Contralínea  

Cuba enseña el ABC a México

Nydia Egremy
El éxito de los asesores cubanos en varios estados del país ha sido desdeñado por el gobierno federal que, sin políticas claras, no cumplirá los objetivos de la década de alfabetización que la UNESCO decretó en el año 2002

 

 


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El analfabetismo les trunca la legítima aspiración, a millones de mexicanos, de incorporarse al desarrollo en condiciones de equidad y conocimiento. Sin embargo, varios gobernadores mexicanos contrataron a expertos caribeños para reeditar la victoria cubana contra la ignorancia quienes, pese a la intolerancia de partidos políticos y munícipes, han logrado que su trabajo fructifique en miles de personas.

Mal cultural, casi endémico, en Oaxaca, Veracruz, Guerrero, San Luis Potosí, Tabasco y Michoacán, el analfabetismo es grave y continúa en proceso de crecimiento, según reveló el censo de 2000. Además los estudios de la CEPAL y la UNESCO, acerca de este problema, han advertido que esa condición conlleva la extinción de varias lenguas nativas.

No obstante, el programa cubano Alfa TV contra el analfabetismo se aplica en ocho entidades mexicanas: San Luis Potosí, Nayarit, Tabasco, Veracruz, Guerrero, Estado de México, Distrito Federal y Oaxaca.

Pedro Ramón Pino Estévez, quien es representante del Ministerio de Educación de Cuba y primer secretario de su Embajada en México, explica los pormenores sobre la cooperación alfabetizadora de su país; también habla, desde su visión, de sus experiencias como pionero de esa campaña educadora en la Isla -a tres años del triunfo de la Revolución en 1961- y en México.

Cuenta Estevéz que la experiencia cubana demostró que debían atenderse las causas del analfabetismo: niños sin aulas, ineficiencia de las escuelas básicas y deserción escolar. Así, el 30 de diciembre de 1961 los brigadistas llegaron a Cayo Cocos y compartieron su conocimiento con los carboneros desde sus casas.

En un año Cuba alfabetizó al 96 por ciento (casi un millón) de iletrados y se les impulsó a continuar sus estudios porque “quienes ya fueron motivados y se les abandona, es un acto criminal”, sentencia Pino Estévez.

Reseña la larga relación educativa que existe entre su país y México. En los años setenta se firmó un convenio y más tarde surgió el programa de alfabetización “Yo sí puedo” el cual con ayuda de la ciencia y la técnica ahora permite el uso de videos y de la televisión.

“Si antes alfabetizábamos a las personas en cuatro o seis meses, hoy este método nos permite hacerlo en sólo siete semanas, y la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) quiere exponerlo para que sea aplicado en países cuyas condiciones económicas no les permiten financiar otros programas”, explica el fundador de la Universidad Pedagógica de Camagüey y su rector por veinte años.

Esos videos contienen 65 clases que representan alrededor de 65 horas de estudio de acuerdo con los criterios que establece la UNESCO, y adquieren sus primeras habilidades con nociones de escritura, de aritmética. “Nos apoyamos en la experiencia de vida de las personas, saben cosas y no perdemos tiempo en enseñárselas”, insiste el catedrático.

Este plan cubano obtuvo buenos logros en Haití, en idioma creole, y en Nicaragua durante la revolución sandinista, sin embargo, a la caída de ese régimen el programa fue suspendido, y ahora el índice de analfabetismo en ese país es superior al de la época de Somoza.

En Venezuela se puso en marcha ese plan, y los egresados -que son más de un millón 500 mil alfabetizados- lo imparten a los nuevos alumnos. En noviembre próximo será declarado “territorio libre de analfabetismo”.

El método “Yo sí puedo” también opera en Argentina con grupos solidarios, así como en Nueva Zelanda que solicitó y obtuvo ayuda a Cuba, de igual manera lo hizo Portugal y pronto comenzará en Brasil.

Hasta la cocina

En México, aunque la cooperación educativa con Cuba en el pasado fue muy amplia -como el intercambio con universidades, preparación de personal docente y alfabetización por radio en Quintana Roo-, hoy subsiste sólo por interés de algunos gobernadores.

Pino Estévez explica que tras las “situaciones que se presentaron con el gobierno federal”, hubo solicitudes de gobiernos de todos los partidos, incluido el Partido Acción Nacional (PAN), que quisieron mantener la colaboración. En este quinquenio trabajaron con el hoy ex gobernador de Nayarit, Antonio Chavarría, para mejorar la calidad educativa y la alfabetización de unas siete mil personas.

