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  Sección: Ombudsman del periodista | Publicado en: Enero 2005

Noticias en Oaxaca y El Debate en Sinaloa
Álvaro Cepeda

 

Este año –final del malogrado cuarto año del foxismo–, las cosas han ido de mal en peor para la prensa escrita. Contra ella, en la persona de sus periodistas y sus medios de comunicación impresos se han cebado desde amenazas hasta homicidios, pasando por toda clase de presiones, cuyos remitentes y responsables se parapetan en el abuso del poder público y los intereses privados. La PGR se lleva el primer lugar con sus intimidaciones, disfrazadas de citatorios para revelar sus fuentes y abortar el secreto profesional. El (des)gobernador de Chiapas. El despiadado ex (des)gobernador de Oaxaca. Los (des)gobernadores de Tamaulipas y Guerrero... también mantuvieron vigente la divisa del neoliberalismo económico: “dejad hacer, dejad pasar”, respecto a los atropellos y crímenes contra los periodistas.

Y como en el resto de las víctimas de la terrorífica inseguridad que priva por todo el país, también los Yarrington, los Millán, los Salazar Mendiguchía, los Juárez Cisneros y no se diga los Murat, dejaron en manos de la impunidad esos atropellos y sin llegar a las últimas consecuencias sobre los autores que privaron de la vida a los trabajadores de la prensa. En Tijuana, el ya presidente municipal Jorge Hank Rohn, no ha movido un dedo para continuar las investigaciones sobre el crimen de Francisco Ortiz. El número seis (correspondiente a octubre de 2004) de la revista Los Periodistas, está dedicado a un recuento de ese catálogo de agravios contra las libertades de prensa que han ejercido los que sufrieron las consecuencias apuntadas.

Ya casi para concluir 2004, dos hechos cerraron con broche de sangre y de intolerancia política, la escalada troglodita contra los medios impresos. Uno en Oaxaca, como acto de despedida del señor Murat quien, por omisión, al menos, permitió que fueran tomadas violentamente las bodegas del periódico Noticias. Y que resultara asesinado su velador. Se trataba de querer impedir que circulara el matutino; porque en sus páginas se publica la información veraz sobre lo que fue el mal gobierno muratista –completamente porfirista y abiertamente antijuarista–. Y enviar mensajes macabros a sus demás colaboradores que practican las libertades constitucionales, para opinar sobre lo que fue la administración antirrepublicana del nefasto José Nelson Murat.

Por lo que hace a Sinaloa, entidad presa del narcotráfico y escenario de los constantes ajustes entre los integrantes de la narcopolítica, los sicarios de éstos, victimaron a balazos al reportero gráfico Gregorio Rodríguez, del diario El Debate. El (des)gobernador Juan S. Millán, como sus demás iguales en presumiblemente ocultar maliciosamente los homicidios de ciudadanos, apenas si puso en acción al ministerio público bajo su mando y responsabilidad, para buscar a los autores materiales e intelectuales del crimen. No hubo más información en esa entidad donde se gastaron millones de pesos, más en publicidad y pagos muy cuestionados al autor de la Ley de Información: Ernesto Villanueva, que en la eficacia de la misma para dar cuenta y razón a la sociedad sobre los actos y omisiones del gobierno millanista.

Así, el muratismo y el millanismo, se cubrieron de ignominia al dejar en la impunidad los ataques criminales y a las libertades de prensa, cometidos contra los periódicos y reporteros de Noticias y El Debate. Parece que contra esa impunidad y la imposición sangrienta de la censura, el epitafio es la frase del periodista Joseph Roth: “La tinta se ha vertido tan inútilmente como la sangre” (del libro de sus artículos periodísticos: La filial del infierno en la Tierra).

 

 
   
  Keywords del reportaje: Ombudsman del periodista
 
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