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Revelaciones del espionaje telefónico
Miguel Badillo / Jorge Torres / José Reyez / Nancy Flores / Erika Ramírez

Resumen
   
 
 
 
Diego Fernández de Cevallos y Lozano Gracia

Por contener revelaciones de interés público, Contralínea publica en este número una serie de conversaciones telefónicas entre connotados políticos, que evidencian los mecanismos de persuasión que siguen vigentes en el sistema político mexicano y que buscan manipular los procesos de administración de justicia.

Las 66 grabaciones a las que tuvo acceso Contralínea fueron hechas ilegalmente, en una clara violación de los derechos humanos de los personajes involucrados. Sin embargo, lo que se desprende de las grabaciones, contiene información inédita que ayuda a entender el engranaje del tráfico de influencias en México.

Personajes como el senador Diego Fernández de Cevallos, los ex procuradores Antonio Lozano Gracia y Jorge Madrazo, así como el actual sub secretario de Gobernación, Armando Salinas Torre, entre otros, desfilan en una cadena de complicidades que haría ruborizar a cualquiera

 

El negociador
De acuerdo con grabaciones ilegales, Diego Fernández de Cevallos cabildeó entre 1999 y 2000 hasta con el entonces Procurador General de la República, Jorge Madrazo Cuellar, para liberar al empresario acusado de narcotráfico Fernando García Zalvidea

Durante el juicio al empresario Fernando García Zalvidea por presuntos nexos con el Cártel de Juárez, el ex procurador General de la República, Jorge Madrazo Cuéllar, jueces y magistrados entablaron “pláticas” con el abogado y actual líder de la bancada panista en el Senado, donde extraoficialmente se dirimió el caso.

Diego Fernández de Cevallos, señalado en varias ocasiones por presunto tráfico de influencias, y Antonio Lozano Gracia, ex procurador general de la República tejieron los hilos de este controvertido proceso, según se desprende de 66 conversaciones telefónicas en poder de Contralínea.

Oficialmente, el trabajo en juzgados lo llevó a cabo Arturo Germán Rangel, quien fuera coordinador de investigaciones del caso Colosio cuando Lozano Gracia estuvo al frente de la Procuraduría General de la República (PGR), y conocido en la actualidad como litigante de asuntos encomendados por el ex procurador.

La historia

En marzo de 1998, la PGR inició un operativo en contra del Cartel de Juárez. A raíz de las investigaciones sobre actividades de narcotráfico y delitos conexos en Quintana Roo, prominentes empresarios de ese estado fueron procesados por presuntos nexos con la organización delictiva; entre ellos, Fernando García Zalvidea.

El accionista mayoritario de la cadena hotelera Best Day, fue consignado por la PGR ante el Juez Noveno en Materia Penal del Distrito Federal, Carlock Sánchez, dentro de la averiguación previa No. PGR/UEDO/157/98, acusado de violación a la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada (LFCDO) y de operaciones con recursos de procedencia ilícita (lavado de dinero).

El empresario permaneció bajo arraigo domiciliario en la Ciudad de México desde noviembre de 1998. Durante el proceso en su contra, que duró un año cuatro meses, Diego Fernández de Cevallos y Antonio Lozano Gracia realizaron “gestiones políticas” en su defensa, hasta lograr su libertad el 4 de marzo de 2000.

No obstante que en dos ocasiones el juez Carlock Sánchez encontró “plenamente acreditados los elementos del cuerpo del delito y la probable responsabilidad” del empresario, poco a poco, las pruebas que presuntamente lo implicaban en el lavado de dinero de uno de los principales lugartenientes del fallecido Amado Carrillo, Ramón Alcides Magaña, alias el Metro, y para el ex gobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva, se diluyeron.

El expediente de Fernando García Zalvidea, que se siguió en los juzgados Noveno y 32 de la Ciudad de México, quedó totalmente limpio.

Las conversaciones telefónicas, grabadas ilegalmente, relacionadas con este caso, entre Diego Fernández de Cevallos, Antonio Lozano Gracia, Arturo Germán Rangel y Juan Ignacio García Zalvidea, hermano de Fernando y actual presidente municipal de Benito Juárez en Quintana Roo, revelan las “gestiones políticas” a favor del empresario.

