Dentro de dos años, “independientemente de la filosofía del candidato victorioso, si es un gobierno elegido democráticamente vamos a seguir con el proceso y vamos a estar honrados, porque es un proceso que ya empezamos y vamos a trabajar con esa administración, sin importar de quién se trate”, comentó el secretario de Seguridad Interna, Tom Ridge, el pasado 9 de noviembre en la ciudad de México.
Y es que en América Latina se observa un movimiento de izquierda que gana elecciones. Los ejemplos son Argentina, Brasil, Uruguay y Venezuela.
Pero más que de izquierda, se trata de un movimiento de resistencia a las políticas neoliberales que puede llegar a México en el 2006, tal vez con Andrés Manuel López Obrador --quien pese a todo conserva el primer lugar en las preferencias electorales a la Presidencia de la República--, “si le permiten llegar”, a juicio de especialistas extranjeros.
Pero “más vale no caer en maniqueísmos, como decir que la izquierda es maravillosa y la derecha muy mala, porque en ambas hay gente de toda naturaleza”, asegura el brasileño Luis Carlos Moro, presidente de la Asociación Mexicana Latinoamericana de Abogados Laboralistas.
Explica que el presidente Lula de Brasil no ha sido hasta ahora un gobernante que esté aplicando otro modelo económico, sino que “está haciendo más de lo mismo”.
Un ejemplo, dice, es la reforma al régimen de pensiones de los trabajadores al servicio del Estado, que no lo pudieron hacer sus antecesores. “Las sillas del poder no son exactamente el poder –aclara--. Lula ha llegado a la silla, pero no ha cambiado el poder efectivo, esto es, una modificación estructural de la sociedad”.
Sin embargo, asegura que ha hecho algunas cosas en beneficio del pueblo y en materia ambiental, que lo hace distinto a los gobiernos pasados. “Pero en lo esencial es más de lo mismo”.
A su vez, Antonio Raudilo Sánchez, vicepresidente de la Unión Nacional de Juristas de Cuba y presidente de la Sociedad Cubana de Derecho Laboral y Seguridad Social, dice que ha escuchado que López Obrador tiene un gobierno honesto, que ha hecho obra social, “pero hasta ahí”.
--López Obrador dice que si llega a la Presidencia de la República aplicará un modelo antineoliberal, ¿cree que pueda?
--Lógicamente, en esa lucha, no cabe duda que todo el que se enfrenta al neoliberalismo va a levantar pasiones. Tendrá al sector de los más desposeídos, de los más comprometidos, de los que tienen una luz larga para ver en confianza el futuro, que lo apoyará, y otros que tendrán otra manera de pensar, de actuar, y que habrá un enfrentamiento de fuerzas.
Por su parte, el argentino Teodoro Sánchez Bustamante, representante de la Asociación de Abogados Democráticos de Argentina, expone los resultados del neoliberalismo en su país, de 37 millones de habitantes:
“Hay un universo de cuatro millones de desocupados, 15 millones de pobres; 3 millones de desocupados estructurales, excluidos del sistema; 2.2 millones que reciben del plan ‘jefas y jefes de hogar” 50 dólares mensuales, 7.8 millones que no reciben ingreso alguno”.
En resumen, dice, “la Argentina es un país que llegó a tener el 53 por ciento de sus habitantes por debajo de la línea de pobreza, 20 millones tienen dificultades de acceso a la satisfacción de las necesidades alimentarias básicas y de esos 11 millones lo hacen esporádicamente, 9 millones no las tienen en absoluto y se encuentran en estado de inopia, literalmente recogen sus alimentos de las basuras de las calles”.
Sánchez Bustamante también tiene datos sobre la realidad mexicana y los costos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, diez años después de su lanzamiento:
“México tiene hoy 54 millones de pobres sobre una población de 103 millones de habitantes dentro de su propio territorio, y entre 20 y 25 millones mas de transmigrantes que son una suerte de exiliados sociales. En estos 9 nueve años desaparecieron 28 mil empresas chicas y medianas; solamente uno de cada tres mexicanos tiene trabajo formal”.
Asimismo, continúa, “casi 75 millones de personas no tiene cobertura de seguridad social, se encuentran excluidos del sistema. Han crecido las empresas de ensamble en la frontera con Estados Unidos, donde se trabaja 12 horas por día desde los 15 años, con salarios un 80 por ciento más baratos que lo que se pagan 20 kilómetros al norte.
“El campo mexicano ha perdido la capacidad de abastecer al propio país, actualmente importa el 95 por ciento de sorgo, 59 por ciento de arroz, el 50 por ciento del trigo, el 25 por ciento de maíz. Era un país que se autoabastecía. ¿Cómo podría competir con el campo americano donde el estado federal incrementó los subsidios en la escalofriante cifra de 1,180 millones de dólares?”
