El PAN simula despojarse de sus orígenes confesionales e inicia el proceso para designar a su candidato presidencial del 2006. La contienda se vislumbra de antemano perdida para el panismo ante la debacle causada por la administración de Vicente Fox Quesada.
La lucha en el interior del Partido Acción Nacional (PAN) se ha iniciado con una alianza entre los grupos y corrientes tradicionales contra los candidatos del presidente de la República: Marta Sahagún de Fox y Santiago Creel Miranda.
Después de dos años de discusiones y forcejeos la lucha por la candidatura se hizo evidente en la pasada XIV Asamblea Nacional extraordinaria del partido, al aprobar, en cerrada votación, que el candidato será electo exclusivamente por la militancia panista (activos y adherentes).
Con ello, el universo de posibles votantes se reducirá a un millón 31 mil 651 ciudadanos, quienes están agrupados en las corrientes tradicionales del panismo y que consideran que el secretario de Gobernación y la esposa del presidente, son militantes de reciente afiliación. La popularidad tanto de Sahagún como de Creel descansa fuera del panismo.
Según la senadora Cecilia Romero “el método que decidimos para seleccionar a nuestro candidato es el mejor porque no podemos abrir de manera indeterminada la elección a cualquiera que no comulgue con los postulados del PAN.
“Así, decidiremos los que colaboramos cotidianamente en las labores del partido y todo aquel mexicano que manifiesta de manera concreta y formal su adhesión a los principios y a la plataforma de Acción Nacional”.
El PAN gobierna actualmente nueve estados de la República y uno en coalición, cuenta con 435 alcaldías y dos delegaciones de gobierno en el Distrito Federal. Asimismo, es gobierno en 12 capitales de estado y posee 151 diputados, 46 senadores y 297 diputados en los congresos locales.
Sucesión adelantada
“La campaña adelantada por el 2006 se debe esencialmente a las ambiciones de Vicente Fox de continuar en el poder por medio de su esposa. Él mismo dio el banderazo de salida en el 2003”, señala el politólogo y jurista Luis Javier Garrido Platas.
Garrido, investigador universitario y doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de París, agrega que Fox ha tratado “de imponerle a la cúpula panista a alguno de sus candidatos, pero ninguno es del agrado de la dirigencia de Acción Nacional”.
Sin embargo, no descarta que el candidato del PAN sea impuesto por el presidente de la República como él mismo logró imponerse. “La militancia panista, a diferencia de lo que pregonan, no tiene experiencia democrática. El proceso se definirá en la cúpula partidista que, por lo demás, está ahora profundamente dividida”.
Los precandidatos
Además de los precandidatos del presidente, los aspirantes panistas apoyados por las corrientes y grupos internos son el secretario de energía Felipe Calderón Hinojosa, ex diputado federal y ex dirigente nacional; Carlos Medina Plascencia, miembro del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del partido y ex gobernador de Guanajuato, y Francisco Barrio Terrazas, actual coordinador de la bancada del PAN en la Cámara de Diputados y ex gobernador de Chihuahua.
De acuerdo con el maestro en filosofía y estudioso de la derecha y ultraderecha mexicanas, Edgar González Ruiz, Santiago Creel es el único de los precandidatos que no tiene antecedentes de militancia en organizaciones “de corte confesional”. Todos los demás “han militado en agrupaciones de extrema derecha”.
Autor de El Muro, memorias y testimonios 1961-2002, dice que, “de hecho, uno de los principales planteamientos políticos de Medina Plascencia se finca en la crítica a Fox por el distanciamiento del partido desde los inicios del sexenio.
El investigador ve “difícil” que el PAN conserve el Ejecutivo y considera que Creel podría ser el candidato “menos peor” de Acción Nacional porque tiene una formación laica, liberal, “alejada de organizaciones como Provida, la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) o el Yunque (y) podría generar mayor identificación con los votantes”.
Pablo Moctezuma Barragán catedrático de la Universidad Autónoma Metropolitana y autor del libro Los Orígenes del PAN, considera que el aspirante con mayores posibilidades de ganar la candidatura después de la XIV Asamblea panista es Felipe Calderón.
“Sin embargo, no hay que olvidar que Medina Plascencia está muy ligado a Carlos Salinas de Gortari, quien opera ampliamente en el país y es un factor muy influyente no sólo en el PRI, sino también en el PAN”.
Moctezuma desestima la candidatura de Barrio Terrazas. “Realmente no tiene posibilidades. Su desempeño como gobernador en Chihuahua, cuando empezaron los asesinatos de mujeres en el estado, fue muy gris. Ahora su trabajo en la Cámara de Diputados tampoco lo ha proyectado.