“Ahora, los nayaritas ya adquirieron el know how, tienen los materiales y están en condiciones de seguir solos y continuar su trabajo con el método cubano hasta erradicar el analfabetismo, aunque está por verse porque donde quiera que hemos estado y nos hemos ido, todo se ha dejado de hacer”, lamenta el entrevistado.

En San Luis Potosí, con el gobierno priista los educadores cubanos llevaron su conocimiento a toda la Huasteca. “Desde Tamasunchale hasta Matehuala trabajamos en el mejoramiento de la calidad del trabajo de las escuelas primarias en el programa para abatir el rezago educativo.

“El riesgo era grande para el método -comenta- pues las condiciones de esa zona indígena eran muy diferentes a la cubana: allá no existen niños que trabajen o con hambre, padres iletrados, maestros sin graduar en primaria.”

La bondad del programa, que se basó en investigaciones del Laboratorio Latinoamericano de Evaluación Educativa, se tradujo en que cuatro escuelas se multiplicaron hasta alcanzar 72 y luego llegaron a 546. Paralelamente fueron alfabetizadas más de diez mil personas en San Luis Potosí con el PAREIP, es decir, el programa que atiende -por préstamos del Banco Mundial- las zonas a las que no llega la Secretaría de Educación Pública.

Pese al indudable aporte de los educadores cubanos, ahora se niega esa colaboración en las zonas indígenas de San Luis, y los avances se pierden porque no hay previsión, no laboran los encomendados en sus puestos de trabajo. Los maestros en San Luis veían a los cubanos como a sus amigos, como compañeros, sin rivalizar con ellos en materia académica o salarial. “Nos metieron hasta la cocina”, comenta un sonriente cubano.

El método “Yo sí puedo” se aplicó con éxito en Nayarit, Michoacán, Tabasco y actualmente se desarrolla en Oaxaca, estado que hizo la mayor inversión en educación, de tal manera que el 8 de noviembre egresarán los primeros 30 mil alfabetizados. Además ahí se trabaja con cuatro equipos en otras tantas regiones con 20 escuelas en cada una, bajo el proyecto de mejoramiento de calidad educativa.

En Oaxaca se demuestra que sin cambiar los programas ni los textos, sin modificar la fuente de los estudiantes, ellos logran saltos cualitativos importantes de la adquisición de conocimientos y en la preparación de los docentes. Sólo cambia la forma de trabajar haciendo de la enseñanza una ciencia.

Contra el criterio de UNESCO de que la alfabetización debe realizarse en adultos menores de 50 años, en Oaxaca el método cubano ha dejado de manifiesto lo contrario.

Michoacán, rechazo y éxito

Paradójicamente, en las entidades gobernadas por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) afín ideológicamente a los principios de la Revolución cubana, no se aplica el plan “Yo sí puedo”. Sólo Michoacán es la excepción.

Por medio del programa Alfa TV, el gobierno de Lázaro Cárdenas Batel libra la guerra contra el analfabetismo que alcanza a casi 350 mil personas. En los últimos 18 meses atendió a 100 mil 675, de los cuales se graduaron ya 40 mil por el trabajo de 42 asesores cubanos, coordinados por Guanín Valle, y cuatro mil 495 “facilitadores” o bachilleres voluntarios. 

La meta para los asesores cubanos es abatir en 10 puntos porcentuales a los analfabetas en Michoacán quienes, según el último censo, son 13. 6 por ciento de los cuatro millones de la población, antes de que concluya la actual administración (2002-2008) y que el método se aplique en los 113 municipios de la entidad.

Hasta ahora las acciones se realizan en 99 municipios y de ellos, Coahuayana, Chinicuila y Churintzio, fueron ya declarados libres de analfabetismo. Para el gobernador Cárdenas Batel, esa cooperación bilateral “nos habla del tipo de globalización que queremos”.

En contraste con ese avance educativo, la oposición al plan se manifestó en críticas por lo que se llamó el pago de salarios a la “legión de cubanos” y que ascendería a jugosos sueldos, además de que desplazarían a los profesores michoacanos.

Esa crítica, orquestada por el legislador panista Rafael Castelazo Mendoza, atizó la animadversión contra los caribeños. Simultáneamente, el delegado del INEA, Elías González aportó cifras que apuntaban al fracaso educativo en la entidad.

