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Cantarell daños irreversibles
Nancy Flores /Ana Lilia Pérez / Fotografía: Julio César Hernández

Resumen
   
 
 
 
Cantarell
Cierre prematuro de pozos y contaminación del gas natural y del petróleo en el yacimiento Cantarell, son los daños causados en el activo más importante de Pemex por la inyección de nitrógeno

Cantarell, Campeche.– el complejo petrolero más grande de México y el sexto en reservas a nivel mundial, representa para Petróleos Mexicanos (Pemex) el 60 por ciento de su productividad y para algunos empresarios una gran alcancía.

El negocio del nitrógeno, medida adoptada desde hace cuatro años para forzar la producción del petróleo que se vende a Estados Unidos, es el mejor ejemplo.

No obstante que Pemex cuenta con infraestructura para extraer el crudo con la inyección del gas natural que actualmente se quema en la atmósfera, la paraestatal eroga grandes sumas de dinero para comprar e inyectar nitrógeno a los pozos.

Este sistema de explotación presenta daños colaterales que ocasionan a Pemex pérdidas económicas por varios miles de millones de dólares, señalan integrantes del Grupo de Ingenieros Petroleros Constitución del 17 (G-17), asociación formada por jubilados de la paraestatal.

Además, la planta de nitrógeno que abastece a los pozos productivos de este activo opera deficientemente, según se desprende de una demanda entablada en noviembre del año pasado por la Compañía de Nitrógeno de Cantarell, S.A. de C. V. en contra del consorcio constructor.

Ubicado en la sonda de Campeche, a 90 kilómetros costa afuera de Ciudad del Carmen, Cantarell comprende una superficie aproximada de 166 mil kilómetros cuadrados y produce 2.2 millones de barriles de petróleo diarios.

Negocio de aire

En 1997, Pemex firmó un contrato por 15 años con la Compañía de Nitrógeno de Cantarell, S.A. de C.V. (CNC), previa licitación internacional, para la construcción de la planta y el suministro de este gas a 210 pozos productivos del yacimiento más importante de México.

Esta planta opera desde abril del 2000 en la Península de Atasta, dentro del área natural protegida, y provee mil 200 millones de pies cúbicos diarios de nitrógeno.

Expertos en sistemas de explotación de crudo del G-17, encabezados por Francisco Garaicochea, dicen que esta planta no sólo es innecesaria, sino que su presencia ha causado pérdidas colaterales para Petróleos Mexicanos superiores a los 50 mil millones de dólares, además de atentar contra la productividad de Cantarell.

El Grupo de Ingenieros Petroleros, denuncia que el daño patrimonial se debe a que con la inyección de nitrógeno se extráe entre 20 y 40 por ciento menos que con la inyección selectiva del gas natural que se quema en la atmósfera.

La pérdida económica estimada por la inyección de nitrógeno, es del orden de 60 mil millones de dólares. Helio García, miembro de esta asociación, explica que “si se valoraba extraer alrededor de 30 mil millones de barriles del yacimiento Cantarell, con este sistema se pierde más de 20 por ciento. Agrega que, cada uno por ciento derrochado equivale a 300 millones de barriles.

En el mercado internacional cada barril de petróleo se cotiza en poco más de 20 dólares, por eso cada uno por ciento que Pemex pierde corresponde a no menos de 600 millones de dólares, argumenta.

La inyección de nitrógeno o de gas natural al fondo del pozo productivo es un método de extracción llamado bombeo neumático, que se utiliza para aligerar la columna del pozo y permitir que el crudo se eleve a la superficie.

Francisco Garaicochea, quien preside el G-17, indica en entrevista que “este método de la explotación en Cantarell es totalmente inútil, pues en el mundo petrolero este campo tiene cualidades físicas excepcionales y por la segregación gravitacional que posee se puede explotar sin necesidad de inyectar nitrógeno”.

Con la inyección del gas que se produce en el yacimiento y que actualmente es expulsado y quemado al aire libre, dice, aumentaría un 50 por ciento la recuperación del crudo y se eliminaría esta práctica que sólo genera pérdidas a la paraestatal, pues, a largo plazo, este gas también podría ser explotado.

En la industria petrolera la inyección de nitrógeno es considerada una “buena” práctica, no obstante, en el caso de Cantarell empieza a manifestar complicaciones en el manejo de los pozos.

