Desde abril de 2002 un grupo de trabajadores de confianza de Pemex Refinación ha enfrentado amenazas y acoso por parte de grupos de seguridad interna de Pemex; el despido de sus dirigentes y la indolencia de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) al violarles sus derechos para constituir su propio sindicato.
Ese año se integró la Organización Nacional de Trabajadores de Confianza de la Industria Petrolera (ONTCIP) y el 30 de septiembre de 2002 solicitaron su registro sindical ante la Dirección General de Registro de Asociaciones de la STPS.
En junio de 2003 el secretario del Trabajo, Carlos Abascal, pidió a los trabajadores desistirse de su solicitud hasta después de la revisión del Contrato Colectivo del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana que por aquellos días se efectuaba, con la promesa de que su registro les sería entregado a principios de septiembre, lo cual no ha ocurrido hasta la fecha sin que haya argumento legal alguno.
Sin respuesta a su solicitud –asentada en el expediente número 10/12094-, los integrantes de la ONTCIP presentaron sus quejas ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos y la Presidencia de la República.
Algunos dirigentes fueron despedidos de Pemex por sus intentos de sindicalizarse, y en septiembre de 2004 los trabajadores de la ONTCIP presentaron una denuncia en contra Carlos Abascal Carranza ante la Secretaría de la Función Pública. En ella detallan que de manera personal el secretario particular de Abascal solicitó su desistimiento en dos ocasiones, a fin de no opacar la imagen del secretario del Trabajo.
“Debido a la solicitud de promoción que coincide con la visita del secretario del Trabajo de Brasil a nuestro país el día 23 de septiembre, el licenciado Raúl Vázquez Osorio nos pide retirarnos o de los contrario se llevaría a cabo un despido masivo empeñando su palabra el secretario del Trabajo, el señor Carlos Abascal, de que al regreso de éste de una gira de trabajo se nos otorgaría el registro sindical”, indica el documento firmado por ingenieros petroleros de dicha organización.
La otra Unión
La historia de la UNTCIP, dirigida por Alfredo Peñaloza y Ricardo Decle, se remonta al 26 de enero de 2002, cuando un grupo de mil ingenieros petroleros de las regiones sureste y norte que trabajan en la Dirección de Pemex Exploración y Producción, se integraron como asociación civil para denunciar que el entonces director de Pemex, Raúl Muños Leos, manejaba cifras erróneas sobre las reservas petroleras. Luego, esta misma organización fue la que presentó la demanda de nulidad sobre los Contratos de Servicios Múltiples por considerarlos inconstitucionales.
Entre los preceptos de la UNTCIP está “la defensa de la industria petrolera y reivindicar la experiencia y el talento profesional de sus agremiados con el compromiso de participar en la conducción de la industria”.
Alfredo Peñaloza señala que ante la falta de atención que Muños Leos dio a sus demandas como empleados de confianza, decidieron constituirse como sindicato en mayo de ese mismo año.
“Hicimos estudios serios sobre las reservas petroleras, las ofrecimos a los directivos y expusimos nuestras demandas, como la de invertir en el mantenimiento de la infraestructura de Pemex, para seguridad de los trabajadores; que el trabajo debía ser mejor distribuido porque todo se carga sobre el personal de confianza. Pero a pesar de que se hicieron no solo promesas verbales, sino minutas, éstas nunca se cumplieron”.
La primera traba a su registro sindical se debió a que no habían presentado un padrón de las subsidiarias de Pemex a las que pertenecía cada uno de ellos, requisito no previsto en la Ley Federal del Trabajo. “Fue simplemente la dinámica de negación que normalmente usa la Secretaría del Trabajo”.
Peñaloza habla de una “confabulación” entre Carlos Abascal y Raúl Muños Leos para frenar el registro sindical, violentando las leyes laborales, y revela que cuando la dirigencia de las dos organizaciones de trabajadores de confianza de Pemex intentaron presionar ante distintas instancias para que la Secretaría del Trabajo les otorgara el registro sindical, fueron objeto de amenazas e intimidaciones en sus centros de trabajo por parte de personal de los servicios especiales de Pemex.
“Llegaron grupos de gente armada vestida de civil que se sumaron al grupo de vigilancia interna. Querían intimidarnos, se paseaban con macanas en la mano. Luego, para junio de 2004, les dieron uniformes color negro y botas de militar. Todo el personal de Pemex los conocíamos como los de servicios especiales”, dice Peñaloza.
