Se inicia el año y seguramente habrá nuevas por todos lados. Pero 2004 mostró el rostro descompuesto y terrible de una clase política (toda sin excepción) que defrauda a los ciudadanos. Para Eugenia Millán, economista que laboró durante lustros en oficinas públicas hasta que se vio impelida a jubilarse con un salario menor al que esperaba, que México sea el segundo país en América Latina con mayor desproporción entre los diferentes sectores -el campeón es Brasil-, lo demuestra el reportaje publicado en el número 33 de Contralínea. Los salarios que perciben los embajadores (página 23 de la revista) muestran el derroche existente en la actualidad. Por ejemplo, que Federico Urruchua, representante mexicano en Vietnam, obtenga 9 mil dólares mensuales, es una grosería. Sobre todo porque en ese como en otras naciones, la vida no es tan costosa como en países del primer mundo. Y así hay una treintena de naciones donde lo que se necesita para mantenerse no es tan alto. Allí están Guatemala y Nicaragua, como dos ejemplos.
Además, señala la lectora, en muchas ocasiones no hay un intercambio cultural serio, el comercial no es importante y las actividades realizadas por nuestros supuestos representantes son más bien cocteleras. Por lo tanto, la tabla presentada en nuestras páginas muestra la forma cómo se dilapidan recursos que pueden invertirse en otras actividades. Y cuando mandan a escritores para dar a conocer México, éstos se aprovechan para difundir sus obras y las de sus cuates, algo que vimos hace poco con los colocados por Jorge G. Castañeda y Gerardo Estrada. Lo curioso es que los beneficiados regresaron echando chispas contra Fox: Alejandro Aura, Jorge Volpi, Saltiel Alatriste y algunos más.
Recuerda doña Eugenia que tuvo la fortuna de conocer a dos embajadores. Uno estuvo en Colombia y otro en Bolivia. Su periodo no fue mayor de tres años en cada caso. Al regresar a nuestro país tuvieron lo suficiente para no trabajar durante varios años. Ello porque “ahorraron” su sueldo íntegramente. Ya que todos los gastos que hicieron (igual sus familiares) fueron a costa de nuestros impuestos. Por lo tanto, no se trata únicamente del salario alto, sino de todo lo desembolsable para su manutención: viajes, fiestas, colegiaturas de los hijos, etcétera.
Este último aspecto debería ser investigado por el equipo de reporteros. Tal vez, sugiere la señora Millán, se necesitaría recurrir al IFAI, el cual presumiblemente debe informarnos de todo.
“¡Se vaciaron!” Así expresa su emoción Juan José López, de Oaxaca. Y es que en la portada de ese número 33 (foto de Rafael Gaviria), aparece muy preocupado Luis Ernesto Derbez, el secretario de Relaciones Exteriores. En los llamados “balazos” o subtítulos del artículo central, se puede leer: “Sumisión”, “Incapacidad”, “Arrogancia”. Y realmente que esa falta de oficio mostrada por quien todavía ocupa la torre de Tlatelolco, se puso de manifiesto al ser vetado por Estados Unidos para presidir la Organización de Estados Americanos (OEA). Y es que lo antiguamente llamado Ministerio de las Colonias, ya que por medio de la OEA los yanquis le daban sustento a sus invasiones en Latinoamérica, necesita un dirigente totalmente plegado a la doctrina Monroe. Y si el mal llamado canciller mexicano piensa que con la sumisión mostrada en la crisis cubana iba a abrirse las puertas de Washington, topo con pared. Por lo tanto, Juan José insiste que los elaboradores de nuestra publicación se anotaron no un jit, sino un jonrón con casa llena y en la última entrada del año 2004, al demostrar que el oficio en las relaciones internacionales está ausente. López alega, por si algo faltara, que tuvo razón el Senado de la República al censurar a Vicente Fox en la propuesta, ya que en este terreno debió consultar a quienes despachan en Xicotencatl
A pesar de las dificultades, deseamos a los lectores un ¡Feliz 2005!