En otro acto inédito de nuestra diplomacia, el 14 de noviembre, la cancillería comunicó un ultimátum al embajador de Venezuela en México. Le concedía 24 horas para que su gobierno ofreciera una disculpa por las expresiones ofensivas contra el presidente mexicano, de no hacer lo que la SRE exigía, tendría que abandonar nuestro país.
El diplomático venezolano salió del país, antes de que se agotara el plazo, seguido de una caravana de periodistas y ciudadanos mexicanos que lo aclamaban. Se reeditó entonces la salida –año y medio atrás– del embajador de Cuba, Jorge Bolaños, porque la política exterior de Vicente Fox encontró enemigos en los representantes del país caribeño.
Ese agrio marco ilustra la forma como las relaciones de México con el exterior se han desenvuelto en tiempos recientes. Dos académicos y un ex embajador, ofrecen sus observaciones sobre el complejo escenario en que transcurre la diplomacia del actual régimen, a un año exacto de que concluya.
Para Juan José Sanabria López, el cambio de régimen en nuestro país se aprecia más en la conducción de la política exterior actual. El mexicano común ha estado al margen de las grandes decisiones del poder, así, la actual política exterior del país se decide sin su participación.
Cita que una profesora de Relaciones Internacionales evocó a los grandes diplomáticos de la época posrevolucionaria. “En una época –decía ella– algunos países temían que los mexicanos presidieran algunos foros internacionales por la forma tan sutil, tan de alta diplomacia como se conducían y que llevaban a resoluciones más o menos justas o aceptables para todas las partes”.
Para el experto en administración, el otro gran momento del ciudadano mexicano fue la Revolución Cubana y los movimientos de liberación en América Latina, “el mexicano leía los diarios, se sentía esa fraternidad latinoamericana, y a México se le veía como al hermano mayor que los defendía de las agresiones de las potencias.”
“Ese perfil se borró y al mexicano de la calle dejó de interesarle la política exterior”, sentencia el catedrático.
En una visión paralela, Gonzalo Martínez Corbalá, ex embajador de México en Chile en 1973 y en Cuba (1980), brinda su opinión sobre la política exterior del gobierno del presidente Vicente Fox en el marco de la globalización:
“La política exterior contemporánea bilateral es cada vez más difícil por el escollo que representan los múltiples tratados multilaterales que condicionan a la política bilateral, como el Tratado de Libre Comercio (TLC) o el virtual Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA) que poco dejan a la economía de los pueblos.”
Tras el 11-S, ¿Qué pasó con nuestra soberanía?
“La soberanía no es un asunto de policías –en plural porque son tantas–, ni siquiera la seguridad nacional, que muchas veces se confunde.”
La entrevista con el ingeniero Martínez Corbalá ocurrió días después de la crisis diplomática entre México y Venezuela, la cual condujo al retiro del jefe de la misión bolivariana de nuestro país. Al respecto, el ex senador de la República puntualizó:
“Insisto en que mientras la política exterior mexicana siguió la Doctrina Estrada estuvo bien. Es sencilla, contundente y evita problemas de orden bilateral pues establece: México mantiene o no mantiene las relaciones diplomáticas, pero México no califica gobiernos.
Martínez Corbalá concluye recordando que la Doctrina Estrada y el Tratado de Caracas lo guiaron para mantener una política exterior de Estado durante el golpe militar en Chile, cuando se cortaron las comunicaciones con México.
En tanto, para el profesor e investigador del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), José Antonio Crespo, el proceso globalizador se inserta en la actual diplomacia mexicana en diferentes vertientes.
“Por un lado, es la búsqueda de competitividad, pues también tiene que ver con las reformas económicas estructurales (la eléctrica, la energética y la fiscal), porque de lo contrario quedamos rezagados en la globalización.
El doctor en historia, opina que deben buscarse mercados e integración económica, si bien advierte que pese a la globalización, “debíamos tener una política exterior más cauta en relación con los foros internacionales.
Critica la pasada gestión de México ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. “Porque nos pone en una posición de confrontación o sumisión con Estados Unidos, no nos queda más que someternos a cualquier locura que se les ocurra a los norteamericanos como fue lo de Irak o rechazarlos, y eso tiene un costo.
“Era un foro sumamente riesgoso, nos hacemos muy vulnerables con nuestro principal socio que son los Estados Unidos, mientras que esas posiciones desde la Asamblea General no nos cuestan: un voto o una abstención más o menos no importa en el resultado final.
¿Se refiere a la presencia de agentes extranjeros contra el terrorismo?
Me refiero a votar por la guerra en Irak, la posición sumisa hubiera sido votar a favor de la invasión, para ellos era un asunto muy sensible y obviamente luego vino el cobro de facturas.
Disiente Crespo de que en la globalización México sea un país más. “No somos cualquier país, somos el que hace frontera con la superpotencia del mundo, y deberíamos evitar situaciones de riesgo que son onerosas política o diplomática y eventualmente, económicamente”.
¿Se daña el principio de autodeterminación?
Ese principio puede ser flexible en términos pragmáticos, hasta cierto punto desde luego, hay algunas voces que sugirieron apoyar a Estados Unidos en la ONU a cambio de cosas como el acuerdo migratorio.
Ni siquiera en ese caso yo estaba de acuerdo porque existen principios y valores fundamentales de por medio, como permitir que se destruya, sólo porque se les ocurrió a los norteamericanos, a un país como Irak. Creo que debe haber límites.
Creo que toda soberanía se tiene que entender, así como la autodeterminación, en función de los intereses de los mexicanos, no de dogmas que quizás se van quedando obsoletos
¿Qué necesita México para beneficiarse de la globalización?
En un sentido estoy con las posturas del PAN y de una parte del PRI, de hacer las reformas en materia energética y eléctrica, como incluso China lo está haciendo y no se diga la India, ambos países nos ganan en cuanto al comercio con Estados Unidos. Creo que sí son necesarias las reformas estructurales para darnos competitividad en la economía, pero cuidando el interés general.