Sin estridencias, la educación superior privada extranjera gana terreno en México. La instalación física de universidades foráneas aún es incipiente, pero ya ofrecen títulos y carreras por Internet e invierten e intervienen en instituciones mexicanas.
Las autoridades educativas del país, acotadas y con un marco jurídico rebasado, apuestan a que el mercado regulará la calidad de los estudios que se impartan y a que sobrevivan las mejores.
A decir de la diputada federal panista Consuelo Camarena Gómez, secretaria de la Comisión de Educación (CE) de la Cámara de Diputados, aproximadamente 50 universidades extranjeras operan en México.
Algunas ofrecen clases directamente como el Endicott College y el sistema Sylvan University, que ha adquirido a la Universidad del Valle de México; y otras, mediante acuerdos con instituciones mexicanas, participan con capital y recursos humanos en la formación de profesionistas.
“Son aproximadamente 50 instituciones de educación superior las que ya operan en nuestro país camufladas con los nombres de universidades mexicanas. Tienen hasta 49 por ciento de las acciones de los centros educativos”, señala Camarena Gómez.
El mercado que se disputan es de aproximadamente 16 millones de jóvenes que no encuentran cabida en el sistema de educación superior del país, a decir del doctor en Educación Hugo Aboites.
En efecto, de los casi 20 millones de jóvenes entre 17 y 26 años de edad, sólo 2 millones 200 mil estudian en alguna institución de educación superior, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Educación Pública del 2003.
El investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana señala que el escollo que las instituciones de educación superior extranjeras deben librar es el abaratamiento de los costos. “Cuando logren reducir las colegiaturas en México penetrarán hasta donde puedan”.
A pesar de tratarse de un fenómeno que se viene desarrollando desde hace por lo menos 10 años, la globalización de los servicios educativos ha tomado desapercibidas a las autoridades y a las propias universidades mexicanas, que no han logrado siquiera que la Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Educación Superior (ANUIES) sostenga una posición clara a este respecto.
El último posicionamiento directo sobre este tema data de la XXXIV sesión ordinaria de la Asamblea General, celebrada en octubre de 2003, donde la ANUIES “ratifica la vocación internacionalista de la educación superior de México”; pero exige reglas “para casos de inversión extranjera privada en el país que (garanticen) calidad en el servicio educativo”.
Y es que las autoridades educativas mexicanas, limitadas por la imposibilidad de controlar la presencia de los prestadores de servicios educativos extranjeros, confían en que las leyes del mercado asegurarán que los estudios ofrecidos sean de calidad.
Marco legal, rebasado
Reconocen que las leyes vigentes que deben regular la operación de instituciones educativas están rebasadas porque no contemplan el impacto de los avances tecnológicos, como Internet, y fueron diseñadas cuando el proceso de globalización al que se insertaba nuestro país era incipiente.
Ahora, México cuenta con 11 acuerdos de libre comercio que involucran a más de 30 países. Y la educación es una de las mercancías que se pueden comercializar con escasas restricciones.
El diputado Francisco Javier Landeros considera que no obstante la liberalización de los servicios educativos en nuestro país, el sector de la educación “no está totalmente abierto, porque sí hay regulaciones que imponen ciertas restricciones para la inversión extranjera en este rubro”.
El legislador del Partido Acción Nacional cita la Ley de Inversiones Extranjeras, que señala los requisitos para la constitución de sociedades extranjeras que deseen realizar cualquier tipo de comercio en el país; la Ley General de Educación y, el Acuerdo 279 de la Secretaría de Educación Pública, publicado en el DOF del 10 de julio de 2000, en el que se detallan los requisitos que deben cubrir las instituciones para obtener el reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (Revoe).
Landeros señala que el Acuerdo establece que “si la inversión extranjera es superior al 40 por ciento, se debe reunir una comisión integrada por la SEP y la Secretaría de Relaciones Exteriores para determinar si se otorga o no el permiso para establecerse en nuestro país”.
Sin embargo, el legislador reconoce que la ley debe revisarse porque “no es muy clara en algunos aspectos, como en la educación a distancia –principalmente a través de Internet– y en determinar si sus programas y planes de estudio son de calidad y se aplican a la realidad mexicana”.
No obstante que los legisladores reconocen la necesidad de actualizar las leyes que regulan la impartición de educación en el país, no se vislumbran acuerdos en el corto plazo.