Pese a los logros notables de la alfabetización en entidades mexicanas, ni en Zacatecas ni en el Distrito Federal se ha reconocido el éxito de los asesores cubanos. Marcelo Ebrard, el aspirante a la jefatura del gobierno del Distrito Federal firmó en junio pasado un convenio con la Universidad del Claustro de Sor Juana para alfabetizar a unos 600 indígenas y migrantes en la capital del país.

INEA contra el Sí puedo

Durante la graduación de los alumnos michoacanos, en septiembre pasado, el viceministro primero de Educación de Cuba, Francisco Fereyra, definió como estratégico el enlace que debe existir entre la Secretaría de Educación Pública (SEP), el programa Alfa TV y la delegación estatal del Instituto Nacional para la Educación de Adultos (INEA).

Elías González, delegado del INEA en Michoacán, admitió sin embargo que hasta ahora sólo 42 de los más de 40 mil egresados de la campaña de alfabetización continuaron y concluyeron la enseñanza primaria.

En el municipio indígena del Copalillo, al norte de Guerrero, el Ministerio de Educación de Cuba firmó un convenio con el presidente municipal Eleazar Morales para abatir el analfabetismo que en esa localidad es del 50 por ciento de los 18 mil habitantes, los cuales en su mayoría se dedican a las labores del campo.

Para Doroteo Gutiérrez, coordinador del programa de Copalillo, los programas del Instituto Nacional de Educación para los Adultos no funcionan porque sólo se realizan cuando hay campañas políticas y en horarios a los que no pueden asistir en tiempos de siembra o de cosecha.

Desde la jefatura de prensa del INEA, no existe ningún conflicto. Vicente García explica que al parecer, en el caso de Michoacán, la tensión se generó porque los asesores cubanos empezaron su trabajo sin que el gobierno local avisara al instituto.

Veinticuatro años después de fundado, el INEA apenas tiene un presupuesto de 3 millones de pesos que le resultan insuficientes para cubrir las 31 representaciones estatales, más la del Distrito Federal. Con ello, el desafío es dar cumplimiento a la Constitución para dar educación secundaria a 17 millones de personas quienes no la concluyeron.

El lujo de los mexicanos

El desdén por el aprendizaje y la preservación de la cultura, además de traducirse en el alarmante aumento de iletrados y ágrafos, es un lujo que México no se puede dar pues cada día caemos hasta los últimos lugares en educación. El país ocupa el cuarto lugar en América Latina por los recursos que destina a financiar la educación pública (4.9 por ciento), pero en el combate al analfabetismo se sitúa en el décimo lugar continental.

En contraste, información del Observatorio Ciudadano de la Educación revela que los datos de acceso a la educación de jóvenes pertenecientes a familias con ingresos altos ilustran que México ocupa el sexto lugar (entre 16 países) en cuanto a la educación básica, el quinto respecto a la media y el octavo en lo que concierne a la superior.

Esa inequidad en el acceso al conocimiento viola la meta de abatir el índice de analfabetismo que estableció para su gobierno el presidente Vicente Fox. Así, seis millones de mexicanos carecen de la autonomía y capacidad de funcionar en sociedad que les permitiría leer y escribir.

Están incapacitados para conocer las instrucciones de una etiqueta de fertilizantes, no pueden leer las advertencias en las cajas de medicinas, tampoco identificarían las rutas de autobuses, ni escriben cartas a sus familiares, ni mucho menos manejan una computadora personal.

Por otra parte, la ignorancia del mexicano quedó de manifiesto en la encuesta The National Geographic-Roper 2002 Global Geographic Literacy Surve que entrevistó a más de 3 mil jóvenes de 18 a 24 años en Canadá, Francia, Alemania, Gran Bretaña, Italia, Japón, México, Suecia y los Estados Unidos. Ahí, México, como el único país latinoamericano participante, con nivel de conocimientos probablemente similar al del resto de países de la región, obtuvo el puntaje más bajo.

En esta encuesta de 56 preguntas sobre cultura general geográfica el más alto puntaje medio lo obtuvieron los suecos y los dos más bajos lo obtuvieron Estados Unidos y México: el 83 por ciento de jóvenes norteamericanos y 90 por ciento de los mexicanos no pudieron encontrar en el mapa a Irak, Afganistán ni Israel.

 

 

Publicado: Diciembre de 2005



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