El 10 de febrero de 2000, un mes antes de ganar el juicio, Antonio Lozano Gracia y Arturo Germán Rangel mantuvieron una conversación telefónica que dejó constancia de las argucias legales que se llevaron a cabo para lograr la libertad de Fernando García Zalvidea, y al mismo tiempo, evidencia el trabajo político que se siguió al margen del juicio:

Arturo Germán Rangel (AGR): Bueno
Antonio Lozano Gracia (ALG): Hola Arturo
AGR: Cómo está lic.
ALG: Buen día, bien, cómo estás
AGR: Buenos días, bien gracias.
ALG: Oye, tres cositas, la primera: creo que estuvo bien la reunión de ayer ¿no?
AGR: Si
ALG: Yo, sabes que en principio no les había dicho que sabía la cuarta versión, porque tú me habías comentado que Fernando (García Zalvidea) te había dicho que no nos dijeras
AGR: Así es
ALG: Por eso yo no lo dije de entrada, pensando que…
AGR: No, estuvo bien porque Chacho (Juan Ignacio García Zalvidea) no sabía, o sea, Chacho sabía nada más que este señor es socio del banco, el día anterior lo comentó; y Toño (Antonio Duclaud) lo que dijo fue: “pues es que yo tampoco conozco a este señor”. Yo por eso omití también mencionar cualquier cosa.
ALG: Correcto
AGR: Entonces, por eso omití decir cualquier cosa, pero ya ve como son los dos
ALG: Si, si
AGR: Pero estuvo bien
ALG: Estuvo bien porque les estamos diciendo que toda ayuda es buena, lo principal es que el asunto está manejado impecablemente en el expediente; estamos haciendo también gestiones políticas, pero a partir de que el expediente demostró la absoluta inocencia ¿no?, y a ver si este señor es de a deveras, ya lo iremos viendo; si te dice que va a cerrar la instrucción esta semana pues creo que te está engañando ¿verdad?
AGR: Es obvio
ALG: Bueno, entonces esa reunión salió muy bien, luego te digo que la reunión, ésta del martes 15, yo voy a estar muy pendiente de esa reunión y a lo mejor estoy pensando que nos reunamos con él el próximo lunes, con Diego (Fernández de Cevallos), el próximo lunes para que la preparemos.
AGR: Está bien.
ALG: Bueno, nos hablamos al rato.
AGR: Bueno… le hablo en la tarde.

Gestiones políticas

El 27 de febrero de 1999, el juez Carlock Sánchez dictó auto de formal prisión a Fernando García Zalvidea. Desde entonces, las “gestiones políticas”, como les llama Antonio Lozano Gracia, llegaron a la más alta esfera del sistema de procuración de justicia.

Dos meses después de este dictamen, el 24 de abril, Lozano Gracia solicitó vía telefónica a Fernández de Cevallos platicar con el procurador General de la República, Jorge Madrazo Cuéllar, para tratar el asunto.

