Los contribuyentes estadounidenses sufragan sin saberlo a miles de miembros de las Corporaciones Militares Privadas (CMP’s) que combaten y realizan operaciones secretas en Afganistán e Irak para su gobierno. Integran un ejército paralelo anónimo, invisible y poco documentado por la prensa.
En 2003, los Estados Unidos ejercieron un presupuesto militar de 417 mil millones de dólares (un 47 por ciento de los gastos militares del mundo). Parte de esos recursos se asigna a entre 20 mil y 35 mil mercenarios reclutados por unas 40 empresas de seguridad que operan en Irak y se constituyen en la tercera fuerza militar de ocupación tras los 130 mil soldados estadounidenses y 30 mil británicos.
Hoy, los contratistas se despliegan en Colombia, Irak y Afganistán como antes en Kosovo y África. Sus empleadoras forman ejércitos al gusto del cliente y garantizan secrecía total; cuando sus empleados ‘mueren en misión’ no se les identifica como bajas de guerra y su trabajo es encubierto así como las cifras que alcanza este negocio multimillonario a espaldas de los contribuyentes.
Para mantenerse en el mercado, sólo en 2001 las firmas militares privadas gastaron 32 millones de dólares en grupos de presión en Washington vinculados con los partidos Republicano y Demócrata.
Las CMP’s suplantan la misión militar del país más poderoso del mundo al ejercer una tercera parte de las funciones del ejército, incluido el mantenimiento y manejo del Air Force One. Además de combatir cuando se rehúsa el ejército regular, los guardias corporativos protegen empresas, embajadas, oleoductos, pozos de petróleo, refinerías, funcionarios y ciudadanos extranjeros.
Un riesgo de esta seguridad corporativa es que sus fuerzas se despliegan en las instalaciones estratégicas de los países en medio de la absoluta secrecía. Vigilan desde presas y la selva amazónica hasta la frontera entre México y Estados Unidos (a cargo de DynCorp).
Tal actividad hace de esas compañías el sector industrial más boyante de Estados Unidos, con mayor crecimiento que las de Internet o de biotecnología. De acuerdo con Peter Singer, analista del Brookings Institution y autor del libro Corporate Warriors (Guerreros corporativos), generan un negocio global de 100 mil millones de dólares que en 2010, alcanzará los 200 mil millones.
Deserción, temor y escándalo
Los gobiernos deciden quebrantar el artículo 47 de la Convención de Ginebra que veta el uso de 'personas reclutadas para un conflicto armado por un país distinto del suyo y motivado por la ganancia personal', en aras de proteger a sus propios ejércitos y, en el caso estadounidense, por la alta deserción tras las mil 300 bajas en Irak que registran.
Roberto Castellanos, periodista de Prensa Latina, consignó que por primera vez en 10 años la Guardia Nacional de EU no completó el cupo previsto. “El general Steven Blum admitió que en los últimos dos meses el ingreso a ese cuerpo cayó en 30 por ciento por el temor de los soldados a ser enviados a la guerra”.
La Guardia Nacional y la reserva tienen en activo a 183 mil miembros contra 79 mil de antes de la guerra en Irak. El 40 por ciento de las unidades desplegadas en ese país corresponden a ambos cuerpos y ante la creciente resistencia local, Washington aumentó las fuerzas. Sin embargo, hay escasez de oficiales por la ola de solicitudes de baja, aceptó el jefe de la reserva, teniente general James R. Helmly.
Las más de mil 300 bajas –con unos 20 contratistas de CMP’s - y 27 mil heridos en la segunda ofensiva iraquí, según el diario californiano La Opinión, incide en la deserción de casi 5 mil soldados y el malestar de las tropas por su inseguridad y retraso en el pago de salarios.
Esta situación fue evidente el 8 de diciembre, cuando al encontrarse con el secretario de la Defensa estadounidense Ronald Rumsfeld las tropas denunciaron: "nuestros vehículos no están blindados. Recuperamos pedazos de chatarra y de vidrio anti-balas usados para (instalar en) nuestros vehículos antes de ir al combate".
Ese no fue el primer reclamo abierto de las tropas. En octubre, 23 soldados desobedecieron la orden de transportar combustible a una base situada en una zona rebelde iraquí por considerar que era una "misión suicida". Empero, la misión se realizó sin incidentes por un “equipo de reemplazo”, según altos funcionarios del Pentágono.
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Los periodistas españoles Carlos Fresneda y Pablo Pardo refieren que hace 12 años, la proporción entre contratistas y soldados era de uno a cien. Ahora “en Irak puede haber un contratista por cada seis o diez soldados, aunque la cifra total es un secreto más de esta operación”.
