Contralínea  

México, ejército de reserva de la trampa globalizadota

Nydia Egremy
Mientras las cadenas de autoconsumo trasnacionales se asientan en todo el planeta, millones de personas transgreden las fronteras para sobrevivir,  otros más protestan contra la guerra preventiva, pero el México de Fox pierde la brújula en materia de política exterior

 

 

 


Publicidad

El proceso globalizador transformó ya, radicalmente, la estructura y funcionamiento de los Estados y sociedades, y México, la décima economía mundial, espera aún la hole enchilada de Estados Unidos, la primera economía mundial, que despliega a sus agentes y recursos para blindar su frontera sur.

Nuestra agenda global no es la de la superpotencia, que con Alemania y Japón buscan contener el terrorismo, a la migración masiva y el calentamiento de sus economías, al mismo tiempo que sus sociedades les reclaman la pérdida de derechos y tolerancia.

La globalización permeó ya todas las esferas de la producción, del intercambio informativo y del flujo de personas, aunque se expresa de modo distinto en países desarrollados o en desarrollo.

Es cuestión de capitales y de administración, ilustra el académico Juan José Sanabria, integrante del Proyecto PAPIME Gobernabilidad y democracia en el marco de la globalización de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán.

“Se observa que son los Estados los que compiten, no las empresas; detrás de ellas está un Estado poderoso, un gobierno bien organizado con visión estratégica, una sociedad organizada que paga impuestos, un Estado con información sobre las actividades de sus ciudadanos.

“Cuando Coca Cola, Chrysler o Ford tienen problemas, el primero en reclamar a los gobiernos de los países es el embajador de los Estados Unidos; por ello, los estudiosos de este fenómeno precisan que detrás de una empresa poderosa está un Estado poderoso”, refiere Sanabria  López, también jefe de la Sección de Administración Pública y Economía en el Programa Político de la FEPA y analista de la globalización desde el enfoque político de la administración pública.

Así, los Estados desarrollados son la vanguardia de la globalización y quienes sobreviven a ésta son los países en desarrollo, “desafortunadamente ahí nos ubicaríamos nosotros, es el retorno a lo que Carlos Marx llamó ejército de reserva”, indica.

Para superar los obstáculos que impone la globalización a nuestros países, Sanabria López afirma que al emplear la tecnología se podrá proponer un mundo alternativo y en ese caso, la administración pública es una herramienta para conducir a los Estados hacia esa alteridad, hacia la construcción de esa utopía.

¿Por qué la Administración Pública? Porque el poder político como objeto de estudio de esa disciplina, está sujeto a explicar el porqué, el qué, el cómo y el para qué de las acciones del gobierno.

“La gente siente que un gobierno es legítimo o ilegítimo no sólo por la forma como llegó al poder, sino por lo que hace” señala el catedrático y alude al estudio Ciudadanos Imaginarios, de Fernando Escalante, quien pregunta: ¿Cuál era una queja común de liberales y conservadores en el México del siglo XIX? y responde: que el mexicano común y corriente no participaba, como tampoco lo hace  el de ahora.

En el capitalismo del siglo XXI, el consumismo hedonista crece y el mercado no soluciona por sí los problemas mundiales, sólo responde al ¿qué y cómo producir? De ahí que sólo la intervención pública, basada en procesos políticos enfrentará los problemas que requieren una aproximación estratégica, sentencia el catedrático de la FEPA.

En esta globalización nace lo que el escritor africano Joseph Ki-Zerbo llamó el "homo cocacolens", un espécimen hiperconsumista, irracional y ostentoso que vive en todo clima, altitud y latitud; puede ser de cualquier raza, color, religión o nacionalidad. “Cocacolizándose” puede llegar a la felicidad un yuppie neoyorquino, un gaucho patagónico, un roto austral, un ruso capitalizado o un cholo altiplánico.

Ese es el riesgo de una globalización deshumanizante. Ahí la alerta de quienes buscan la alteridad.

 

Globalifobia

 

François Houtard, director del Centro Tricontinental de Lovaina, Bélgica y editor de la revista Alternatives Sud explica su visión sobre la resistencia de las sociedades contra el impacto negativo de la globalización, como la guerra preventiva contra el terrorismo:

“Debemos condenar el terrorismo de manera radical por razones éticas. En ninguna circunstancia es aceptable matar a inocentes civiles. Sin embargo, la acción de pueblos totalmente oprimidos que no ven salida a su situación es distinta al terrorismo sistemático de grandes Estados.

“Si debemos tener un juicio ético, me parece claro al mismo tiempo, que no podemos hacer un juicio político y afirmar que ese tipo de violencia que utilizan los pueblos que no saben más cómo actuar frente a una opresión muy fuerte y los métodos utilizados por los Estados, como los Estados Unidos”, sentencia el sociólogo y sacerdote belga.

Sanabria López insiste por su parte en que la única respuesta a la globalización enajenante es la llamada Sociedad Civil organizada, no inducida como en otras latitudes que se canalizó institucionalmente para evitar problemas de ingobernabilidad, sino organizada para conocer el fenómeno.

 

México ¿global?

 

Houtard, quien también es un miembro relevante del Consejo Internacional del Foro Social Mundial de Porto Alegre, es autor de la frase: “el capitalismo en su fase neoliberal está matando las utopías”, y aborda el caso de México:

La desigualdad en México es similar a la de todos los países de América Latina. “Los grados de desigualdad crecen y con el modelo neoliberal se acentúan las distancias, se privilegian algunos pequeños grupos de la sociedad que acumulan un grado enorme de riqueza y por otro lado se incrementa el número de pobres, México no es una excepción.

“Sin embargo, México tiene menos excusas porque su economía es más fuerte que la de Bolivia, Ecuador o Paraguay; además de sus enormes riquezas naturales posee un cierto potencial industrial, pero porque el actual gobierno mexicano –y los anteriores– decidieron entrar en ese modelo y seguir la lógica fundamental del desarrollo capitalista, tiene una fuerte responsabilidad hacia el pueblo mismo y hacia los otros países latinoamericanos”, refiere el sociólogo belga.

Para salir de esa trampa, Houtard propone: “acumular fuerzas y deslegitimar al sistema capitalista. Deslegitimarlo no sólo desde el punto ético, por los abusos y las consecuencias sociales terribles del capitalismo mundial, sino por ser desde el plano económico, el sistema más ineficaz que jamás la humanidad ha producido”.

Publicado: Diciembre 2a quincena de 2005



Tu opinión:

Tu nombre:
E-mail

Escribe tu mensaje aquí:

Publicidad

ÍNDICE Diciembre
2a quincena 2005

Enviar a un amigo
Opina sobre este texto
Página de inicio


Publicidad

 

Humor
 

 

Avance Contralínea

 

Números atrasados

 

Publicidad

 

Números atrasados

 

 

 

 

Suscríbete


En la República:  

De actualidad  


 




Baja California Chiapas Chihuahua Coahuila Estado de México Guanajuato
Oaxaca Sinaloa Sonora Hidalgo Michoacán NacionalTamaulipas Veracruz Zacatecas
Revista Contralínea
Av. Juárez 88, primero piso, desp. 110 y 111. Col. Centro, México D.F.
Tels: 9149-9808 /30 /07
La otra campaña, el Ejército Zapatista y el Subcomandante Marcos
Sitios Recomendados:
| Oficio de Papel | Revista Fortuna | Los periodistas | Fraternidad de Reporteros de México |

Responsable del sitio: Gonzalo Monterrosa Galindo