Desde el fin de la bipolaridad, el teórico prusiano de la guerra Carl Von Clausewitz describió la guerra como "un verdadero camaleón", que adapta su apariencia a las variables condiciones sociopolíticas en que se libra. Los escenarios no se agotan para esta Tercera Guerra Mundial. Apenas se dibujan en los mapas bélicos del siglo XXI.
Entre 1945 y 1995 hubo 195 guerras, 90 por ciento en países subdesarrollados; 75 % eran conflictos internos o civiles con 85% de víctimas no beligerantes –de 16 a 35 millones de personas. Casi diez años después, se combate en todo el planeta contra el terrorismo en tres frentes: el iraquí/palestino-israelí, contra el narcotráfico y anti-insurgente en América Latina, Asia y África.
Coto a las libertades civiles y descrédito de los medios de comunicación son ‘daños colaterales’ de la que, según el escritor Jack Barnes, es la Tercera Guerra Mundial: “el ataque contra Irak fue el primer conflicto desde la Segunda Guerra Mundial en que Washington intentó usar su poderío militar para asestarle golpes, indirectos pero palpables, a sus rivales imperiales, especialmente Bonn, Tokio y París” (Los cañonazos iniciales de la Tercera Guerra Mundial, 1991).
El conflicto palestino-israelí, los atentados terroristas del 11-S y el 11-M, la ocupación de Irak, configurarían una guerra global conforme a esa definición. Examinan estos escenarios, Fawzi Youssif, embajador de la Autoridad Nacional Palestina en México y Alejandro Chanona coordinador del Centro de Estudios Europeos de la UNAM.
Terror sin Inteligencia
Quienes niegan la guerra global, opinan que no se libra en un territorio ni enemigo visible. En cambio, coinciden con el periodista francés, Jean-François Revel quien advirtió: “es razonablemente previsible que los ataques terroristas sean en los años futuros la mayor amenaza para los Estados”.
Para Alejandro Chanona, “el mundo vive en permanente convulsión por una nueva guerra, no entre Estados sino entre éstos y una nueva fuerza internacional denominada ‘terrorismo’ que puede ser parte de esta Tercera Guerra Mundial.
“No hay que soslayar que las hambrunas, la expansión del Sida y guerras civiles como en Ruanda y Burundi, cobraron miles de vidas y el mundo no dijo nada. En la grave crisis de ética de la globalización, los Estados fueron incapaces ante las crisis especulativas de las trasnacionales que polarizaron al mundo, donde el 20% de la humanidad ostentaba el 80% de la riqueza y 80% de los habitantes del mundo poseían apenas el 20% del producto mundial.
“Se decía con impotencia que más de una sexta parte de la humanidad -mil 300 millones de seres humanos- vive con menos de un dólar diario. Hasta el despertar del 11-S, cuando le pegan al corazón de Estados Unidos, hay conciencia internacional de una nueva amenaza sin rostro, sin Estado –que se asoció a Afganistán y luego a Irak- y que no necesariamente ha resuelto el ataque unilateral.
En suma, terrorismo y hambre, terrorismo y pobreza serían los grandes referentes de la Tercera Guerra Mundial.”
Al atacar por sorpresa blancos estratégicos del poderoso, el terrorismo anula la fuerza y superioridad tecnológica ante la parálisis de ejércitos convencionales o la OTAN y, a juzgar por lo sucedido en Estados Unidos y España, por la impericia de los servicios secretos.
El escandaloso fracaso de la inteligencia estadounidense (CIA, FBI, Agencia Nacional de Seguridad), se exhibe en las audiencias de la Comisión Especial bipartidista que investiga los ataques terroristas del 11-S y que entre críticas, exige su profunda reestructuración.
El ataque de Al Qaeda en España obligó a los europeos a endurecer su visión sobre seguridad nacional, pues tienen fronteras comunes muy vulnerables. Chanona Burguete ve a Europa dispuesta a sellar sus fronteras desde Hungría hasta Portugal y desde Irlanda y Escocia hasta las islas griegas.
