Revista Contralínea, periodismo de investigación  
en Contralínea Web
Ir al correo de Contralínea Contralínea 
Comentarios

Nombre :

E-mail:

Tu comentario :

Índice de sección
   
 
La primera muerte de Zacarías
Miguel Angel Ortega

Resumen
   
 
 
 
Atoyac de Alvarez. Para las autoridades judiciales, Zacarías Barrientos Peralta es la segunda vez que lo matan.

Un parte informativo de la Dirección Federal de Seguridad (8 de agosto de 1975) señala que Barrientos Peralta murió el 25 de junio de 1972 en un ataque de la guerrilla de Lucio Cabañas contra una partida del 50 Batallón de Infantería cerca de San Vicente Benítez.

Según la Dirección Federal de Seguridad, Barrientos Peralta era miembro de “la Brigada Campesina de Ajusticiamiento” y se “tiene conocimiento que se incorporó al Partido de los Pobres desde principios del año de 1972”.

De acuerdo con el reporte de la DFS, cuando la guerrilla fue acosada por el Ejército, Lucio organizó a un grupo para evitar que los campesinos desertaran de las filas del Partido de los Pobres.

Según esto, el 6 de mayo de 1972 la Brigada Campesina de Ajusticiamiento lo secuestró “violentamente de su domicilio y (fue) obligado a participar en diferentes hechos delictuosos”.

Sin embargo, en la ficha de Zacarías Barrientos que elaboró el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (heredero de la DFS), establece que “el 26 de septiembre de 1974 fue detenido en la comunidad de San Andrés de la Cruz, municipio de Atoyac de Álvarez, por elementos del Ejército Mexicano al mando del coronel Casini Marino, comandante del 50 Batallón.

“De ahí lo trasladaron en helicóptero al cuartel de Atoyac de Álvarez, Guerrero, donde permaneció aproximadamente cinco días; después fue conducido a San Luis la Loma, lugar en el que estuvo bajo las órdenes del coronel Juan López de Ortiz, aproximadamente dos años con siete meses y finalmente fue liberado el 7 de febrero de 1976.”

La realidad es que los cinco días de tortura lo convirtieron en delator. Él mismo reconoce que en un momento de la tortura un soldado apoya violentamente un cuchillo en su pecho y acepta “entregar a Lucio a cambio de que no agredieran a mis hijos, esposa y padre”.

En la madrugada de ese día, le ordenaron acompañar a una partida de soldados a Atoyac “mostrándole una lista de lugareños, con nombres de personas de Rincón de las Parotas, de los cuales venía Emiliano Barrientos Martínez, hermano de Onésimo; Raymundo Barrientos Reyes, hijo de Emiliano; Fermín Barrientos Reyes, hijo de Emiliano; Anastasio Barrientos Flores, sobrino de Onésimo; Jesús Fierro Valadés; Esteban Fierro Valadés”.

Los conozco a todos, aceptó ante los militares.

Zacarías Peralta “llegó custodiado de los oficiales Elías Alcaraz (capitán segundo) y del capitán Sosa (moreno claro, estatura entre 1.65 y 1.68 metros, unos 38 años de edad, con cicatriz en la mejilla) a la cancha de basquetbol de Rincón de las Parotas. La comunidad ya estaba reunida. El capitán Alcaraz le iba preguntando al oído quién era quién y él se lo decía. Una vez identificados mandaba a un soldado a traerlos. Ya separados del resto el capitán ordenó la retirada, subiendo a los muchachos señalados a una camioneta del Ejército diferente a donde él viajaba. Estas camionetas eran de doble rodada”.

Barrientos Peralta acepta que vio cuando entró la camioneta en el cuartel de Atoyac directo a “los cuartos de tortura”.

Ahí vio que los hermanos Tarín torturaban a los detenidos, “los golpeaban en la cabeza con tablas y ya no supo qué pasó con ellos porque como a los cuatro días lo enviaron a Petatlán”.
Dice que “había una versión de que murieron en subterráneos que tenía la policía en Acapulco, donde había cuartos y la gente se moría porque nunca les dieron de comer. Esa cárcel está frente a las oficinas de Policía y Tránsito”.

Cuando regresó al cuartel el 3 de diciembre de 1974 (un día después de la muerte de Lucio Cabañas), dice que sus vecinos del Rincón de las Parotas “ya no estaban, pero vio a otro que le decían `El Pingüino´, de nombre Santiago, que era la mano derecha de Lucio Cabañas”.

