El pasado 8 de marzo la diputada federal Irene Blanco presentó una denuncia contra el alcalde de Benito Juárez, Juan Ignacio García Zalvidea, por supuestas irregularidades en los permisos para la construcción del Hotel Riu Cancún. Días después, se enteró que había un contrato para secuestrarla en la ciudad de México.
La denuncia que presentó la legisladora en Cancún, incluye una relatoría de hechos que intentan demostrar que hubo múltiples irregularidades en la concesión de los permisos de construcción por parte del municipio, no obstante que no contaba la empresa constructora con la autorización de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Un dato revelador es que la empresa que construyó el Hotel Riu, y que se vio beneficiada con los permisos de construcción, es la misma que le compró a Fernando García Zalvidea el Hotel Gran Caribe Real en varios millones de dólares.
“El Hotel Riu se construye de una manera muy irregular y sin permisos de la Semarnat. Cuando va Profepa a clausurarlo, el alcalde (Juan Ignacio García Zalvidea) se cruza con la fuerza pública e impide que la autoridad cumpla con su acción y, ¿qué pasa a la vuelta de dos meses?; a la vuelta de dos meses el Riu le compra el hotel Gran Caribe Real al hermano (Fernando García Zalvidea). Entonces, había tráfico de influencias”, concluye Irene Blanco.
Las denuncias contra el alcalde de Cancún han originado que el ambiente político se enrarezca en Quintana Roo y no se han quedado en simples acusaciones de corrupción. Irene Blanco ha declarado que tiene temor en torno a que el proyecto político que mueve a los hermanos García Zalvidea, intente beneficiar al narcotráfico en la región.
“Algo me dice que me metí con las mafias porque están actuando como la mafia. El grave temor si realmente estamos viendo que hay una infiltración (del narcotráfico), es que el proyecto del alcalde (Juan Ignacio García Zalvidea) es llegar a la gubernatura.
“Si hacemos un análisis, el gobierno de Juan Ignacio García Zaldidea es el gobierno de Fernando García Zalvidea; es el hombre de paja del hermano, es el proyecto del hermano. Ahí vemos esa liga que para nosotros nos parece muy peligrosa, la de Fernando, porque efectivamente, nadie se explica en Cancún cómo de ser guía de turistas de pronto construye emporios hoteleros impresionantes.”
La diputada panista, avecindada desde hace poco tiempo en Cancún, asegura que con anterioridad le había comentado al secretario de Gobernación, Santiago Creel, sobre el acoso de que era objeto. “Le dije que me sentía muy acosada en Cancún y que había una situación que me hacía sentir muy molesta porque mi casa estaba siempre vigilada; estaban vehículos ahí, sin placas, con vidrios polarizados; cuando pregunto me dicen que estos vehículos eran de Seguridad Pública del Municipio”.
La legisladora asegura que el asunto llegó hasta el Centro de Investigación y Seguridad Nacional, donde Eduardo Medina Mora, director del Cisen, le dio instrucciones al delegado en Cancún para que investigara.
Las intimidaciones que ha recibido le hacen pensar a Irene Blanco Becerra que se enfrenta al poder del narcotráfico y muestra su temor ante esta posibilidad. “Como se presentan las cosas, todo da a pensar que es eso; si a usted le hablan de un contrato de secuestro… de esa forma de intimidar, en fin, ese es el gran temor. Estamos atrapados, y siempre he pensado que si no se denuncia y si no se toman acciones, pues entonces hay que aguantar lo que viene después y yo no creo que Cancún sea para que esté secuestrado de esa manera”.
“Yo viví los últimos 35 años en ciudad Juárez, entonces conozco perfectamente cómo se descompone ese ambiente y estoy viendo los mismos signos en Cancún que se presentaron en Juárez con el narcotráfico; ese es mi temor, yo ya lo viví, ya sé perfectamente lo que es entrar a un restaurante y voltear primero a ver quienes están, ya conozco ese ambiente, ya lo huelo.
“Vengo a Cancún y empiezo a ver estos signos y los empiezo a denunciar, y si los empiezo a denunciar, por qué se molesta tanto el alcalde, por qué el alcalde no se sienta conmigo y me dice que le interesa lo que estoy diciendo, pero no, mientras más denuncio más me ataca personalmente; para mi eso tiene una lectura muy grave”, reprocha Irene Blanco.
Para el presidente municipal de Benito Juárez, Juan Ignacio García Zalvidea, el asunto se reduce a un conflicto político. “Esto hay que ponerlo en torno a un conflicto electoral. Es por eso que la señora (Irene Blanco), que incluso tiene otros intereses político - electorales, propicia todo este tipo de situaciones sin sustento en contra de tu servidor y de otros funcionarios del municipio”.
El joven alcalde, a quien se le conoce como Chacho en la región, que ganó la presidencia municipal amparado en el Partido Verde Ecologista de México, y que ahora coquetea con el PRD para contender por la candidatura al gobierno de Quintana Roo, asegura que los permisos que otorgó para la construcción del Hotel Riu, nada tienen que ver con el negocio que hizo su hermano Fernando al venderle a la misma empresa que se benefició con estos permisos el Hotel Gran Caribe. Es una compra “circunstancial”, dice.
La construcción del hotel le generó “un ingreso de tres millones y medio de dólares a Profepa”, dice Chacho. Juan Ignacio García Zalvidea se refiere a la multa considerada como la más alta en la historia de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), de más de tres millones de dólares por las irregularidades detectadas en la expedición de la licencia de uso de suelo. Pero para el alcalde es un asunto del pasado. “Se pagó la multa y todo está bien”, dice relajado.
Deslinde
Sobre la influencia que dice Irene Blanco ejerce su hermano sobre él en la toma de decisiones de gobierno, Juan Ignacio se deslinda y asegura no estar al frente de los intereses de Fernando García Zalvidea, quien en 2000 fue acusado de lavado de dinero. “Yo no gobierno para mi hermano, yo gobierno para la ciudadanía; incluso hay discrepancias, él tendrá su estilo para hacer negocios pero no tiene nada que ver con la administración pública que encabezamos”.
Juan Ignacio García Zalvidea dice desconocer el origen de las amenazas contra la legisladora Irene Blanco y asegura no estar detrás. “No es mi estilo”, dice.
Pero el tiempo corre y la legisladora panista trae grabadas las palabras que le transmitieron a su hijo en Cancún: “Dile a la diputada que se cuide, acabo de escuchar que hay un contrato para un secuestro en la Ciudad de México”.
Y, quizá, el contrato para secuestrar a Irene Blanco siga vigente.