Han sido presentadas iniciativas de leyes generales de educación por las fracciones parlamentarias de los partidos Acción Nacional, de la Revolución Democrática y Revolucionario Institucional, pero no han alcanzado consenso ni al interior de las bancadas.
La diputada Consuelo Camarena presentó una iniciativa de Ley General de Educación Superior a mediados del año pasado, con el objetivo de regular los servicios de las universidades extranjeras que se instalen en el país y de las que ofrezcan licenciaturas, posgrados y diplomados a través de Internet.
De acuerdo con la diputada la iniciativa fue “congelada” porque, de aprobarse, “afectaría muchos intereses”.
De par en par
De acuerdo con el doctor en Educación, Hugo Aboites, las puertas de México en materia educativa “están abiertas de par en par” desde hace años.
El especialista señala que la incipiente presencia física de instituciones de educación superior privada extranjera “podría convertirlas, al paso de los años, en las universidades líderes de la educación superior en México”.
Agrega que actualmente el liderazgo en investigación, planes de estudio e influencia en los contextos político y social del país lo ejercen las universidades públicas; “pero podemos comenzar a avanzar por el camino de Estados Unidos, donde las universidades públicas no son realmente las más importantes”.
Sin embargo, reconoce que aún no hay una entrada masiva de universidades foráneas al país debido a que no han podido reducir las colegiaturas para adecuarlas al mercado mexicano.
“Las instituciones de educación superior extranjeras tienen como limitación las colegiaturas altas. Por eso, en principio sólo representarían competencia para las universidades privadas como el Instituto de Estudios Superiores Monterrey y las universidades Iberoamericana y Anáhuac.”
¿Y el artículo tercero?
El doctor Aboites señala que uno de los principales problemas que podrían generar las universidades extranjeras en México sería que desplazaran en liderazgo e influencia a las mexicanas.
“No contribuyen en la solución del problema de falta de espacios en la educación superior porque sus cuotas son muy altas. Pero sí podrían ejercer una opinión que influya en los ámbitos político y social en detrimento de las universidades mexicanas.
“Universidades como Harvard serían muy influyentes y señalarían lo que necesita México desde una visión de institución de educación privada creada y pensada para preparar a los conductores del país más hegemónico del mundo: Estados Unidos.”
La legisladora Consuelo Camarena dice que la ley actual no puede garantizar que las universidades que eventualmente se establezcan en México “respeten el espíritu de artículo tercero de la Constitución”.
Internet, en el limbo jurídico
De acuerdo con Hugo Aboites, la educación extranjera que sí podría matricular en masa a estudiantes es la que se ofrece a través de Internet. “La educación virtual sí podría abaratar los costos y ofrecer educación a un número muy importante de mexicanos durante los próximos diez años.
“Y será interesante la decisión que tome la Secretaría de Educación Pública. ¿Otorgará o no validez oficial a los estudios a través de Internet? Si no lo hace se le puede acusar de que está obstaculizando el libre comercio. Y si lo hace, ¿qué condiciones deberán cumplir los cursos?”
Hugo Aboites dice que la educación superior debería ser considerada por las autoridades como un sector aún más estratégico que el petróleo, donde hay restricciones para la inversión privada.
“Cuando se firma el TLC Canadá sí tuvo cuidado en establecer una serie de restricciones al comercio de la educación. Y México simplemente abrió las puertas de par en par. Según el TLC es más difícil instalar una fábrica extranjera de cohetes o una compañía de aerotaxis foránea que una universidad.”
El académico señala que el Estado debe regular el establecimiento de las instituciones de educación superior “no sólo porque sean extranjeras, sino porque deben garantizar un mínimo de calidad”.
Agrega que el país debe estar abierto a otras culturas e instituciones que generan conocimiento. “Son bienvenidas; pero tampoco se puede permitir que se desplace a los centros de producción de conocimiento del país. La educación pública ha sido muy importante para el desarrollo de la identidad mexicana y de las profesiones. Hay campos específicos de conocimiento en México que no pueden ser sustituidos por los extranjeros”.
