concluidas, como el contrato número 4126018200, por 48 millones 386 mil 327 pesos por concepto de “sistemas de seguridad y paro de emergencia en áreas de proceso y transporte de carga Atasta”, otorgado a SICSA para la Región Marina Noreste de PEP el 11 de julio de 2001.

Durante la ejecución de ese contrato se reportaron seis expedientes por el mismo número de irregularidades, entre ellas el pago anticipado del monto total, el 11 de noviembre de 2001, a pesar de que las obras no estaban concluidas y que el término del contrato establecido en la licitación pública tampoco había finalizado. Por el número de penalizaciones e irregularidades registradas, de acuerdo con la Ley de Adquisiciones, este contrato debió rescindirse y, contrario a ello, se liquidó antes de tiempo.

Sobre los contratos que PEP ha entregado a SICSA, la empresa tiene, según los informes de Pemex, 157 expedientes sobre irregularidades de todo tipo, a partir de que Norhausen ya era senador de la República. 

Un ejemplo de lo anterior es el contrato 24ONN00851, otorgado por la Región Marina Noreste, en julio de 2001, por 48 millones 386 mil 326 pesos, el cual tiene un incumplimiento registrado por la Contraloría en el documento número 1720125867, con fecha del agosto de 2001, y un segundo incumplimiento en febrero de 2002.

O el contrato numero 25ONN02111, por 55 millones 865 mil 348.87 pesos, de la Región Marina Noreste Cantarell, el cual tiene 38 irregularidades reportadas en distintas ocasiones, y cinco de ellas requirieron de “vigilancia de la Secodam”, revelan documentos oficiales de esta dependencia.

Hay otros contratos por incumplimientos de hasta 1009 días en la entrega del material que Pemex pagó a SICSA (contrato 4127730133). Otros contratos en la Región Marina Noreste con incumplimientos en la entrega de los materiales son el No. 4127045082, del 16 de noviembre de 2004, que corresponde a una adjudicación directa de un “anillo octagonal”, por 11 mil 900 dólares, con un incumplimiento de 46 días.

El contrato 4127630052, del 5 de junio de 2003, por 20 mil 644 pesos para la compra de un cable marca Weldolet de 16 pulgadas, tuvo un atraso de entrega de 264 días.

A pesar de todas las irregularidades en que ha incurrido SICSA, descubiertas por el Órgano Interno de Control de Pemex y por la Auditoría Superior de la Federación, la Secretaría de la Función Pública ha sido omisa en inhabilitar a dicha empresa propiedad del senador panista Norhausen y, en cambio, la empresa continúa participando y ganando licitaciones públicas en Petróleos Mexicanos, sin importar los retrasos de obra, incumplimientos y los daños económicos que le ocasiona a la principal empresa del Estado.

SICSA participa actualmente en varias licitaciones públicas de Pemex Exploración y Producción: No. 185750-007-05, rehabilitación del aislamiento térmico en el Activo Integral Cantarell; No. 18575021-011-05, actualización de los sistemas de seguridad de detección de gas y fuego en Ciudad Pemex; No. 18575035-015-05, sustitución de redes de aire de instrumentos en las plataformas del Complejo Abkatún-D; No. 18575108-006-05, rehabilitación de la red contra incendio en los centros de proceso Ku-A y Ku-H.

 

Archivos de la corrupción

 

En el informe semestral (septiembre 2002-febrero de 2003) de la Subcomisión de Seguimiento a las Operaciones de Pemex, dependiente de la Comisión de Vigilancia de la Auditoria Superior de la Federación, se informa de un grupo de empresas con “sobrepagos en los contratos Cantarrell”, y entre ellas destaca SICSA, IECESA, Evya y Grupo C-Bay 2, “que habrían recibido montos que oscilan entre tres y 50 millones de dólares por año”.

Cuando dicho informe se difundió entre los legisladores, el senador panista Nordhausen se reunió urgentemente con funcionarios de la Secretaría de la Función Pública (SFP), a quienes el senador Nordhausen les pidió que le proporcionara expedientes de los casos más graves de corrupción que había en Pemex.

Como se trataba del presidente de la Comisión de Energía del Senado de la República, los empleados de Función Pública le entregaron un “mapeo” general con reportes, bitácoras y detalles graves de los asuntos más delicados de la paraestatal, a lo cual Nordhausen respondió que eran asuntos muy delicados y que deberían ser investigados y denunciados.