“La candidatura de Marta Sahagún crearía un antecedente terrible de nepotismo en México: heredar el poder a la esposa a través del uso de la presidencia de la República para posicionar y consolidar políticamente la candidatura del cónyuge sería muy grave”.
El partido
González Ruiz explica que la diferencia entre los llamados panistas tradicionales y los neopanistas “no se encuentra en lo ideológico, sino en la forma en que intentan acceder al poder”.
Agrega que las corrientes ideológicas que existen actualmente en el PAN se dividen en confesionales –conservadores católicos– y laicos, cuya fuerza se encuentra al exterior del partido. “Y panistas tradicionales y neopanistas se pueden integrar a cualquiera de los dos”. Y al interior de cada corriente hay distintos grupos.
De acuerdo con el investigador, los grupos de ultraderecha actúan en dos vertientes: de manera formal y de manera encubierta. Los fines son los mismos: obtener el poder para llevar a la práctica sus programas y planes ideológicos.
“Debajo de organizaciones como Provida, UNPF, Testimonio y Esperanza, Asociación Nacional Cívica Femenina (Ancifem), entre otras, han existido siempre grupos secretos que han pretendido llegar al poder ya sea por medios violentos o por la infiltración.
“Estos grupos, que forman una corriente católica definida, están aliados con otras organizaciones internacionales y están respaldados por la jerarquía católica mexicana y por el Vaticano.”
González Ruiz explica que la ultraderecha mantiene estrecha relación con otras organizaciones confesionales internacionales y está subordinada a los dictados del Vaticano”.
“En el mundo se vive una alianza entre la derecha católica y la derecha protestante evangélica. Tienen los mismos principios y objetivos y casi las mismas estrategias, de no ser porque los poderosos protestantes evangélicos hacen uso del militarismo. Por lo tanto no resulta extraña la alianza entre Fox y Bush y el conflicto entre México y Cuba.
“Políticos mexicanos –agrega– están usando su poder público para reflejar su odio al socialismo y particularmente al castrismo, uno de los demonios dentro de la visión de la derecha mexicana. El otro es el cardenismo”.
Moctezuma Barragán advierte que el partido es un instituto político formado por familias. Es excluyente y elitista y aunque este es el primer sexenio de un presidente emanado de Acción Nacional “el programa ideológico económico del PAN está en el poder desde hace años.”
“Hay que recordar –añade– que Manuel J. Clouthier acusó a Salinas de haberle arrebatado sus banderas. Las políticas de privatizaciones y de hacerle el juego a los intereses de Estados Unidos en México y América Latina, demandas del PAN desde su fundación, llevan tres sexenios en México. Podríamos decir que las administraciones de Salinas y Zedillo fueron gobiernos priistas empanizados”.
El académico destaca la incapacidad del gobierno de Vicente Fox para hacer crecer a su partido. “Por el contrario, el número de militantes activos del PAN decayó en los últimos tres años. Apenas rebasan los 65 mil”.
Moctezuma Barragán dice que el gobierno de Fox sí realizará una hazaña: no ganará la presidencia en el 2006. “De manera natural, cualquier partido tendría dos sexenios como mínimo, dado que el pueblo de México es prudente.
“Y es lógico que un gobierno distinto al que gobernó por 70 años necesite de, al menos, un segundo periodo para consolidar su proyecto. Pero el ejercicio político del foxismo ha sido tan deficiente que difícilmente el PAN conservará la Presidencia de la República”.
Fraude mercadológico
González Ruiz señala que la elección del candidato panista y los resultados de las elecciones en el 2006 dependerán, además del contexto nacional, en “lo que ocurra con los aliados de la derecha mexicana. Será determinante la elección en Estados Unidos y la sucesión del Papa en el Vaticano.
“De cualquier forma, el panismo tendrá que cargar con el desprestigio de un gobierno fraudulento. Se puede hablar de fraude en la elección de Fox en el 2000 no porque haya existido alteración en el conteo de votos o cooptación, sino porque se le vendió a la ciudadanía a través de los medios electrónicos un producto que resultó un engaño. Se trató de un fraude mercadológico”.
Por su parte, Garrido Platas agrega que aún está por definirse a quién apoyarán en el 2006 “los grandes intereses empresariales, sobre todo las televisoras. La opción estará entre el candidato del PRI y el candidato del presidente. De cualquier manera, lo más probable es que la gestión de Vicente Fox sea la última de un presidente panista en mucho tiempo”.