PROPUESTAS DE ENTRESACADOS
--“Aproximadamente 50 instituciones de educación superior operan en nuestro país camuflajeadas con nombres de universidades mexicanas”
--“Universidades como Harvard serían muy influyentes y señalarían lo que necesita México desde una visión de institución de educación privada creada y pensada para preparar a los conductores del país más hegemónico del mundo: Estados Unidos”
--Hugo Aboites dice que la educación superior debería ser considerada por las autoridades como un sector aún más estratégico que el petróleo, donde hay restricciones para la inversión privada
El mercado regulará la educación: SEP
El director general de Educación Superior Universitaria de la SEP, Eugenio Cetina Vadillo, dice que la constante evaluación a las instituciones de educación superior que se establezcan en el país, ya sean nacionales o extranjeras, y la difusión de los resultados permitirá erradicar a las universidades que no ofrezcan servicios de calidad.
El funcionario reconoce que los servicios educativos, y particularmente los de tipo superior, se incorporan en los tratados de libre comercio junto con otros productos y servicios.
“Sin embargo, se deben atender disposiciones legales claramente establecidas en la Ley de Inversión Extranjera (LIE), en la Ley General de Sociedades Mercantiles (LGSM) y en la Ley General de Educación (LGE)”.
Cetina Vadillo explica que la LIE exige que quienes, en calidad de extranjeros, deseen ofrecer servicios educativos, deberán asumir una personalidad jurídica moral nacional, “como lo hacen todas las instituciones que quieren ofrecer servicios y productos en nuestro país. Es un asunto que compete revisar a la Secretaría de Relaciones Exteriores.
“Y luego los servicios educativos deben de cumplir con las reglas establecidas en la Ley General de Educación, particularmente en el artículo 55, para que estas ofertas tengan el Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (Revoe).”
La autoridad educativa, la SEP o las secretarías estatales tiene la facultad de otorgar o no el reconocimiento.
Eugenio Cetina dice que la oferta de servicios trasnacionales es un asunto de interés internacional. “La propia UNESCO ha organizado foros de discusión para tratar de definir con claridad, por parte de cada país, cuál es la oferta educativa que es reconocida como de calidad.
“Se busca integrar una base de datos internacional que la UNESCO manejaría y que estaría accesible a todo el mundo para que se sepa en cada país cuáles son los programas reconocidos como de calidad, independientemente de que sean de carácter nacional o internacional.”
El funcionario informa que “sólo hay una institución de educación superior en el país, la Universidad del Valle de México, que ya existía antes de haber sido adquirida por una empresa extranjera y ya tenía reconocimiento de validez oficial de estudios para sus programas. Y no hay ninguna otra solicitud. Por lo que se trata aún de un impacto muy controlado”.
Considera que si las autoridades difunden cuáles son las instituciones que ofrecen calidad en los servicios educativos, las escuelas “patito” dejarán de existir porque serán rechazadas. Las leyes del mercado, donde supuestamente sólo sobreviven los que ofrecen mejores servicios, erradicarán a las universidades deficientes.
Por eso cada vez más instituciones buscan que sus programas educativos sean acreditados por organismos reconocidos por el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior.
O que sus programas educativos estén clasificados en el nivel más alto por los comités interinstitucionales para la evaluación de la educación superior. Incluso tratan de incorporar sus programas de posgrado al padrón nacional de posgrado SEP-Conacyt.
“La Secretaría ha identificado a aproximadamente 70 instituciones que han logrado que el 70 por ciento de su matrícula o más esté atendido por programas de calidad. Y ya podemos informar a la población cuáles son las instituciones que tienen calidad comparable a la que ofrecen las instituciones internacionales.”
El artículo 55 de la Ley General de Educación establece que son tres aspectos que debe revisar la autoridad educativa al momento de recibir la solicitud de Revoe: profesorado, planes y programas de estudio e instalaciones.
“Nosotros recibimos la solicitud de Revoe y calificamos que el profesorado sea el adecuado, que los planes y programas sean también los correctos en profundidad, en organización, contenido, estructura y, que las instalaciones con las que cuentan las instituciones les permitan ofrecer los grados educativos en términos de laboratorios, bibliotecas, cómputo, talleres.
“Pero es importante aclarar que la Ley permite operar aún sin Revoe. Lo único que la Ley exige en ese caso es que la institución establezca en su propaganda y en su papelería oficiales que los programas que ofrece no cuentan con reconocimiento.” (Zósimo Camacho)
Hacia la convivencia educativa
La liberalización de los servicios educativos en México está modificando la estructura del sistema educativo nacional, explica la doctora Sylvie Didou, investigadora del Departamento de Investigaciones Educativas del Cinvestav y titular de la Cátedra UNESCO Aseguramiento de Calidad y Proveedores Emergentes de Educación Superior en México.