Pregunta entonces: “¿Cuál es el neoliberalismo que existe en los países centrales, ¿es el que nos dicen a nosotros que tenemos que aplicar en Latinoamérica?
Modelo agotado
Los tres especialistas fueron entrevistados luego de que asistieron al Encuentro Internacional de Abogados y Sindicatos en Defensa de la Seguridad Social, organizado por el sindicato del IMSS.
Al preguntarle sobre si México será el próximo país que tenga un gobierno de izquierda, como parte del movimiento que se observa en América Latina, el brasileño Luis Carlos Moro, presidente de la Asociación Mexicana Latinoamericana de Abogados Laboralistas, comenta:
“Estamos esperando desde hace tiempo que eso pase en México, porque México sufrió y mucho con las políticas neoliberales. Hay un movimiento en Latinoamérica en contra de las políticas neoliberales porque no fueron capaces de hacer desarrollados a nuestros países”.
Sin embargo, observa que el jefe de gobierno del DF, Andrés Manuel López Obrador, “tiene algunos problemas de orden jurídico, o mejor, le aplicaron la doctrina Bush con un ataque preventivo, tal vez para que no alcance una posición similar a la de Lula en Brasil, Tabaré en Uruguay, Chávez en Venezuela y Kirchner en Argentina”.
--¿Estados Unidos estará preocupado por estos cambios en Latinoamérica?
--Es una preocupación marginal, porque Estados Unidos está más interesado en otros temas. América Latina ha quedado en el tercer nivel de sus preocupaciones. Pero nos incumbe hacer que ellos tengan a esta parte del Continente como fuente de sus preocupaciones también. Además de ser un mercado con mucha gente, Latinoamérica tiene capacidad de influir en la política interna.
Reflejo de esa preocupación norteamericana, dice, es el ataque preventivo de que es objeto el jefe de gobierno del DF, desde el punto de vista de su elegibilidad.
“Están intentando sacarlo del puesto que hoy ocupa, como una manera preventiva de que no alcance la Presidencia de la República. El ostenta niveles de aceptación muy altos, que es muy difícil que un político los alcance en países que ya no creen en ellos”.
Sin embargo, considera que no basta con alcanzar el poder. “El cambio de poder efectivo está en una modificación estructural de la sociedad”. Menciona que en Sao Paulo, la ciudad más grande de Brasil, la izquierda perdió las elecciones municipales.
“Las inversiones públicas en los sectores más afectados no impactó políticamente. Las clases medias aun tienen una fuerza política increíble, aun está un poco asustada, con miedo de la izquierda”.
Unión de Latinoamérica
Antonio Raudilo Sánchez, vicepresidente de la Unión Nacional de Juristas de Cuba y presidente de la Sociedad Cubana de Derecho Laboral y Seguridad Social, dice que en todos los países de América Latina se palpa que el modelo neoliberal se ha agotado.
“Hay todo un movimiento social en América Latina que se expresa a través de foros sociales, de distintas fórmulas de alianza social continental; hay manifestaciones y se ve una recuperación del pensamiento y nuevas formas de acción, y nuevos actores sociales”.
Dice que tres presidentes, los de Venezuela, Brasil y Argentina, que ya están hablando de la unidad Latinoamericana. Esta idea se fortalece –continúa—con el triunfo de Tabaré Vázquez en Uruguay, en donde los blancos y colorados se alternaron el poder durante 150 años.
“En Uruguay hicieron todas las reformas legislativas posibles para que nunca llegara el triunfo de la izquierda. Ha triunfado y las masas populares han designado un nuevo gobierno que viene a fortalecer el proyecto de integración de América Latina”.
Dice que está por verse que López Obrador llegue a la Presidencia. “Eso lo van a decidir, indiscutiblemente, los mexicanos”.
Pero advierte que se le van a contraponer las fuerzas de los sectores económicos. “Cuando hablamos del Banco Mundial y del FMI, y de las empresas trasnacionales, eso condiciona muchas cosas del actuar de la vida. Los medios de difusión manipulan, y por eso es tan extraordinario esclarecer a las poblaciones que los políticos cumplan con los compromisos que hicieron”.
--Últimamente, al movimiento de izquierda en México se le identifica con el populismo, se le dice.
--Indiscutiblemente que en algunos momentos ha habido populismo, eso es cierto. Pero los ciudadanos deben estar claros de las personas que eligen y confían, y saber diferenciar entre el populismo del discurso demagógico y del político que no va a cumplir nada de lo que promete, y el populismo del político que se une al pueblo para cumplir su voluntad.
