El gobierno socialista de Fidel Castro se muestra más abierto a las prácticas religiosas en la isla, donde hoy en día se vive la mejor relación Iglesia-Estado
La Habana, Cuba.- En medio de una iglesia llena, determinante, Juan Ramón de la Paz hace a un lado el micrófono y con voz fuerte y clara arenga a sus fieles, quienes apoyan la idea de que desde el púlpito de continuidad al socialismo, “porque en un pueblo revolucionario el enemigo no es la iglesia, sino el capital”.
Sobre su ropa lleva puesta una sotana color verde olivo con botonaduras forradas al frente y sobre los hombros, símbolo de la admiración del religioso por los guerrilleros que en 1959 derrocaron a Batista. Fue confeccionada hace dos años en la sastrería militar donde también se diseñó la de Guillermo Sardiñas, el cura que acompañaba a Camilo Cienfuegos en la Sierra Maestra.
En este país, durante décadas marcado por una política antirreligiosa, la relación iglesia-Estado vive sus mejores días. La religión ya no es considerada como enemiga del socialismo. Es más, hay religiosos en cargos públicos, en los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y como diputados. El propio Juan Ramón de la Paz es un ejemplo.
El primer comunista
De padres comunistas, Juan Ramón se formó en el Colegio de la Iglesia Episcopal de Morón –internado de corte liberal humanista- en la provincia Ciego de Ávila. El año que Castro Ruz asumió el poder, se ordenó como sacerdote. Hace once años que dirige la Iglesia de Cuba, a la que asisten unos 600 fieles.
Al mediodía bajo el sol de La Habana, el religioso descansa a la sombra de un almendro.
-¿Usted es el cura que usa sotana de la misma tela que los trajes de Fidel?- asiente y entra a la casa cural para mostrarla.
-¿Religión y socialismo?
-Jesucristo fue el primer comunista- dice y refuta que, contrario a los comentarios de que en Cuba hay persecución religiosa, afirma que “es más fácil y efectivo desarrollar la labor esencial de la iglesia dentro de un sistema político, económico y social como el de este país”.
Dice que su iglesia no ha sufrido censura ni acoso del gobierno de Castro y respalda su idea con una frase: “Jesucristo dijo que no se puede adorar a Dios y a la riqueza”.
En junio de 2000 en este recinto se realizó el culto ecuménico de acción de gracias por el regreso de Elian González, tras 5 meses de retención ilegal en Miami. Ese día, en la tercera fila, de atrás hacia delante, se sentó el Comandante en Jefe a escuchar el servicio religioso, luego dio un discurso.
La presencia de Fidel en la iglesia ocupó los comentarios de analista internacionales que cuestionaban la supuesta “conversión” del líder. Sus relaciones ya no eran de divorcio absoluto como en los años que precedieron a la Revolución.
La hoz y la cruz
Durante los últimos años se ha registrado un boom religioso que iniciara en la década de los 90, luego de la caída del socialismo en Europa del este y la posterior reestructuración ideológica del modelo cubano.
Bajo la influencia de la Unión Soviética las disposiciones eran de carácter ateo y de lucha antirreligiosa, pero las prácticas no desaparecieron por completo, se desarrollaban de manera clandestina.
Después de un viaje por Brasil donde visitó comunidades de fieles a la Teología de la Liberación, el 2 de abril de 1990, Castro se reunió con 70 líderes religiosos en el Palacio de la Revolución. Derivado de aquel encuentro, en 1992 se modificó la Constitución cubana que prohibía las prácticas religiosas. La reforma señalaba que a partir de ese momento los ciudadanos tenían la libertad de “creer o dejar de creer”.
Además, al interior del Partido Comunista Cubano (PCC) quedó sin efecto la adhesión al Partido de religiosos o creyentes.
Con las reformas los religiosos accedieron a cargos públicos. Juan Ramón de la Paz integra la Asamblea Popular de La Habana, con presencia en las Juntas de Gobierno del Parlamento cubano.