Antonio Lozano Gracia (ALG): ¿Diego?
Diego Fernández de Cevallos (DFC): Si,
ALG: Hola Diego
DFC: Toño
ALG: Buenos días
DFC: Cómo estás
ALG: Bien, ¿y tú?
DFC: Bien, gracias a Dios
ALG: ¿Llegaste anoche?
DFC: Hoy en la madrugada, cerca de las tres de la mañana; primero tuve mucho trabajo allá, segundo que no quise tomar el camino con mucha gente y me tocó bastante vacío.
ALG: … Te dejé recado con Ceci de que se había terminado el plazo para que se rindiera el peritaje, el viernes de la semana antepasada, o sea, antes de Semana Santa, es decir; que la semana pasada ya estaba absolutamente vencido. No sé si te lo comentaron.
DFC: Si, pero no lo quise ver en Semana Santa porque son días en que se pierden las llamadas, entran las vacaciones, entra todo y no hay peritos o la madre, en cambio ahorita sí tengo que hablar con el procurador.
ALG: Bueno, ese es un encargo. El último punto es lo de Fernando, ¿te llamó el lunes?
DFC: Me buscó y todo, pero yo no pude; trabajé todo el día en el partido de locos, fue toda una pelea porque estaban rajando para que vieran lo de López hablador, entonces estaban: no, que si Santiago; ya viste que no pasaron la publicación. ¿Supiste o no?
ALG: No, no supe.
DFC: Primero, la llamaron a las diez de la noche, a las ocho de la noche para decir: señores, suspendan la publicación de la respuesta y además… se hubieran desistido de haber nacido cabrones…
ALG: Que horror.
DFC: Si.
ALG: ¿No le dijeron que la política era cosa de hombres?
DFC: Oye, qué otra cosa
ALG: Oye, entonces qué cosa con Fernando, que te busque o qué.
DFC: Si, que a las doce del día me dé una llamada, porque con él hay que llamarle a Hacienda, a la Comisión
ALG: A los de la Comisión por un lado, y por otro también al procurador
DFC: Dile, que se me complicó mucho lo del otro día y que desde el teléfono que traté de comunicarme se me complicó mucho, pero que estoy a sus órdenes.
ALG: Él te llama como a las doce y yo te llamo mañana.
DFC: Ándele Toño, ¿tú cuando vienes?
ALG: El sábado regreso.
DFC: Estamos al habla.
ALG: Gracias Diego.
Al día siguiente, como lo acordaron, Diego Fernández de Cevallos se comunicó con Lozano Gracia; durante la plática ambos políticos panistas reconocieron la oportunidad de gestionar directamente con el procurador Madrazo Cuellar el asunto de García Salvidea:
ALG: Bueno.
DFC: Toño.
ALG: Hola Diego,
DFC: Hablé con García Zalvidea de lo que estoy haciendo y ando buscando ahí la cita con el procurador.
ALG: Bueno…
DFC: Con el procurador…
ALG: Si, con el procurador para que ya se precise y porque no se presentó el peritaje en el tiempo
DFC: Por una parte y por otra, es que sabemos de que se está chacualeando por ahí.
ALG: Exactamente. Y qué te dice Fernando, ¿quedó satisfecho con la plática contigo?
DFC: Sí, quedamos en que yo estaba viendo esto acá en la Comisión.
ALG: Perfecto. Yo voy a hablar con Arturo hoy para que nosotros chequemos por el otro lado cómo estamos con este perito.
DFC: Órale.
ALG: Bueno. Gracias general, te echo un gritito mañana.
DFC: Estamos al habla…
ALG: Suerte
DFC: Adiós Toño.
A un mes de lograr la liberación del empresario, la cercanía entre Diego Fernández de Cevallos y Jorge Madrazo Cuéllar empezó a vislumbrar resultados, según se desprende de la llamada telefónica que entablaron el 15 de febrero de 2000 Antonio Lozano Gracia y Arturo Germán Rangel.
Antonio Lozano Gracia (ALG): Hola Arturo, buen día
Arturo Germán Rangel (AGR): Cómo está lic. buenos días
ALG: Bien. Oye, dos noticias importantes Arturo, de la reunión que tuvo ayer Diego le informa este señor que el perito se volvió loco, está internado en el San Bernardino.
AGR: ¿Y eso?
ALG: Pues se le tronaron los fusibles tú. Que se enfermó de plano y está internado
AGR: ¿Por el asunto?
ALG: Pues se supone que esa o fue la causa o fue el detonador, pero ya está en el hospital psiquiátrico el cabrón; entonces van a designar a otro. La información es muy buena, dice que es una montaña de dinero, le dice Madrazo (Cuéllar) a Diego, es una montaña de dinero y que se va a rendir como debe de rendirse ¿no? Entonces a ver si le puedes hablar a tu cuate a ver qué sabe.
AGR: Anoche hablé con él. Lo único que me dijo es que no había ido a trabajar a la del DF pero que lo veían muy nervioso, nada más, pero no me dijo que estaba en el hospital
ALG: Pues ayer se lo fregaron; digo, se tuvo que internar, mano.
AGR: Es que era mucha presión para él
ALG: Fue demasiada ¿no?
AGR: Sí, y desde un principio estaba aterrado, yo nunca supe realmente por qué, pero bueno. Le voy a preguntar a ese cabrón a ver si está bien
ALG: Por favor. Y lo otro importantísimo, le dice “acá” que del asunto de Fernando lo que sea necesario para resolverse; y pidió que tú te entrevistes con Herrán (Mariano Herrán Salvatti, Fiscal Especial para la Atención de Delitos contra la Salud durante la gestión de Madrazo Cuéllar); él dio instrucciones anoche mismo para que te entrevistaras con Herrán, o sea, en términos de intercambiar puntos de vista y argumentos, pero que dice “acá” que en una espléndida actitud. Diego hizo referencia a todo lo que comentamos ¿no?, que desde nuestro punto de vista no era esto una locura; pero que ya era evidente que había sido injustificado a pesar de que en un principio hubo datos ¿no?, entonces dice que muy bien, y Diego tiene mucho interés en que nos reunamos. Entonces mira, tú vas a tener que atender esto en la mañana, te desocuparás como a las doce y media o una.
AGR: Si, como a las 12 y media o una acabará la audiencia.
ALG: Me haces favor de llamarme en cuanto termine. Yo estoy viendo que lo más probable es que nos viéramos en la tarde con él, nada más para que nos comente a detalle la reunión; nosotros tenemos una comida a las 3 de la tarde; saldremos como a las 6. Ya yo te preciso más tardecito que me llames, te preciso cómo le hacemos. Pero muy buena noticia.
AGR: Pues qué bueno
ALG: Muy buena, oye entonces me hablas despuecito
AGR: Esta bien lic.
ALG: Oye, y ahí te encargo con Fernando (García Zalvidea)
AGR: Ahorita que llegue al Reclusorio hablo con él
ALG: Por favor
AGR: Ya para que se comunique el Chacho (Juan Ignacio García Zalvidea) con usted
ALG: Gracias