Los combatientes corporativos tomaron posición en conflictos locales e internacionales hace más de 10 años, cuando el fin de la Guerra Fría los sacó de la sombra y se estima que en Irak habría entre 10 mil y 20 mil.
Esos mercenarios integran un sector profesional amparado en un vacío legal que beneficia a las corporaciones. Son ex militares que dejan el Ejército de su país para usar el uniforme de guerrero empresarial; muy atrás quedan sus antecesores de los años 60 y 70 que maniobraban al borde de la legalidad en Biafra o Congo y leían la revista Soldier of Fortune (Soldado de Fortuna).
Un miembro del cuerpo de elite SAS del Ejército británico, recibirá el doble del salario si trabaja en una empresa y un gurka –soldado nepalés célebre por su fiereza- especializado en misiones de alto riesgo será codiciado por firmas que ofrecen 'operaciones tácticas'.
Las beneficiarias
Kellogg, Brown & Root (KBR, filial de Halliburton). Richard Cheney, secretario de Defensa con George Bush padre y actual vicepresidente de EU, le encargó el primer estudio para impulsar la privatización del Ejército de ese país y concluyó que era más efectivo y barato ceder el trabajo sucio del Ejército a los contratistas. Por norma no identifica a sus 'bajas de guerra' ni revela su misión real.
Construyó el campo de concentración de Estados Unidos en Guantánamo que recluye a cientos de sospechosos de pertenecer al talibán de Afganistán. En 2001 firmó un contrato con el Pentágono por 3 mil 800 millones de dólares para suministrar apoyo logístico a las tropas norteamericanas en todo el mundo. Hoy se le acusa de sobrefacturar comidas que nunca sirvió en bases de Kuwait e Irak.
Blackwater Security Consulting es un emporio de mil hectáreas en Carolina del Sur. Cuatro ‘civiles” de un convoy estadounidense muertos por la resistencia iraquí en marzo de 2004 eran sus empleados aunque negó informar sobre su misión real y sus nombres. Hoy se sabe que Scott Helvenston de 38 años y 12 de experiencia en la Marina, Michael Teague un ex soldado que desempeñó servicios en Afganistán y Panamá, son dos de ellos.
Según The Guardian, la firma envió 60 ex comandos chilenos a Irak con un salario diario de mil dólares pues para la empresa "son muy, muy profesionales". Su sitio web proclama "hemos establecido una presencia global y proporcionamos el entrenamiento y las soluciones tácticas para el siglo XXI". Con la Smith Consulting Group o ArmorGroup International es de las CMP’s más importantes.
Global Risk desplegó en Irak a mil cien hombres –con lo que ocupa el sexto lugar en el número de fuerzas de la coalición, entre Italia y España-. Sus combatientes privados incluyen a ex soldados gurkas de gran fiereza en el campo de batalla (en 1999, el Ministerio de Defensa británico desplazó a Kosovo a estos elementos como en 1982 lo hicieron en las Malvinas).
Vinnell del corporativo Northrop Grumman entrena a la Guardia Nacional de Arabia Saudí y cobró 40 millones para preparar a la policía iraquí. En marzo pasado vendió por 950 millones de dólares a CSC, uno de los mayores proveedores de sistemas de comunicaciones del Pentágono, da mantenimiento al Air Force One, a las bases militares estadounidenses y protege al presidente afgano Hamid Karzai.
Solicita a ex oficiales del Ejército y Marines 'en buena condición física' para entrenar a los reclutas iraquíes. La preside Paul V. Lombardi y su ex jefe de sistemas de Northrop, James Roche fue secretario de la Fuerza Aérea de EU por dos años.
Según la organización Copwatch al menos siete antiguos ejecutivos trabajan ahora en la administración Bush asegurando los intereses de la compañía: Paul Wolfowitz, Lewis Libby, Dov Zakheim y Sean O’Keefe, director de la NASA.
Recursos Militares Sociedad Anónima (MPRI, Inc.) Sus empleados cubren distintos conflictos, la dirige el ex general de dos estrellas Carl E. Vuono -veterano de la primera Guerra del Golfo- y es propietaria de L-3 Comunicaciones.
AEGIS. Esta firma británica esperaba en junio de 2004 un contrato por 293 millones de dólares para coordinar operaciones de seguridad en Irak. Su fundador Tim Spicer fue investigado por contrabandear armas en Sandline su antigua compañía.