Esta fue la primera de dos veces que los funcionarios de Contraloría se reunieron con Nordhausen. Un mes después, el segundo encuentro se realizó en las oficinas del Senado de la República.

Manuel BartlettEl contralor preguntó a Nordhausen acerca de los asuntos que le había reportado, y para su sorpresa el senador se mostró indiferente y le dijo que serían sus asesores quienes se encargarían de analizarlos, pues él estaba más atento a los Contratos de Servicios Múltiples, debido a que el senador Manuel Bartlett trataba de encajonarlos por inconstitucionales y fincar responsabilidades penales.

En entrevista, uno de los empleados de Función Pública, que pidió no ser identificado por temor a represalias pero aceptó ser grabado, señala que a partir de ese día Nordhausen nunca volvió a contestarle el teléfono y, lo más grave, fue que el senador nunca denunció ni investigó los casos de corrupción cuya información fue sacada de los archivos de la Secretaría de la Función Pública y le fue entregada.

“Jorge Nordhausen utilizó la información que le proporcioné para gestionar contratos en Pemex para su empresa privada Suministros Industriales Carrizales S.A”, asegura en la entrevista grabada el funcionario de la Contraloría.

 

Un senador “al vapor”

 

Nacido en Reynosa, Tamaulipas, el 20 de noviembre de 1950, Rubén Nordhausen buscó, en la década de los ochenta, la nacionalidad estadounidense. Según datos del Partido de Acción Nacional, Nordhausen es ingeniero electricista por el Instituto Tecnológico Regional en Ciudad Madero, Tamaulipas, avecindado desde 1979 en Campeche, donde creó una pequeña contratista de Pemex.

El empresario se afilió al partido blanquiazul en 1999, en medio de la efervescente campaña presidencial de Vicente Fox. En el PAN, como muchos otros empresarios, su trabajo fue recolectar, en compañía de Carlos Medina Plasencia, fondos para la campaña de Fox entre el sector energético.

Sin experiencia política, el hoy legislador ocupó durante algunos meses la coordinación estatal del PAN en Campeche y un año después de su afiliación al partido llegó al Senado de la República, donde buscó presidir la Comisión de Energía.

Las iniciativas de Nordhausen al frente de una de las comisiones más importantes y estratégicas del Poder Legislativo han sido fuertemente cuestionadas por los senadores, como el priísta Manuel Barttlet Díaz, quien dice que como representante del Ejecutivo, la fracción panista de la Comisión de Energía que encabeza Nordhausen, utiliza la tribuna senatorial para favorecer la operación en México de trasnacionales, cuyas prácticas violan las leyes mexicanas, y para legalizar la venta de Pemex.

Como senador, desde el 2000, Nordhausen percibe 116 mil 849 pesos mensuales, más una compensación garantizada, así como tres seguros: vida institucional, de gastos médicos mayores y de separación individualizado, una gratificación de fin de año de 40 días de salario y otras percepciones “inherentes al puesto”.

Al interior de la Contraloría en Pemex y entre los contratistas de la paraestatal, se comenta que Nordhausen “goza” de la protección de Vicente Fox, a quien ayudó a conseguir fondos para la campaña cuando Nordhausen operó Amigos de Fox en el sector petrolero del Golfo.

La carrera de Jorge Nordhausen es más prolífica como empresario que sus logros como político. Después de trabajar como jefe de turno en la empresa de venta de material electrónico Carling Switch de México, S.A. de C.V.; y en NETZA-División Electromecánica, en Tamaulipas, se trasladó a Campeche, cuando se desarrollaban las obras del Proyecto Cantarell, en el Golfo de México.

Nordhausen creo ICCSA (Instalaciones y Construcciones Carrizales, S.A de C.V), a la que en 1987 le cambió el nombre y la razón social como Suministros Industriales Carrizales S.A. de C.V. (SICSA), contratista y proveedora de bienes y servicios para la industria petrolera.

Paralelo a ello, desde 1999 fundó el programa Transformando Campeche, una asociación dentro del Consejo Coordinador Empresarial de Ciudad del Carmen que, aunque no cuenta con registro de la Secretaría de Hacienda, opera en la región como fideicomiso privado y en la que ocupa el rimbombante cargo de “presidente del Cluster de la Industria Petrolera”.

