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  Sección: Política | Publicado en: Febrero 2005

SEDENA, el acecho de los halcones

Jorge Torres
El proceso de sucesión en la Secretaría de la Defensa Nacional ya inició –provocada incluso por el propio presidente de la República, que dio luz verde para el inicio formal de la sucesión presidencial–, y en el marco de las luchas internas por influir en la designación del sucesor del general Clemente Vega García, el general Tomás Ángeles Dauahare, director general del Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas (ISSFAM), encabeza la lista en la Sedena

 

En el proceso de sucesión para relevar al actual secretario de la Defensa Nacional en el 2006, el general Tomás Ángeles Dauahare encabeza la lista de los generales de división que participan en la carrera para suceder a Gerardo Clemente Vega García.

De acuerdo con información recabada por Contralínea, en el marco de una investigación en torno al relevo del general Clemente Vega, el general Ángeles Dauahare es el que, hasta el momento, reúne las características para encabezar una transición tersa en las filas del Ejército.

Los escenarios en la sucesión en la Sedena se circunscriben al regreso de los militares de alto rango desplazados por el actual secretario de la Defensa o a la incorporación de una generación totalmente diferente al alto mando, lo que implicaría una purga generacional y el absoluto desplazamiento de los viejos cuadros.

En el marco de estos escenarios, construidos a partir de fuentes del círculo militar consultadas para este fin, además de especialistas en asuntos militares, son tres los generales de división que encabezan la lista para suceder al actual secretario de la Defensa Nacional en 2006.

El primero es el general Tomás Ángeles Dauahare, quien actualmente se desempeña como director general del Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas (ISSFAM).

Ángeles Dauahare fue oficial del Cuerpo de Cadetes del Colegio Militar a fines de los años 60; estuvo en la Escuela Superior de Guerra; fue director del Colegio Militar, y es un general considerado como uno de los más influyentes “académicos” de la elite militar, aunque también es uno de los divisionarios que mantiene contactos con los “sectores duros” del Ejército, afirma una fuente del ámbito militar.

El general Ángeles Dauahare es un militar cercano al ex secretario de la Defensa Nacional, Enrique Cervantes Aguirre. El actual director general del ISSFAM fue ayudante de Cervantes cuando éste era agregado militar en Washington y posteriormente ocupó la titularidad del puesto. Tiempo después, cuando el general Enrique Cervantes era el secretario de la Defensa en el sexenio de Ernesto Zedillo, Ángeles Dauahare se desempeñó como su secretario particular.

“Tomás Ángeles Dauahare no era general de División en el 2000, por eso no fue secretario”, desliza una fuente militar intentando explicar la cercanía del general Ángeles Dauahare con el ex secretario de la Defensa, Enrique Cervantes Aguirre.

El otro general que encabeza la lista para la sucesión en la Defensa Nacional en el 2006, es el divisionario más joven del Ejército, Salvador Cienfuegos Zepeda. El general Cienfuegos es considerado, junto con Ángeles Dauahare, otro de los generales “académicos” influyentes con contactos en los “núcleos duros” del Ejército.

Ciefuegos ha sido comandante del Cuerpo de Cadetes del Heroico Colegio Militar; director del Centro de Estudios del Ejército y Fuerza Aérea; director del Colegio Militar; subjefe de Doctrina Militar del Estado Mayor de la Defensa –este puesto en la actual administración– y actualmente es comandante de la 15ª Zona Militar en Jalisco.

La relación entre Cienfuegos y Vega García es estrecha, al grado que el secretario de la Defensa le ha encomendado lo represente en diversos eventos internacionales de importancia, como la V Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas, en Chile.

Pero a Cienfuegos también se le relaciona con el general Rodolfo Reta Trigos, ex director de Fábricas de la Sedena, y Mario Delfino Palmerín, ex subsecretario de la Defensa. Reta Trigos y Palmerín son dos de los generales más influyentes en los “núcleos duros” del Ejército y los dos fueron excluidos en la actual administración encabezada por el general Clemente Vega García, después de haber participado activamente en la sucesión de la Defensa en el 2000.

Entre los militares que también se mencionan en círculos castrenses para la sucesión en la Defensa en el 2006, se encuentran los generales Sergio López Esquer y Alfredo Oropeza Garnica. López Esquer estuvo en la Escuela Superior de Guerra y es reconocido como uno de los militares de “línea” más influyentes, término utilizado para referirse a los militares que han desempeñado trabajos de campo en las filas del Ejército.

