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El miedo al voto migrante
Fernando Ortega

Resumen
   
 
 
 
Frontera
Pese a la promesa de concretar el voto de mexicanos en el extranjero, el gobierno de Fox pretende darle la vuelta y tomar como pretexto un supuesto abstencionismo entre los migrantes para no presentar la iniciativa de ley ante el Congreso

La Secretaría de Gobernación (Segob) y el Instituto Federal Electoral (IFE) difieren en torno al voto de los mexicanos en el exterior: el primero no está seguro de presentar una iniciativa al respecto en el periodo de sesiones que comienza en marzo, y el segundo urge a que se tome la decisión para que puedan votar en el 2006.

Los ecuatorianos, salvadoreños, peruanos, bolivianos, griegos y españoles, entre otros, realizan sus procesos electorales en Estados Unidos, para elegir autoridades de sus países de origen, sin problema alguno. México, según el IFE, se está tardando en hacerlo.
Un sondeo que realizó la empresa Consulta Mitofsky entre los mexicanos residentes en Estados Unidos, indicó que la mayoría votaría por el PRI.

Aunque la Segob sostiene que consensará una iniciativa con las comunidades de mexicanos en Estados Unidos, en donde se concentra el 95 por ciento de la población en el exterior, tiene en realidad una propuesta de cuatro puntos: que sólo voten quienes tengan credencial de elector, que los candidatos no hagan campañas, que el voto sea por correo o de manera electrónica y que sólo se elija al presidente de la República y no a legisladores.

Sobre estas condicionantes, Lourdes López Flores, consejera del IFE, señala: “El voto es universal, ¿qué quiere decir esto?, que su voto, mi voto, el del presidente de la República, y el de los mexicanos que estén trabajando en Estados Unidos, Canadá o Francia, vale exactamente lo mismo. No son votos ponderados y debemos emprender el mismo esfuerzo para garantizar que esos votos que valen lo mismo, cuando están en la urna, pero también cuando se emiten, gocen de las mismas condiciones para la emisión del voto.

“Eso es lo que tenemos que cuidar, no debemos distorsionar la naturaleza de nuestra democracia sobrevalorando unos votos frente a otros. Tenemos que garantizar que podremos ofrecer a los ciudadanos que están en el extranjero todas las condiciones para que emitan su voto y su voto cuente. No podemos tener votos de primera o de segunda”.

El Congreso de la Unión tendrá que decidir la modalidad con que los mexicanos en el exterior podrán votar en las elecciones presidenciales del 2006. El IFE brindará asesoría técnica para definir las distintas opciones y su costo; no partirá de cero, pues en 1998 una comisión de especialistas elaboró un estudio donde analizó las diferentes modalidades que existen, y los actuales consejeros únicamente lo actualizarán.

Ese estudio, que se elaboró precisamente para la elección presidencial del 2000, determinó que técnicamente es posible instrumentar el voto de los mexicanos en el exterior y sostuvo que “la gran mayoría de estos migrantes expresó su deseo de votar en las elecciones mexicanas del año 2000, si éstas se llevaran a cabo en los Estados Unidos (83 por ciento)”.
Desde su campaña presidencial, y lo reiteró en su último informe de gobierno, el presidente Fox se comprometió a promover una iniciativa para que los mexicanos en el exterior voten.
Para consensar la iniciativa, el subsecretario de Gobernación, José Paoli Bolio, viajó a Estados Unidos y Canadá en enero y febrero de este año. Fue a Chicago y Nueva York, siguió en Los Angeles, California; Phoenix, Arizona, y Houston, Texas, y luego a Toronto, Canadá. Las reuniones con las organizaciones de mexicanos se efectuaron en los consulados.

Hizo un corte el 30 de enero, luego de ir a Chicago y Nueva York. Regresó escéptico. Dijo que la prioridad de las comunidades de mexicanos no es votar, sino legalizarse y luego tener acceso a servicios educativos y médicos, y obtener su licencia de conducir.

Detectó que una buena parte de los mexicanos en Estados Unidos sólo tiene interés en elegir al presidente de la República y no a otras autoridades, porque no tienen información de ellas. Por esos motivos, dijo, “es pensable que habrá menos interés en votar en Estados Unidos que en México”.

Sostuvo que en Estados Unidos hay muchos mexicanos que tienen credencial de elector, pero no precisó un número, el cual supuso que iba de los 100 mil a los 3.5 millones.

