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El financiamiento del Canal 11
José Réyez

Resumen
   
 
 
 

El fideicomiso “privado” Fondo de Apoyo al Canal Once (FACO) enfrenta desde 1992 indefiniciones jurídicas en su operación y motiva un manejo discrecional de recursos públicos por particulares

Durante el régimen priísta se mantuvo en secreto. Se trata del fideicomiso privado Fondo de Apoyo al Canal Once (FACO), el cual por su carácter confidencial ha venido operando con una contabilidad paralela a la del Instituto Politécnico Nacional (IPN), y ello le permite que no tenga que rendirle cuentas a nadie, ni siquiera a las secretarías de Hacienda o de la Función Pública, mucho menos al Congreso.

Con la llegada de Vicente Fox a Los Pinos, el FACO sigue su función de allegarle recursos frescos al Canal cultural del 11, en donde debido a la falta de información administra sus recursos que ingresan vía donativos, patrocinios y venta de programas al extranjero.

Sus ingresos en 1999 fueron de 78 millones de pesos y sus gastos de 45.3 millones, que representaron el 37.5 y 23.3 por ciento, respectivamente, del total de esos rubros.

Los últimos datos que se registran corresponden a 1999, cuando bajo la dirección de Alejandra Lajous Vargas el auditor externo del canal, Ramón Cordero, se negó a emitir opinión al dictamen presupuestal de la televisora.

El argumento de la negativa fue contundente y revelador: “los recursos generados por patrocinios, donativos, ventas al extranjero y otros ingresos, que se han venido manejando en el fideicomiso privado Fondo de Apoyo al Canal Once, no han contado con la autorización de la SHCP, para su captación y aplicación, por lo que no están reconocidos en el techo presupuestal y por lo tanto no se apegaron a los ordenamientos normativos presupuestales aplicables”.

Era la época en que el PRI dominaba la escena nacional, el IPN era dirigido por el polémico Diódoro Carrasco Altamirano, y la emisora por Alejandra Lajous Vargas, quien con el cambio del gobierno federal fue sustituida en diciembre de 2000 por Julio Di Bella, amigo de Marta Sahagún y ex colaborador de Vicente Fox cuando gobernó Guanajuato.

El dictamen

El 29 de junio del 2000, los delegados de la Secretaría de la Contraloría y Desarrollo Administrativo, Alba Alicia Mora Castellanos y Enrique García Elizondo, presentaron ante la Comisión Interna de Administración del IPN la evaluación del Informe de los estados financieros del Instituto correspondientes a 1999, que incluyen los del Canal Once.

Para la elaboración del informe, se tomaron como base el dictamen de los estados financieros, el dictamen presupuestal y el tercer reporte de seguimiento que emitió el C.P. Ramón Cordero Méndez, del Despacho Horacio Ojeda Paullada y Asociados S.C., auditor externo designado por la Secodam.

De la revisión de los estados financieros, destacan aspectos relevantes como la existencia de diferencias entre ingresos y egresos, “porque en la Cuenta Pública no se reconoce la captación y aplicación de los recursos del Fideicomiso Fondo de Apoyo a Canal Once”.

El auditor informa que el registro del gasto de inversión no es congruente con la política contable del IPN, debido a que ésta debe ser reconocida dentro del estimado de ingresos y gastos, “y la del Canal Once sólo se reconoce como patrimonio y no se efectúa depreciación”, por lo que sugirió revisar ese procedimiento y hacer los ajustes.

Debido a que el presupuesto del Canal Once se aprueba por la Cámara de Diputados de forma independiente al del IPN, por contar con clave presupuestal distinta a la del instituto otorgada por la Secretaría de Hacienda, los dictámenes fueron realizados de manera separada y no consolidada como en los estados financieros.

Así, el informe señala que de la evaluación y revisión del ejercicio del gasto autorizado al Canal Once, quedó claro “que no se observaron las disposiciones del programa de austeridad presupuestaria, al sobregirarse varias partidas con respecto a lo autorizado, y no se cumplió con lo estipulado en la Ley de Adquisiciones y Obras Públicas.

Destaca que desde el ejercicio de 1998 se incorporó dentro de los estados financieros del IPN la situación financiera de Canal Once, tanto de los recursos presupuestales como los recibidos y aplicados en el FACO.

“A petición de la (entonces) directora, señalan los delegados de la Secodam, también fue emitido dictamen financiero del Canal Once, donde el auditor externo señaló que se incluyen ingresos y gastos del FACO, que para 1999 representaron el 37.5 y el 23.3 por ciento del total de esos rubros y cuyos estados financieros fueron dictaminados por otros auditores externos”.

Las irregularidades

En mayo de 1999, Lajous Vargas se dijo sorprendida de descubrir que durante los últimos ochos años el FACO “había funcionado de manera irregular y fuera de la normatividad; si al integrarse la información presupuestal supone la desaparición del fideicomiso privado; si eso creará incertidumbre y si los participantes del fideicomiso quieran retirarse y si en los hechos, el fideicomiso se convierta en público”.

