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  Sección: Política | Publicado en: Febrero 2005

Se alquila el PRD a García Zalvidea

Zósimo Camacho / Ana María Hernández
Aliado de Diego Fernández de Cevallos e investigado por corrupción, tráfico de influencias y narcotráfico, Ignacio García Zalvidea, alias “El Chacho”, es ahora el candidato perredista al gobierno de Quintana Roo

 

En el Partido de la Revolución Democrática (PRD) no importan los antecedentes de los aspirantes a gobernador. El candidato puede ser cualquiera que le asegure votos a ese instituto político en cualquier estado de la República en donde su presencia es incipiente. Ni la conducta ética ni las coincidencias ideológicas o el programa político pesan en la designación frente a un político desertor de otros dos partidos que le asegure prerrogativas.

Sin rubor alguno, el secretario de Acción Electoral del Comité Ejecutivo Nacional del PRD, Rosendo Marín, señala que en Quintana Roo se soslayaron los antecedentes del polémico ex alcalde de Cancún, Juan Ignacio García Zalvidea, acusado de uso faccioso del poder, tráfico de influencias y sospechoso de tener nexos con el narcotráfico.

“El criterio que se utilizó para seleccionar al ‘Chacho’ fue simple y sencillamente una encuesta donde participaron varios precandidatos. García Zalvidea presentó mejores condiciones para ganar o competir con el PRD, pues tiene un posicionamiento muy importante en la sociedad. Por eso el partido lo hizo su candidato.”

Agrega que en la designación participaron los comités nacional y estatal “y utilizamos las encuestas como un mecanismo de análisis y diagnóstico para tomar la decisión. Se hizo un examen de las condiciones que había en el lugar”.

Pero en su “análisis” no encontraron nexos de los García Zalvidea con Diego Fernández de Cevallos y Antonio Lozano Gracia, quienes entre 1999 y 2000 ejercieron tráfico de influencias y presionaron a jueces para liberar a Fernando García Zalvidea, hermano del actual candidato perredista, entonces preso acusado de lavado de dinero y vínculos con el cártel de Juárez.

De las grabaciones telefónicas que Contralínea dio a conocer, se revelan conversaciones entre Fernández de Cevallos, Juan Ignacio García Zalvidea, el ex procurador general de la República Antonio Lozano Gracia y Arturo Germán Rancel (Contralínea 24), de donde se desprende que las “gestiones políticas”, realizadas por el senador panista, llegaron hasta el entonces procurador general Jorge Madrazo Cuéllar.

La intención era liberar a Fernando García Zalvidea y “limpiar” el expediente abierto en la Procuraduría General de la República (PGR) mediante la creación ex profeso de “pruebas” que “transparentaron” las irregularidades detectadas por la PGR en la compra del Hotel Gran Camino Real por más de 35 millones de dólares.

Y lo lograron: después de hablar con el procurador Madrazo Cuéllar, entre otros, y presionar al magistrado José Luis Villa Jiménez, titular del Cuarto Tribunal Unitario del primer circuito, Fernando García Zalvidea obtuvo su libertad el 4 de marzo de 2000.

Al respecto Rosendo Marín dice: “yo no sé lo del tráfico de influencias. El tráfico de influencias es un delito, pero eso lo determina un juez. En este caso, esas cuestiones tampoco estuvieron a discusión en la elección de este candidato. No fueron parte del conjunto de las opiniones del Comité Nacional”.

Pero el flamante candidato del sol azteca al gobierno de Quintana Roo no sólo tiene este antecedente. El 8 de marzo pasado la diputada federal Irene Blanco Becerra presentó una demanda contra García Zalvidea, entonces presidente municipal de Benito Juárez, donde se encuentra Cancún.

La legisladora documentó las irregularidades en que incurrió el gobierno municipal al otorgar los permisos de construcción del Hotel Riu, en la ciudad turística, sin la autorización de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales.

De hecho, cuando la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente intentó clausurar la obra, la fuerza pública municipal se lo impidió. A los dos meses, la empresa constructora del Hotel Riu compró a Fernando García Zalvidea el Hotel Gran Camino Real en varios millones de pesos.