Aceptó que el gobierno tiene un compromiso con los migrantes que envían remesas al país de 14 mil millones de dólares anuales, para garantizarles su derecho a votar. Dijo que 10 millones de mexicanos que viven en Estados Unidos “no pueden poner el riesgo el sistema que (los mexicanos que viven aquí) han montado con tanto trabajo, con propuestas que pueden resultar irresponsables, desbordadas, desmesuradas”.

También dijo que no hay plazos fatales para presentar la iniciativa al Congreso. Pero reconoció que lo ideal sería entregarla en marzo y que entre en vigor en mayo próximo, para contar con más de dos años de preparativos. Si se aprueba en el periodo ordinario de septiembre-diciembre, se acortarían los tiempos y habría problemas mayores.

“Nosotros vemos ahora que sería muy conveniente tener más de dos años por delante, hasta julio de 2006, pero no tenemos la certeza, y no tenemos la fatalidad de las fechas tampoco”.

Sin mucho ánimo, dijo que el gobierno de Fox tiene “la intención” de presentar la iniciativa en el periodo ordinario del Congreso que comienza en marzo, pero que no lo puede asegurar.

“Supóngase que al final de la gira por Estados Unidos y Canadá lo que yo perciba es que un número tal, insignificante de gente, tiene interés y que tengamos una encuesta que tal vez no valga la pena, no lo sé...”.

En contraste, el consejero electoral Arturo Sánchez expresó: “ya no podemos tardarnos más. Si no tenemos ahorita inicios de preparativos para llegar a tiempo al 2006, dependiendo de lo que diga la Cámara de Diputados, pues llegaremos tarde”.
Y sobre si vale la pena gastar en una elección en el exterior donde Gobernación prevé un alto abstencionismo, el consejero electoral Rodrigo Morales señala:

“La participación de la comunidad de mexicanos en el extranjero, en buena medida también va a depender de cómo se diseñen, digamos, las modalidades de campaña o no, de cómo se les haga llegar información respecto del proceso electoral. En fin, creo que es una variable bastante difícil de establecer en este momento y, reitero, depende cuáles sean las modalidades que finalmente se adopten.

“Respecto de si es un gasto inútil o no, esa es una atribución política de la Cámara de Diputados. Pero si se avanza en un sentido de darle viabilidad al voto, es porque se está pensando que más que un gasto hay una ampliación de derechos”.
En virtud de la reforma al artículo 36 constitucional, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 22 de agosto de 1996, los mexicanos son titulares del derecho y la obligación de votar, independientemente del lugar en el que se encuentren el día de las elecciones.

Rechazo

Pero la propuesta del gobierno de Fox que Paoli Bolio transmite en Estados Unidos, no está teniendo la aceptación de los mexicanos que viven y trabajan allá, asegura la diputada Eliana García Laguna, quien tuvo la oportunidad de asistir a la reunión de Paoli con comunidades de migrantes en Chicago y supo de primera mano lo que ocurrió en Nueva York, en donde Bolio “fue abucheado”.

Sostiene que la postura de Paoli ante las organizaciones de migrantes es: “Si no es esta propuesta, no presentamos nada”.

La diputada del PRD considera que la propuesta de Fox sobre el voto de los mexicanos en Estados Unidos es “absolutamente incompleta y refleja un profundo temor del gobierno en general a la importancia que cada día están adquiriendo los mexicanos en el exterior, particularmente los que están en Estados Unidos”.

Es, agrega, “una iniciativa pueril. Va como muerta”.

En el consulado de Nueva York, la diputada pudo saber que “hubo una situación muy incomoda, porque el cónsul impidió la entrada a organizaciones de mexicanos con los que sintió que era peligroso estar. Hubo incluso un conato de violencia a las afueras del consulado”.

Paoli Bolio, según la legisladora, está haciendo consultas sobre la base de que la propuesta del gobierno federal tiene consenso, pero no dijo entre quienes. “No representa la exigencia que ha habido de los mexicanos en el extranjero con relación al voto”, señala.

