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  Sección: Política| Publicado en: Noviembre 2004
 

El IFE en entredicho
Zósimo Camacho / Manuel Pineda
A un año de iniciar el proceso electoral que culminará con la elección presidencial del 2006, el Consejo General del IFE se debate entre luchas internas, resoluciones erróneas y el estigma de responder a intereses partidistas.

 

La tormenta política al interior del Instituto Federal Electoral (IFE) que causó la designación del titular de una de las direcciones estratégicas del organismo puso al descubierto lo que los consejeros se esfuerzan por rechazar: la lucha entre dos grupos por controlar al antes prestigiado Instituto.

“Es lamentable que a la falta de legitimidad del actual Consejo General del IFE se le sumen las luchas internas, pues generan más desconfianza conforme se acercan las elecciones. Está en entredicho la imparcialidad y la capacidad real del organismo para encargarse de los procesos electorales”, dice el politólogo y constitucionalista Miguel Covián Andrade.

Acusados de responder a intereses partidistas desde la integración del actual Consejo General Electoral, los consejeros consideran “normales” las diferencias entre ellos y rechazan que estén divididos.

Sin embargo, a la ceremonia del 15 de septiembre pasado, que encabezó el consejero presidente, Luis Carlos Ugalde, para conmemorar el ciento cincuenta aniversario del Himno Nacional y que pretendió ser de unidad, no asistió la consejera María del Carmen González Luna, a pesar de encontrarse en el Instituto.

El aparente acuerdo al que han llegado los consejeros y representantes partidistas para no ventilar sus diferencias ante los medios y los denuedos por ocultar los golpes bajo la mesa en el IFE contrastan con el ambiente tenso que se percibe en las oficinas de Tlalpan.

“Se acabó el entusiasmo que caracterizó al IFE anterior y las disputas por los espacios entorpecen el trabajo”, reconoce personal técnico de la Dirección de Capacitación Electoral y Educación Cívica, área en la que Carlos Ugalde impuso al economista Carlos Ángel González Martínez con la oposición de María Teresa González Luna.

La consejera presidenta de la Comisión de Capacitación Electoral y Educación Cívica había seleccionado a 16 posibles candidatos y al final se decidió por Patricia McCarthy, quien contaría con el apoyo de la mayoría de los consejeros.

 

Golpe de mano

 

McCarthy ya se había presentado ante los trabajadores de la dirección que encabezaría. “De hecho, ya se le estaba pasando administrativamente la dirección”. Pero el día en que se aprobaría su designación en la sesión del Consejo General, simplemente el punto se omitió.

“El golpe de mano fue de la secretaria Ejecutiva del propio Instituto María del Carmen Alanís Figueroa quien, con la anuencia de Luis Carlos Ugalde, está acumulando mucho poder en el IFE. Ella decidió dejar a un incondicional suyo en la dirección. Es la principal aliada del consejero presidente”, declararon fuentes del Instituto que pidieron el anonimato.

En efecto, Carlos González ingresó al IFE en 1997, precisamente como colaborador de Alanís Figueroa. La actual secretaria Ejecutiva se había desempeñado como directora de la oficina en disputa desde el 27 de enero de 1999 y hasta hace siete meses, cuando, a propuesta de Ugalde, fue designada titular de la Secretaría Ejecutiva.

La importancia de la Dirección de Capacitación Electoral y Educación Cívica radica, entre otras cosas, en que elabora y coordina los programas de capacitación electoral. “Es la que capacita a los funcionarios de casillas; es la cara del IFE ante los medios y la sociedad”, señalan trabajadores de la Dirección.

De los cuatro consejeros que votaron contra el candidato de Ugalde, tres llegaron al Consejo General impulsados por el PAN –González Luna, Arturo Sánchez Gutiérrez y Andrés Albo Márquez–, mientras que tres de los que votaron con el consejero presidente fueron propuestos, como el propio Ugalde, por el PRI –Lourdes López Flores, Virgilio Andrade Martínez y Marco Antonio Gómez Alcántar–.

Alanís Figueroa sustituyó en la Secretaría Ejecutiva a Fernando Zertuche Muñoz. En la sesión extraordinaria celebrada el 13 de marzo y en donde se votó la designación, el entonces representante del PRD ante el IFE, Juan Guerra, se retiró por no estar de acuerdo con la propuesta pues, adujo, el PRI aumentaría su influencia en el Instituto.

La designación agudizó las críticas de partidos políticos, intelectuales y analistas que vieron en la llegada de Luis Carlos Ugalde y los demás consejeros al IFE una “partidización” del Instituto y advirtieron la influencia de los partidos Revolucionario Institucional y Acción Nacional en el organismo electoral.

Emilio Zebadúa, diputado perredista, dice que lo que está sucediendo actualmente en el IFE “nosotros lo vislumbramos desde que impugnamos la forma en que fueron designados los actuales consejeros electorales. Sólo se están materializando los temores y preocupaciones que manifestamos desde el año pasado”.

 

“Pecado original”

 

Desde la renovación del Consejo General del IFE, los nuevos consejeros han tenido que remar contra la corriente y, con el afán de quitarse aquel estigma –“pecado original”, según González Luna–, han buscado legitimarse imponiendo sanciones a todos los partidos. El Tribunal Electoral les ha enmendado la plana en tres ocasiones.

González Luna reconoce que han tenido que lidiar “con ese dato”, pero “por la vía del tiempo, del trabajo y de los mismos compromisos y acuerdos del Consejo General, esto ya se va diluyendo”.

El consejero electoral Virgilio Andrade dice que el “primer gran reto que tenemos es producir confianza. Lo primero que tenemos que honrar es la imparcialidad. Debe quedar muy claro que nosotros no estamos aquí para favorecer a nadie”.