“El general López Esquer se ha distinguido como comandante de zona en varias regiones militares del país. No es académico, es táctico operativo. Es un soldado-soldado”, dice una fuente militar. “Definitivamente tiene nivel para ser secretario de la Defensa y puede pesar en la sucesión por su ascendencia en las filas”, agrega.

Uno de los obstáculos que puede tener el general Alfredo Oropeza Garnica, otro de los mencionados para la sucesión, es el haber participado en misiones militares en Guerrero en la década de los setenta, los años más cruentos de la “guerra sucia”. Oropeza Garnica estuvo al lado de Enrique Cervantes Aguirre, quien era jefe del Estado Mayor de la Zona Militar en Guerrero.

 

Sucesión Inédita

 

El proceso de sucesión en la Secretaría de la Defensa Nacional se puede complicar si se polarizan las fracciones militares que buscan influir en la decisión para desplazar a Vega García en el 2006, aseguran fuentes consultadas del entorno militar. Y es que lo inédito del proceso de sucesión presidencial ha configurado un enigma en torno a la sucesión en la Defensa, incluso para el actual secretario, señala una fuente.

“Es una situación totalmente inédita, porque antes el secretario de la Defensa era de los primeros en enterarse de quién iba a ser el candidato a la Presidencia y vemos que la sucesión presidencial es para el propio Vega un enigma”, dice Guillermo Garduño, un profesor experto en asuntos militares.

Uno de los puntos que añade Garduño a la incertidumbre del general Vega García, es el escaso nivel de liderazgo hacia el interior de las filas del Ejército. “No hay liderazgo al interior de la Defensa, no ha existido un liderazgo desde hace muchísimo tiempo”.

Garduño asegura que las fracciones de poder en la milicia están fragmentadas y no hay una sola figura que aglutine simpatías al interior del Ejército. “La estructura está tan fragmentada que definitivamente cada quien sería un factor de influencia dentro de ciertos grupos, pero ser un factor de influencia en un grupo automáticamente lo descalifica frente a otros.

“Ese es uno de los grandes problemas; creo que van a tener que tomar en consideración a un elemento emergente que sea de una nueva generación, aunque estaríamos hablando de un desplazamiento generacional completo, de una nueva generación de militares totalmente diferente, una generación de los años sesenta, muy avanzada, que no tuviera nada que ver con los actuales grupos de poder”, dice el experto en asuntos militares.

No obstante, Garduño no duda que se presente un fenómeno en el sentido de que “un elemento de una fracción muy fuerte del pasado intente recuperar la Defensa y lo logre”. Es una posibilidad, dice.

“Los grupos desplazados por la actual administración tendrían que probablemente volver o hacer acto de presencia. Imaginemos que los elementos desplazados entraran en sustitución de los actuales cuadros.

“Los más representativos, entre ellos el general que fue subsecretario en el inicio del sexenio, Mario Delfino Palmerín. El está esperando el retiro, pero ahí pueden ocurrir muchas cosas, de hecho lo han mandado al congelador; recuérdese lo que pasó con Riviello Bazán (ex secretario de la Defensa Nacional). A Riviello lo mandaron a España como una forma precisamente de anularlo y lo único que hicieron sencillamente fue fortalecerlo.

“La característica es que Palmerín había participado en la guerra sucia, y el otro grupo, el del actual secretario, se impuso y desplazó prácticamente a todos, hasta a la vieja generación.”

El profesor Guillermo Garduño analiza las circunstancias en las que asumió la Secretaría de la Defensa Nacional el general Vega García y las implicaciones que se generaron por no haber llegado fortalecido a la posición de alto mando en las Fuerzas Armadas.

“Vega llega como resultado de la derrota de Francisco Labastida Ochoa en el 2000. Los compromisos que se habían establecido, definitivamente quedaron cortados por la nueva administración foxista, y los acuerdos que se habían planteado cambiaron; cambiaron de rumbo y dirección, le dieron un rumbo de 180 grados, entonces, lo que generalmente ocurre en estos casos, es que hombres débiles, hombres que no tienen la fuerza por sí solos, inmediatamente entran y la resultante fue la administración que se llegó a dar, y por principio de cuentas, los que eran los mandos más viejos quedaron primero en las regiones militares.