SAIC (Science Aplicatios International Company) la dirige K.C. Dalhberg. Esperaba controlar la red de comunicaciones en Irak y se perfila como proveedor de tecnología de vigilancia para las agencias de espionaje estadounidenses (NSA, CIA y la Administración Federal de Aviación), el ex inspector de armas de ONU David Kay ingresó a la empresa como vicepresidente de 1993 a 2002.
Recibió el contrato para destruir las armas químicas de Aberdeen Proving Ground. Sus contratos militares con el Pentágono ascienden a 2 mil 6 millones de dólares y aportó 704.048 mil dólares para la primera campaña presidencial de George W. Bush.
El contraataque
Cuando en 2002 inició la segunda ofensiva contra Irak, la opinión pública empezó a cuestionar la acción de las CMP’s. Algunos militares criticaron la privatización de la guerra así como la tardanza de KBR para entregar el correo a la Tercera División de Infantería - que tomó Bagdad-.
Al filtrarse la información sobre la existencia de mercenarios en Afganistán e Irak, los ciudadanos estadounidenses organizaron campañas como Stop the War Profiteers (Paren a los que se benefician de las guerras), aunque el tema aún es tabú en el Capitolio.
Sólo la demócrata Jan Schakowsky protestó: 'no existe ningún modo de controlar a estas compañías que actúan por cuenta propia. Por un lado son empresas civiles y por otra parte militares, pero sus empleados no están sometidos al código militar, están en un limbo legal'.
Copwatch alude a Laura Peterson analista del Centro por la Integridad Pública y autora del informe Making a Killing: the Business of War (Crear un asesinato: el negocio de la guerra) que explicaba:
“No hay ninguna agencia del gobierno ni ningún organismo internacional que vigile a estas empresas. Es imposible tener una idea exacta de ellas, saber cómo funcionan, cuáles sus mecanismos de licitación y las condiciones para ellas.
En respuesta, una docena de empresas se unieron en la Asociación Internacional para las Operaciones de Paz y mejorar su imagen pública. Su director, Doug Brooks explicó que no intentaba desviar la atención. 'La paz y la estabilidad son siempre más rentables que las guerras pero las guerras existen, y nosotros salimos al encuentro de unas necesidades que están ahí'.
Peter Singer en Corporate Warriors intenta arrojar luz sobre este ejército transnacional e impune que se despliega en 50 países. Acusa a Naciones Unidas de usar un doble rasero: 'Por un lado critican la labor de estas empresas pero por otro, se apoyan en ellas para las misiones de paz. Vivimos en un mundo donde hay guerras y estas empresas, que no son ni buenas ni malas, salen al encuentro de necesidades creadas por estas guerras. Otra cosa es el factor moral.
Concluye el investigador de la Brookings Institution: 'la guerra es muy importante como para dejarla en manos de las empresas. Necesitamos más transparencia y leyes que pongan coto de alguna manera a estas empresas, que hoy por hoy se mueven en un terreno muy ambiguo y cruzan la frontera con bastante frecuencia'.
Y es que, a largo plazo, los costos de un contratista son inferiores a los que tendría que invertir el Estado en formar soldados profesionales.
Desertores
Información de prensa indica que más de 5 mil soldados han desertado de las fuerzas armadas estadounidenses desde que comenzó la invasión a Irak, por temor a ser enviados al país árabe y otros renuentes a una segunda misión en ese escenario. El glosario militar llama a los desertores “ausentes sin permiso” (”absent without leave”, o AWOL).
Como sus antecesores de guerras anteriores, los desertores estadounidenses se asilan en Canadá por temor a regresar a su país y sufrir represalias del Pentágono. En la guerra de Vietnam se albergaron en Canadá unos 55 mil militares norteamericanos y Ottawa les dio la bienvenida. Hoy sin embargo, las leyes canadienses cambiaron y los desertores deben convencer al servicio de inmigración de ese país de que son refugiados políticos.
Bill Galvin del estadounidense Centro sobre Conciencia y Guerra –objetor en la guerra de Vietnam- comenta a Contralínea lo que sucede a los soldados que enfrentan juicio por deserción: ”Es un año en el que dices públicamente que no puedes hacer algo porque va contra tu conciencia, y sin embargo estás obligado a hacerlo”.
El Centro, invocó la Ley de Libertad de Información (FOIA) y pidió al Departamento de Defensa que revelara cuántos soldados han pedido ser reconocidos como objetores de conciencia en los últimos años, pero nunca recibió respuesta.
Dinero manda principios
Tom Baxter, miembro de la organización Veteranos de Vietnam contra la Guerra (VVAW) desde hace 35 años, explica a Contralínea los motivos por los que prospera el negocio de los soldados privados.