“No creo que subestimen poner al servicio de esta nueva estrategia de seguridad todos los recursos para evitar otro ataque. No creo que los europeos piensen en chiquito, piensan en grande y les urge”.
Gijs De Vries como Comisionado para la Seguridad Interna, haría un ejercicio semejante al de Estados Unidos que creó el super-ministerio del Interior con Tom Ridge al fusionar 22 departamentos para crear un solo cuerpo de estrategia de Defensa y el Comando del Norte -para la defensa interna del homeland security- y los cuerpos militares que ya no ven al enemigo interno sino al externo.
El académico adelanta la hipótesis de la reconversión de la política exterior y seguridad europea que consolide una estrategia de defensa de los 25 miembros de la UE (15 ahora y 10 en mayo) y permita fuerzas de despliegue rápido a través de Europol.
Ante tal escenario se pregunta: ¿Hasta adonde esta rigidización de las políticas internas pone en riesgo las libertades civiles? Los aeropuertos estarán en ‘alerta naranja’, se generarán ‘fronteras inteligentes’ europeas para regular el flujo de personas y bienes que entorpecerán lo que era sencillo.
En ese marco, los cuerpos de inteligencia deberían pasar a ser órganos de la defensa y la seguridad del Estado y ser regulados por la vía parlamentaria. “Es interesante ver cómo hubo espionaje contra oficinas mexicanas por su posición digamos ambigua –en el Consejo de Seguridad el anterior bienio- y quienes nos espiaban eran los británicos, que tienen una amplia experiencia en servicios de inteligencia y espionaje.
Concluye el experto: “es un buen momento para que se legisle para no espiar a países terceros y tampoco a particulares, como es el caso de México, donde resulta que el Cisen se ha utilizado como un instrumento para espiar a rivales políticos. Se debe usar para garantizar la defensa del Estado para preservar una sociedad estable y próspera y no al contrario, con fines políticos”.
Frente iraquí/palestino-israelí
Para el embajador palestino Fauwzi Youssif, la guerra contra Irak dio inicio a la Tercera Guerra Mundial y cobra víctimas no sólo entre árabes. “En su lucha contra el terrorismo mostraron que ellos (Estados Unidos e Israel), hacen terrorismo y los pueblos son víctimas de un terrorismo de Estado.
“En Irak se lanzó un ataque armado sin ninguna causa justa, sin apoyo de la ONU y ahora es una catástrofe, ahí no hay una guerra entre sunitas y chiítas, hay una resistencia armada en Faluya, Bagdad y Kufa, es una lucha contra los invasores extranjeros. Han vencido, pero no han ganado.
“Esa resistencia contra el invasor es un derecho y un deber. Sólo el pueblo tiene derecho a luchar contra un gobierno, no los extranjeros y el pretexto estadounidense de combatir a Hussein fue falso pues no es gendarme ni juez, para eso está la ONU. Su interés es dominar la región, ponerla bajo su tutela”.
Del frente palestino-israelí, el diplomático señala que Palestina enfrenta a uno de los ejércitos más poderosos del mundo, además de que Israel posee de 400 a 500 ojivas nucleares –con lo que sería la quinta o sexta potencia nuclear-. No lo son Irán, Irak o Siria, no los musulmanes”
Recuerda que Mordechai Vanunu -técnico nuclear israelí- denunció en 1986 en el Sunday Times el programa nuclear hebreo, por lo que fue sentenciado a 18 años de confinamiento que saldaría este abril de 2004.
En este frente de batalla donde también se libraría la Tercera Guerra Mundial, “Israel tiene todo el potencial bélico a su servicio y las piedras para nosotros o la desesperación de los suicidas. Los israelíes ocupan tierras y construyen colonias de extranjeros –mientras EU no lo hace en Irak-“.
Tal situación no tiene igual en la geografía mundial: hay limpieza étnica, expulsión de nativos, robo del 50% de sus tierras, humillación y discriminación para los palestinos, hambruna para el pueblo, y asesinato de civiles. “Todos nuestros muertos son civiles, mientras que toda la sociedad israelí está militarizada -los colonos están armados y violan la Cuarta Convención de Ginebra-“.