Jueces y magistrados

De acuerdo con los enlaces telefónicos, el trabajo político fue más allá. Después de que el Juez Noveno dictó auto de formal prisión a Fernando García Zalvidea, el 27 febrero de 1999, Arturo Germán Rangel interpuso un recurso de apelación en el Cuarto Tribunal Unitario del Primer Circuito.

Y fue precisamente el titular de este Tribunal, magistrado José Luis Villa Jiménez, quien determinó la libertad del procesado en marzo de 2000, por no encontrar acreditados los tipos penales de los delitos de violación a la LFCDO y de lavado de dinero.

No obstante que el 27 de mayo de 1999 el juez Carlock Sánchez resolvió improcedente un incidente de libertad por desvanecimiento de datos que Fernando García Zalvidea promovió 13 días antes, dentro de la causa penal No. 25/99-A, al considerar sólidas las pruebas que implicaban a este empresario con el Cártel de Juárez.

En este sentido, la conversación que mantuvieron el 10 de diciembre de 1999 Antonio Lozano Gracia y Juan Ignacio García Zalvidea, actual presidente municipal de Benito Juárez en Quintana Roo y hermano de Fernando García, revela la presión hacia el magistrado del Cuarto Tribunal:

ALG: Bueno
JIGZ: ¿Don Antonio?
ALG: Qué hubo
JIGZ: Buenas noches, ¿Cómo está?
ALG: Cómo estás Nacho, bien ¿Y tú?
JIGZ: Aquí, dando guerra
ALG: Ninguna guerra, tuve mi reunión
JIGZ: ¿Y cómo fue?
ALG: Bien
JIGZ: ¿Sí?
ALG: Quedó absolutamente claro; la insistencia fundamental fue del Cuarto. Me dijo: entonces éste es el asunto más retrasado; y le dije: no lo sé, pero si no es el más retrasado no más hay uno más, estamos hablando de un año pues, y nada más me dijo, oiga le voy a echar una llamadita al magistrado
JIGZ: Si
ALG: Y también a la juez, se supone; pero la insistencia pues obviamente fue del magistrado, ¡eh!
JIGZ: Perfecto
ALG: Entonces, se cumplió el objetivo
JIGZ: Y cuándo crees que se pueda ver algún efecto
ALG: Yo diría que de aquí al viernes estuviéramos viendo algún efecto, que mañana o el viernes para que llamé
JIGZ: Si, perfecto
ALG: Pero salió bien
JIGZ: Muy bien. ¿Tú vas a estar aquí Toño?
ALG: Si, voy a estar aquí Nacho
JIGZ: Bueno, estamos en contacto ¿No?
ALG: Si. Busqué a Arturo y no lo encontré
JIGZ: Si, yo estoy en la oficina pero él no ha llegado
ALG: Le comentas, yo estoy en el celular.
JIGZ: Si, muchas gracias, hasta luego

