Política  

Cazadores de espías

Jorge Torres
Clasificadas como la elite de la inteligencia militar, las unidades de contraespionaje de la Secretaría de la Defensa Nacional se mueven en un terreno pantanoso en el afán de contrarrestar las actividades de los servicios de inteligencia extranjeros o la de los grupos clandestinos dedicados al espionaje en el interior del país. Todo esto con atribuciones discrecionales que les permiten violentar disposiciones legales, pasando por encima de “cualquier estructura u organización en que el sistema de inteligencia adversario pretenda materializar su acción”, advierte su manual de operaciones.

 

 


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El grupo de contrainteligencia militar es uno de los comandos de elite más influyentes y selectos del Ejército mexicano. Se desconoce el número de sus integrantes pero se tiene la certeza de su actuación.

Sus actividades se desarrollan en el más absoluto secreto y cuentan con mayor experiencia y pericia que los espías de la inteligencia civil.

Tienen acceso a una vasta red de informantes y aprovechan la estructura que ha tendido el Ejército por décadas a lo largo y ancho del territorio nacional.

Son los cazadores de espías por excelencia de la Secretaría de la Defensa Nacional que, cautelosos, esperan a que sus adversarios –integrantes de organismos de inteligencia extranjera o actores pertenecientes a grupos subversivos–, cometan el primer error para someterlos.

Hasta ahora se desconocía el funcionamiento y la doctrina de este grupo de elite. Contralínea tuvo acceso a un documento confidencial en donde se desarrolla la estructura del sistema de contrainteligencia de la Sedena, así como las medidas para contrarrestar “el espionaje, el sabotaje, el terrorismo y otras acciones hostiles”.

Bajo el título de Manual de Contrainteligencia y con el sello de “confidencial”, la Secretaría de la Defensa desarrolló el libro de los espías con la finalidad de “establecer la doctrina institucional que debe constituir la base para el conocimiento de materias y para la estructuración de un sistema de contrainteligencia”.

El documento contiene los conceptos básicos de contrainteligencia, pero también las cualidades que desde el punto de vista de la Sedena, poseen los agentes y analistas de contraespionaje. Contiene además las estrategias para desarrollar acciones encubiertas.

Se lee en el Manual: “la contrainteligencia debe responder a la misión general de detectar, impedir y neutralizar el esfuerzo de todo sistema de inteligencia enemigo que accione sobre la propia estructura, impidiendo y negando el acceso para evitar el logro de sus objetivos.

“Para asegurar que los sistemas de inteligencia adversarios no logren su propósito, es necesario contar con una organización de contrainteligencia especializada que actúe bajo los principios y normas que establece el presente manual.

“El accionar de la contrainteligencia debe ser permanente y se debe materializar en todos los campos de acción y niveles de la conducción en general, sobre cualquier estructura u organización en que el sistema de inteligencia adversario, pretenda materializar su acción.

“Los conceptos aquí expuestos servirán como base para establecer la doctrina de contrainteligencia en el Ejército y Fuerza Aérea mexicanos en el nivel Estado Mayor de la Defensa Nacional y mandos territoriales, con el fin de que se consideren en el cumplimiento de las diversas misiones asignadas.”

Con base en esta explicación, la Defensa le otorga al cuerpo de elite la atribución de operar sobre cualquier estructura y organización que se encuentre amenazada por un sistema de inteligencia.

El libro de los espías contempla los conceptos básicos de la contrainteligencia, la información relativa al personal, las actividades encubiertas del adversario, las medidas pasivas y activas de contraespionaje e incluye tres anexos con los ejemplos de un formato de estudio de contrainteligencia, una lista de verificación de contrainteligencia y un formato para instrucciones permanentes.

En el capítulo 1, quinta sección, se explica el concepto en torno a las medidas de contrainteligencia y se dice que “son disposiciones que una vez ejecutadas impiden, minimizan o neutralizan las actividades de inteligencia y otras actividades encubiertas o clandestinas del adversario”.

En el capítulo 2 se proporciona información en torno al agente de contrainteligencia y sus cualidades. Se dice que el agente es la persona capacitada para participar en la búsqueda específica de información de contrainteligencia y se enumeran las siguientes características de sus cualidades: es un buen observador, con capacidad de retención y adopta una actitud de sangre fría; opta por la objetividad y la veracidad, para eliminar prejuicios y la posibilidad de distorsionar los hechos; se muestra paciente, valeroso, con iniciativa, perseverancia y discreción, para evitar fugas de información; tiene formación profesional y capacitación en operaciones de contrainteligencia.

El agente además posee conocimientos de psicología práctica, que le ayudan a determinar “los rasgos y manifestaciones que tipifican la personalidad de los individuos a fin de orientar en mejor forma su tarea”.