Tras arruinar del proceso de paz y relegar la Hoja de Ruta para pacificar la región, “Sharon reinició la confiscación de tierras, construyó más asentamientos y colonias, transfirió a familias palestinas a los Territorios Ocupados, matando e imponiendo castigos. Es una guerra silenciosa que calla sobre nuestros jóvenes presos, tenemos de 7 a 10 mil de ellos, 20 por ciento son niños y se violan sus derechos humanos según la Cuarta Convención de Ginebra”.
El balance de guerra exhibe la asimetría entre las bajas: hasta ahora se cuentan 3 mil muertos palestinos contra 800 ó mil israelíes y 70 mil heridos civiles palestinos; por 106 niños israelíes hay 500 niños palestinos muertos.
“Miles de casas destruidas por sus bulldozers; ellos, ninguna. Nuestros árboles frutales y de olivo han sido desenraizados, ellos no han perdido ninguno. Es un terrorismo de Estado contra la violencia de individuos o grupos (que) usa ofensivas militares. La violencia palestina es una reacción a los ataques perpetrados por Israel”.
Mientras el premier Ariel Sharon construye un ‘muro de seguridad’ de 650 kilómetros –llamado ‘de la vergüenza’ y ‘del apartheid’ por los palestinos-, hace meses cercó a Yasser Arafat, el 22 de marzo de este año asesinó al Sheik Ahmed Ismail Yassin y días después a su sucesor, Abdel Aziz Rantisi.
Tras esos homicidios, Sharon anunció su ‘retirada unilateral de Franja de Gaza y partes de la Ribera Occidental’ sin suspender el muro “que no garantiza la seguridad israelí, sino que avala el robo de tierra palestina y separa a nuestras familias por su ruta zigzagueante dentro de calles y casas.
De los atentados suicidas, Fawzi Youssif asegura: “los condenamos, en el Islam el suicidio es un pecado y una vergüenza. Ellos usan su cuerpo como arma y sacrifican su vida por desesperación. Optamos por la solha (conciliación) ante una afrenta”.
El frente anti-insurgente
En su expresión más dramática, hay guerras que se libran en silencio porque, además de las complejas dinámicas, sus causas y efectos no son gratos a las hegemonías. La mayor parte se combaten desde hace años en África (Sahara Occidental, Argelia, Sudán, Somalia, Sierra Leona, Liberia, Angola o la República Democrática del Congo).
Hay guerras por pugnas étnicas (Burundi, Somalia, Liberia o Sri Lanka), por una fusión de motivaciones religiosas, ideológicas y políticas (Bosnia-Herzegovina, Afganistán, Timor Oriental o Kosovo), o por el control de diamantes o petróleo que perpetúa y las devastadoras guerras como en Angola, Sierra Leona o la República Democrática del Congo y otros conflictos interétnicos que se proyectan por los genocidios que generan (Ruanda o Camboya).
Subsiste el conflicto armado en el Cáucaso por la autodeterminación de Chechenia, que determinará no sólo el futuro político de sus habitantes sino de la Federación Rusa. El saldo de víctimas por ambas partes es escandaloso y sus expresiones terroristas han atraído la atención de la Unión Europea y de Estados Unidos.
Este territorio –que, se dice, fue refugio también de Osama Bin Laden- significa para Washington un trofeo de guerra no sólo por su triunfo político sobre Moscú, sino para ostentarlo ante un Islam que constituye su más importante enemigo.
Colombia constituye otro territorio de guerra. No sólo por la endémica pugna entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) con el gobierno y su ejército, sino por la compleja red de corrupción del narcotráfico.
En este marco, la participación de los asesores militares estadounidenses, bajo el marco operativo de un Plan Colombia y de la implementación de facto de leyes antiterroristas, la Tercera Guerra Mundial tiene en el cono sur americano un muy amplio teatro de operaciones.
Así pues, Los escenarios no se agotan para esta Tercera Guerra Mundial. En todo caso, apenas se dibujan en los mapas bélicos de la primera parte del siglo XXI.