De acuerdo con la PGR, el delito de lavado de dinero se cometió durante la adquisición del Hotel Gran Camino Real que tuvo una inversión superior a los 35 millones de dólares. Cantidad que Fernando García Zalvidea obtuvo de un préstamo del banco estadounidense Lone Star, supuestamente con ayuda del ganadero Ricardo Ortega, también acusado por nexos con el narcotráfico.

No obstante que en las investigaciones de la PGR se detectaron irregularidades en la operación, el expediente quedo totalmente limpio. Según la exposición telefónica que hizo Lozano Gracia a Juan Ignacio García Zalvidea, el 16 de febrero de 2000, las pruebas que “transparentaron” esta transacción se elaboraron ex profeso:
Arturo Germán Rangel (AGR): Bueno
Juan Ignacio García Zalvidea (JIGZ): Arturo, buenos días, habla Chacho, cómo estás.
AGR: Bien Chacho.
JIGZ: Ya ganamos el domingo, ¿Eh?
AGR: Ah, ganaste.
JIGZ: La convención del PAN ya la ganamos.
AGR: Que bueno cabrón.
JIGZ: Estuvo a toda madre cabrón.
AGR: Que bueno, dónde andas, ¿allá?
JIGZ: Aquí en México.
AGR: Mira, aquí está conmigo el licenciado Lozano y quiere que abundemos en un tema. Te lo voy a pasar rápido para que te diga ¿No?
JIGZ: Ok.
Antonio Lozano Gracia (ALG): Hola Juan.
JIGZ: Qué pasó Antonio, ¿Cómo estás?
ALG: Bien, esperando. Ah, qué, ¿Ya es candidato?
JIGZ: Ya gané la convención de Quintana Roo.
ALG: Oye, pues con el verbo que tienes como chingados no vas a ganar, ¿Eh?
JIGZ: Bondad y corazón, y firmeza de carácter fue mi lema.
ALG: Oye, eso lo dice el licenciado Escudero de otra manera, dice: “mente fría y pito duro”.
JIGZ: Así es, nada más que luego no se pueden decir esas cosas.
ALG: Son re persinados, oye, ahorita se está llevando a cabo la reunión, estoy esperando noticias. Ayer se llevó a cabo otra y el jueves pasado otra. Entonces hoy estamos cerrando más que el círculo, el triángulo. Yo espero que las cosas caminen bien, pero en este documento que hicimos a propósito, ex profeso para ese fin, vamos a ampliarlo en lo que se refiere a las consecuencias derivado, perdón, consecuencias derivadas del proceso penal, quiero que seamos más puntuales en decir que se generó en el crédito con Lone Star, por qué razones se tuvo que aceptar un crédito así tan desventajoso, que fue por presiones fundamentalmente de la Comisión Nacional Bancaria y en fin, ahondar en esto, es lo que vamos a hacer. ¿Tú vas a estar al tiro del teléfono?
JIGZ: Si
ALG: Bueno, entonces te echamos una llamadita ya que terminemos para ver qué otro dato nos haría falta
JIGZ: A todo dar, Toño, en eso estamos
ALG: Bueno
Un mes después de que Fernando García Zalvidea quedó en libertad, el fiscal Herrán Salvatti declaró a la prensa que continuaría las investigaciones en contra de este empresario y su familia.
A partir de entonces, la prioridad para los abogados asesores fue evitar que la fiscalía cumpliera esta consigna. Por eso, el 6 de abril de 2000, Lozano Gracia pidió vía telefónica a Diego Fernández de Cevallos, platicar con el procurador Madrazo Cuéllar, y así evitar que la PGR llegara al fondo del asunto:
Antonio Lozano Gracia (ALG): Buenos días, ¿El licenciado Diego se encuentra?
Diego Fernández de Cevallos (DFC): Hola Toño ¿Cómo te fue?
