Jorge Torres / segunda y última parte
La Habana, Cuba. La cita fue el miércoles 15 de diciembre de 2004 en una pequeña cafetería del hotel Habana Libre, después de que el martes 14 se concertara vía telefónica el lugar de la reunión para la entrevista.
Fiel a los principios de seguridad que mantuvo durante 35 años como miembro de la comunidad de la inteligencia cubana, Pedro Aníbal Riera Escalante se presentó puntual.
Enfundado en una chamarra que cubría una camisa oscura y en un pantalón de mezclilla, Riera Escalante cumplió el ritual de seguridad de los espías y, cerciorándose de que los agentes de la seguridad cubana no estaban sobre de él, se presentó al lugar de la reunión.
En una primera impresión, la figura de Pedro Aníbal Riera Escalante no refleja lo que en realidad representa en los servicios secretos del régimen cubano. Es un hombre de mediana estatura, con un ritmo pausado al hablar y el comportamiento de un típico funcionario del cuerpo diplomático.
Pero sus rápidos movimientos, no obstante que es un hombre enfermo y su comportamiento nervioso, dan de pronto una idea de quién es en realidad: uno de los más implacables cazadores de espías norteamericanos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que ha tenido la contrainteligencia cubana.
La formación del espía
Pedro Aníbal Riera Escalante nació el 4 de julio de 1951 e ingresó a los servicios de inteligencia cubanos cuando apenas contaba con 18 años. Riera fue reclutado en su época de estudiante cuando era secretario general de la Unión de Jóvenes Comunistas. Fue seleccionado en un principio para misiones de apoyo en los grupos que asesoraban a las guerrillas en América Latina y a partir de ahí empezó el periodo de prueba que culminaría con su participación activa en los servicios de contrainteligencia del régimen cubano.
Como parte del programa de incorporación al movimiento guerrillero en Latinoamérica, el joven Riera Escalante estuvo 40 días en entrenamiento militar. En ese lapso participó en un cerco a un agente de la CIA en territorio cubano que se había infiltrado por Pinar del Río.
El operativo en contra del agente de la CIA fue en 1969 y fue una de las últimas operaciones de infiltración de la Agencia Central de Inteligencia en ese tiempo, ya que en ese año se desactivó la base operativa de Miami.
Después del proceso de prueba al que fue sometido, Riera Escalante ingresó a la Escuela de Inteligencia cubana, en donde recibió una instrucción de 18 meses en materias específicas de inteligencia, idiomas y preparación militar.
Al finalizar, Pedro Aníbal Riera Escalante fue incorporado al área de contrainteligencia exterior y operaciones contra la CIA. Fue así como empezó su leyenda al frente de operaciones en contra de la Agencia Central de Inteligencia y en misiones de contacto y reclutamiento en países de Europa, África y Asia, hasta que asumió la jefatura de contrainteligencia en contra de la CIA en México, entre 1986 y 1991.
Entre otros trabajos, Riera Escalante desarrolló el manual de operaciones del Departamento de Seguridad del Estado cubano (G-2) y un manual de infiltración en contra de la Agencia Central de Inteligencia.
Riera Escalante no evade hablar en la entrevista sobre los métodos de la Dirección General de Inteligencia cubana (DGI) para contrarrestar los operativos de la CIA en contra del régimen de Fidel Castro.
Riera desnuda también a los agentes de los servicios de inteligencia mexicanos que, en un afán por mantenerse en el juego del espionaje internacional, no escatimaron esfuerzos para convertirse en informantes de organismos extranjeros, en detrimento ético de su función como agentes de inteligencia del gobierno mexicano.
El reclutamiento de informantes y las operaciones con agentes dobles en contra de la Agencia Central de Inteligencia en México constituyen, entre otros, los métodos clásicos que ha utilizado la contrainteligencia cubana para ganarle la guerra de la información a los norteamericanos, así como la elaboración de listados de diplomáticos de las embajadas norteamericanas para identificar a los oficiales de la CIA y darles caza o engañarlos mediante operaciones secretas.