Actualmente SICSA opera en un moderno edificio localizado en la zona exclusiva de negocios VIP en Ciudad del Carmen, Campeche; en el Parque Industrial Portuario “Laguna Azul” y en una segunda oficina establecida en Tabasco, el segundo estado en importancia de operaciones para Pemex.

La oficina de SICSA en este estado se localiza en la calle 2 de abril, número 302 primer piso, colonia Centro, en el municipio de Paraíso.

 

El conflicto de intereses

 

En lo que también podría significar un conflicto de intereses, el senador Nordhausen utiliza su nombre y su cargo público en el Senado para promover a su empresa familiar en la que él aparece como administrador único.

En la página de Internet de SICSA, por ejemplo, se anexa un documento que habla sobre la “política” de la empresa y está firmado por Nordhausen como director general, en donde se afirma que:

“Tiene como política de calidad satisfacer los requisitos establecidos por los clientes así como los regulatorios, utilizando para ello un Sistema de Aseguramiento de Calidad (SAC) basado en la norma oficial mexicana NMX-CC-004:1995 y en la norma internacional ISO-9002:1994.

Esta política de calidad se basa en los siguientes objetivos:

•Establecer y mantener una organización adecuada y eficiente.

•Realizar los servicios con calidad y justo a tiempo.

•Capacidad técnica y profesional para la realización de los servicios.”

La bitácora de las actividades del senador Nordhausen, definida como actos oficiales, refiere que el sábado 16 de diciembre de 2000, luego de ofrecer una conferencia de prensa en la Oficina Sistema Enlace Legislativo en Ciudad del Carmen, Campeche, “el senador asistió a la tradicional posada en las instalaciones de Suministros Industriales Carrizales (SICSA)”.

Dicho acto, confirma en entrevista el propio senador, se ha repetido en los años siguientes, incluso cuando asumió el cargo como presidente de la Comisión de Energía del Senado.

Mientras el senador panista se entretiene con la política, SICSA enfrenta juicios laborales radicados en juzgados de Campeche, interpuestos desde 2001 por el Sindicato Nacional de Trabajadores Especializados de la Industria, de la Construcción y Conexos de la República Mexicana, por despidos injustificados.

Del 2000 a agosto de 2002, ya como senador, Nordhausen seguía fungiendo como apoderado legal de SICSA; sin embargo, a raíz de una serie de denuncias sobre todo de tipo laboral en su contra, decidió nombrar a su esposa como apoderada legal de la empresa, aunque aclara que él sigue siendo el administrador único.

Según información proporcionada por el área corporativa de Pemex, los directivos de SICSA acudieron a la paraestatal el 15 de agosto de 2002 para “actualizar sus datos” y nombrar a Catalina Carrizales Juárez como apoderada legal.

El mismo Jorge Norhausen confirma esta información y señala que lo hizo meramente para “agilizar” los trámites de la empresa,

“porque luego tenía que firmar cheques y allí iban corriendo a verme al aeropuerto, por eso di poderes a mi esposa y mi hijo”. Aunque el administrador único de la empresa sigo siendo yo, reconoce.

Los operadores de SICSA son Jorge R. Nordhausen González, como director general y asesor; su hijo Jorge Alberto Nordhausen Carrizales como director general, su esposa Catalina Carrizales que opera como tesorera y apoderada legal y su sobrino Carlos Carrizales Cardiel como representante legal.

 

El equipo de “Los Cirujanos”

 

En las oficinas corporativas de Pemex Tabasco se comenta que además de cabildear para SICSA, Nordhausen ha tejido una red de empresarios panistas vueltos a políticos que hacen uso de un supuesto tráfico de influencias para ganar contratos en complicidad con funcionarios de la paraestatal. Los apodan “Los Cirujanos”, dicen en Pemex y explica el mote:

“Cuando se va a licitar una obra, ellos entran al Piso 14 de la Torre de Pemex para chequear las propuestas y deciden quién de ellos se la va a ganar, para que solo ellos tengan las obras.” Es más, indica, “cuando ellos entran a la supuesta licitación, todas las empresas saben de antemano que ellos van a tener la obra”, afirma un trabajador petrolero relacionado con la asignación de contratos a la empresa SICSA.