“Al inyectarlo, este elemento se dispersa en el yacimiento, contamina el gas natural y genera trastornos en la productividad, porque los pozos cercanos dejan de producir hidrocarburos y empiezan a generar un alto contenido de nitrógeno; por eso Pemex tiene que cerrar pozos que podrían continuar produciendo”, asegura Garaicochea.

Amado Astudillo, administrador del complejo Cantarell, reconoce que “por diferencia de densidades, el nitrógeno se ha ido acumulando en la parte interior del casquete, porque es más pesado que el gas natural del yacimiento”.

En entrevista, el funcionario advierte que ante este escenario, la filial Pemex Exploración y Producción (PEP) ha iniciado “un estudio de ingeniería de yacimientos para encontrar el volumen óptimo que podríamos explotar del casquete de gas natural, sin perjudicar el equilibrio de éste, para efecto del mantenimiento de la presión en la producción y, a su vez, el aprovechamiento del gas natural que se produce en el yacimiento”.

El ejemplo de recuperación de reservas más sobresaliente a nivel internacional es el del yacimiento canadiense Wizar Lake, que ha recuperado el 95 por ciento de su petróleo inicial, a través del sistema de explotación por inyección de gas natural.
Quema de dinero

El sistema de extracción de crudo con inyección de nitrógeno también favorece la quema de gas en la atmósfera que se realiza en las plataformas de explotación de Cantarell, coinciden durante la entrevista los ingenieros Ricardo Gómez Saavedra y Ricardo Prian Caletti, del G-17.

En su anuario 2003, Petróleos Mexicanos reconoce que en Cantarell se quema un promedio de 300 millones de pies cúbicos de gas natural por día. Cada millar de pie cúbico se cotiza en el mercado internacional en 5 dólares; esto equivale a una pérdida económica diaria de 15 mil dólares.

Francisco Garaicochea dice que “si en lugar de haber estado quemando gas en la sonda de Campeche se hubiera inyectado en forma selectiva, se podría haber alcanzado una recuperación final del orden de 70 por ciento, en vez de sólo recuperar el 50 por ciento del aceite original estimado”.

Incluso, análisis de la propia paraestatal confirman esta tesis. Según el “Estudio de Simulación para Evaluar un Proceso de Inyección de Gas en el Campo Chuc”, elaborado en agosto de 2001 por Alejandro Noyola Olvera, se estima que con la inyección de gas natural a los pozos se extrae más del 50 por ciento de petróleo que con la inyección de nitrógeno.

No obstante, Amado Astudillo, argumenta que de acuerdo a las ofertas arrojadas por un estudio de mercado, la paraestatal determinó que la inyección de nitrógeno era el sistema de extracción más económico que podía aplicarse en la zona.

“Estamos pagando el nitrógeno a 45 centavos por millar de pie cúbico; es un precio sumamente rentable. Al finalizar el contrato, en el 2015, Petróleos Mexicanos habrá pagado a la empresa 2 mil 708 millones de dólares”, asegura el alto funcionario de Pemex Exploraciòn y Producciòn.

La versión oficial de Pemex indica que la inyección de nitrógeno a los pozos productivos es de suma importancia, pues ha permitido a Cantarell incrementar su producción en un ciento por ciento, además de contribuir a la recuperación de las reservas de petróleo.

“Después de 20 años de explotación, este activo ha incrementado su producción de un millón a dos millones de barriles de petróleo crudo diarios; y es gracias a la inyección de nitrógeno como hemos logrado estabilizar la presión del yacimiento”, afirma Astudillo.
El funcionario reconoce la necesidad de aprovechar el gas natural que se quema en la atmósfera, y revela que ya se está utilizando la misma infraestructura del nitrógeno para inyectar ese gas a los pozos.

“La conexión entre plataformas a través del ducto que se construyó para inyectar el nitrógeno también nos permite inyectar el gas natural que se produce con el crudo. Así, en lugar de enviar gas de nuestras instalaciones hacia la atmósfera, hacia los quemadores, tenemos la opción de inyectarlo; la idea es regresar ese gas al casquete del yacimiento y obtener un beneficio adicional”, dice el administrador de Cantarell.

En países como Venezuela, Estados Unidos, Noruega y Canadá está prohibido quemar gas natural en la atmósfera; únicamente es permitido cuando se hace una prueba de producción en condiciones muy restringidas. De esta manera, el gas que se produce con el petróleo se comercializa o se reinyecta a los pozos. No obstante, en México ésta es una práctica común que genera contaminación ambiental.

