en Contralínea Web
 
 

 

 Publicidad

 

| <<Volver | | |  
 
  Sección: Sociedad| Publicado en: Noviembre 2004
 

Los abandonados
Manuel Pineda
En la Ciudad de México hay más de 18 mil indigentes. Personas con historias parecidas de abandono, alcoholismo, drogadicción, violencia y abusos que sobreviven en condiciones precarias, sin familia ni hogar y expuestos a violaciones constantes a sus derechos humanos.

 

Algunos fueron dejados al desamparo por su familia, otros están enfermos, algunos más no se pueden valer por sí solos. Viven en las calles, debajo de puentes, en parques y plazas públicas, no tienen más que la ropa vieja y sucia que usan. Son los indigentes que habitan la ciudad de México, los olvidados de las políticas públicas gubernamentales.

A sus 70 años, Máximo Martínez García, no recuerda con certeza el día que empezó a vivir en la calle, pero sí sabe y aun le duele que una tarde su esposa, con la que había estado casado por 47 años y sus diez hijos lo corrieran de su casa debido a una supuesta infidelidad. Nunca se ha repuesto del golpe emocional que lo dejó sumido en una depresión que lo orilló a refugiarse en las calles y en el alcohol.

Máximo asiste todos los días a las ocho de la mañana a la Catedral Metropolitana en donde pide limosna. No gana más de cuarenta pesos, que invierte en unos tacos o una torta y su indispensable botella de vino. Se traslada en una silla de ruedas debido a un accidente que sufrió hace unos años. Su rostro está curtido por el sol y marcado por unas profundas arrugas. Pero aun ríe, porque dice “lo único que queda es vivir lo mejor posible lo que nos resta de vida”.

Al terminar su faena, Máximo regresa al lugar en donde puede sentir un poco de compañía, al Centro de Asistencia e Integración Social (CAIS) “Plaza del Estudiante”, una institución dependiente de la Secretaría de Desarrollo Social del Gobierno del Distrito Federal, un refugio de pernocta para hombres ubicado en la calle del Carmen, número 20, en pleno corazón de Tepito.

Al edificio en el que alguna vez se encontraba una cárcel acuden las personas más pobres y desvalidas de la ciudad, desde los que no tienen un hogar hasta personas accidentadas, enfermos y extraviados que no cuentan con familiares.

A los que llegan por primera vez se les hace una valoración médica para saber el estado de salud en que se encuentran y de ser necesario canalizarlo a hospitales del gobierno del Distrito Federal. En el caso de los enfermos mentales, dependiendo de su situación, son llevados a un refugio especializado en este tipo de personas como el de Cuemanco o se decide que pueden permanecer en el lugar si no representan un riesgo para la población interna.

Máximo se acuesta en la cama de debajo de una de las literas que se encuentran ubicadas en una amplia sala de unos cincuenta metros cuadrados que comparte con otras cuarenta personas de la tercera edad, y mientras en el baño que está a un lado la gente entra y sale constantemente, él prefiere acostarse y recordar su vida pasada.

“Yo trabajaba pintando casas, tenía familia, viví 47 años de casado y tuve diez hijos, pero una buena tarde todo cambió, yo no se que pensaron mis hijos para dejarme en la calle. Yo me desviví por ellos para darles un techo, comida y una carrera, porque el más grande es doctor. Lo que me duele es la actitud de mis dos hijas, porque los hombres somos más despegados de los padres, pero que ellas no hayan querido saber ya nada de mí, eso sí me duele”, dice mientras los ojos se le hacen agua.

Máximo recuerda que fue una señora que vivía cerca de un parque donde acostumbraba dormir quien lo llevó al refugio. Aunque esa mujer ya murió, asegura que nunca olvidará que gracias a ella supo que existían más alternativas que la calle: “antes me dormía donde podía, en una banca de un parque o en una jardinera pero era muy difícil, en la época de frío uno siente que se congela y cuando llueve no hay donde cubrirse, por eso siempre está uno enfermo. Además siempre hay abusos de otras personas o de la misma autoridad”.