La misma fuente que pide omitir su nombre porque Nordhausen es “de armas tomar”, ubica al senador y al ex candidato al gobierno de Campeche por el PAN, Juan Carlos del Río, como cabezas del grupo de “Los Cirujanos”. También operan otro grupo, denominado “Los Carmelos” e integrado por políticos y empresarios del ramo petrolero.

Sin trayectoria política, el contratista de Pemex Juan Carlos del Río se convirtió en 2003 en candidato a gobernador y delfín del senador en el estado, además de la gran revelación del Partido Acción Nacional en un estado tradicionalmente priísta.

Recién afiliado al PAN, aunque nunca había tenido cargo público ni experiencia política, en el llamado “efecto Fox”, el también ingeniero electricista logró, junto con Nordhausen, allegar recursos del empresariado al Comité Directivo Estatal del PAN en Campeche y, considerablemente, engrosar la afiliación de miles de campechanos a su partido, lo que se vio reflejado en las elecciones del 2003, cuando el blanquiazul alcanzó 6 de los 11 ayuntamientos, en los que se concentra 60 por ciento de la población tradicionalmente priísta.

Sin embargo, el gran fracaso de la pareja de políticos contratistas de Pemex fue la derrota de Juan Carlos del Río en la contienda contra Jorge Carlos Hurtado Valdez por la gubernatura del estado.

La empresa de Juan Carlos del Río, IECESA, es otra de las señaladas por la Auditoría Superior de la Federación en los sobrecobros irregulares en contratos del proyecto Cantarell.

Según información de la propia empresa, IECESA se dedica a “actividades relacionadas a la instrumentación y control” de interconexiones electromecánicas en plataformas petroleras, además de instalación de sistemas de seguridad.

En el listado de contratos a SICSA se desprende que en la mayoría de las licitaciones en que participó la empresa del senador Nordhausen, también interviene IECESA, de Juan Carlos del Río.

Las propuestas económicas de ambas empresas varían siempre en un rango de un 50 por ciento entre una y otra. La propuesta económica de SICSA siempre se presentó por debajo de la de IECESA, y aunque en diversas licitaciones hubo otras empresas que presentaron propuestas económicas menores, el fallo fue a favor de SICSA.

Ejemplo de ello es el contrato número 2550W0066, para el que la empresa Equipo de Medición y Control Industrial S.A. de C.V. hizo una propuesta de 21 mil 504 dólares, pero le fue asignado a SICSA por 56 mil dólares.

O el contrato número 2440W0010, en el que Rhacor de México hizo una propuesta de 9 mil 480 dólares, pero le fue asignado a SICSA por 12 mil 488 dólares.

O el contrato 2551W0001, en el que Centrax S.A. de C.V. hizo una propuesta de 49 mil 75 dólares, y el contrato fue asignado a SICSA por 76 mil 700 dólares.

Cuando asumió la candidatura panista a gobernador, Juan Carlos del Río nombró a su hermano José Antonio como director general de IECESA, una de las empresas beneficiadas por los controvertidos Contratos de Servicios Múltiples que en el Senado son defendidos e impulsados por Jorge Nordhausen.

Desde el pasado mes de diciembre, según información del PAN, ambos empresarios preparan un proyecto “con miras” a las elecciones federales de 2006 y para la gubernatura de Campeche del 2009.

En casi cinco años como senador del PAN, las propuestas de Nordhausen han encontrado un fuerte rechazo, sobre todo en las asociaciones civiles y las organizaciones no gubernamentales: la privatización de Pemex y del sector energético, el desalojo de los indígenas de Montes Azules y la privatización de los recursos energéticos.

 

Senadores investigan a Nordhausen 

 

Como presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales del Senado de la República, Manuel Barttlet estima que el trabajo de Jorge Nordhausen ha sido meramente el de operador de intereses empresariales en el Palacio Legislativo; pero sobre todo, dice, “existe un claro conflicto de intereses” en la forma de operar del senador panista.

Ante las irregularidades cometidas por Nordhausen, señala el legislador, “existe peligro de que el Senado se vuelva como el Americano, donde privan los intereses económicos sobre la ley, y es una amenaza, porque si los intereses económicos se enquistan en el órgano que hace las leyes, pues las leyes serán a favor de los intereses económicos”.

