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El Año de Hidalgo en las Aduanas

Ana Lilia Pérez
La aduana de Mexicali está caliente, dicen funcionarios de la misma Administración General de Aduanas. En ello coincide también personal que labora allí. Se trata de una de la llamadas aduanas de tipo 1, por su importancia al localizarse en una zona fronteriza y ser uno de los puntos más próximos también a Estados Unidos, y por tanto de mayor flujo de contrabando.

 

 


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La aduana de Mexicali tiene su sede en Abelardo L. Rodríguez S/n, Puerto Fronterizo Nuevo Mexicali, colonia Alamitos, y su circunscripción territorial comprende el municipio de Mexicali, con dos cruces fronterizos (Mexicali I y Mexicali II), y las secciones aduaneras del Aeropuerto “San Felipe”, del Aeropuerto Internacional de Mexicali “Gral. Rodolfo Sánchez Tabeada”, la sección aduanera Los Algodones y el módulo de Ferrocarriles.

Acostumbrados al paso ilegal de mercancías gracias a las corruptelas en la institución donde laboran, el mismo personal de la Aduana de Tijuana denuncia que la llegada de Luis Ricaud Velasco como administrador general de la Aduana de Tijuana, fue el inicio de un nuevo coto de poder y corrupción.

Trabajadores de dicha aduana, que piden el anonimato por temor a represalias, explican que desde que llegara Ricaud como administrador general, un ex trabajador de la UAIFA, René Aguilar, quien actualmente trabaja con Tomás Ruiz, titular de la Lotería Nacional (Lotenal), acude por lo menos cada dos semanas a “organizarle la aduana a Ricaud para el año de Hidalgo (los últimos meses de la administración de Guzmán Montalvo).

Dicha organización, indican, estriba en que René Ruiz “recauda” la cuota establecida por el administrador general, señalan los trabajadores de la aduana, para “dejarlos operar”, es decir, pasar contrabando o extorsionar a los usuarios. Los trabajadores de la aduana señalan también a Oliver Arredondo, subadministrador de Operación Aduanera, y Marco Antonio Terrones, jefe de Departamento de Supervisión Aduanera, como parte de la estructura que maneja la entrada de contrabando en dicha aduana.

Luis Ricaud ingresó a la AGA en 2001 como administrador central de Laboratorio y Servicios Científicos de la Administración General de Aduanas (en el Distrito Federal), mano derecha de Guzmán Montalvo, cargo que ocupó durante cuatro años. En septiembre pasado Guzmán Montalvo lo trasladó a la Aduana de Mexicali, en sustitución de Joaquín Díaz Rivero, este último impuesto en Aduanas, al igual que Jorge Pasaret, por el entonces contralor Francisco Barrio Terrazas. Oliver Arredondo y Marco Antonio Terrones son funcionarios que durante la administración de Omar Fayat al frente de Aduanas, se les abrió investigación por parte de la Contraloría por actividades ligadas al contrabando.

Los trabajadores de la Aduana de Mexicali denuncian que recientemente René Aguilar ordenó convertir el Patio Fiscal, que hace frontera con Calixico, en refugio de indocumentados, a quienes les cobra una cuota de 100 a 150 dólares por dejarlos cruzar a través del río de aguas negras que pasa detrás de dicho patio fiscal. El último puesto de René Aguilar en la nómina de la AGA fue hasta diciembre de 2001, como primer inspector de Aduana en Nuevo Laredo.

-De la A a la Z, aquí todas las áreas trabajan para el negocio del administrador- dice un trabajador de la aduana de Mexicali y explica: “en la garita turística pasan aproximadamente de 8 a 10 camionetas tipo Van todos los días, cargan frutas y verduras, todas de Estados Unidos, y que van a parar al mercado Braulio Maldonado. Entran tres veces al día cada una, repletas de mercancía y por cada vez que pasan pagan al encargado 500 dólares”.

-El negocio de las llantas también deja- dice otro empelado de la aduana y explica: “las pickups entran con cajas tapadas, con un promedio de 40 llantas cada una. Por cada llanta pagan dos dólares”.

Un elemento de la UAIFA en Mexicali explica las órdenes que los policías fiscales de mayor rango recibieron hace unas semanas en dicha aduana: “el comandante dijo, a tal hora pasan los camiones que no debe de tocar, y lo demás es tuyo. Todo a cambio de que se le informe si los camiones pasaron o no sin novedad, y uno lo tiene que hacer, si no te despiden, porque es una regla no escrita”.

Indican también que recientemente se estableció una cuota de 500 dólares mensuales a los locatarios de boutiques de ropa y calzado del centro comercial Plaza Cachenilla (una de las zonas comerciales más grandes de Mexicali) a fin de que no hagan visitas de inspección, porque la mayoría de sus productos son de contrabando.

El empleado de la aduana de Mexicali explica: “es un negocio redondo, la mercancía es china, ellos pagan solo 500 dólares la pasada de cada camioneta, traigas lo que traigas y al mismo cliente se le ofrece: sabes que, si quieres protección, que no vayamos a tu negocio, arréglate con nosotros, nos pagas una iguala mensual y ya no te molestamos”.

 

 

Publicado: Diciembre de 2005



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