Máximo es solo uno de los 18 mil indigentes que viven en la ciudad de México, también es uno de los 23 millones de pobres en América Latina y uno de los 225 millones a nivel mundial que ganan menos de 2 dólares diarios, situación que ha provocado que la indigencia haya alcanzado al 19.4 por ciento de la población regional, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

 

El refugio

 

Viernes ocho de la noche. En la entrada del CAIS “Plaza del Estudiante” hay una fila de unos cuarenta hombres. Esperan bajo una ligera lluvia para poder entrar a comer algo, darse un baño y dormir. Vienen sucios, cansados, algunos vienen ebrios y hambrientos. Hay jóvenes, adultos y personas de la tercera edad. Sus rostros son tristes, sus cuerpos muestran los estragos de los años vividos en la calle, algunos llegan en silla de ruedas o en muletas, a algunos les falta alguna extremidad.

Dentro del refugio hay otra fila de hombres que esperan entrar al comedor, la comida del día: dos piezas de pollo en salsa de jitomate, frijoles, cuatro tortillas y agua. En el comedor caben unas cuarenta personas. Esa noche se atenderán a más de 450 indigentes.

Tan solo en el refugio “Plaza del Estudiante”, uno de los ocho CAIS con los cuenta el gobierno de la ciudad de México, se atendieron en 2003 a más de 3 mil 396 adultos indigentes, brindándoles cena, un lugar para dormir, atención médica, psicológica, ayuda contra las adicciones, trámites legales, y en algunos casos a encontrar trabajo.

Como en casi todos los centros de asistencia social del país, en el CAIS “Plaza del Estudiante” existen problemas como la sobrepoblación, pues aunque cuenta con una capacidad para atender a 350 personas, diariamente se atienden a casi 500 indigentes. Además un recorrido por el refugio deja en claro que el Centro no cuenta con los recursos materiales suficientes y la infraestructura adecuada para atender a la población, sin embargo los empleados señalan que “este no es un impedimento para poder ayudar a las personas”.

Patricio Inclán, responsable del CAIS “Plaza del Estudiante” señala que en los últimos dos años la cantidad de indigentes que acuden al refugio ha aumentado en un diez por ciento aproximadamente. Menciona que aunque el apoyo social ha sido uno de los principales temas en la agenda del gobierno del Distrito Federal, aun hacen falta muchas cosas por hacer para cubrir al cien por ciento la demanda de ayuda.

“Claro que faltan cosas, tenemos un presupuesto muy reducido, esto no nos ha permitido cubrir con todas las necesidades del Centro pero hemos tratado de suplirlo con el trabajo del personal. Tenemos que reconocer que existe sobrepoblación pero hay que decir que nadie se queda sin un lugar para dormir. También hay ocasiones en que la comida no alcanza pero buscamos la manera de que nadie se quede sin cena.”

Inclán señala que durante los próximos meses la atención se centrará en las personas que duermen en las calles, por lo que durante los meses de noviembre y diciembre se llevará a cabo la campaña anual de invierno para identificar y llevar al refugio a los indigentes que duermen en las calles para evitar que se enfermen.

 

Factor familia

 

Además de la crisis económica por la que atraviesa el país, algunos especialistas consideran que otro factor importante por el que la gente llega a la indigencia es por la desintegración familiar que cada vez más se acentúa en la sociedad.

Leopoldo Hernández Espinosa tiene 88 años, su cabello aunque todavía abundante para su edad es completamente blanco, nos recibe con gran alegría, “hay que estar felices, la vida es maravillosa”. Es originario de Toluca en donde vive su esposa, sus siete hijos y sus cuatro nietos.

Leopoldo vive solo en la ciudad de México desde hace algunos meses porque tiene que ir al Hospital General para sus consultas. No cuenta con un lugar fijo para dormir y los días los pasa deambulando por la ciudad. Sus hijos vienen a verlo cada 20 días y le dejan 150 pesos para que no le falte nada hasta la próxima visita.

“En la mañana me tomo una polla en la alameda y como a las cinco de la tarde me meto a la pulquería donde me tomó dos palquitos y una señora me da de comer. Luego vengo a dormir al refugio hasta que comienza el otro día”, dice Leopoldo Hernández

Guadalupe Chipole, jefa del área de servicio social del CAIS “Plaza del Estudiante” menciona que a partir de la entrada del gobierno foxista al poder, las condiciones económicas en el país han sido cada vez más precarias y por consiguiente la familia, núcleo central de la estabilidad social, ha sido lastimada y orillada a actuar como no lo había hecho en el pasado.