Barttlet Díaz reprueba el trabajo de su compañero en el Senado, porque en un cargo popular, explica, responde a intereses privados:

“La vinculación con los intereses en el caso de la energía es totalmente negativa para el país. Ahora bien, el problema adicional es que el gobierno y sus encargados del sector de energía son enemigos de los intereses nacionales, porque están a favor de la energía al extranjero.

“Los directores y secretarios de Energía, todos han tenido el mandato anticonstitucional que cumplen como fieles acólitos, de entregar la energía como sea, a través de permisos infundados a través de contratos inconstitucionales, entonces aquí se juntan los dos intereses.”

Y aunque la relación de Jorge Nordhausen como contratista de Pemex y al mismo tiempo presidente de la Comisión de Energía del Senado es definida por Bartlett como “conflicto de intereses”, el legislador lamenta que “la ley interna del Senado, a la que se someten los legisladores, no contempla a los senadores como funcionarios públicos, aunque su sueldo sea a cuenta del erario”.

Dentro de la ley interna del Senado, aclara, tampoco existe posibilidad de sancionar el conflicto de intereses:

“No existen posibilidades de que se aplique una norma de este tipo, no la hay, pero la debe de haber para el caso de que un senador, diputado o grupos de diputados vinculados con los intereses, cualquiera que éstos sean, que impulse las decisiones en contra de los intereses nacionales, que son superiores.”

Así, Barttlet señala los casos de conflicto de intereses, como el del senador panista Diego Fernández de Cevallos y Jorge Nordhausen, como un tema pendiente de evaluar.

“Es un tema pendiente, y creo que es necesario revisar la legislación interna del Congreso, hay una serie de planteamientos para impedir que esto se dé y para que haya reglas que no permitan el conflicto de intereses.”

¿Estaríamos hablando de un mero operador de empresarios?

-El primer conflicto de intereses es que si eres contratista obviamente vas a estar legislando en relación con tus intereses y aun cuando fueran de un gran sentido patriótico, que no lo son. El director de Pemex, que es otro contratista acusado de tráfico de influencias, y el director de la CFE y el secretario de Energía que es un negociante. Y si tenemos en la presidencia de la Comisión de Energía a otro contratista, bueno pues esto sí está para ponerse a llorar.

 

Contratistas y operadores legales...

 

-Sí, y es negativo de entrada que haya un conflicto de intereses, que sea al mismo tiempo el interesado en los negocios como el que confiere los negocios o licite entre comillas, eso es corrupción lisa y llanamente.

Se le comenta al ex secretario de Gobernación de la denuncia penal por fraude que enfrenta el senador Nordhausen en Tampico, y ¿qué significa para el Senado de la República?

-Es muy delicado y si se da esa vinculación, es absolutamente inconveniente no solo para el Senado, sino para los intereses nacionales. Allí hay un claro conflicto de intereses.

Para el senador Oscar Cantón Zetina, integrante también de la Comisión de Energía del Senado, señala que el “contratismo y el tráfico de influencias en Pemex debe ser investigado a fondo por la Secretaría de la Función Pública y los responsables denunciados y sancionados conforme a la ley, sin importar los nombres, apellidos o cargos públicos de quienes cometan los ilícitos”.

Cantón Zetina revela que Nordhausen, a través de su empresa SICSA, “en los últimos tres años ha recibido contratos de Pemex por más de 244 millones de pesos”, por lo que exhorta a su compañero a “que aclare las imputaciones y evite sospechas de tráfico de influencias en el Senado de la República”.

“Pemex Exploración y Producción está en el ojo del huracán porque desde allí se beneficia con importantes contratos a personajes de la vida pública o a sus familiares. Esto no puede seguir así, en la total impunidad. Por eso la Secretaría de la Función Pública debe dejar la apatía y hacer su trabajo conforme lo establece la ley. No hacerlo la convierte en cómplice por omisión”, advierte Cantón Zetina.

El legislador indica que en el próximo período ordinario de sesiones del Congreso General propondrá a la Comisión de Energía que establezca, a través de puntos de acuerdo o iniciativas de ley, nuevos mecanismos.



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