“A Palmerín lo nombran como contrapeso en la Subsecretaría de la Defensa, designan a un oficial mayor y a una serie de mandos, y sencillamente Vega se deshace de ellos. En los dos primeros años se deshace de estos compromisos y comienza a reinar, pero comienza a reinar sin que se consolide el régimen foxista, por lo tanto, en el momento en el que quiere intervenir en el proceso de sucesión presidencial, pues ocurre que nadie le hace caso, nadie, ninguna fuerza, va a favor del secretario de la Defensa, lo cual revela que no tiene ningún factor de influencia.”

Garduño insiste en la participación activa de los núcleos duros en el proceso de sucesión en la Secretaría de la Defensa Nacional. “Yo veo que los núcleos duros que fueron desplazados, definitivamente son los que serían más proclives a aceptar la posibilidad de agruparse en torno a alguna figura que les ofrezca primero que no va a haber en este caso represalias por su participación en la guerra sucia y que les va a garantizar una estabilidad”, dice Garduño.

En este orden de ideas, el general que posee amplias posibilidades de suceder al secretario de la Defensa Nacional, Gerardo Clemente Vega García, de acuerdo con fuentes consultadas, es el general de división Tomás Ángeles Dauahare, quien mantiene nexos estrechos con Vega pero que proviene de los núcleos duros de las Fuerzas Armadas.

“Recuérdese que Tomás Ángeles es gente de Cervantes –dice Guillermo Garduño–. Pongamos el caso y veamos la naturaleza del grupo al que pertenece. Primero tenemos que remontarnos a varios hechos anteriores. En la época en que fue secretario de la Defensa Marcelino García Barragán, el que fue su secretario particular es Félix Galván López, y el jefe de ayudantes fue Enrique Cervantes Aguirre.

“En el periodo del presidente José López Portillo, Félix Galván López es el secretario y en el mismo periodo de la guerra sucia, Enrique Cervantes Aguirre es el jefe de la zona militar de Chilpancingo. Cuando llega Enrique Cervantes Aguirre a la Secretaría de la Defensa, ya han muerto los elementos anteriores. El ser Tomás Ángeles Dauahare implicaría el retorno de los viejos grupos que estuvieron identificados con administraciones como las de Marcelino García Barragán, Félix Galván López y Cervantes Aguirre. Habría continuidad en ese sentido y sería un grupo efectivamente fuerte. Estaríamos hablando de los halcones; el núcleo de los halcones que tendría que volver y definitivamente con una fuerza diferente”, advierte el profesor Guillermo Garduño.

Uno de los factores que influye en el regreso de los viejos mandos militares, dice Garduño, es el combate al narcotráfico. “Varias cosas van a ser definitivas para que el núcleo de los duros tenga que estar; el primer factor es la lucha contra el narcotráfico. Se requiere una mano muy dura para estar frente a una situación de este tipo y los académicos no tendrían ese factor”.

Garduño se refiere al sector de los militares llamados “académicos”, aquellos que han hecho su carrera en la burocracia militar o en las instituciones de educación superior de las Fuerzas Armadas, como es el caso del general Clemente Vega. Este grupo ha estado enfrentado históricamente con los militares de “línea”, encabezados por generales experimentados en puestos de mando en regiones y zonas militares del país. El enfrentamiento entre los militares de línea y los académicos “es cierta, es muy real”, dice Garduño.

No obstante el origen del grupo al que pertenece el general Tomás Ángeles Dauahare, es un militar que conserva una relación muy estrecha con el general Vega García, y que ha mantenido una carrera similar a la del secretario de la Defensa, y este factor puede influir en la sucesión. “Es el vínculo entre los viejos grupos de militares y el secretario”, dice una fuente del ámbito militar.

Guillermo Garduño, por su parte, asegura que si el general Tomás Ángeles Dauahare sabe manejar la situación, puede ser un factor de unidad entre los diversos grupos en el Ejército. “Puede ser un factor que unifique a los dos ex secretarios de la Defensa y a las nuevas fuerzas”.

Otra fuente, enterada de asuntos del entorno del primer círculo militar, desliza: “la clave de la sucesión está en la formación del secretario de la Defensa”. Dos de los generales que reúnen esas características son Tomás Ángeles Dauahare y Salvador Cienfuegos Zepeda, quienes tienen la misma formación militar y académica que Vega García.

En este caso, dice Garduño, “estamos hablando del retorno de los brujos, es decir, el retorno de los viejos elementos, y todo apunta que en este caso las palomas tienen que salirse”.

Uno de los problemas reales en el proceso de sucesión en la Defensa Nacional es la falta de liderazgos arraigados y la fragmentación de los grupos de poder en el Ejército. “El problema central de los generales es que no hay uno que tenga absolutamente toda la fuerza”, dice Garduño.

