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  Sección: Política | Publicado en: Febrero 2005

Diputados del PAN adoptan gusanos

Zósimo Camacho
Aún no terminan de reconstruirse las relaciones diplomáticas entre México y Cuba cuando los legisladores mexicanos del partido en el gobierno abren un nuevo frente de confrontación con el régimen de Fidel Castro

 

Aún no terminan de reconstruirse las relaciones diplomáticas entre México y Cuba cuando los legisladores mexicanos del partido en el gobierno abren un nuevo frente de confrontación con el régimen de Fidel Castro

“Adopta un disidente cubano” o “Hermanamiento con un preso político cubano” es el programa impulsado en México por el Partido Acción Nacional (PAN) que, según los legisladores panistas, velará por el respeto a los Derechos Humanos en Cuba pero que en los hechos generará un nuevo desencuentro entre políticos de ambas naciones.

Tras la crisis diplomática entre México y Cuba que los puso al borde de la ruptura y aun cuando los cubanos dicen poseer 40 horas de grabaciones en las que presumiblemente el empresario preso Carlos Ahumada señalaría al gobierno federal de participar en un complot contra el jefe de gobierno del Distrito Federal, los legisladores panistas lanzan “una propuesta ecuménica: para todo político de buena voluntad y congruencia con los principios de derechos humanos y de democracia que se quiera unir”.

Para Rodrigo Iván Cortés Jiménez, presidente del Consejo de Política Soberana de la bancada panista en la Cámara de Diputados y secretario de la Comisión de Relaciones Exteriores, la propuesta no busca intervenir en los asuntos que sólo competen a los cubanos, sino velar por el respeto a los derechos humanos en la isla.

Anunciado a mediados de junio pasado por el coordinador de la fracción legislativa del PAN en la Cámara de Diputados, Francisco Barrio Terrazas, el programa se pone en marcha en este mes de febrero sin la participación de legisladores de otros partidos y la condena de la mayoría de la clase política mexicana.

Cortés Jiménez explica que el proyecto consiste en denunciar la “sistemática violación a los derechos humanos” en la isla; estar al pendiente de la situación jurídica y humanitaria del preso “hermanado” y crear conciencia entre los políticos de todo el mundo del valor de la democracia y el respeto a los derechos de libre expresión y asociación.

Admite el legislador que no existe un documento final sobre el “programa de hermanamiento de un preso político o de conciencia cubano”, y destaca que se llegó a él tras varias reuniones de políticos demócrata cristianos de diversas partes del mundo, en los que se abordó “la situación cubana y las posibles maneras en que podemos ayudar a que eso cambie”.

Los legisladores del PAN se atribuyen la autoría del programa. Dicen ufanos y a quien quiere escucharlos, que la presión internacional para la liberación de supuestos presos de conciencia en la isla fue iniciativa del coordinador de la bancada panista en la Cámara de Diputados y del presidente del Consejo de Política Soberana de la misma fracción legislativa, entre otros diputados.

Sin embargo, la idea no es nueva en México ni, mucho menos, original de legisladores panistas. Desde la década de 1980 diputados de Francia y Estados Unidos, afines al exilio cubano en Miami, han impulsado programas por la liberación de quienes consideran presos políticos del régimen emanado de la revolución cubana.

Incluso, diputados del propio Acción Nacional de legislaturas anteriores impulsaron campañas similares, como Tarcisio Navarrete, quien como presidente de la Comisión de Relaciones de Exteriores de la LVIII legislatura se pronunció en 2003 por impulsar “una coalición internacional” en pro de la liberación de los “presos políticos” en Cuba.

Los diputados y senadores panistas rechazan que su programa viole el principio de no intervención y respeto a la soberanía de las naciones, consagrado en la fracción X del artículo 89 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Argumentan que se trata de ser congruentes con los “nuevos” principios de velar por los derechos humanos y la democracia que “caracteriza a la política de relaciones exteriores del gobierno de Vicente Fox.

“Se trata, en primer lugar, de denunciar lo que a todas luces debería estar en el pasado: la violación sistemática a los derechos humanos en regímenes totalitarios. Y Cuba es un violador de derechos humanos fundamentales”.

A este respecto el diputado del PRI, Carlos Jiménez Macías, secretario de la Comisión de Relaciones Exteriores, dice que es incoherente que, mientras el gobierno del presidente Fox dice que está dispuesto a reconstruir las relaciones entre México y Cuba después de tres años de desencuentros, los legisladores del partido en el gobierno “vayan en sentido contrario”.

El diputado Juan García Ochoa, coordinador de Relaciones Exteriores de la fracción legislativa del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en la Cámara de Diputados, señala que toda acción encaminada a salvaguardar los derechos humanos en el mundo es bienvenida; pero, al parecer, el interés de los diputados de Acción Nacional no es otro que golpear a un gobierno ideológicamente antagónico.

De acuerdo con el diputado Cortés Jiménez, la idea de “adoptar a un preso político cubano” se fraguó entre mayo y junio de 2004, con el objetivo de velar por los derechos humanos. A la propuesta “poco a poco se vinieron uniendo legisladores de la República Checa, Argentina y Chile, ante la última represión contra 75 luchadores de derechos humanos fundamentales que impulsaban el proyecto Varela.

“Las condenas, entre todos, suman más de mil 450 años por hacer algo que hasta en su propia Constitución cubana está contemplado como legal. Esto es una infamia, pero además se les suma a los aproximadamente 300 presos de conciencia que ya tiene Cuba. Estos son los elementos que hacen que, junto con Pancho Barrio, estemos tratando de alzar la voz y denunciar el hecho.”