Después de un par de semanas de gestión para entrevistar al ingeniero Guillermo Locht, director general de la Compañía Nitrógeno de Cantarell, personal de la empresa informó que CNC y Pemex acababan de firmar una cláusula de confidencialidad que les imposibilitaba hablar al respecto.

Juicio por inseguridad

Las irregularidades van más allá pues la planta de nitrógeno opera con fallas en su infraestructura.

En noviembre de 2003, la CNC inició un arbitraje en contra de ICA y sus socios, empresa encargada de la construcción de esta planta por defectos en el diseño, construcción y operación.

El reclamo total en contra del consorcio constructor (ICA Fluor Daniel -10%-, Linde A.G. -10%-, BOC Gases -30%-, Marubeni Corporation -30%- y Westcoast -20%-) alcanza un monto aproximado de 76 millones de dólares, de los cuales aproximadamente 39 son por perjuicios.

El monto original del contrato fue de 737 millones de dólares, pero se incrementó a 779. El proceso de arbitraje es revisado por las empresas involucradas. La construcción de la planta se terminó a principios del 2000.

En la historia petrolera de nuestro país, la inyección de nitrógeno es una de las simulaciones más caras para Pemex y una gran amenaza para la productividad del complejo Cantarell, que avanza a pasos agigantados.

El espejismo PEMEX

Da lo mismo mexicanos que extranjeros, todos esperan trabajar en Pemex y resolver así su problema laboral, pero la paraestatal no maneja ni horarios ni sueldos de todos los trabajadores de Cantarell, la mayoría están en manos de compañías privadas.

221 empresas, más del 90 por ciento extranjeras, operan el complejo petrolero más grande de México y el sexto en importancia a nivel mundial. Pemex no es ya el “orgullo de los mexicanos” como indica su eslogan, sino una enorme alcancía para el sector empresarial.
Tan sólo para llenar una solicitud de empleo en Cantarell, quienes pretenden ser obreros del petróleo erogan 1150 pesos para obtener la llamada libreta de mar, que se entrega tras un curso de 16 horas en las que se les habla de la seguridad en plataformas.

Este curso es negocio de empresas privadas como el Instituto de Capacitación para la Industria Marítima y Portuaria S.C, a cargo del capitán Miguel Álvarez Cantú.
En entrevista, el capitán señala que los accidentes en Cantarell son frecuentes pero difíciles de conocer por la opinión pública, dado que Pemex mantiene un secreto total acerca de las condiciones físicas y laborales en las que opera Cantarell.

Refiere que en febrero pasado murió un obrero estadounidense al sufrir una fractura de cráneo.

Alto riesgo

El de las plataformas es un trabajo de alto riesgo. El personal debe conocer perfectamente el significado de las luces de alerta colocadas en puntos estratégicos. Semáforo amarillo: alta concentración de gas e hidrógeno o gas combustible; semáforo azul: hombre al agua; blanco: abandono de plataformas; rojo: fuego; verde: situación normal.

“Los accidentes son comunes sobre todo por falta de equipo o porque las personas contratadas para las plataformas en ocasiones no saben ni siquiera nadar”, dice Álvarez Cantú, y agrega que, frecuentemente, hay obreros con fracturas de cráneo por no utilizar casco; mutilados de los dedos de las manos por no usar guantes, sordera por falta de tapones sonoamortiguadores, y ceguera por ausencia de anteojos de seguridad para soldar.

A pesar de las riesgosas actividades laborales que se desempeñan en Cantarell, en cada plataforma habitacional hay un solo médico, el área de urgencias tiene una cama y el médico no es contratado por Pemex, sino por Cotemar.

Las posibilidades de accidentabilidad del complejo petrolero no se limitan a las plataformas. En junio del 2000, 24 trabajadores de Cantarell enfermaron de cáncer al manipular sin protección cápsulas de mercurio que eran trasladadas hasta el “Kilómetro 4.5” de la carretera que va de Ciudad del Carmen a Campeche.

La gente de El Carmen dice que era frecuente ver a estos trabajadores adentro de las cantinas mientras los camiones con cápsulas de mercurio yacían afuera, sin ninguna protección.

Estas mismas personas son las que enfermaron. A bordo de autobuses de la línea ADO contratados por Pemex, cada uno de estos trabajadores fue regresado a su lugar de origen. Sólo uno, de nombre José se quedó en las cuarterías, lo único que recuerdan de él es que era originario de Veracruz. En diciembre pasado nadie lo volvió a ver.