Empantanada la resolución de la STPS, la dirigencia de las organizaciones fue despedida. Oficialmente fue “retiro voluntario”. Alfredo Peñaloza y Ricardo Decle se negaron y el 22 de junio del año pasado un grupo de seguridad de la policía interna de Pemex les negó el acceso.
Esta forma de despidos en Pemex se ha hecho extensiva a personal de confianza de las dos organizaciones que buscan su registro sindical. Peñaloza refiere el procedimiento interno instrumentado por Pemex para despedir a los trabajadores:
“Tu jefe directo te invita a un retiro voluntario, te dicen que si no, metas tu demanda ante la Secretaría del Trabajo, pero que para que se resuelva van a pasar lustros. Y aunque niegues tu retiro, un día giran una ficha con tu nombre y tu fotografía a la policía interna de Pemex y son ellos los que te impiden entrar”.
Durante los últimos 15 años, Alfredo Peñaloza laboró en el Complejo Nuevo Pemex, Tabasco, con una antigüedad de 23 años dentro de la paraestatal
Peñaloza solicitó un amparo y la resolución del juez fue que se le debía reinstalar en su puesto; sin embargo, Pemex no acató la disposición.
Ricardo Decle dice que en su caso fueron militares los que le impidieron la entrada a las instalaciones de Pemex: “cortaron cartucho para que no insistiera en entrar”, recuerda.
Acoso prolongado
Rodrigo Olvera, coordinador de Derechos Humanos del Centro de Acción Laboral (Cereal), se suma a la denuncia del uso de amenazas e intimidaciones de los grupos de seguridad de Pemex para frenar dos intentos de organización sindical.
Olvera, abogado defensor de los trabajadores de la Alianza Nacional Democrática de Trabajadores Petroleros, dice que él también ha sido objeto de intimidaciones, “no podemos asegurar que es gente de Gobernación, pero por lo menos son designados por la propia Administración de Pemex”.
Señala que el acoso de los grupos de seguridad interna de Pemex a los trabajadores de confianza que intentan sindicalizarse va más allá de sus centros de trabajo, pues la presión llega hasta a sus casas, les hablan por teléfono y los amedrentan, en la calle los presionan y es un hostigamiento total.
Entre otras irregularidades cometidas por los grupos de seguridad interna de Pemex están la intervención telefónica, agentes especiales los siguen a todos lados para saber con quién hablan y qué lugares frecuentan.
Mario José Galicia Yepes, integrante de la UNTCIP, hace un recuento del acoso sufrido desde que intentaron crear su sindicato: “vehículos con gente extraña fuera de nuestras casas, y las intervenciones telefónicas las hemos confirmado porque en Pemex hay gente experta en telecomunicaciones. Las llamadas son de amenazas y chantaje”.
Mario Galicia es un caso peculiar, arquitecto de profesión ingresó a Pemex hace 35 años y tres veces ha sido despedido y tres veces los tribunales laborales lo han vuelto a reinstalar.
El asesor del Frente Auténtico del Trabajo, Eduardo Díaz Rivera, define como un “vía crucis” la situación de los trabajadores de confianza de Pemex, frente a la negativa de la STPS de no otorgarles el registro sindical, y destaca que Carlos Abascal violenta tratados y convenios internacionales suscritos por México con la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Asesor y representante de la UNTCIP ante la STPS, Díaz Rivera explica que ante la negativa del registro sindical presentarán una denuncia por la vía judicial, así como una denuncia ante la Secretaría de la Función Pública contra el secretario del Trabajo Carlos Abascal, además de que el caso se ventila en la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Ofensiva sindical
Dirigentes sindicales repudian el trato que Carlos Abascal ha dado a los trabajadores de confianza de Pemex y coinciden en que la negativa de otorgar el registro sindical es además una agresión a la clase trabajadora y una afrenta para el sindicalismo mexicano.
El secretario del Exterior del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), José Antonio Almazán, recuerda que hace tres años los trabajadores de confianza de Pemex constituyeron sus sindicatos. “Entonces –dice Almazán- aplaudimos su decisión, sobre todo por lo que está sucediendo en el Sindicato de Petroleros (dirigido por Carlos Romero Deschamps), cuyos dirigentes no defienden ni a los trabajadores ni a la industria petrolera y, curiosamente, son los de confianza los que han asumido la defensa de la industria”.