“La familia mexicana siempre fue muy unida, cuidaba celosamente a cada uno de sus miembros, sin embargo en la actualidad es más frecuente que la familia deje en el abandono a uno de sus integrantes”, dice la trabajadora social.

Patricio Inclán, responsable del CAIS “Plaza del Estudiante señala que el rechazo familiar es frecuente en los indigentes. “Aquí viene mucha gente que ha sido rechazada por su familia. Se ha dado el caso que algunas de las personas refieren que tienen familia y al tratar de contactarlos ellos no quieren saber nada. Esto es frustrante porque atrás hay un equipo que siente gran satisfacción cuando reincorporamos a una persona con su familia, pero si lo vemos regresar nos desanimamos mucho”. 

Para el doctor del Hospital Psiquiátrico “Fray Bernardino Álvarez”, Diego Larios, el abandono de pacientes por parte de su familia es uno de los fenómenos más difíciles de entender. “No se puede decir tajantemente que la familia está actuando mal si no conocemos las causas que los orillan a dejar a una persona abandonada. Imagínate cuando le dices a un paciente psiquiátrico que le ha echado muchas ganas a su tratamiento para irse a su casa que tal día van a venir por él y no vienen, todo el trabajo se no va para abajo”.

 

Última mirada

En lo que fueran las crujías de la cárcel en la que ahora se encuentra el CAISA “Plaza del Estudiante”, acostados sobre las camas de cemento y protegidos sólo por ligeras mantas, están los hombres enfermos que viven permanentemente en el Centro. Un anciano permanece quieto en su improvisada cama, tiene apenas unos días que acaba de llegar, sufre de fuertes dolores en el vientre producto de una úlcera que lacera su intestino. Su mirada es de resignación y de desesperanza, no tiene familiares que lo venga a ver, que estén al pendiente de él. Esta noche estará sólo a pesar de estar rodeado de más de 400 personas.

 

La Miseria en cifras

Algunas cifras muestran la desigualdad en la que está sumergida actualmente América Latina.

• 226 millones de personas viven con menos de 2 dólares diarios.

• 91 millones se hicieron pobres en los últimos 20 años.

• 10.7 por ciento de los latinos estaban desempleados en 2003.

• 1 de cada 3 niños tiene hambre y el 60% es pobre en AL.

• 102 millones de ellos viven con menos de un dólar.

• 40 millones de personas pasaron a ser indigentes en los últimos 20 años.

• 23 millones de latinoamericanos dejaron de ser de clase media y pasaron a ser pobres en los últimos 6 años.

• 10 por ciento de los ricos en AL reciben un ingreso 20 veces mayor al que reciben el 40 por ciento de los más pobres.

• 20 por ciento de los latinoamericanos son clase media contra 60 por ciento en Suiza.

• 40 millones de niños viven o trabajan en la calle en América Latina.

• 190 mil niños fallecen al año por males prevenibles ligados a la pobreza.

• 25 millones de campesinos mexicanos viven en la pobreza.

• 7 millones de personas dejaron de ser de clase media para transformarse en pobres en Argentina.

• 5 mil personas vivían en la calle en Sao Paulo en el 2000.

• 18 por ciento de los 24 millones de venezolanos padecía hambre en el 2003.

• 5 300 hurgadores recogen basura en las calles de Montevideo.

• 7.5 millones de niños y adolescentes viven en la pobreza en Colombia.

• 77 por ciento de los hondureños viven en la pobreza.

Fuente: Andrés Camino y Federico Vázquez, CELAG (Centro Latinoamericano de la Globalidad)

 

 
 

 

Publicidad

 

 
  Keywords del reportaje: keywords  
 
Comentarios
 
 
¿Tienes algo de decir sobre este texto o nuestra revista?.
Tu nombre: E-mail
Escribe tu mensaje aquí:

 
Reporte de errores
 
Si encuentras un error en esta página tómate un minuto y avisanos.
Tu nombre E-mail
Reporta el error aquí :

 
 

Auditado por contadorwap.com  
Weblex, Mi pagina en internet, Diseño de Paginas Web en Mexico