- ¿Esa paranoia enfoca a un enemigo que no es nuestro?
“La paranoia empezó el 11-S. El gobierno mexicano responde de manera ad hoc a la exigencia o petición estadounidense de tomar más precauciones. Me refiero a la posibilidad de que existan en México células de Al Qaeda y que se movilicen hacia ese país”, apunta Valdés Ugalde.
Hay hipótesis en el sentido de que podría haber células semejantes en Uruguay y Argentina, aunque debe mantenerse un discurso matizado y evitar excesos buscando aquí células de Al Qaeda. Tal vez en lugares pequeños sea más fácil identificarlas.
-El riesgo es que en poblados a un árabe se le vea como terrorista
“¿Hasta adónde pueden llegar autoridades federales, municipales y estatales? No creo que lejos; hay focos de alarma en el gobierno mexicano con respecto al tema. ¿Por qué? hay que ver qué información clasificada está ahí para saber si es cierto.
-¿El discurso antiterrorista garantiza la reelección de Bush?
Creo que sí, si Kerry no retoma un discurso propio. En Estados Unidos existe desde el 11-S un lema “Everybody's rallies around the President” (todo mundo está alrededor del Presidente) y Bush lo entendió muy bien y se ha asumió como un líder en guerra con un discurso que garantiza la seguridad de los estadounidenses.
-¿La reforma beneficia a Rumsfeld con más presupuesto?
Creo que él se va después de la reelección de Bush y viene el gran Mc Cain para resolver las grandes cosas. Rumsfeld está muy quemado por las torturas en Abu Ghraib.
Por su parte, Raúl Benítez Manaut, investigador del CISAN analiza la ambigua definición de Seguridad Nacional en México y el efecto de la reforma de la CI estadounidense.
“Estados Unidos tiene una nueva definición y una nueva estrategia. El concepto mexicano es muy atrasado, ambiguo y amplio —todo es Seguridad Nacional: la pobreza, el agua, las remesas, el petróleo, la protección de los aeropuertos—, y permitió hacer al gobierno lo que quisiera, también los aparatos de seguridad.
- Se dice que en EU se acotan las libertades civiles, es la sociedad de la vigilancia.
Ya existía antes del 11-S en Rusia, Suiza y Japón. El Estado vigilante en México es vigilancia fiscal, a través del IFE, licencias de conducir y el RFC.
-¿Quién sirve a quién? El Ejército a la inteligencia o ésta al Ejército?
Todos se sirven de todos. La inteligencia es para tomar mejores decisiones, militares o políticas.
La reforma tocaría a la Agencia de Seguridad Nacional y a Echelon si éste existe?
Pues no sabría, habrá que ver, aún no se ha implementado la reforma.
-Fracasó la inteligencia estadounidense al no prevenir la resistencia iraquí?
No. No podían admitirla, no son tontos, saben hacer guerras. La resistencia es difícil pero hasta ahora es manejable, llevan mil muertos en un año y medio, tres por día.
- ¿La inteligencia está politizada? Porter Goss es un republicano militante.
En los niveles superiores la inteligencia se deforma con la politización de los jefes y es muy difícil evitarlo. En Estados Unidos son muy profesionales, más que los mexicanos. La CIA y la DEA tienen armonía en la estructura legal, aquí no se articula a los servicios de inteligencia.
- Esa reforma en México será como la certificación de drogas?
Si se crea un zar de la inteligencia en EU va a ser más dura. Las agencias de inteligencia se vincularon al Homeland Security Department (DHS). Antes cada una se vinculaba con su contraparte: las de la PGR con Justicia, las de Migración con Migración, la Armada de México con la Guardia Costera. Ahora la estructura de Segob se adapta al DHS, igual con la reforma.
-La reforma requiere recursos humanos y materiales
Si se quiere colaborar activamente en México contra el terrorismo por primera vez los servicios de inteligencia deben tener un nuevo tipo de entrenamiento para sus agentes, por ejemplo, en idiomas árabes, de religión y no están capacitados.
-Puso el dedo en un punto muy delicado ¿el enemigo para México también es el árabe. No son otras las amenazas?
Si y no. En México no hay consenso sobre las amenazas, no se han definido. Deberían definirlas el Cisen, el Congreso, los partidos, el Presidente, la PGR. No saben adonde están parados.
-¿Hacia adonde vamos?
Al endurecimiento de algunas leyes en México. Las reformas son graves, piensan autorizar que la gente tenga más armas en la Ley de Armas y Explosivos; hay una iniciativa de Estados de Excepción propuesta por un senador –la hace Segob a través de éste—.
Otra más es la propuesta de crear el Ministerio del Interior –no se sabe qué va a tener, se dice que desparece la SSP. Habrá más cooperación con otros gobiernos, leyes restrictivas, incorporar alta tecnología a los servicios de inteligencia.
Ojalá que se profesionalicen los institutos de seguridad nacional en México (la PGR, la AFI, la Subrocuraduría contra el crimen organizado, el Centro de Inteligencia contra el Crimen Organizado de la PGR, el CISEN, Inteligencia Militar), mejorar las capacidades de sus funcionarios, cosa muy difícil.
- ¿Con la Ley de Seguridad Nacional?
Soy pesimista porque no veo que la profesionalización se consolide. Con la nueva Ley de Seguridad Nacional se favorecen las estructuras de personal de confianza lo típico de la burocracia del Estado mexicano, o sea, contratar a los compadres del presidente y del secretario de Gobernación, sepan o no de los temas.
Esa ley es un paso adelante -en las autorizaciones judiciales para las investigaciones- pero peligrosa, no favorece la profesionalización, fue aprobada en el Senado no aún en la Cámara de Diputados.
-Cuando el ex canciller Castañeda aprobó a agentes externos en el aeropuerto ¿qué pasó con la Seguridad Nacional?
La información pública es que el FBI entrena a agentes mexicanos en fortalecer la seguridad del aeropuerto mexicano. La asistencia es con el Instituto Nacional de Migración y la Policía Federal Preventiva, en fin, con instituciones.
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Inteligencia o Seguridad Nacional
En México se estudia la Ley de Seguridad Nacional para reglamentar las actividades del CISEN, aunque académicos y analistas opinan que realmente es una ley de inteligencia.
La inteligencia es una acción vital para que cualquier Estado sobreviva y requiere que sea de buena calidad. Si bien en México se confunde ese término con Seguridad Nacional se discutió en la Mesa Redonda “La Ley de Seguridad Nacional mexicana: ¿avance o retroceso?” celebrada en septiembre pasado.
Para Raúl Benítez Manaut “todos los países tienen leyes de inteligencia y se legislan esos temas, pero se teme nombrar al CISEN Centro de Inteligencia, aunque lo es”. Por su parte, Jorge Chavat, el organismo debe ser “una red nacional de inteligencia que incluya a otras dependencias de inteligencia con una real Ley de Inteligencia”.
La Ley no resuelve de modo radical el problema de seguridad, opina el experto en estrategia Leonardo Curzio, sino que abre un debate público sobre la forma de espiar en este país.
En tanto que José Luis Piñeyro, catedrático de la UAM subrayó los conceptos confusos en el proyecto de reglamentación de la seguridad nacional, es necesario observar “los riesgos, las amenazas y la propia conceptualización de seguridad nacional” y agregó que la Ley de seguridad nacional es necesaria en México.
Ana María Hernández