Los crímenes de la Iglesia
Contrario a las congregaciones protestantes, la iglesia católica si vio en el gobierno de Fidel Castro un verdadero enemigo y una afectación a sus intereses, por lo que no dudó en sumarse a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en sus prácticas anticastristas ya actos incluso muy por encima de la ley.
La razón, dicen los expertos, es que la antiquísima institución nunca ubicó su lugar en la nueva organización de la sociedad.
Aunque en este país el catolicismo nunca ha reunido la mayoría de adeptos como en México o Brasil, “los obispos, sacerdotes, monjas y demás representantes de la Iglesia Católica en Cuba no estaban preparados para un cambio tan radical”, estima Silvio Platero, especialista en religión.
Curiosamente, desde 1935 Cuba mantiene ininterrumpidamente relaciones diplomáticas con El Vaticano. En 1960 el naciente régimen designó a Germán Ahumada Blanco embajador de Cuba en el Vaticano, cargo que ocupó por casi dos décadas.
Al interior de las iglesias católicas se fomentaron las primeras acciones teóricas y prácticas para derrocar a Fidel. En 1960 obispos y curas corrieron el rumor de que los “comunistas” arrebataban a los padres la patria potestad sobre sus hijos y los instaban a enviarlos a Estados Unidos para “protegerlos”. Un plan de la CIA conocido luego como “Operación Peter Pan”.
De 1960 a 1965, más de 14 mil niños fueron sacados de Cuba hasta orfanatorios y luego entregados en adopción a familias gringas. Hecho que permanece en la memoria colectiva como el más grande crimen de la iglesia católica a la sociedad cubana.
En 1986 los representantes religiosos sostuvieron un encuentro nacional para definir su lugar dentro del socialismo.
En 1993, el siete de septiembre, día en que Cuba celebra una de las fiestas religiosas más importantes, dedicada a la Virgen de la Caridad del Cobre, la Iglesia Católica asestó un nuevo golpe al circular el panfleto “El amor todo lo puede” que satanizaba teórica e ideológicamente al gobierno de Castro.
La visita de Karol Wojtyla a Cuba supuso una reconciliación. El miércoles 21 de enero el avión papal descendió en el Aeropuerto Internacional José Martí. Después del encuentro con Castro, Wojtyla inició su recorrido en el tradicional “papamóvil” guiado por policías motorizados.
Wojtyla lanzó un mensaje: ``quiera Dios que esta visita sirva para animarlos a todos en el empeño de poner su propio esfuerzo para alcanzar estas expectativas con el concurso de cada cubano y la ayuda del Espíritu Santo. Ustedes son y deben ser los protagonistas de su propia historia personal y nacional''. Y solicitó a Fidel permitiera la entrada masiva de sacerdotes y monjas a los seminarios de La Habana y Santiago de Cuba.
La apertura del Estado a la religión incluyó el espacio en las estaciones de radio para programas religiosos, que las iglesias protestantes mantienen. Los católicos rechazaron la propuesta argumentando que los 30 minutos al aire que ofrecía el gobierno no eran suficientes para la transmisión íntegra de la liturgia.
En cuanto a las publicaciones, las revistas religiosas se autorizan en el Registro de Publicaciones del PCC. La Iglesia Católica edita alrededor de 19 publicaciones, ninguna registrada ni autorizada por el PCC.
El otro Israel
José Miller Freedman se detiene frente a la puerta gris acero sobre la que destacan íconos judaicos en color oro, una “estrella de David”, dos candelabros y una Tora. En el umbral de la Gran Sinagoga Bet Shalom, se cubre la cabeza con un kippah negro ribeteado de espiguilla dorada.
Con sus 80 años a cuestas, Miller es la figura más importante dentro de la comunidad hebrea de Cuba, que reúne a mil 500 tanto migrantes de Polonia, Rusia y Lituania, como cubanos conversos casados con un judíos europeos.