Según el presidente del Consejo de Política Soberana del PAN en la Cámara de Diputados, la propuesta panista fue uno de los ejes de las discusiones en la Cumbre del International Committee for Democracy in Cuba (ICDC, Comité para la Democracia en Cuba) al cual pertenece el PAN y políticos y partidos, en su mayoría de derecha y particularmente demócrata cristianos de Europa y América.

En efecto, en la Cumbre realizada en la capital de la República Checa entre el 17 y 19 de septiembre pasado, en la que participaron Madeleine Albrigth, José María Aznar, Kim Campbell, Enrique Krauze y Mario Vargas Llosa, entre cientos más, los diputados Cortés Jiménez y Francisco Landero, en representación del PAN, impulsaron la propuesta de “adoptar a un disidente cubano”.

De hecho, el diputado Landero fue el encargado de dar lectura a la “Declaración por la democracia y los derechos humanos en Cuba”, con la que concluyeron las reuniones de legisladores europeos y latinoamericanos pertenecientes al ICDC. “Convocamos a los legisladores de Europa y América a unirse e impulsar en todos los organismos parlamentarios internacionales la democracia en Cuba”, dijo entonces.

La Resolución de ex primeros ministros de la Cumbre del ICDC, que los legisladores panistas difunden, señala que es deber de los demócratas cristianos del mundo “debilitar al régimen (de Fidel Castro) y a sus privilegiados, sacando a la luz pública la naturaleza real de la dictadura”.

Más adelante dice que “es necesario aceptar que el proyecto Varela, por el carácter del régimen, tendrá que fraguarse en el exterior (de Cuba), con el apoyo de la opinión pública y la determinación de todos aquellos dispuestos a cooperar en este empeño.

“Tenemos que insistir en él para lograr una transición en la que los totalitarios no tengan cabida. Es la forma de iniciar el proceso para ver desmoronarse la continuidad de un régimen incalificable.”

Y es que para el diputado panista Cuba es un mal ejemplo para los países latinoamericanos: “esto está teniendo repercusiones graves en América Latina como en Venezuela, donde cada vez se está pareciendo más a Cuba. En la ley que aprobaron a finales del año pasado ya es delito una expresión discordante con el régimen a criterio del régimen mismo”.

Cortés Jiménez no sabe cuántos legisladores del mundo se unirán al programa. “Son muchísimos: de la República Checa, Bulgaria, Estonia, Francia, Inglaterra, Suiza, Canadá, Chile, Uruguay, Costa Rica, Guatemala, etcétera”. Lo que es un hecho es que de México sólo los legisladores panistas apoyan las medidas de presión al régimen de Castro Ruz.

De acuerdo con el priista Carlos Jiménez Macías, la propuesta del PAN es inorportuna e imprudente. “Es absurdo que el partido del presidente no tenga coincidencias o identidad con la política del gobierno de Fox, que está tratando de recomponer las relaciones con la isla de Cuba después de los graves incidentes que por muchas torpezas de la política exterior mexicana se han venido produciendo.

“Lo que existe es una contradicción, un doble discurso. Es muy imprudente porque aunque ellos digan que la lucha por la defensa de los derechos humanos y políticos no tiene fronteras, la verdad es que en este caso sí es una suerte de injerencia en las decisiones finalmente de tipo judicial soberanas de una nación.”

De acuerdo con el priista y secretario de la Comisión de Relaciones Exteriores, el intervencionismo panista es demagógico, porque Acción Nacional nunca ha lanzado una ofensiva importante en contra de la violación de los Derechos Humanos que se hace en Irak por parte de fuerzas armadas de Estados Unidos.

“Hay una doble moral. Y no muestra más que una actitud que se corresponde con la formación ideológica de este partido derechista y de oposición a un gobierno de corte socialista. Lo veo muy mal. No le ayuda al presidente Fox en su estrategia de política exterior con respecto a Cuba y además mete un ruido innecesario en esa relación.

“Lo que hay de fondo por parte del PAN es un rechazo histórico a la lucha del pueblo cubano por su independencia, su soberanía y sobre todo al modelo de sociedad y de economía que vive el pueblo de Cuba. Eso sí es histórico y está en la esencia misma de la derecha y de la formación política de los cuadros de este partido.”

El diputado perredisa Juan José García Ochoa reconoce que se debe velar por el respeto a los derechos humanos en todo el mundo, incluyendo Cuba, “pero es una obsesión del PAN y de algunos miembros del gobierno de Fox el de estar duro y dale solamente con el tema de Cuba, cuando tenemos muchísimas situaciones de violaciones a Derechos Humanos en todo el mundo y cuando en Estados Unidos hay más de 50 mexicanos que están condenados a pena de muerte”.

El coordinador de relaciones internacionales de los diputados federales perredistas destaca que mientras en la Comisión Permanente el Congreso mexicano se aprobó “adoptar” a un mexicano condenado a muerte en Estados Unidos, los panistas prefirieron escudriñar lo que sucede en Cuba.

“En el Congreso mexicano aprobamos darle seguimiento a los casos de mexicanos condenados a muerte en EU, ver que se cumpliera con los protocolos internacionales en materia de derecho consular y en general con los Derechos Humanos. Casualmente el PAN, en lugar de sumarse a la campaña adoptando a un mexicano, se va a adoptar a un cubano que eventualmente puede tener una violación a sus Derechos Humanos.

“La campaña panista carece de originalidad. Se trata de una obsesión innecesaria y es una mala respuesta frente a la resolución del Congreso de apoyar la adopción de mexicanos que están condenados a pena de muerte.”

 

 
   
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