Además de sufrir persecución despiadada, discriminación racial y en algunos casos la muerte, los migrantes hacia Estados Unidos regresan a México plagados de enfermedades y sin la menor
esperanza de ser atendidos por los servicios de salud oficiales.
Las enfermedades en México son parte de la globalización y de la importación. El retorno anual de más de 400 mil migrantes de Estados Unidos significa también la entrada de enfermedades cuya tendencia se incrementa, sobre todo en las áreas rurales del país.
Con la marginación sanitaria en Estados Unidos, los mexicanos retornan con la esperanza de ser atendidos; sin embargo, aquí tampoco resuelven su problema de salud y esto se convierte cada día en un mayor reclamo.
Cada año más de 400 mil mexicanos viajan a Estados Unidos con la esperanza de mejorar su nivel de vida, pero comprometiendo su salud. Sida, tuberculosis, tabaquismo y alcoholismo son las principales enfermedades que afrontan los hispanos que llegan a Estados Unidos de Norteamerica (EUA), según un estudio publicado en la página del Centro Occidental para Seguridad y Salud Pública de Universidad de California.
El informe indica que en EUA 21 millones de personas son de origen mexicano, y 1.2 millones de ellos sufren diabetes. La fuerza laboral de los inmigrantes indocumentados genera a la economía de Estados Uniidos más de 120 mil millones de dólares por año, pero el 70 por ciento de los trabajadores agrícolas no tiene seguro de salud.
En el marco del foro binacional de Políticas Públicas sobre Salud y Migración, Elena Zuñiga titular del Consejo Nacional de Población señala que para el 2001, en Estados Unidos vivían 9.1 millones de mexicanos, de los cuales la mitad no contaba con ningún servicio médico.
Como consecuencia de ese vacío en la seguridad social, un alto porcentaje de inmigrantes padece enfermedades cardiovasculares, los cual es considerado como la principal causa de muerte entre los hispanos a nivel nacional. De cada cien muertes 19 por ciento son por cáncer pulmonar, según indica el Consejo Intercultural del Cáncer dependiente de la Universidad de California en Davis.
Marc Schenker, profesor de epidemiología y medicina preventiva del Centro Occidental para Seguridad y Salud Agrícola de la Universidad de California, comenta que en la actualidad “la salud de los inmigrantes es un problema grave”, y que seguirá siéndolo en un futuro cercano.
Para Schenker la salud de los latinoamericanos se deteriora cuando emigran a suelo estadounidense, porque se encuentran con alimentos de bajo costo pero de mala calidad, y desarrollan malos hábitos alimenticios que incrementan el riesgo de sobrepeso y con ello de otras enfermedades.
En voz de los migrantes: José Ángel Gutiérrez, líder político y activista chicano, señala que no reciben servicios médicos ni aunque paguen, “por eso nuevamente hay brotes de tuberculosis en gran parte de nuestra población en EU”.
Migrantes al mayoreo
La vida no ha sido fácil para quienes viajan, pero tampoco para los que se quedan en las comunidades de origen. Entre 2001 y 2002 salieron del país 318 mil mexicanos de sus tierras en busca de mejores empleos. En ese mismo lapso retornaron 437 mil.
La Secretaría de Salud tiene registrados mil 338 municipios en México con algún grado de migración. De éstos, 492, es decir, el 36.7 por ciento, expulsan a parte de su población a Estados Unidos.
El Conapo estima que de los 15 millones de migrantes mexicanos, el 90 por ciento viajan por problemas económicos, presentan baja escolaridad y sólo buscan obtener cualquier salario; esto los ubica en situación de desventaja ante los servicios de salud.
Así, los migrantes padecen enfermedades respiratorias en los grandes frigoríficos en Nebraska o en las pollerías en Georgia y Carolina del Norte. La mayoría no reciben ninguna prestación médica y es hasta su regreso cuando se percatan de que padecen algún tipo de enfermedad.
Para quienes desean viajar a EU, la Secretaria de Salud tiene el programa “Vete sano, regresa sano”, que atiende una población de 3 millones de migrantes en el extranjero y a 502 municipios de muy alta movilidad migratoria, lo que representan el 20.5 por ciento del total en México.
El objetivo del programa es que quien se vaya se conserve y regrese sano. En síntesis, dice su director Carlos Esponda Velásquez, se trata de proteger la salud de la población migrante, por medio de información y atención en su lugar de origen y destino.
A estas acciones se suman otros dos programas básicos oficiales: el seguro popular, de la Secretaría de Salud, y el Seguro de Salud para la Familia, del IMSS.
Sin embargo, hasta el momento se desconoce cuántos migrantes de los que regresan a sus comunidades portan algún tipo de enfermedades y su impacto en los sistemas de salud.
“Hay un interés binacional para que la gente se mantenga sana y el caso de la tuberculosis es un asunto de relevancia, lo mismo que el SIDA y las enfermedades de transmisión sexual que puede afectar el conjunto de sus comunidades”, señala Esponda Velásquez.
Según el Centro de Estudios para la Prevención del Sida, de la Universidad de California, la cuarta parte de los casos de SIDA en México, es decir 17 mil personas, han pasado periodos largos en EU.