El dirigente del SME indica que la negativa de Abascal a otorgar el registro sindical responde a la política “del gobierno patronal de ultraderecha que representa Vicente Fox”.
Carlos Galindo, dirigente del STUNAM, dice que el registro sindical es un derecho y no “una concesión” y, como tal, recalca, “es obligación de Abascal expedirlo, porque de lo contrario genera desconfianza en el desempeño de la propia Secretaría del Trabajo”.
El secretario de Relaciones y Solidaridad del SITUAM, Alejandro Vega, refiere que particularmente en el sindicalismo universitario existe el precedente de sindicatos legalmente constituidos por trabajadores de confianza, así que, agrega, no hay razón para la negativa.
“En el caso de los compañeros de Pemex, su solicitud no solo ha derivado en la pérdida del derecho a la asociación, sino que además afectó su derecho al trabajo, con un desenlace que implica los despidos, todo lo cual se inscribe en una política de agresión a los trabajadores”.
El director general de Pemex, Luis Ramírez Corzo, se deslinda de la violación al derecho sindical de los trabajadores de confianza de la paraestatal, y destaca que tiene conocimiento de que “varios grupos de empelados de confianza están en trámites de crear sus sindicatos” y asegura que “se respetará su derecho”.
El patrón Carlos Abascal
Dentro de la estructura del Poder Ejecutivo, en el gabinete del presidente Vicente Fox, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social está insertada en el área de “Desarrollo Humano y Social”, y en ella, a través de la página oficial en Internet de la Presidencia de la República, se señala a Carlos Abascal como el encargado de promover el desarrollo humano de los trabajadores en su entorno laboral.
Contralínea consultó a líderes sindicales sobre el desempeño del secretario del Trabajo y respecto a si ha cumplido con salvaguardar los derechos de los trabajadores. Los resultados son nulos: en su quinto año al frente de la STPS, representantes sindicales reprueban por completo el desempeño de Carlos María Abascal Carranza y lo acusan de responder sólo a los intereses patronales.
“En nuestro país, a los asuntos laborales les da línea directamente el Ejecutivo Federal; por eso Fox puso a su incondicional Carlos Abascal al frente de la Secretaría del Trabajo, cuyo desempeño es totalmente cuestionable; lo que se ha visto es el albazo a los trabajadores en vez de la sensibilidad para dialogar con las organizaciones”
Opinan los dirigentes sindicales
A la pregunta ¿qué opinión tiene sobre el secretario Carlos Abascal?
Eduardo Pérez Saucedo, secretario del Exterior del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social:
-Además de un retroceso en materia laboral, atenta contra los derechos básicos de los trabajadores. De por sí en este país el 50 por ciento de los trabajadores no tiene una sola prestación. Y encima se pretende modificar la Ley Federal del Trabajo para, fundamentalmente, atentar contra el empleo formal y la contratación colectiva.
José Antonio Almazán, secretario del Exterior del SME:
¿De monseñor Abascal?, la verdad ha sido un secretario del Trabajo anodino, solamente destacado por su afán pernicioso y obsesivo de sacar adelante la contrarreforma a la Ley Federal del Trabajo. En su administración, los sindicatos hemos tenido que enfrentar una ofensiva para arrancar nuestras conquistas contractuales y las plasmadas en la Ley Federal del Trabajo. Desde ese ángulo su desempeño es totalmente negativo.
Carlos Galindo, secretario del Exterior del STUNAM
“Este gabinete, que por cierto es el más caro del mundo, es ineficiente en general. Y en particular, el secretario del Trabajo refleja esa ineficiencia; no podría ser de otra manera, puesto que proviene del sector empresarial. Ha demostrado una ineficiencia tal, que no ha resuelto la problemática de los trabajadores del país: aún se carga a espaldas de los trabajadores la inflación; se les pagan bajos salarios; sólo se ofrece empleo precario. Y esa es la política que ha instrumentado Carlos Abascal”.
Alejandro Vega, secretario de Relaciones y Solidaridad del Sindicato de Trabajadores de la UAM
“Desde que se nombró a Carlos Abascal secretario del Trabajo sabíamos perfectamente qué tipo de política se iba a aplicar. Su máximo logro es la Reforma Abascal. En todo caso, poco se podía esperar, dado su antecedente más claro es el de haber sido dirigente de la Coparmex. Simple y llanamente es un representante conspicuo del sector patronal”.