Este es parte del guión en el que participó Pedro Aníbal Riera Escalante durante más de 30 años como oficial de contrainteligencia al servicio de la Dirección General de Inteligencia cubana, hasta que a principios de la década de los noventa mantuvo diferencias insalvables con funcionarios del Ministerio del Interior de Cuba y cayó en desgracia (Contralínea 34).
Pedro Riera Escalante fue sentenciado a 5 años de cárcel en Cuba, acusado de cohecho y de haber salido ilegalmente de la isla con documentos falsos rumbo a México. El próximo 6 de abril se cumple su sentencia, pero mantiene serias dudas en torno a si se va a respetar el fallo de una corte militar cubana.
El ex oficial de inteligencia ha mantenido una actitud de recelo hacia las autoridades cubanas, producto de los rumores que se han esparcido en la isla en torno a su persona y su presunta vinculación con la CIA.
Por otro lado, el gobierno norteamericano se ha mantenido a la expectativa respecto a la solicitud de asilo político que les ha hecho Riera Escalante, ya que persiste el temor de que el régimen de Fidel Castro haya ejecutado una jugada maestra e intente “sembrar” en el corazón de la inteligencia norteamericana al ex oficial experto en operaciones con agentes dobles.
Esta es la segunda parte de una entrevista exclusiva con Pedro Ánibal Riera Escalante, realizada en La Habana en diciembre pasado, en la que habla de su trabajo como espía y de la “relación” que mantuvo durante más de 30 años con la Agencia Central de Inteligencia.
¿Señor Riera, cuál era su cargo oficial en México como parte del cuerpo diplomático de Cuba entre 1986 y 1991?
-Jefe de la Sección Consular.
¿Y en términos de inteligencia?
-Oficial a cargo de las operaciones en contra de la CIA.
Hábleme sobre su trabajo ¿qué papel desempeñó como oficial a cargo de las operaciones en contra de la CIA en México?
-Mi papel en México estuvo relacionado en primer lugar con el enfrentamiento a la Agencia Central de Inteligencia y durante todo ese tiempo, encaminado a defender y a proteger al país (Cuba) de la actividad de los servicios de inteligencia norteamericanos.
¿Es decir, descubrir lo que hacía la CIA en México en contra del gobierno cubano?
-Detectar a los oficiales, a los agentes, las intenciones y los planes que se desarrollaban desde México en contra del gobierno cubano en todo ese período. Para eso se utilizaban los medios y métodos de inteligencia que son universalmente conocidos, como el reclutamiento de colaboradores.
¿Evidentemente se tejió una red de informantes?
-Si, desde hace mucho tiempo; la actividad normal de la inteligencia se basa en el reclutamiento de colaboradores secretos sobre la base de las relaciones clandestinas, la inteligencia lleva implícitamente eso.
¿Nos puede hablar sobre la actuación de la CIA en México?
-La estación de la CIA en México era una de las mayores del mundo, y contaba con oficiales de inteligencia con fachada diplomática. El trabajo de ellos iba dirigido a reclutar a diplomáticos cubanos, a funcionarios cubanos que iban de visita a México y todo eso con los fines de obtener información. Mi trabajo contra la CIA era precisamente un trabajo de contrainteligencia, es decir, detectar la labor de la inteligencia norteamericana, y para eso utilizábamos el reclutamiento de agentes cercanos a la embajada norteamericana, de personal norteamericano y desarrollamos operaciones de reclutamiento incluso de oficiales de la CIA en territorio mexicano.
¿Infiltró la CIA a la embajada cubana?
Durante muchos años la inteligencia cubana desarrolló un programa de juegos operativos, es decir, de agentes dobles, no solo en territorio mexicano sino en otros países. Mediante éste programa se ponían en el campo visual de la CIA a personas para que ellos las reclutaran, para estar informados de las intenciones y de las actividades que le interesaba desarrollar a la CIA.
¿Pero, logró infiltrar la CIA al cuerpo diplomático?