Se explica en el Manual que el agente posee aptitudes para interpretar diversos roles de personalidad: “de preferencia esta cualidad deber ser innata; el agente de contrainteligencia debe ser en esencia un actor, con el fin de hacer frente a las diversas situaciones inesperadas o imprevistas que se le puedan presentar y para lo cual tendrá que asumir diversos roles de acuerdo a las circunstancias del momento”.

Para cumplir con sus objetivos, el agente de contrainteligencia debe realizar “acciones de detección, identificación e intervención en las redes de espionaje”, con la finalidad de garantizar la protección de la información clasificada “en los niveles táctico y estratégico”.

De acuerdo con el Manual de contrainteligencia, los espías de la Sedena deben estar atentos a las modalidades que pueden adoptar los servicios de inteligencia adversarios para obtener información clasificada, y enumera los más utilizados: “la escucha, la fotografía y la filmación, la compra, la captación de comunicaciones, el hurto, la corrupción de funcionarios, el chantaje y el secuestro”.

La doctrina de contraespionaje, contenida en el Manual, describe los principios de los grupos militares de elite que combaten las “actividades encubiertas o clandestinas que pueden realizarse en cualquier momento en forma sorpresiva”.

Dice el Manual: “Las actividades encubiertas que realiza el adversario son normalmente ejecutadas por individuos o pequeños grupos de personas y pueden conformar redes especializadas en espionaje, sabotaje, terrorismo u otras actividades encubiertas. Estos elementos actúan mediante acciones aparentemente aisladas y de efectos relativamente reducidos, pero que por acumulación, van causando efectos mayores que contribuyen a alcanzar sus objetivos”.

Los grupos de elite de contrainteligencia de la Sedena, establecen en el Manual la clasificación de espionaje para medir a los enemigos. “El espionaje es una actividad encubierta que se realiza para obtener información clasificada; tiene una finalidad específica, en beneficio de una organización o de un Estado”.

“El espía requiere una alta preparación técnica y psicológica; desarrolla sus acciones violando las leyes que rigen en una zona o Estado donde se llevan a cabo.

“El espía es un individuo de gran preparación y altamente adiestrado para obtener información clasificada valiéndose de procedimientos clandestinos o encubiertos”. Esto, se lee en el documento, en un periodo en el que la actividad de los espías se desarrolla entre la obtención y la transmisión de información clasificada.

La contrainteligencia, de acuerdo a la doctrina militar, adquiere un carácter “eminentemente defensivo” ante las acciones del enemigo. Se busca proteger en todo momento a las fuentes de información “de las actividades de inteligencia hostiles” y se está a la espera de que “el agresor intente la acción hostil para impedirla y neutralizarla”.

Las medidas de contrainteligencia “están ligadas a la protección inmediata del personal, la documentación, las comunicaciones militares, el sistema de cómputo y las instalaciones”, y tienen dos fases: la planeación y la ejecución.

La ejecución de las medidas de contrainteligencia, es evaluada y controlada por “el comandante de la unidad” y le asisten elementos especializados en contraespionaje mediante una actividad denominada “inspección de contrainteligencia”.

Dicha “inspección” tiene por objeto “verificar el cumplimiento de la aplicación de las medidas establecidas en las instrucciones permanentes de contrainteligencia u órdenes específicas”. De esta actividad se derivan los informes para evaluar las medidas de contrainteligencia y las deficiencias existentes.

Las amenazas encubiertas que representa el espionaje, a las que está expuesto el personal militar y el universo de burócratas del Estado, así como los funcionarios de primer nivel del gobierno, están catalogadas por las unidades de contraespionaje militar en las siguientes modalidades: observación, chantaje en sus diversas formas, secuestro, filmación y fotografía, escucha, corrupción y compra de información.

Para detectar las actividades de los servicios de inteligencia enemigos o la de los grupos de espionaje internos, las unidades de contrainteligencia de la Secretaría de la Defensa Nacional, emprenden investigaciones especiales de contraespionaje con el fin de encontrar “indicios razonables” que involucren a “posibles colaboradores” de los agentes encubiertos.

Para ello se desarrolla una actividad clandestina con base en “una minuciosa y especializada labor de búsqueda de información en un esfuerzo por descubrir las individualidades o las redes de espionaje” que buscan minar los secretos oficiales.

Toda la información relacionada a los grupos de elite de contrainteligencia está considerada en la Sedena como de “alto secreto”, sobre todo si se trata de grupos de inteligencia militar que tienen instrucciones de actuar incluso por encima de “cualquier estructura u organización en que el sistema de inteligencia adversario pretenda materializar su acción”.

 

Publicado: Agosto de 2005



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