Vivir en plataforma

De manera general, en plataformas los obreros laboran 14 días por otros tantos de descanso en jornadas mínimas de 12 horas. Durante su turno no pueden descuidar el trabajo un solo instante, únicamente para comer o ir al baño.

El tedio hace presa a los trabajadores de las plataformas. –Lo más pesado- dice Carlos Flores Priego- es soportar el ruido de los motores que nunca cesa.
Su trabajo es mantener las unidades de compresores operando a su máxima capacidad.

Desde Akal Bravo, frente a los motores, Carlos apenas escucha las preguntas, “es desesperante trabajar con tanto ruido, me lastima mucho los oídos”, se excusa el joven de 27 años de edad.

Bajo un contrato de servicios integrales, Cotemar es una de las pocas empresas mexicanas que prestan servicios a Pemex. Desde 1979, Cotemar opera en Cantarell como provedor de alimentos en el mantenimiento a las plataformas habitacionales.

Al subir a plataformas, los trabajadores reciben una tarjeta con código de barras para ingresar a comedores y área de lavado a cargo de Cotemar.

Los trabajadores comparten habitaciones para seis personas, dotadas de un gabinete que les sirve como cama, cuya privacidad la da una ligera tela. En medio de las habitaciones yace una televisión para ver pasar las horas de ocio.

La distribución de las habitaciones es de acuerdo al puesto.
En los cambios de turno, tras casi medio mes en altamar, los trabajadores son transportados vía marítima hasta Ciudad del Carmen. Quienes viven en estados cercanos como Veracruz, Tabasco o Tamaulipas viajan a sus hogares, el resto vive en cuartos estrechos, sucios y malolientes en las llamadas cuarterías de La Manigua, la zona marginada y violenta de la isla.

Ningún beneficio

Los nativos de El Carmen cambiaron de vida y costumbres a partir de 1979, año en que comenzó la explotación de Cantarell, complejo que debe su nombre al pescador Rudesindo Cantarell, quien descubrió el yacimiento en 1961 mientras pescaba en el Golfo de Campeche a bordo de una barcaza.

Con la llegada de Pemex a la zona, la vida en la isla –antes de pescadores- encareció estratosféricamente. Los precios de alquileres en cuarterías y hoteles son más altos que en Cancún, la zona turística más cara de México. La grave deforestación en la zona provocada por la migración a Cantarell, ha hecho mella en los habitantes de la isla que cada vez encuentran menos recursos naturales para sobrevivir.

Poco a poco las empresas extranjeras, cuyas oficinas se encuentran en tierra, se apoderan de la isla, cierran calles antes públicas y en zonas antes de reserva construyen complejos industriales.

En la zona más exclusiva de El Carmen viven los funcionarios de alto nivel de Cantarell, en residencias con finos acabados que contrastan con las tradicionales y modestas casas con techos altos de adobe.

Los servicios municipales son insuficientes para una población flotante que en menos de tres décadas creció más del 300 por ciento.

El recuerdo de la quema del Ixtoc en 1979, el mayor ecocidio de Pemex en la Sonda de Campeche, considerado también como uno de los peores accidentes ecológicos a nivel mundial, todavía se vive en esta parte del Golfo de México. Los pescadores dicen que luego del Ixtoc lo único que hizo Pemex fue limitar más las áreas cerradas a la pesca. Desde que ocurrió este desastre Laguna de Términos, la zona ecológica más importante del Golfo, sufrió un declive en la diversidad de especies de flora y fauna marina. Los riesgos siguen latentes ya que en unos meses Pemex planea trabajar en esta laguna, a pesar de que en 1994 fue declarada por decreto presidencial área natural protegida.

La fiebre del oro negro atrae a desempleados de otras regiones. En diarios mexicanos de circulación nacional es frecuente encontrar prometedores anuncios para laborar en plataformas: “Ahora usted puede trabajar en una plataforma petrolera y ganar muchos dólares en altamar”. Los puestos son para barrendero, ayudante y personal de servicio.

Frente a los menos de 10 mil trabajadores de Cantarell, en tierra, hay más de 100 mil personas que esperan su turno para integrarse a este atractivo mercado, en casas construidas con materiales de desecho sobre los manglares, para ellos Pemex es un espejismo laboral. 3

Daños Colaterales

Además de las graves pérdidas económicas, la planta de nitrógeno produce una gran afectación al medio ambiente. El primer impacto ocasionado en la zona del litoral de la península de Atasta durante el proceso de obtención de nitrógeno, es la muerte de miles de crías de pargo, camarón, cangrejo y otros crustáceos que son arrastradas por la pluma de captación de agua.