Días después de presentada la denuncia, la diputada panista se enteraría de la existencia de un “contrato” para secuestrarla en la ciudad de México y el domicilio particular de la diputada era permanentemente vigilado.

La diputada dice no tener ningún indicio que vincule a García Zalvidea con el narcotráfico, pero “ahora todas las mafias del crimen organizado se pasean aquí en Cancún como Pedro por su casa, y eso es lo que más me preocupa”. Dice que “sería lamentable” que el Chacho llegara a la gubernatura después del desorden administrativo que dejó en el municipio de Benito Juárez.

“Ya quedó de manifiesto que el señor no tiene la menor idea de qué es la administración pública y qué es un servidor público. El gobierno de García Zalvidea terminó en un desorden administrativo completo y con un endeudamiento por casi 900 millones de pesos.”

El endeudamiento y el caos administrativo en el municipio llevaron a García Zalvidea a enfrentarse con el gobernador Joaquín Hendriks a mediados del año pasado, para ser depuesto de su cargo, encarcelado por una semana y reinstalado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

El politólogo Valeriano Ramírez, del Centro de Estudios Políticos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, explica la estrategia electoral del PRD: “se basa en la idea de ganar escaños, tener presencia y ganar votos en donde no tiene la posibilidad real de ganar. La candidatura externa de alguien que genere votos le permite mantenerse en la contienda electoral”.

Sin embargo esta política deja al descubierto la incapacidad del PRD para generar cuadros y para vincularse con las demandas populares que, como supuesto partido de izquierda, debería caracterizarle.

“El problema del PRD se debe a que todavía no existe un partido unificado. Las ‘tribus’ son muy fuertes y eso le impide crecer. Además, el PRD ha perdido la capacidad de generar identidades con la sociedad. Se ha metido en una autocomplacencia y en una circulación de sus escasos cuadros dirigentes en los puestos de representación popular.”

Ramírez Medina rechaza que la cúpula partidista se preocupe por los antecedentes y plataforma política de los candidatos externos. Según el investigador y catedrático universitario los principios fueron abandonados desde 1995.

“El PRD ya no puede tener peor desprestigio después de los videos; además, no tiene la capacidad de generar nuevos cuadros, nuevas personalidades que compitan en la elección popular. Este partido renunció hace mucho tiempo a una plataforma ideológica coherente. Ahora la intención es entrar al pragmatismo político y ver qué puestos cacha.”

Para el ex diputado Marco Rascón, disidente al interior del partido y crítico de la estructura y corrientes que controlan al instituto político, el PRD se quedó sin las bases sociales que lo impulsaron en 1989 y sin otro proyecto que el de obtener prerrogativas a costa de lo que sea.

“Un partido es como un tren que lleva un rumbo; y adelante, en la máquina, lleva un destino determinado. Si la gente se sube o se baja no se pone a discusión el destino del tren. Pero en el caso del PRD, se subió una cantidad de personas que ya se ha ido sobre el maquinista a objetar el rumbo mismo del PRD. Y hoy no se sabe para dónde va el partido. Se quedó estacionado en una esquina.

“El PRD está así porque hicieron un partido única y exclusivamente del tamaño de la nómina. El partido llega hasta donde está la nómina, hasta donde llegan las prerrogativas y los recursos. Y se trafica, se venden las candidaturas. El caso de García Zalvidea en Quintana Roo es una vergüenza; conceptualmente no sé qué tendría que ver nuestra historia y el futuro que podríamos plantear con personajes de esta naturaleza.”

Marco Rascón señala que García Zalvidea no puede ofrecer otra cosa al PRD que la supuesta clientela política con la que cuenta. Su oferta no es de tipo ideológico o de compromisos sociales. “Perderá la candidatura, pero les ofrece votos que se transforman en prerrogativas y éstas en dinero. Es un buen negocio. Quienes conducen el partido de eso viven: de la derrota”.

Sobre la posibilidad de que Juan Ignacio García Zalvidea deserte del PRD como antes lo hizo del Partido Verde Ecologista de México y del Partido Acción Nacional, el secretario de Acción Electoral perredista, Rosendo Marín, reconoce que “es un riesgo que sin duda se corre”.

 

 
   
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