-Seguramente también deben haber tenido éxito en algunas de sus operaciones de reclutamiento.
¿Jamás detectó algún caso de infiltración de la CIA en la embajada cubana?
- Sí hubo algunos casos, pero ese es un tema sobre el cual no debo hablar, pues puede tener otras implicaciones. Sí hubo casos que se detectaron de agentes de la CIA, de contrarrevolucionarios cubanos.
¿Esos agentes, siguen estando en la inteligencia cubana?
-¡No, yo no me refiero a funcionarios de la inteligencia cubana, sino a funcionarios del gobierno cubano que fueron reclutados por la CIA!
¿Esos funcionarios siguen siendo parte del régimen?
-Esos casos, cuando se detectaron, se siguió el proceso normal. Se comprobaba su actividad y se procedía en contra de ellos de acuerdo con las leyes.
¿Fueron juzgados?
-En algunos casos, en otros se tomaban otro tipo de medidas.
¿Qué tipo de medidas?
-En algunos casos, por ejemplo, de agentes radicados en México, se les advertía una vez que se conocían sus actividades que no podían viajar a Cuba.
¿Qué tipo de mecanismos utilizó la CIA para reclutar a funcionarios cubanos?
-Los mecanismos básicos, es decir, el reclutamiento sobre la base económica con algunos elementos de comprometimiento afectivo, utilizando relaciones familiares en Estados Unidos, pero la base fundamental era el reclutamiento económico. La CIA hace caracterizaciones de la personalidad de un individuo que uno jamás se hubiera imaginado, ni el escritor más observador, de todas las cosas en que ellos se fijan para conformar la personalidad de un individuo, los aspectos débiles que pueden utilizar.
¿Qué opinión tiene de la CIA, sobre todo ahora que se han evidenciado una serie de deficiencias operativas?
-El defecto básico es en lo que ellos llaman la inteligencia humana, es decir, en el reclutamiento de relaciones, que está relacionado con la formación de los oficiales y con la capacidad para interpretar y conocer la idiosincrasia, las características y las costumbres de un país determinado, ese es el defecto básico. La inteligencia tiene dos aspectos: la inteligencia técnica y la inteligencia humana, que es el reclutamiento, y el reclutamiento es la base fundamental, y en esa base es en la que ellos tienen deficiencias. En el caso del 11 de septiembre se reveló su ineficacia en la no penetración de los grupos terroristas para impedir un hecho de esa magnitud, y eso constituye una deficiencia fundamental en un servicio de inteligencia, que fue lo que trajo toda la reestructuración de la CIA.
¿Y cuál es su opinión sobre la actuación de la CIA en México?
-La CIA es una institución con un respaldo económico muy sólido y con medios técnicos muy desarrollados, y creo que ellos cumplen con cierta eficacia las funciones que tienen en relación a México.
¿En el periodo en el que usted estuvo como oficial de inteligencia en la embajada cubana en México, logró cooptar a algún funcionario de la CIA?
-¡No, de ese tema no puedo decir absolutamente nada!
¿Se logró infiltrar a ese grado?
-¡No, no puedo responder eso…!
¿De qué forma se logró infiltrar a la CIA durante su estancia en México?
-…a nivel de agentura sí hubo infiltraciones, es decir, a nivel de la red de agentes, pero ese es un nivel mínimo. Usted me preguntaba a nivel de personal, de plantilla.
¿Pero qué tipo de mecanismos se utilizaron para infiltrar a los agentes de la CIA en México?
-A través del reclutamiento de agentes dobles; es decir, de agentes nuestros que estaban en contacto con la CIA. Nosotros conocíamos qué planes tenían y a veces nos enterábamos de a quien iban a reclutar y nos adelantábamos en reclutar a esa persona y cuando ellos lo reclutaban ya era agente nuestro.
¿En eso consistió, en reclutar a los informantes que utilizaba la CIA?
-Sí, en reclutar a los informantes que utilizaba la CIA.
¿La red de informantes de la inteligencia cubana incluía a mexicanos?