La historia de los judíos en el país es tan vieja que sólo una mente como la de Miller –testigo, heredero y partícipe- es capaz de registrar.
En los albores del siglo XX llegaron los primeros judíos. En 1925 fundaron el Centro Israelita, un conjunto de escuelas para la educación de las nuevas generaciones. La persecución durante la Segunda Guerra Mundial arrojó numerosos grupos de judíos que vieron en Cuba una plataforma para saltar a Estados Unidos. Durante el gobierno de Batista la mayoría judía era de millonarios. Al triunfo de la Revolución, dejaron el país refugiándose en Estados Unidos, con la esperanza de que Castro no duraría en el poder.
José Miller asegura que salieron para proteger su dinero y no por presión o acoso, pero el exilio masivo debilitó a la comunidad.
Hoy la mayoría judía está afiliada al PCC, admiradores de Fabio Grobart, leyenda en la memoria popular, quien a los 17 años llegó de Polonia, en 1925, y junto a Julio Antonio Mella (asesinado en México por órdenes de Gerardo Machado) fundaron el PCC. Grobart promovió a Castro como primer secretario del Partido.
Por ubicarse en un país socialista, la comunidad judía despierta el interés de sus correligionarios de otros países. De todas partes del mundo visitan esta sinagoga.
Miller aclara: “a diferencia de la Unión Soviética, en el socialismo de Cuba cada uno piensa lo que quiere. La diferencia entre nosotros y los judíos de otros países, es que aquí no tenemos gente rica, pero si trabajadores. Vivimos igual que los cubanos, bailamos salsa o casino, nos gustan los Van-Van, pero tenemos nuestras danzas y cantos israelíes”.
Babalú
El 17 de diciembre es el más celebrado en la religiosidad cubana. Este día se rinde culto a San Lázaro, la máxima expresión católica en Cuba, Babalú Ayé para los santeros. Hasta El Rincón llegan peregrinos de todo el país a pagar favores y solicitar otros tantos, encender veladoras y colgar milagros. El santuario nacional –antes leprosario- está en La Habana.
Según los cubanos el santo que un día contrajo lepra no sólo resuelve favores personales, sino “conflictos políticos”. Los devotos ruegan porque Estados Unidos levante el bloqueo que desde hace más de cuatro décadas mantiene sobre su país.
“Ese es el favor que siempre pido” confiesa Alexei Castro, un joven del PCC. Sobre las contradicciones entre religión y política, Alexei dice que mucho antes de que se estableciera el socialismo, “San Lázaro ya era el santo de todos los cubanos”.
Dentro del sincretismo cubano, el santo de muletas y llagas ocupa un lugar similar al de la Virgen de Guadalupe entre los mexicanos. Las peregrinaciones que lo veneran, a las que asisten unas 100 mil personas, suponen varios días de viaje de extremo a extremo del país en precarias condiciones.
Rectificación
Algunos religiosos afirman que la prohibición de las prácticas religiosas en la URSS contribuyó a su derrumbe. Coinciden especialistas del Centro Investigaciones Psicológicas y Sociológicas como Jorge Ramírez Calzadilla.
Raúl Rodríguez, del Comité Central del PCC reflexiona: “en América Latina no se puede soñar un proyecto social, una revolución sin contar con la religión, porque el beneficio de todo proyecto es a favor de la gente que es creyente. Aunque hicimos una copia del mal llamado ateísmo científico, que después fue motivo de rectificación”.
Silvio Platero concluye que con el 85 por ciento de la población creyente, la religión en Cuba llegó a su límite, aunque no descarta la proliferación de iglesias y cultos de carácter sectario y fundamentalista. El peligro, dice, “es cuando se desarrollan y arraigan religiones intolerantes que rayan en el fanatismo y fundamentalismo”.