La especialista del IPN identifica cuatro hechos que están trastocando la educación superior en México: establecimiento de universidades extranjeras, compra de universidades mexicanas por extranjeros, crecimiento de ofertas virtuales –por Internet– de instituciones que no tienen sedes en México y, aumento de proveedores externos que ocupan rápidamente el nicho de la actualización y la educación continua.
Didou, quien cuenta con estudios en Literatura, Historia, Lingüística y Sociología, considera que la competitividad de las instituciones mexicanas frente a las extranjeras dependerá de varios factores.
“Uno de ellos es la capacidad de estructurar una oferta flexible. Es decir, que se pueda adaptar a las necesidades individualizadas de cada alumno. Ahí hay un problema principalmente en universidades públicas que están ofreciendo procesos de aprendizaje que siguen siendo rígidos.
“Otro factor tendrá que ver con el costo de los estudios. Ahí hay una cuestión de mercado y la competencia se va a dar entorno a dos principios básicos: el de la calidad y el del costo. El aseguramiento de calidad de las instituciones nacionales, sean públicas o privadas, será fundamental. Se debe tomar en cuenta también el cálculo de las cuotas que la población puede pagar.”
Dice que el primer impacto de la oferta extranjera será en las instituciones privadas. “Sin embargo la educación virtual va a crecer y esto va a ser un nuevo campo de competencia para las universidades en general. No habrá realmente una avalancha de proveedores presenciales; pero sí, la tendencia se va a consolidar paulatinamente.”
Sin embargo, las universidades mexicanas, públicas y privadas ya han empezado a generar respuestas ante la inminencia de la competencia directa con instituciones extranjeras.
“Las privadas están ya vendiendo servicios educativos en el extranjero. México fue consumidor de servicios extranjeros prestados por trasnacionales. Desde hace algunos años algunas instituciones están empezando a pasarse del otro lado, es decir, a vender servicios educativos.
“Las públicas y privadas están haciendo alianzas y ofreciendo dobles grados a sus estudiantes. No sólo la Universidad del Valle de México, sino muchas universidades públicas, la UAM tiene doctorados que son válidos en varios países, la UNAM también y muchas otras pequeñas instituciones como la Universidad de Aguascalientes, por ejemplo.”
Sobre la responsabilidad que debe tener el Estado para fomentar los servicios educativos nacionales, Didou señala que la economía mexicana, en los últimos 15 años, pasó de ser una de las más cerradas a una de las más abiertas.
“La liberalización de los servicios educativos empezó incluso antes de la firma del TLC; pero sí creo que la educación sigue siendo un servicio al cual el gobierno le debe dedicar recursos en monto suficiente.
Se debe conservar un proyecto educativo nacional sin que esto implique restringir la posibilidad de prestación de servicios comerciales. Lo que va a pasar es una convivencia o coexistencia de ambas modalidades.
“La idea de proteccionismo es poco susceptible de traducirse en acciones concretas; pero eso no implica que el Estado deba renunciar a una concepción de la educación como un instrumento de cohesión ciudadana, de formación de valores, incluso como parte de un proyecto nacional.” (Zósimo Camacho)
Solicitudes de Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios
|
Año |
Solicitudes |
Resueltas |
Revoe otorgados |
Revoe negados |
|
No. |
% |
No. |
% |
|
1994 |
490 |
490 |
424 |
86.65 |
66 |
13.5 |
|
1995 |
376 |
376 |
240 |
63.8 |
136 |
36.2 |
|
1996 |
465 |
465 |
249 |
53.5 |
216 |
46.5 |
|
1997 |
448 |
448 |
339 |
75.7 |
109 |
24.3 |
|
1998 |
504 |
504 |
401 |
79.6 |
103 |
20.4 |
|
1999 |
407 |
407 |
267 |
65.6 |
140 |
34.4 |
|
2000 |
734 |
734 |
487 |
66.3 |
247 |
33.7 |
|
2001 |
697 |
697 |
431 |
61.8 |
266 |
38.2 |
|
2002 |
784 |
784 |
428 |
54.6 |
356 |
45.4 |
|
2003 |
780 |
776 |
446 |
57.5 |
330 |
42.5 |
|
2004 |
1120 |
517 |
333 |
64.41 |
184 |
35.58 |
Fuente: DGESU-SEP. Con excepción de las solicitudes presentadas por la Universidad del Valle de México durante 2004, las demás corresponden a instituciones mexicanas.