-Sí, había mexicanos en las diferentes esferas del Gobierno y de las instituciones mexicanas para obtener toda la información necesaria que sirviera a los fines de la política exterior del gobierno de Cuba y para proteger al gobierno cubano.
¿Qué piensa de los servicios de inteligencia mexicanos?
-El nivel de profesionalismo de los servicios de inteligencia mexicanos lo considero bajo, y no lo digo con el ánimo de denigrarlos ni mucho menos. Pero se justifica por las propias circunstancias de las misiones que cumplen y la forma en que las cumplen, y no es por ninguna incapacidad de los miembros de este servicio. Siempre han estado inmiscuidos en problemas de política interna y les ha restado profesionalismo.
¿A qué atribuye la falta de profesionalismo?
-A los objetivos que tienen. Están enfocados a manipulación por diferentes grupos de poder en México y a hacer utilizados en función de fines de política interna y no realmente a suministrar información correcta para proteger los intereses del país.
¿Detectó en el transcurso de su trabajo en México como miembro del servicio de inteligencia cubano, situaciones en las que agentes mexicanos estuvieran participando como informantes de un servicio de inteligencia extranjero?
-Esto es algo que por razones obvias no podría mencionar, pues me llevaría a una situación de revelación de secretos y tendría implicaciones no solo éticas sino legales para mí.
¿Pero sí se presentaron este tipo de situaciones?
-No eran permanentes.
¿Reclutó la CIA como informantes a agentes de inteligencia mexicanos?
-Sí, eso era un caso habitual.
¿Resulta fácil reclutar a un agente del servicio de inteligencia mexicano?
-No creo que sea muy difícil porque el marco legal existente en México, es decir, la figura del espionaje, no está claramente delimitado. Un delito de espionaje en México prácticamente no se puede configurar. Es decir, el peligro de una condena alta por realizar espionaje en México prácticamente no existe. Lo que puede disuadir a alguien para trabajar para un servicio de inteligencia extranjero es precisamente la sanción que puede implicar.
¿Además de la CIA, reclutaron otros servicios de inteligencia como informantes a agentes de inteligencia mexicanos?
-Es posible, los que entonces eran los países socialistas. No conocí ningún caso específico, pero sí reclutaban.
¿Por qué la embajada norteamericana no le dio asilo político en diciembre de 1999?
-En el caso de alguien que trabajó contra un servicio de inteligencia y se presenta para pedir asilo es un caso complejo.
¿En qué basó su solicitud de asilo?
-Yo expliqué que había sido obligado, es decir, que me había visto obligado a salir de Cuba producto de una persecución continua de la contrainteligencia cubana, acusándome primero de las circunstancias que ya expliqué de supuestos problemas políticos y después de entrar en contacto con una inteligencia extranjera.
¿En qué se basaban estas acusaciones?
-Ellos dicen que yo en el tiempo que estuve en México, estuve en contacto con la CIA y recibí el apoyo de la CIA.
Se esparció el rumor de que usted era un traidor
-Me llegaron algunas informaciones de algunos altos jefes de la seguridad que habían manifestado que yo era un traidor y que había dado información a la Agencia Central de Inteligencia.
-Usted era un oficial de prestigio, ¿cuál fue la reacción de los miembros de la comunidad de la inteligencia cubana después de las insinuaciones en su contra?
-Conmigo estuvo preso en el área especial y en el campamento un teniente coronel de la inteligencia que había sido sancionado por delitos militares. Según lo que me dijo, a ellos no les dieron información específica. Otras personas han tenido diferentes expresiones, como que piensan que yo entré en contacto con la CIA. Si hay alguna traición aquí es una traición hacia aquellos miembros del servicio que cumplieron lealmente y que los obligaron a hacer cosas que estaban en contra de lo que quizás ellos hubieran querido hacer, pues yo no hubiera querido haberme ido ilegalmente; y no solo eso, cuando a mi me licenciaron del Ministerio, yo ni quería irme de aquí, ni quería dedicarme ni involucrarme en ninguna posición política.