Y en el marco de este escenario, se encuentra el secretario de la Defensa Nacional, quien hace sus propios cálculos para influir en la designación de su sucesor. “Yo no dudaría que esté buscando hacerlo, de hecho todo mundo lo hace, el problema central es que nunca lo logran”, concluye el académico.

 

Los pendientes del ISSFAM


En los últimos años el Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas (ISSFAM) que dirige el general de división Tomás Ángeles Dauahare, ha sido blanco de denuncias por parte de algunos de sus derechohabientes: falta de pago de pensiones, negligencias médicas y desabasto de medicamentos, son las causas de las principales quejas contra la institución.

Hace 2 años Contralínea documentó las quejas de algunos militares como la del general retirado Francisco Soto Solís, por las precarias condiciones en que viven muchos de los jubilados de las fuerzas armadas, debido a que no reciben lo que en derecho les corresponde, lo que motivó más de 300 demandas en contra del ISSFAM.

El general retirado se quejaba de que la burocracia en el ISSFAM le niega a los jubilados “el derecho a vivir con dignidad, nos regatean lo que por ley nos corresponde, mientras que legisladores y políticos deciden pensionarse jóvenes, con altos sueldos”.

A pesar de las denuncias, la Cámara de Diputados no tiene conocimiento de este problema y en las reuniones de trabajo con directivos del ISSFAM sólo se ha tocado el tema del presupuesto y de la falta de insumos en la institución.

El diputado perredista Pablo Franco, integrante de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados, señala que durante las reuniones de trabajo que han tenido con el director del ISSFAM, el general de división Tomás Ángeles Dauahare, solo se han revisado los requerimientos que tiene a nivel presupuestal, las deficiencias que hay respecto a los insumos, y menciona que se han recibido quejas de algunos usuarios de que no les surten algunos medicamentos, pero no tienen conocimiento de las demandas de los jubilados.

“Hemos visto casos particulares del trato que han recibido algunos militares infectados por el VIH, que con base en la ley del ISSFAM se les da de baja a los seis meses por no estar aptos para el servicio, pero esto es todo lo que la Cámara ha recibido en cuanto al ISSFAM”, dice el congresista.

En el caso de la transparencia para recibir la información, el diputado Pablo Franco señala que han tenido algunos problemas para que se les informe de temas cruciales. “En el asunto de los militares infectados con VIH tuvimos que hacer un punto de acuerdo para que se nos informara sobre el número de afectados, y en general alrededor del tema de la Defensa es difícil que se ventilen algunos temas porque algunos tienen que ver con la seguridad nacional y otros con acciones indebidas de algunos militares”.

Sobre la situación financiera del ISSFAM, Pablo Franco menciona que cuando se habla de dinero “es más difícil obtener información, porque la ley está hecha para que haya una discrecionalidad en el manejo del dinero en las fuerzas armadas, entonces ese es un tema en el que estamos trabajando en la fracción del PRD. Sabemos que es un tema delicado, no queremos confrontarnos con las fuerzas armadas, solo queremos que se transparente en qué se gastan los recursos”.

Entre septiembre y octubre de 2004, la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados se reunió en dos ocasiones con el general Tomás Ángeles Dauahare para tratar el tema del presupuesto del ISSFAM, donde indicó que se iba a sujetar a lo que la Sedena le asignara, a pesar de que los diputados de la Comisión le hicieron ver que había muchas quejas de que hacía falta dinero para la compra de medicamentos. “Sin embargo, no estuvo de acuerdo con solicitar más. Los diputados estuvimos insistiendo en que se le asignara una partida mayor que estuviera vigilada”, dice el diputado Pablo Franco.

En este momento, dice Franco, no hay ningún asunto que obligue a pedir alguna auditoría por parte de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), “pero si hubiera alguna queja nosotros estaríamos dispuestos a darle trámite”.

El presupuesto previsto para el ISSFAM en 2005 es de 2 mil 282.2 millones de pesos, cantidad menor en 0.5 por ciento respecto al presupuesto aprobado para 2004.

De este total, el 35.4 por ciento se destina a salud (808.7 millones de pesos) y el 64.6 por ciento a seguridad social (1 mil 473.5 millones de pesos). Mientras el gasto en salud registraría un decremento de 15.8 por ciento respecto a 2004, el gasto de seguridad social se incrementaría en 10.6 por ciento. Además, los proyectos de inversión decrecen en 2.2 por ciento en términos reales.

Manuel Pineda

 

 
   
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