En la segunda sesión ordinaria del Comité de Control del FACO, que presidió Lajous Vargas en esa fecha, los auditores externos y los delegados de la Secodam le aclararon que el dictamen presupuestal negativo, obedeció a que las cifras del FACO no estaban incorporadas a los estados presupuestales del Canal Once.

“Existe un problema presupuestal al violarse la normatividad, ya que los recursos que genera una institución pública son manejados por una persona moral privada. Lo anterior nunca ha dejado de existir, desde que hubo el mandato a Nacional Financiera para que por cuenta y orden del Politécnico facturara el FACO.

“Ello, no implica responsabilidad para quienes están en el fideicomiso privado (y) manejen recursos públicos por no ser servidores públicos”, explicó a Lajous la entonces presidente suplente del Comité de Control, Alba Alicia Mora Castellanos.

Bases de desempeño

Para salir del atolladero, Lajous Vargas intentó regularizar la situación del FACO y presentó, vía oficio DG/066/99 a la Subsecretaría de Coordinación y Planeación de la SEP para su autorización, las “Bases de desempeño” (con anexos sobre planes estratégico y anual de trabajo 1999-2000, así como formatos y plan de contingencias).

El propósito de las bases consistía en fijar los lineamientos jurídicos de operación del Canal Once, a efecto de que la SHCP, SEP y Secodam “otorguen flexibilidad normativa” para administrar, planear y presupuestar los recursos autogenerados, “los cuales tendrían que estar reconocidos en el techo presupuestal del Canal Once y se otorgaría plena libertad al Comité Asesor para manejarlos a través del FACO”.

Mediante la instrumentación de dichas bases “se incorporarán para fines presupuestales los ingresos y gastos obtenidos a través del FACO, dentro de la clave de registro de Canal Once, previa autorización de las modificaciones presupuestarias respectivas”.

A partir del primero de diciembre de 2000 en que Julio Di Bella tomó posesión del Canal Once, se desconoce el destino de las Bases de desempeño y en general el funcionamiento del FACO. Durante tres semanas y hasta el cierre de esta edición, se solicitó a Di Bella información al respecto, pero no hubo respuesta.

Con relación a los recursos autogenerados, Di Bella aceptó (según el reporte del periódico Reforma 28/IV/04), que la televisora sigue la misma línea del Gobierno federal de unir recursos públicos con privados. Así han recibido alrededor de 70 millones de pesos, a los que se suman los 198 millones del presupuesto anual que les destina la Secretaria de Educación Pública.

“El canal no sólo tiene patrocinios sino que también hace producciones para cine, se renta la unidad móvil y vendemos nuestros programas, entre otros servicios, pero los recursos autogenerados los recibimos en un 85% en especie, es decir con espacios en otros medios o materiales, que van desde un uniforme hasta un carro”, explicó.

Vivir del fisco

Canal 11 continúa viviendo fundamentalmente de los recursos fiscales. En 1999 ascendieron a 148 millones 828 mil pesos, frente a los recursos autogenerados, venta de patrocinios y de series al extranjero, que ascendieron ese mismo año a 37 millones 206 mil pesos.

Ese ingreso se distribuyó así: 54.1 por ciento en producción; 22 por ciento, adquisición de series foráneas; 10.4 por ciento, administración; 3.4 por ciento, equipamiento, y el resto en promoción e imagen, transmisión y ventas, según el informe anual 1999.

Los principales anunciantes del Once -que maneja en el rubro de ‘patrocinios’- en el primer semestre del 2000, fueron: Telmex, PRI, Gobierno del Distrito Federal, Grupo Modelo, Banamex, Avantel, Telcel, Apolo, Instituto Electoral del Distrito Federal, El Palacio de Hierro y Volkswagen.

Canal 11 llegó a la frontera digital, reconoce en el Informe: “aunque la emisora cuenta con equipos digitales, no ha podido completar ni una sola unidad de producción o postproducción con esta tecnología, lo que, además de perjudicar su eficiencia, pronto impedirá que pueda exportar los programas que produce, o bien transmitir la programación extranjera más reciente”.

Reconoce un retraso considerable en su equipamiento, ya que desde 1995 en que invirtió 47 millones 878 mil pesos en estos insumos, el gasto por el mismo rubro bajó continuamente: 16 millones 627 mil pesos en 1996; 19 millones 950 mil pesos en 1997; 8 millones 640 mil en 1998, y 5 millones 982 mil pesos en 1999.

“Tanto la programación propia del Canal --sigue el informe-- que llegó a un 54.1 por ciento del total en 1999, como la calidad de la misma, ha sido reconocida y premiada internacionalmente. Y ello se ve reflejado también en el aumento paulatino de la participación en el mercado, cuyo promedio anual llegó en 1999 a 3.1 por ciento, rebasando a los canales 22, 40 y 34.

“El público creció gracias a la nueva oferta y amplió la cobertura, pues se pusieron en funcionamiento retransmisoras en Cancún, Chetumal y Tijuana, con lo cual la señal abierta y gratuita cubre el 23 por ciento de los tele-hogares de la República las 24 horas”.

Los múltiples ‘patrocinadores’ cuyas marcas se observan a través de la pantalla del Once, hacen suponer que también crecieron considerablemente sus recursos autogenerados, aunque la cantidad exacta parece asunto privado.

 
 
 

 


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