Desde el arribo de Eduardo Medina Mora a la dirección del Centro de Investigación y Seguridad Nacional, no son pocos los analistas de inteligencia que se han extrañado por algunos cambios ocurridos en esta administración.
Un cartel en la entrada del Cisen revela la perspectiva sobre los asuntos de inteligencia del nuevo director. “Necesidades del cliente”, se lee en uno de los pasillos del Centro.
Medina Mora, un hombre que proviene del círculo empresarial, ha transformado algunas reglas al interior del Cisen que hasta los propios funcionarios de menor rango se ven a los ojos con cierta resignación. Pero también los hay quienes se quejan abiertamente, dice una fuente cercana a la comunidad de inteligencia del Centro, preocupada por el giro empresarial que se le ha dado a los asuntos de seguridad nacional.
Medina Mora llegó al Cisen con dos problemas a cuestas. Primero, era un hombre que desconocía los vericuetos del mundo del espionaje y, segundo, la enorme desconfianza del presidente de la República hacia los funcionarios del Cisen que lo habían acosado anteriormente.
En abril de 2002, un alto funcionario del entonces Consejo de Seguridad Nacional, dijo a Contralínea que “la información del Cisen ya no es valorada como antes en Los Pinos y eso lo excluye de las decisiones gubernamentales”.
Dos años después, esta opinión sigue vigente. “En el gobierno de Vicente Fox, la información privilegiada no ha servido para hacer más eficiente las acciones gubernamentales”, asegura el especialista en seguridad nacional Javier Oliva.
A la mitad del sexenio parece que los problemas en el Cisen han derivado en una crisis política. A principios de febrero, una fuente aseguró a Contralínea que el Estado Mayor Presidencial “había tomado las instalaciones del Cisen”.
La versión no era inverosímil.
Días antes, un grupo de ex migrantes que irrumpió violentamente en el patio del Rancho San Cristóbal, propiedad del presidente de la República, había enfrentado a los aparatos de seguridad, y desde la Secretaría de Gobernación, de donde depende el Cisen, se quiso culpar al Estado Mayor Presidencial de los errores en torno a la seguridad del presidente.
Días después del incidente, el 18 de febrero, se deslizó en la prensa que el Almirante José Luis Figueroa, del Estado Mayor Presidencial, se incorporaba al Cisen para auxiliar a Eduardo Medina Mora.