Evidentemente los norteamericanos sabían quién era usted
-Sí, hay anteriores desertores de la inteligencia cubana como Azpillaga, que me conocían a mí perfectamente y sabían lo que yo hacía y de mi actividad con Philip Agee; el libro de Philip Agee no era un secreto.
¿Se refiere al libro Diario de la CIA, de Philip Agee, publicado a finales de la década de los setenta?
-Sí.
¿Usted estableció contacto personal con los agentes de la CIA en México?
-Sí, establecimos contactos en el medio diplomático. Incluso con el jefe de la CIA en contra de Cuba tenía muy buenas relaciones en el ámbito diplomático, el señor Richard Santos; él formaba parte de la directiva de la asociación diplomática y yo llegué a ser presidente de la Asociación de Ministros Consejeros, Secretarios y Agregados Diplomáticos en México (AMCOSAD). Formaba parte de la directiva y en ese marco teníamos una relación respetuosa.
¿Cuando ingresó a México de manera ilegal, trató de entablar algún contacto con estos agentes de la CIA?
-Yo establecí contactos con funcionarios de la embajada norteamericana en función de solicitar asilo.
-Se lo digo porque Philip Agee hizo declaraciones en ese sentido.
-Mire, el señor Agee debe acordarse perfectamente de mí y de mi papel en relación a su libro, lo cual no es un secreto para nadie, porque esto era de conocimiento de Azpillaga, mayor de la inteligencia cubana que desertó en 1987. No estoy haciendo ninguna revelación de ningún secreto que afecte a la seguridad cubana. Entonces, me parece poco profesional, poco respetuoso, poco honorable que él diga, refiriéndose a mí, que ‘estas son las cosas que hacen personas para darse importancia’. Además, también resulta poco honorable estar enfocando el asunto desde un punto de vista personal y referirse a presuntas cualidades personales mías negativas, ambicioso y todo eso, cuando yo en ningún momento me he referido a él de ninguna manera sobre sus características o sus motivaciones, ni sobre su comportamiento. Me parece que evidentemente eso fue una medida de la inteligencia cubana para tratar de desprestigiarme.
¿Qué tipo de información fue la que le proporcionó a Philip Agee para la elaboración del libro Diario de la CIA?
-Había toda una serie de datos, de seudónimos que no se acordaba y mediante una labor de investigación tuvo todo el respaldo de la inteligencia cubana para reconstruir todas esas operaciones, y yo era el encargado de suministrarle esa información y de discutir con él algunos aspectos que podían ser positivos o negativos.
¿Cuándo desertó Agee de la CIA?
-Fue separado en 1969 y entró en contacto con la inteligencia cubana.
¿Ha hecho alguna nueva petición de asilo a Estados Unidos después de que le concedieron libertad condicional?
-Yo hice una solicitud de visa de refugiado que se le ha dado un trato bastante burocrático.
¿Por qué no entró de manera ilegal a Estados Unidos y luego pidió asilo político?
-Porque estaba haciendo gestiones con ellos, pero además había sido advertido de que si hacía esto iba a ser encarcelado. Entonces debía esperar la respuesta.
¿Entonces, había el peligro de que lo consideraran un agente doble?
-Sí, de hecho lo manifestaron.
¿A qué atribuye que le hayan impuesto una condena de sólo 5 años, considerando que usted representaba un problema para el régimen cubano?
-Se vieron en la disyuntiva de poner una condena mínima; si ponían una condena máxima estaban actuando contra sus propios intereses, no solo políticos sino operativos, entonces optaron por la intermedia, una sanción mediana.
¿En caso de que Estados Unidos le brinde el asilo político, sería difícil no creer en que usted se convierta en informante de la CIA?
-Después de todas estas circunstancias que he pasado, no tengo ningún propósito en convertirme en agente o informante. Yo no tengo ninguna intención de ser colaborador de la CIA ni de ningún servicio de inteligencia, lo que quiero es simplemente que me permitan salir del país y poder tratar de reconstruir mi vida.