ALG: Hola Diego. Bien, ya sabes, la frieguita de la mudanza pero ya la estamos librando.
DFC: Que bueno.
ALG: Ya estoy aquí de vecino tuyo.
DFC: A que bueno, los tengo peores.
ALG: Oye, me voy a reunir con Fernando a las doce del día pero tenemos una muy buena noticia, fíjate que ya se canceló el registro del Registro Público de la Propiedad, el registro del fideicomiso, que ¿Te acuerdas que estaba cuestionado? Y que estaba solicitando que se cancelara por ilegalidad, es decir porque no se cumplió con el procedimiento marcado en el propio fideicomiso, ya se canceló.
DFC: Que bueno.
ALG: Eso, y pide que se expida la escritura, entonces ya se le avisó al notario desde el sábado, y ya el notario dijo bueno, nada más me lo acreditan y con eso ya no pido nada. Bueno, eso es una buena noticia, me voy a reunir con Fernando a las doce.
DFC: Cambia radicalmente…
ALG: Si, esto cambia totalmente el panorama ciertamente
DFC: Porque la ejecución del fideicomiso ya chupó faros, o todavía crees que ellos puedan patalear.
ALG: No, yo creo que no, yo creo que con este golpe ya no, pero lo que si sería importante es que hicieran una cita con Madrazo (Cuéllar) para hablar respecto del periódico, que te dije de las declaraciones de Herrán (Salvatti) de que va a seguir investigándolo a él (Fernando García Zalvidea) y a su familia.
DFC: Si, de sus hermanos.
ALG: Entonces sería interesante que hicieras esa llamadita.
DFC: Inclusive, decirle que nosotros entendemos que un asunto así es delicado y con una respuesta como la que ha dado el juez del tribunal, es natural que un procurador o un fiscal, decirle que de nuestra parte hay la mejor disposición en cooperar y en lo que quiera saber Herrán, nada más que ya no me investigues, no vaya a ser que llegues...
ALG: No, lo que quieras investigar, nada más que ponle fin pues, ¿No?
DFC: Yo voy a estar hoy en la mañana con Pedro Zamora, todavía no sé si regresó del viaje de luna de miel este Fernández, Eduardo, pero ahí con ellos habría que hablar algo de este asunto.
ALG: De todos modos yo a las doce te informo, te busco y te informo que otra cosa hay de eso y para ver cómo lo atacamos y que ya pague porque si no, su causa si se puede reiniciar…
DFC: Correcto. Me queda claro
ALG: Yo voy a verme hoy en la mañana porque le urge a su íntimo Carlos Castillo.
DFC: Que horror,
ALG: ¿Qué tiene?
DFC: Que pérdida de tiempo
ALG: Le voy a decir que le mandas un abrazo de hermanos, que cada día lo admiras más, que cada día estás a punto de tomar su derrotero
DFC: Lo que es tus reuniones con Jorge Eugenio, con González Schmal y con éste…
ALG: Pa’que veas que soy plural…
DFC: Estamos al habla.
ALG: ¿Me llamas?
DFC: Si claro, adiós.
Con la asesoría legal y las “gestiones políticas” de Diego Fernández de Cevallos y del ex procurador Antonio Lozano Gracia, Fernando García Zalvidea se abrió paso hacia la libertad el 4 de marzo de 2000, después de haber limpiado su expediente y desvanecido las evidencias que le relacionaron con el Cártel de Juárez durante el llamado “Maxi-proceso”, y haber asegurado el cese total de las investigaciones en su contra.

 
 
 

 


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