¿La baja moral en el ejército estadounidense favorecerá el incremento de mercenarios en las guerras del futuro?
- Los mercenarios son una parte vital del esfuerzo de guerra estadounidense en Afganistán, Haití e Irak. Ellos proporcionan apoyo logístico, reparaciones, construcción, transporte, servicios alimenticios, etc. y guardias armadas: aunque no se ha probado que sean totalmente capaces de preparar a nuestro títere, la Guardia Pretoriana de Afganistán, Haití o Irak. Los cuatro civiles que murieron y cuyos cuerpos fueron ultrajados en Faluya el año pasado, eran ‘agentes de seguridad’ privados.
La mayor parte del costo de los soldados de la coalición en Irak han sido cubiertos por los contribuyentes, así como de los ocupantes de Haití.
Guardias de prisión e interrogatorios: algunos de los torturadores involucrados en los escándalos de las prisiones estadounidenses en Irak son ‘trabajadores bajo contrato’, mercenarios A.K.A.
Comúnmente se enlistan por bonos que oscilan entre los 10 y 20 mil dólares. El bono de re-enlistamiento va de 20 a 35 mil dólares y una promesa de 70 mil dólares si sobreviven. Ha habido informes de reclutamiento de escuadrones de la muerte encubiertos procedentes del ejército colombiano.
Si se tiene una ‘green card’ y se enlista, podría obtener una rápida ciudadanía estadounidense. “Si yo tuviera 18 años, no fuera ciudadano estadounidense y tuviera la ‘green card’ y mi madre trabajara en dos pésimos empleos y todo lo que tuviera frente a mi fuera un empleo con un mínimo de desgaste, enlistarme sería una opción”.
Agrega Baxter que ante la dificultad de encontrar empleos que aseguren pensiones y beneficios económicos en Estados Unidos, el ejército es una alternativa. Señala que incluso en la confrontación armada entre su país y México en el pasado, las tropas tuvieron ese estímulo, pues Estados Unidos vivía en la depresión y los inmigrantes e indígenas estaban desempleados.
Expresa que un momento de orgullo de su ejército fue cuando los soldados desertaron para formar el Batallón de San Patricio, “al negarse a trabajar bajo las órdenes criminales de sus oficiales contra la resistencia mexicana”.
“Mi hija calificó para un bono de 25 mil dólares y enlistarse como Especialista 4, una junior NCO cuarta, desde el nivel más bajo E-1. Es mi hija, pero si le ofrecen un bono de 100 mil dólares, tendría que convencerla de no ir. En suma, creo que los EU harán un mayor uso de mercenarios para combatir en las guerras futuras que lo que hacen ahora.
¿Qué puede esperar el mundo si el ejército más poderoso de todos los tiempos como el estadounidense usa la tortura y aún así no puede evitar la insurgencia iraquí?
- Creo que las mayorías de la mayor parte de naciones en el mundo concuerda conmigo en que enfrentan la misma mortal incompetencia mostrada a través de nuestra historia. Sólo que ahora, los EU tienen los dirigentes imperialistas menos racionales.
¿Esto es señal de la falta de credibilidad sobre el real objetivo de la misión en Irak?
- Creo que el real objetivo de la misión de EU es proveer de un acorazado insumergible con aviación y un punto de lanzamiento para más aventuras militares en el suroeste de Asia, además de mantener el control sobre el petróleo de Irak.
Requisitos para un mercenario
Blackwater Security Consulting pide los siguientes requisitos a su personal para incluirlo como “contratista” en las misiones militares que realiza en el mundo:
Estar ansioso y disponible para desplegarse en el exterior por lo menos 6 meses.
Debe ser ciudadano estadounidense, se requieren pruebas de ciudadanía (copia o pasaporte azul de turista)
Estar disponible para someterse a un exámen general de salud física
Estar disponible para obtener el certificado de Secrecía
El peso debe ser proporcionado a la altura
Debe estar disponible a pasar un examen de resistencia física
Debe presentar y mantener una apariencia limpia y firme
Sin historial de enfermedades mayores o desordenes mentales
Experiencia verificable conforme a la forma DD-214 u otro documento
Debe tener una baja con honor del ejército
Debe poseer buenas aptitudes para escribir y comunicación verbal en inglés
No tener historial delictivo por felonía o crímenes violentos
No tener historial financiero de quiebra o delincuencia crediticia en siete años
No tener historial de abuso de drogas en siete años
No tener historial de abuso marital o de violencia doméstica.