Sin embargo, Zacarías Barrientos afirma que los nombres de la lista fueron proporcionados por “uno de los guerrilleros importantes o cercanos a Lucio”.

También existen testimonios de que en otra ocasión vino a Atoyac con los militares y en esa ocasión los soldados utilizaron un camión tipo trailer, con logotipo de la Pepsicola para llevarse a los detenidos.

Todos estos testimonios fueron recabados y cotejados por la Comisión Nacional de Derechos Humanos desde hace tres años y lo primero que comprobó es que Zacarías no estaba muerto, pero sobre todo que los oficiales del Ejército Mexicano cometieron un sinfín de delitos, plenamente comprobables, desde abuso de autoridad hasta homicidio.

Nadie sabe cuántos campesinos más fueron delatados por Zacarías Barrientos en los poblados y en los retenes durante los dos años que estuvo con el Ejército.

Así que cuando uno se cuestiona a quién beneficia la muerte de Zacarías Barrientos, la respuesta no tiene muchos destinatarios.

Culpables a la carta

Acapulco, Guerrero.- A la vieja usanza, la Procuraduría General de Justicia de Guerrero resolvió el asesinato de Zacarías Barrientos Peralta. Los culpables, dice, fueron su propia mujer y su tío político. Y lo más importante: los inculpados ya confesaron su delito. ¿El móvil?: amoroso y la venganza.

El 5 de enero policías judiciales detuvieron a María de Jesús Martínez Reyes –esposa de Barrientos Peralta—, a su tío de 82 años, Isaías Martínez Gervasio, y Benito Salgado Aguirre. La policía dice que los tres planearon la muerte de Zacarías.

Según la Procuraduría, María de Jesús Martínez Reyes (48 años) y Benito Salgado Aguirre (65) eran amantes y como Zacarías les estorbaba de repente decidieron hacerlo a un lado. El móvil de Isaías Martínez Gervasio era la venganza porque Peralta Barrientos delató a su hijo. Esperó 30 años y pagó para que lo mataran.

Para ello contrataron a Ramiro Rosas Contreras (57 años) y Apolinar Barrientos Martínez (54).
El anciano de 82 años –padece sordera y convalecía de una cirugía para implantarle un marcapasos en el corazón— trabajaba como intendente en la oficina alterna en Atoyac de la fiscalía para desaparecidos.

Familiares de los detenidos denunciaron que fueron torturados para firmar una declaración donde confesaban el crimen y obtuvieron la intervención de la Comisión de Derechos Humanos de Guerrero (Coddehum/CRCG/03/04).

Los cinco campesinos fueron recluidos en el penal de Tecpan de Galeana, donde el juez Adolfo Van Meeter Roque –el mismo que llevó el caso de la masacre de Aguas Blancas— les decretó la formal prisión. Cuando fueron presentados en la rejilla de prácticas tres de ellos mostraban huellas de golpes en diversas partes del cuerpo.

Los familiares de Apolinar Martínez dicen que el día del asesinato de Zacarías Barrientos no estaba en Atoyac, igual que Ramiro Rosas Contreras, quien trabajó en la rehabilitación de la carretera Atoyac-El Paraíso (distante unos 15 kilómetros del lugar de los hechos) del 26 de noviembre al 3 de diciembre.
El procurador de Justicia de Guerrero, Jesús Ramírez Guerrero, dijo que aunque faltan elementos, la autoridad tiene las declaraciones donde los inculpados confiesan el crimen.

Igualito que en los tiempos de la guerra sucia.

Pero falta que las autoridades presenten verdaderas pruebas, como las armas que se utilizaron y varios dictámenes periciales, porque sin esos elementos ningún juez –salvo uno de consigna— podría condenar a los acusados.

El juicio contra los cinco campesinos será largo y a los 82 años un día en prisión es un tormento.

 
 
 

 


Si encuentra un error en esta página tómese un minuto y avisenos.
E-mail
¿Cuál es el error?:

   
   
Fotosydocumentos
 
Responsable del sitio: Gonzalo Monterrosa
Este sitio se ve mejor con:
Microsoft Internet Explorer 4.0 o superior | Netscape 7.0 o superior | resolución de 800 por 600 pixels | fuentes medianas
Derechos resevados. Home Page Revista CONTRALÍNEA.
Av. Juárez No. 88 México D.F. 1er piso, despachos 110 y 111. Col. Centro. Delegación Cuauhtémoc C.P. 06040 Tels: 9149-9808 /30 /07
Weblex, Mi pagina en internet, necesito una pagina en internet