Además, las estadísticas sobre el SIDA en México señalan una leve tendencia hacia la “ruralización” de esta pandemia, la cual podría estar ligada a la migración masculina hacia Estados Unidos.
Salud por unos pesos
Un factor importante en el deterioro de la calidad de vida de los migrantes mexicanos es la falta de cobertura de servicios de salud en la Unión Americana.
Cifras de la Oficina de Censos de los Estados Unidos, establecen que más de la mitad de los niños menores 17 años carece de servicios de seguridad médica, lo que los ubica entre los grupos más desprotegidos por el sistema de salud estadounidense.
Por ello, los niños y adolescentes son población prioritaria para los programas gubernamentales, según Carlos Esponda Velásquez, quien reconoce que en el caso de atención a niños jornaleros en los campos en EUA, no hay un plan o estrategia, ni siquiera un censo para saber cuántos infantes laboran ahí y en que condiciones lo hacen.
Añade que el programa cumple buena parte de sus objetivos aunque hace falta más, sobre todo porque muchas de las comunidades donde se trabaja son de mayoría indígena. “Por ejemplo en Oaxaca, tres de cada diez migrantes son analfabetas y en otros casos sólo hablan su lengua indígena”.
Para Rodolfo García Zamora, investigador de la Universidad Autónoma de Zacatecas, el problema de la salud de migrantes es económico. “Desde el punto de vista de una inversión productiva el factor de producción que es el migrante se desploma (por sus enfermedades) y a la larga esto redundará en menos remesas”.
Asegura que los migrantes enfermos regresan a atenderse a su país de origen con los pocos ahorros que juntaron en su estancia en EU. “Lo que se ha propuesto es que si los migrantes generan 13 mil 266 millones de dólares está más que justificado que exista un programa del sistema de salud nacional para darles cobertura a todos ellos que sin recibir asistencia médica en aquél país, puedan recibirla aquí”.
Esto debe hacerse, dice porque a la larga se deteriora más la salud de los migrantes y su vida útil se acorta.
José Ángel, líder chicano, es más contundente: “Tenemos futuro. De la gran población chicana que existe en los Estados Unidos, la mitad es menor de edad, crecerán y serán adultos, de ahí que México requiere visión política”.3
La burocracia
El programa Seguro de Salud para la Familia, según el IMSS, es un seguro médico de atención a migrantes con carácter preventivo para proteger la salud de sus familiares que radican en México y la de ellos en territorio nacional.
VIH, alcoholismo, diabetes y enfermedades de trasmisión sexual son los principales padecimientos a los que están expuestos los migrantes y sus familias, pero paradójicamente, el seguro no podrá ser contratado por el solicitante o su familiar con enfermedades graves preexistentes, como tumores malignos, diabetes mellitus, insuficiencia renal y cardiaca, y pulmonar obstructiva con insuficiencia respiratoria.
Tampoco por adicciones como alcoholismo y otras toxicomanías; trastornos mentales como psicosis y demencias; enfermedades congénitas y VIH Sida.
Las restricciones para el uso de seguro se extienden y no podrán ser beneficiados los derechohabientes en adquisición de anteojos, lentes de contacto, lentes intraoculares; tratamiento de lesiones autoinfligidas y las derivadas de intento de suicidio.
El recuerdo
En Acatlán, Puebla, la tierra de las cañas, algunos creen que la desesperanza pervive en el aire y la oscuridad, y de cuando en cuando se lamentan, para invitar a los más jóvenes a iniciar el camino hacia lo que ellos conocen como la única salida a su pobreza.
Erika Castelón Cuevas, Coordinadora de Salud en el municipio, señala que las enfermedades que más se cuentan son las de transmisión sexual y por eso son las mujeres quienes más se acercan a las clínicas de salud para ser atendidas. “Incluso hace veinte días se registró un caso posible de VIH en la esposa de un migrante; él ya falleció y ella vive en la incertidumbre”.
Lamentablemente, como en este caso, los registros de Sida son detectados cuando el paciente ya murió.
“Sabemos cuáles son las temporadas de más alto ingreso de migrantes, y los atiende el programa Paisano, nosotros colaboramos en ese momento atendiendo su salud y dando orientación de los padecimientos que tenemos registrados”, dice Castelón Cuevas.
Asegura que no puede instalar un programa especializado para atender la salud, porque son muchas las personas que migran durante diferentes etapas del año lo que hace difícil su control.
En Acatlán casi 400 mil hogares tienen por lo menos a un familiar en EUA. Antes de partir se revisa a los migrantes, pero no todos se acercan para ello. “Lamentablemente los hombres muy raras veces acuden a consulta médica”, argumenta.
Encargada de atender la salud de 14 mil habitantes en todo el municipio, Castelón asegura que sí es necesario el registro de los migrantes, “pues aunque sabemos que padecimientos como cérvico vaginitis están en aumento, quizá haya otras enfermedades que no conocemos”.
Agrega que el programa ‘Vete sano regresa sano’ “Es conocido pero no se aplica como tal, el más conocido es el Programa Paisano”.