“Son millones de litros de agua que están tomando del mar y que contienen infinidad de larvas, toda esa productividad muere en los coladores. El agua entra, pasa a turbinas, se calienta y regresa. La empresa afirma que la variación de la temperatura es mínima porque tienen un sistema enfriador, pero eso no es cierto, el agua regresa caliente y altera el entorno y la fauna marina”, señala Antonio Rodríguez Badillo, subdirector de Medio Ambiente del municipio del Carmen.

Además, la planta ocupa una extensión de 30 hectáreas dentro del área de protección de flora y fauna de la Laguna de Términos; considerada como uno de los ecosistemas lagunares estuarinos más extensos e importantes de México.

El área natural protegida está integrada por 259 mil hectáreas de superficie lagunar incluyendo sus sistemas fluvio-lagunares asociados y zonas inundables. Según indica la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, sus sistemas pantanosos o humedales, junto con los de Tabasco, forman la unidad ecológica costera más importante de Mesoamérica, por su productividad natural y su biodiversidad.

Pese a que la Península de Atasta forma parte de esta reserva, en 1997 el Instituto Nacional de Ecología (INE) y la entonces Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca, permitieron que esta zona albergara esta planta.

Según señala el informe sobre el impacto ambiental elaborado por el INE meses antes de que el Consorcio BOC Holding e ICA México iniciara su construcción, “la planta de producción de nitrógeno se considera una obra industrial que no afecta el ambiente”.


El gran ecocida

Desde 1979, cuando inició sus operaciones en la Sonda de Campeche, Petróleos Mexicanos ha provocado fuertes impactos ambientales, el primero y más recordado fue la quema de Ixtoc, un pozo que por más de tres meses provocó la mayor devastación en el Golfo de México.

Los ambientalistas señalan que las prácticas arbitrarias para la explotación del petróleo en México, por parte de la paraestatal, no cesan. Aunque cada año recibe su certificado de empresa limpia por parte de la Semarnat, informes de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) colocan a Pemex como la empresa más contaminante a nivel nacional.

De 1993 al 2002, en el estado de Campeche se han registrado 337 emergencias ambientales, la mayoría ligadas a Petróleos Mexicanos.
Actualmente, Campeche ocupa el tercer lugar en accidentes ambientales (luego de Tabasco y Veracruz). Estos tres estados son la mayor zona de operación de Pemex.

Tan sólo el año pasado, este estado ocupó el tercer lugar con más altos índices de emergencias ambientales (Tabasco 47, Veracruz 86 y Campeche 42).
De estos 42 accidentes, 36 fueron del sector público (Pemex) y 6 del privado por derrame de sustancias tóxicas, derrame y fuego.

Las cifras de la devastación
• En instalaciones de Pemex ocurre el 57% de las emergencias ambientales que se presentan a nivel nacional con materiales peligrosos.
• En tan sólo tres estados donde Pemex tiene instalaciones (Campeche, Veracruz y Tabasco) ocurre el 88.7 % de todos los desastres de la Paraestatal.
• En las instalaciones de Pemex Exploración y Producción (PEP) y Pemex Refinación (PR) ocurre más del 90% de los desastres de todo Pemex.
• En el caso de PEP, la mayor parte de sus desastres, por orden de importancia se presentan en Ductos, Pozos Petroleros, Baterías de Separación y Estaciones de Compresión.
• En el caso de PR la mayor parte de sus desastres ocurre, por orden de importancia, en Ductos, Refinerías, Terminales de Almacenamiento y Distribución y Terminales Marítimas.
• Los derrames en Ductos de Pemex Refinación se deben a tomas clandestinas, daños o averías provocadas por terceros, corrosión y fallas del material.
• Los derrames en Ductos de PEP se deben fundamentalmente a problemas de corrosión.
• En promedio, en el 70 % de los desastres de Pemex existe afectación al suelo, en 30% al agua y en 10 % al aire.
• En promedio, el 40% de los desastres de Pemex son causados por fallas de material, le siguen en orden de importancia tomas clandestinas, fallas de equipo y fallas humanas. En el 11% de los casos la causa ha sido desconocida.

Fuente: Profepa

 
 
 

 


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