Por su parte, Arturo Sánchez Gutiérrez rechaza que exista una “partidización” del Instituto pues, de acuerdo con el consejero electoral, “en las tareas más difíciles de controversia con los partidos políticos, todos han sido sancionados. Veamos las votaciones de los consejeros. Ahí se demuestra que no hay intereses partidistas”.

A este respecto, el ex consejero electoral Jaime Cárdenas dice que “no es con sanciones y multas mal fundamentadas como van a ganar legitimidad”. Para el investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, el origen del desorden en el IFE está en la designación de los consejeros.

“Fue un pacto entre el PRI y el PAN. Y el problema es que ese reparto del poder en el Consejo General se está dando también en las direcciones y en general en toda la estructura ejecutiva del Instituto. Hay una disputa entre panistas y priistas por el control interno. Además, varios consejeros no respetan mucho al consejero presidente porque no ven en Ugalde el mismo elemento moral que nosotros veíamos en José Woldenberg.”

De acuerdo con el doctor en Ciencia Política y en Derecho Constitucional, Miguel Covián, la “partidización” del IFE tiene su origen en la estructura jurídica del sistema electoral mexicano. Para el analista, en la designación de los consejeros electorales debería de intervenir más de un órgano, pues actualmente quien los propone y designa es sólo la Cámara de Diputados.

“Además –dice Covián–, deberían revisarse los requisitos que deben cubrir quienes aspiren a ocupar un espacio en el Consejo General del IFE, pues la mayoría de los actuales consejeros no tienen estudios ni en Ciencia Política ni en Derecho; saben muy poco de cuestiones políticas y constitucionales. Los consejeros fueron designados por dos partidos políticos sobre consideraciones y negociaciones que sólo ellos saben.”

 

División en el Consejo

 

El consejero Marco Antonio Gómez Alcántar, que fue impulsado por los partidos Revolucionario Institucional y Verde Ecologista y que fue asesor del senador con licencia Jorge Emilio González Martínez, cuando éste era diputado en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, rechaza que haya “bloques o divisiones”. Lo que hay, dice, “son convicciones individuales”.

Agrega: “no debemos sorprendernos de que las decisiones salgan divididas, pues las diferencias enriquecen el trabajo. Reafirmaremos con hechos la confianza en el Instituto. El IFE tiene la capacidad, la experiencia y la gente para enfrentar la próxima elección. Nosotros no somos nuevos ni improvisados en este campo”.

Sobre el enfrentamiento que tuvo con el presidente del Consejo General por la designación de la dirección ejecutiva de Capacitación Electoral y Educación Cívica, la consejera María del Carmen González Luna asegura que “la decisión ya está tomada y, como presidenta de la Comisión, ya estoy trabajando con todas las baterías con el nuevo director; la división fue en la votación mas no en el trabajo”.

Pero no quita el dedo del renglón: “el resultado –del proceso de designación del titular de la dirección– no es el que yo esperaba, ni el que me agrada, ni el que satisface y responde a lo que yo estaba buscando para la dirección”.

 

Partidos, inconformes

 

Los representantes del PRI, PAN y PRD ante el Instituto, coinciden en señalar que las diferencias entre consejeros “son normales” y no existe división “perdurable” en el Consejo a raíz de la disputa por la Dirección de Capacitación Electoral.

“Al Consejo lo vemos en un proceso lógico de ajuste y sí hay diferencias, pero también la capacidad para ponerse de acuerdo”, considera el priista Rafael Ortiz Ruiz.

El representante del PRI ante el IFE y subsecretario de asuntos político-electorales del Comité Ejecutivo Nacional de su partido, agrega que “para toda acción siempre hay detractores, y éstos nunca se van a acabar; el Consejo ya ha dado muestras de que no está partidizado”.

Rogelio Carvajal Tejada, representante panista, confía en la imparcialidad del IFE, pues “en realidad el trabajo del Instituto depende de la estructura de trabajadores del servicio profesional electoral, quienes tienen a cargo las tareas operativas del organismo. Finalmente, los consejeros sólo toman decisiones políticas”.

Para el perredista Saúl Alfonso Escobar Toledo, el presidente del IFE “tendrá que hacer los esfuerzos necesarios para que la división en el Consejo se borre, se diluya y pueda recuperarse otra vez un espíritu de cuerpo, de unidad interna que quedó fracturada recientemente”.

El representante del PRD ante el IFE le da un voto de confianza al Consejo General del Instituto. “No olvidamos la crítica, pero tampoco consideramos que el Consejo esté fatalmente condenado a ser parcial. Esperamos que con el diálogo se genere la confianza de que se van a tomar decisiones imparciales y transparentes”.

Sin embargo, según el doctor José Fernández Santillán, los partidos políticos “están cada vez más nerviosos y a disgusto con el IFE”. El investigador del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, argumenta que el PRD nunca estuvo de acuerdo con la integración del Consejo General, mientras que el PAN y el PRI no han quedado satisfechos con las multas y sanciones que les han impuesto.

Además, de acuerdo con el politólogo, no se debe perder de vista que el actual Consejo General fue producto de una negociación entre el PAN y el PRI. “Pero más que el PRI, fue Elba Esther Gordillo quien impulsó a Ugalde”, considera Fernández Santillán.

El académico agrega: “se oyen voces de que este IFE no va a llegar a las elecciones del 2006. Se habla de una renovación necesaria, urgente, extraordinaria del Consejo General y de las direcciones. No sé si vaya a suceder, pero ya es un síntoma del desencanto”.

 
 

 

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