A la legisladora le parece una incongruencia que el gobierno federal proponga que los candidatos no hagan campaña en Estados Unidos, cuando Fox, como gobernador y candidato a la Presidencia, la hizo en ese país. La razón que dio Paoli Bolio fue que el gobierno no puede tener una regulación adecuada de las campañas y tampoco puede tener el control de la propaganda en los medios de comunicación, pese a que son atribuciones del IFE.
Eliana García asegura que el argumento de Paoli es falso, porque en 1988 el IFE encargó un estudio a especialistas en donde dice que el voto es técnicamente factible, y recomendó que en materia de publicidad sólo el IFE compre los espacios y tiempos en los medios, y arregle el uso de espacios públicos.

Los mexicanos en el exterior, continua, no están de acuerdo en solo elegir al presidente de la Republica, reclaman también el derecho a ser votados y elegir legisladores. El gobierno dice que no tienen los mecanismos de control.

Cuando Paoli habló de únicamente permitir el voto a los que tengan credencial de elector, los migrantes consideraron que entonces sólo iban a votar los turistas y plantearon usar la matricula consular e incluso cambiarla por una credencial de elector. Pero Paoli no reconoció a los consulados como las instancias para hacerlo.

“A los mexicanos en el exterior no les gusta la propuesta del gobierno, porque los pone como ciudadanos de segunda”, señala.

--Una encuesta de Consulta Mitofsky revela los mexicanos en el exterior votarían por el PRI. ¿No será esa la razón de los temores del gobierno?

--Que la democracia así sea. Quien sabe si gane el PRI. Pero todo indica que los mexicanos van a dar un voto de castigo a Fox por las promesas incumplidas. El presidente prometió darles el voto y ahora se los quiere limitar. Así no se gana la confianza y el respeto de la gente.

Nos temen

“Los mexico-americanos tenemos la impresión de que en México algunos partidos y el gobierno no quieren que votemos, porque le tienen miedo a 20 millones de paisanos que pueden ser decisivos en una elección”, asegura Eric Rojo, directivo de la Asociación Mundial de Mexicanos en el Exterior.

“Temen porque no saben a qué partido pertenecemos”, sostiene.
Eric Rojo vive en Estados Unidos, tiene la nacionalidad norteamericana, nació en el Distrito Federal y es veterano de la guerra de Vietnam. Su madre es americana, de Nueva Inglaterra, y su padre originario de Hidalgo. Está emparentado con los Rojo Gómez de la entidad.

Se le dice que Consulta Mitofsky, realizo un sondeo entre los mexicanos residentes en Estados Unidos y concluyo que votarían por el PRI.

“Pero también he escuchado versiones de que el PRD tiene el control del voto de los mexicanos en el exterior. Algunas encuestas, seguramente, dirán que el PRI es el partido mas importante para nosotros, pero lo único que indican las distintas versiones es que hay una mayor conciencia política”.

Considera que cuando exista realmente la posibilidad del voto de los mexicanos en Estados Unidos, los partidos y sus candidatos harán sus ofertas de representación. “Hasta el momento no las hay. A lo mejor estamos a favor del PRI, pero en cuanto conozcamos las ofertas políticas de los demás, será otra cosa”.

La buena noticia es que la gente si votaría, afirma. “¿En que sentido se daría el voto? Eso dependerá de los lideres políticos y sus propuestas políticas”.

Lo primero que debe ocurrir para que los migrantes mexicanos estén seguros de que en México quieren su voto, dice, es que el Congreso apruebe y defina la modalidad electoral, y después que el IFE la instrumente. Pero hasta el momento, dice, no ha ocurrido nada de esto.

Dice que el único político que ha hecho campana en Estados Unidos es Fox. “Tienen que venir los que quieran ser gobernadores o legisladores en México, a hablar con las comunidades que están fuera de su territorio”.

Este sería, continúa, un hecho único en el mundo, y no afecta la soberanía de Estados Unidos. Inclusive, los políticos mexicanos pueden poner sus oficinas aquí, dice.

Los norteamericanos, asegura, pueden votar desde cualquier parte del mundo, sin ningún problema. Lo hacen por correo. Les basta pedir a las embajadas y los consultados de Estados Unidos las “boletas en ausencia”, hacen un juramento oficial de que no los ayudo nadie y votan.

El voto se guarda en dos sobres: el externo va dirigido a la municipalidad donde los ciudadanos están registrados para votar. Una vez que se recibe, se saca el sobre interno que contiene el voto y se guarda en una caja de seguridad, que solo se abre cuando se cierran los comicios.

En México, reitera, “solo falta una resolución firme de parte de nadie para lograr esto. Nadie toma la decisión definitiva que de un paso adelante”.

 
 
 

 


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