Dice que la izquierda en México está actualmente en un proceso de encontrar caminos. Es difícil porque la izquierda ha sido atomizada y sufrió una gran división. Con la caída del Muro de Berlín, el discurso ideológico se perdió.
“Pero el daño del neoliberalismo es tan cruel y sus realidades son ostensibles, como la miseria, el hambre, la exclusión social, que empiezan a haber nuevas formas de actuar. No puede ser la misma izquierda tradicional, a la usanza del pasado; surgen nuevos actores, nuevas formas de organizarse, de actuar, muchas veces al margen de las estructuras, y avanzan”.
Ese camino se va encontrado, sostiene. “Puede haber un momento que se simbolice la esperanza en una persona, y si esa persona falla, puede haber un revés pero será momentáneo, surgirán otros y se van consolidando”.
Dice que con Fox hubo un cambio de gobierno, pero “se cayó en otro que ideológicamente es más de derecha y más comprometido con el capital trasnacional. El futuro dirá cómo el pueblo verá las cosas y qué pasará”.
--¿Se sumará el pueblo de México al movimiento de otros países que están empujando otras salidas?
--Recuerdo a Porfirio Díaz que en una ocasión dijo: “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”. Entonces yo creo que en México, por la cercanía, por la frontera común, siempre ha mirado mucho al Norte. No puede dejar de hacerlo, es imposible, pero creo que también tiene que saber qué es Latinoamérica y que tiene que mirar también hacia el Sur, y unirse más al Sur, para que el Sur también lo apoye.
“Que haya la unidad latinoamericana de que habló Martí, del Río Bravo a la Patagonia. Esa es nuestra América. Creo que México tiene qué acompañarse más de América Latina”.
Por su parte, el argentino Teodoro Sánchez Bustamante, presidente de la Asociación Laborista de Argentina, dice que aparentemente se está gestando un punto de vista distinto a las políticas neoliberales en América Latina, pero Brasil lo desmiente un poco, porque el gobierno sigue actuando con políticas que venían de la época de Cardozo y Color de Melo.
Le parece más importante luchar por los Derechos Humanos, porque “esos son los derechos de los trabajadores, de la seguridad social, etcétera. Tienen características imposibles de ser restringidas, no pueden ser regresivas, tienen que ser progresivas, y son inderogables y acumulativas.
“Esta es la necesidad del reconocimiento de la vigencia de un orden público internacional de los Derechos Humanos. Es tarea de los trabajadores defender sus propios derechos, sentir afecto por la Constitución y plantearse la lucha para que se reconozcan”.
El desastre de la seguridad social en EU
Los triunfos de la izquierda en América Latina son una respuesta a la decepción que ha provocado en los ciudadanos los gobiernos neoliberales, los cuales están afectando el acceso a la seguridad social, ya sea privatizándola o reduciendo la participación del Estado.
Pero la privatización de la seguridad social –al que aspira la mayoría de los gobiernos de América Latina-- es un “desastre en Estados Unidos, en virtud de que su sistema de salud está basado en la ganancia y no atiende a toda la población”, asegura Robin Alexander, representante de United Electrical, Radio and Machine Workers of América, de ese país.
Sostiene que en agosto del 2004, el Departamento del Censo de EU reportó que 45 millones de estadounidenses no tenían seguro en 2003 – un aumento de 1.4 millones desde 2002 y 5.2 millones desde el año 2000.
“Ocho de cada 10 personas sin seguro tienen ingresos modestos. Sus sueldos son demasiado bajos para un seguro privado y demasiado altos para los programas públicos”. Afirma que 18 mil 314 adultos mueren cada año por falta de seguro y millones no tienen con que pagar la medicina.
“Los estadounidenses no asegurados, ya sea por falta de acceso a la medicina o terapia preventiva o falta de tratamiento, se enferman mas rápidamente y mueren a una edad menor”.
Los Estados Unidos gasta más en el cuidado de la salud, por persona, que cualquier otra nación avanzada, pero cuando proporciona el servicio de salud queda por debajo de esas mismas naciones. Según la Organización Mundial de la Salud, los EU aparece en el lugar 37 en general (entre Costa Rica y Slovenia) y el lugar 72 en el nivel de salud de la población (entre Bosnia e Irak antes de la guerra).
Por otra parte, continua, la tercera parte de latinos con trabajo no tienen protección.
Además, el costo del Seguro de Salud es efectivamente inalcanzable para los obreros con salarios mínimos, si a ellos se lo ofrezcan. Más de la mitad de los obreros en empresas pequeñas no tienen seguro médico, en absoluto, indica.
Los aumentos en las primas de seguros han subido en una medida mucho más rápida que la inflación o las ganancias de los obreros, cada año, desde 1988, solamente en 2003 las primas subieron 13.9 por ciento.